C’est étrange d’entendre parler français.[...]
J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférente où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]
Pese a repetírmelo, no sé por qué esta noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

Teniendo en cuenta lo que me espera para el tiempo que voy a estar, más me vale que me dedique a bailar y me olvide de angustias…

(«… Y cómo huir / cuando no quedan / islas para naufragar / al país / donde los sabios se retiran / del agravio de buscar / labios que sacan de quicio, / mentiras que ganan juicios / tan sumarios que envilecen / el cristal de los acuarios / de los peces de ciudad…»)

Nos vemos por aquí a mediados de diciembre. Disfruten, como siempre, con nuestro servicio de bar y nuestras especialidades típicas.

Let’s dance little stranger / Show me secret sins / Love can be like bondage / Seduce me once again
Burning like an angel / Who has heaven in reprieve / Burning like the voodoo man / With devils on his sleeve
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Like an apparition / You don’t seem real at all / Like a premonition / Of curses on my soul
The way I want to love you / Well it could be against the law / I’ve seen you in a thousand minds / You’ve made the angels fall
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Come on little stranger / There’s only one last dance / Soon the music’s over / Let’s give it one more chance
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me /Ritual fertility
Take a chance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility

Vamos a bailar, forasterito / Enséñame a pecar en secreto / El amor puede ser darle al bondage / Sedúceme otra vez
Ardiendo como un ángel / Que tiene el cielo por indulto / Ardiendo como el hombre del vudú / Que anda con ideas de diablos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Como una aparición / No pareces de verdad para nada / Como una premonición / De maldiciones en el alma
La forma en que quiero amarte / Bien podría ser del todo ilegal / Te he visto en miles de mentes / Has provocado que cayeran los ángeles
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Vamos, forasterito / Solo queda un último baile / En poco se acaba la música / Vamos a ver si ahora lo hacemos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Mira a ver si lo hacemos / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual

Escena de Bande à part de Jean-Luc Godard (1964) con música de Nouvelle Vague, «Dance with me», del disco Nouvelle Vague – Bande à part (2) (2006), versión de la canción del mismo título del disco homónimo de The Lords of the New Church (1983).

C’est étrange d’entendre parler français.[...]

J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférent où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]

Pese a repetírmelo, no sé por qué esa noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

MSS Gasteiz detalle

Manuscrito de Vitoria-Gasteiz, autógrafo de Alfonso de Zamora, antes de 1538.

Esta idea de la lengua vulgar como degeneración de la culta es absurda, dado que es ésta la que se fundamenta en aquella y no al revés. Aunque los hablantes tengan como modelo más o menos consciente la lengua culta, tal como ha sido inducido por la educación, e intenten atenerse a los modelos oficiales considerados como correctos (y por más que esos intentos tengan sin duda alguna influencia, aunque superficial, en la actividad lingüística de la población), la competencia lingüística automática (la que se utiliza en la mayor parte de las situaciones de la vida cotidiana) se fundamenta en unos hábitos lingüísticos constituidos y adquiridos en la etapa infantil pre-educativa de adquisición de la lengua, que no se pueden modificar de modo sustancial en la vida adulta. Esto nada tiene que ver con el descuido o la indolencia de los hablantes, que hablan a su aire sin preocuparse de la gramática y del diccionario. El habla característica de una comunidad se atiene a una serie de reglas (no coincidentes con las reconocidas oficialmente para la correspondiente lengua culta) tanto fonéticas como morfológicas, sintácticas y semánticas, que permiten un espacio de variación específico en todos los ámbitos y que hacen que un extranjero que no domine todas esas reglas con el conjunto de sus variedades y realizaciones variables, sea inmediatamente reconocido como tal al hablar nuestra lengua. Si la lengua oral espontánea de una determinada comunidad lingüística no se rigiera por ningún conjunto de reglas implícitamente asumidas por todos los miembros de esa comunidad y cada uno hablara a su aire, sin seguir ningún conjunto de normas lingüísticas, no se podría entender esta característica que acabamos de señalar de la detección del habla del extranjero. La idea de que la lengua vulgar supone una relajación o abandono total o parcial de las reglas lingüísticas es, pues, radicalmente falsa. El habla espontánea tiene su propia gramática que normalmente no coincide con la reconocida oficialmente como correcta y que caracteriza una determinada lengua estándar. Por tanto, la lengua oral espontánea (o las diversas variedades de ella) no presenta la misma gramática que la lengua culta pero más relajada, laxa o descuidada sino una gramática diferente, que, por desgracia, los lingüistas apenas conocen, dado que durante la mayor parte del tiempo y siguiendo las concepciones filológicas de la gramática de origen clásico, se han dedicado a describir las lenguas cultas escritas y no las lenguas tal como se hablan espontáneamente.

Juan Carlos Moreno Cabrera, «Gramáticas y academias. Para una sociología del conocimiento de las lenguas», Arbor (Madrid), vol. clxxxiv, n.º 731 (2008), pág. 526 (págs. 519-528).

¿Se me entiende?

A veces yo también me dejo llevar:

Me imaginé abriendo el armario misterioso de don Mosseh Raphael Aguilar. Dentro, en la oscuridad, me pareció ver a Mauricio Molho haciéndome señas.

Me dirigí entonces a la ventana. En el cielo había unas extrañas, grandes y desoladas islas así como nubes de barro (disformes manchones) entre la hierba verde. Parecía exactamente un cuadro de Salvatore Rosa.

Juan Perucho, Los laberintos bizantinos: un viaje con espectros, 1984.

Traía Maria aquí el otro día una frase de Italo Calvino: Il luogo ideale per me è quello in cui è più naturale vivere da straniero («Mi lugar ideal es aquel donde más natural sea vivir como extranjero»). Dejaba también recuerdo Joan-Carles de un verso de Jordi de Sant Jordi que cantó Raimon (probablemente desafinando, como casi siempre) pero que yo me he encontrado en alguna ocasión murmurando entre dientes, posiblemente con la mirada perdida:

Deserts d’amichs, de bens e de senyor,
en estrany loch y en stranya contrada,
luny de tot be, fart d’enuig e tristor,
ma voluntat e pensa caytivada,
me trop del tot en mal poder sotsmes;
no vey algu que de me s’aja cura,
e soy guardats, enclos, ferrats e pres,
de que·n fau grat a ma trista ventura. […]

Dejado de amigos, bienes y señor,
en sitio extraño y en extraña comarca,
lejos de todo bien, sobrado de quebrantos,
mi voluntad y juicio cautivados,
del todo hállome preso de poder malo;
nadie veo que cuita de mí tenga,
y aherrojado estoy, prisionero y guardado,
de quien dio placer a mi triste ventura.

Animalicos

BNF, ms. Français 218, fol. 325.

Vaya usted a saber por qué, Jordi de Sant Jordi me llevó a Amijay:

זֶכֶר אָבִי עָטוּף בִנְיָר לָבָן
כִפרוּסוֹת ליוֹם עֲבוֹדָה

כְקוֹסֵם הַמוֹצִיא מִכוֹבָעוֹ אַרְנָבוֹת וּמִגְדָלִים
הוֹצִיא מתוֹך גוּפוֹ הַקָטָן – אַהֲבָה

נַהֲרוֹת יָדָיו
נִשְפְכוּ לְתוֹך מַעֲשָיו הַטוֹבִים

El recuerdo de mi padre está envuelto en papel blanco
como bocadillos para un día de trabajo

Como un mago, que saca del sombrero conejos y torres,
sacó de su pequeño cuerpo – amor

Los ríos de sus manos
se derramaron en sus buenas obras.

(Incluido en el poemario Ahora y en otros días [עכשיו ובימים האחרים] de 1955; traducción al español de Raquel García Lozano).

Será que estamos volviendo a hacer las maletas. Mira que hemos corrido tierras… Y hemos visto maravillas…Y a la orillita del mar.

(Carles Dénia y La Nova Rimaire, «Malaguenya de Barxeta», Tan alta com va la lluna, 2008).

manuel-orero-fotografia-1El historiador, al tratar con el pasado, deberá utilizar las categorías de presencia y ausencia de un modo diferente al científico natural. En su caso no se podrá pasar de la presencia inmediata a la mediata, puesto que el pasado ni existe ni es observable. Y el utilizar al documento como instrumento para pasar de la presencia inmediata a la mediata es una falacia, ya que el documento ni hace presente al acontecimiento ni hace presentes a las personas del pasado, únicamente nos permite imaginar esas acciones y las sombras de esas personas, de acuerdo con las reglas que nuestra imaginación nos dicta. […]

La Historia es el saber de la ausencia, de una ausencia, además, que es irrecuperable; porque si examinamos las tres categorías de modalidad veremos que, al contrario que en las ciencias naturales, en historia [sic] la categoría de necesidad no posee aplicación, puesto que el devenir de los acontecimientos no está regido por leyes. En la Historia asistimos al dominio de la categoría de efectividad, unida, claro está, a la de posibilidad. […]

Si la Historia es el dominio de lo contingente, de lo que de posible ha llegado a ser efectivo y también es el dominio de la ausencia, de una ausencia que nunca podrá convertirse en una presencia efectiva e inmediata, entonces los historiadores actúan de la forma más opuesta a la de los científicos naturales. Estos últimos se negaban a reconocer rotundamente la presencia no efectiva, el historiador, por el contrario, no solo ha de partir de ella, sino, lo que es más problemático, quedarse precisamente ahí. El historiador sería como un mago, que pretende conjurar un pasado al que ya no puede volver gracias a la ayuda de un lenguaje en el que los enunciados realizativos funcionarían al revés, ya que no crean el futuro, como los imperativos, sino el pasado. El historiador lanza su discurso ante el pasado y la ausencia, pero no lo hace por razones sentimentales ni tampoco está solo. Su discurso es un discurso compartido, es ante todo un hecho social. Con él, aún siendo en el fondo consciente de la futilidad de su empeño, intenta, más que actualizar un pasado ausente reafirmar la existencia del presente, de un presente que, sobre todo a partir del siglo xix europeo, ha necesitado colonizar el pasado, colonizar lo que ya no es con el fin de poder controlar lo que será.

No tiene sentido, pues, como se suele decir, liberar el pasado, o descolonizarlo, pues, dada su falta de densidad ontológica, sería lo mismo que colonizar la nada. Los pasados básicamente se imaginan. Una corriente historiográfica es, ante todo, un conjunto de metáforas compartidas por los historiadores y su público, que pretenden describir lo que ya no es y otorgarle un sentido diferente al que tuvo y que no puede tener. Lo malo de las metáforas es que pueden colisionar entre sí, trayendo consigo víctimas, a veces mortales. Si la Historia no quiere conformarse con ese papel de suministradora de metáforas listas para la lucha deberá volverse hacia sí misma, pasar del objeto que cree describir al sujeto que lo construye y fundar sobre el análisis de las reglas que permiten esa construcción una disciplina que establezca sus límites, su legitimidad y que permita liberarse de su papel de instrumento de colonización de lo que ya no es para establecer el control de lo que será. Es a ese saber crítico de la historia que se puede contribuir, como en este caso, con el análisis de dos de las categorías del entendimiento histórico, cuyo buen uso era necesario establecer.

José Carlos Bermejo Barrera, ¿Qué es la historia teórica?, Tres Cantos (Madrid), Akal, 2004, págs. 84 y 85.

«El hombre que perdió su nombre…», foto de Manuel Orero («Perolo Orero»), 2 de diciembre de 2008 (Coda: no se me pierdan la descripción de la fotografía a la que se llega clicando en su título).

Por seguir con lo que decíamos:

Sin embargo, este carácter fáctico y necesario del pasado, que parece estar tan claramente enunciado, se encuentra ante una dificultad fundamental, y es que, en contrapartida también podríamos decir, que [sic] lo que caracteriza al pasado, y sobre todo al pasado histórico, es precisamente el no estar presente, el no estar entre nosotros. En este sentido el pasado, por el contrario, vendría a resultar inaprensible y el conocimiento histórico, lejos de marchar por el seguro camino de la ciencia, vendría a adquirir un carácter problemático.

Para resolver este dilema, que quizás sólo sea aparente, convendrá, pues, que iniciemos un análisis de dos categorías del entendimiento histórico, ausencia y presencia, que estarían en directa relación con las categorías de modalidad, posibilidad, efectividad y necesidad, al ser quizá dos aspectos de la segunda de esas categorías, la de efectividad. Estas dos nuevas categorías, como esperamos mostrar, poseen una indudable importancia dentro del ámbito del conocimiento histórico. Su análisis deberá llevarse a cabo desde una triple perspectiva, epistemológica, antropológica y sociológica, impuesta por las características específicas de este tipo de conocimiento.

I

Las categorías de ausencia y presencia no son exclusivas del pensamiento histórico, como todas las categorías del entendimiento son utilizadas sistemáticamente en nuestra vida cotidiana, y, por supuesto, son fundamentales para el desarrollo del conocimiento científico. […]

La existencia de una ley científica, como la de la gravitación, no sólo permite describir el universo en su estado presente, sino, lo que es más interesante, predecir el futuro y, consecuentemente, describir el pasado. La ley es el instrumento básico de articulación del tiempo –o más bien el conjunto de leyes–. Los acontecimientos no son más que casos que ejemplifican el cumplimiento de dicha ley bajo un conjunto de condiciones dadas. La ley, que se formula en presente y, por supuesto, bajo la categoría de la necesidad, da también cuenta de las categorías de posibilidad y efectividad, pues es en función de ella como un acontecimiento se hace posible y llega a ser efectivo. Sin leyes el conocimiento científico no sería posible, sin leyes no puede utilizarse la categoría de necesidad, sino únicamente las de posibilidad y efectividad. Deberemos por ello plantearnos que ocurre en el caso de la historia, un saber sin leyes que privilegia lo fáctico del pasado hasta el punto de excluirlo –es un modo de hablar– de la competencia de Dios.

Ausencia presente

II

A la hora de analizar las categorías de ausencia y presencia en el ámbito del pensamiento histórico deberemos distinguir dos niveles, que por otra parte se hallan estrechamente relacionados: el antropológico y el sociológico. Es sabido que cada sociedad crea un determinado tipo de seres humanos, por lo que el determinismo sociológico siempre tiene parte de razón. Pero también lo es el que la especie humana posee unas características básicas en común que muchas veces pueden sobrepasar las barreras sociales y culturales, por estar quizás entroncadas en los mecanismos biológicos y psicológicos básicos de la condición humana. […]

Si en el pensamiento científico no podía hablarse de una presencia absolutamente no efectiva, en el caso del pasado humano, por el contrario, sí que tiene sentido hablar de una ausencia absoluta, la de todos aquellos que quedan más allá de la memoria de los vivos, de aquellos que ningún artificio puede hacer presentes, y que, sin embargo y paradójicamente, constituyen precisamente el objeto de estudio la historia que intente abarcar algo más que el tiempo presente. Muchas veces los seres humanos prefieren perder la razón antes que la esperanza. En el caso de la muerte, los ritos y las representaciones funerarias, la antropología y la historia son una buena prueba de ello. La humanidad parece que ha querido negar el carácter ineluctable de la muerte y al igual que el pensamiento científico parece no querer admitir la ausencia radical de algunos, o quizás la mayoría –si tenemos en cuenta el tiempo histórico transcurrido– de sus miembros. Lo que los esfuerzos individuales y colectivos han intentado hacer para lograr la presencia de los difuntos lo ha venido haciendo a nivel colectivo, tanto en cuanto género literario como en cuanto saber supuestamente científico. Por ello será necesario pasar ahora del nivel individual y afectivo al nivel colectivo y de las representaciones sociales, que es en donde la historia halla su lugar.

José Carlos Bermejo Barrera, «La modalidad en la Historia: Ausencia y presencia: dos categorías del entendimiento histórico», ¿Qué es la historia teórica?, Tres Cantos (Madrid), Akal, 2004, págs. 71, 72, 76, 78 y 79.

(Coda: Mira que había leído veces a Bermejo Barrera y solo ahora me dio cuenta del uso tan atroz que le da a las comas.)

«Ausencia presente» (última), foto de Álvaro Pérez Mulas, 23 de agosto de 2008.

Un sueño de poder estar juntos / Vuelto un lío más brillante / Un signo desvaído es lo que mejor digo / Ahora, ahora. / Deja sitio a lo más sencillo: / No encontrar las horas es lo nuestro / Un destino o un anhelo, / Ya lo sé. / Pues yo tuve suerte / Por leer letras y no escribirlas, / Sacándole fotos a cualquiera, / Ya lo sé. / Deja a los rayos de sol / Deja a los rayos de sol / Deja a los rayos de sol, déjalos entrar / Para que nos enseñen que mañana puede no ser: / Cuando el día se acaba es cuando lo sabemos.

Au Revoir Simone, «The Lucky One», del álbum The Bird of Music, 2006.

παρακέκλησθε οὖν μετ᾿ εὐνοίας καὶ προσοχῆς τὴν ἀνάγνωσιν ποιεῖσθαι καὶ συγγνώμην ἔχειν ἐφ᾿ οἷς ἂν δοκῶμεν τῶν κατὰ τὴν ἑρμηνείαν πεφιλοπονημένων τισὶ τῶν λέξεων ἀδυναμεῖν·

Se os invita, por tanto, a que lo leáis con benevolencia y atención y que nos excuséis los pasajes en que podemos dar la impresión de traducir mal algunas expresiones, a pesar de nuestros esfuerzos de interpretación.

Eclesiástico («Sabiduría de Jesús, hijo de Sira [o Sirácida]»), prólogo, v. 15 (¿traducción de Natalio Fernández Marcos? BAC, Madrid, 1974).

One of my fundamental assumptions has been that ancient texts are not windows into the past but artifacts of it. As such, they are never transparent and cannot speak for themselves. To be sure, they may provide gross information, and so it is not completely illegitimate to mine positivistically, provided only that one does so cautiously and skeptically. Such positivism has served as the foundation of all we know about antiquity, and though every inch of this foundation merits scrutiny and debate, sometimes these issue in affirmations of historicity. That having been said, though, the project of producing detailed social or cultural histories of Judaea in the Achaemenid and Hellenistic periods or of the ”world of the New Testament” or that of the Mishnah and Talmud has rarely yielded convincing results. The authors of such works, unless they adopt criticism or skeptical aporia as their goals, always underestimate the amount of information required to produce a convincing history. The scraps we have at our disposal are simply not enough.

La facultad VIIIUna de mis ideas fundamentales es la de que los textos antiguos no son ventanas abiertas al pasado sino sus artefactos. De tal manera, no son nunca transparentes ni pueden hablar por sí mismos. Qué duda cabe de que pueden proporcionar información en bruto, por lo que no resulta completamente ilegítimo sacarles partido con métodos positivistas, con la salvedad de que tal cosa se haga con escepticismo y cautela. Tal positivismo ha servido de base para todo lo que sabemos sobre la antigüedad y, aunque merece en todas y cada una de sus partes escrutinio y debate, a veces generan afirmaciones de historicidad. Dicho esto, sin embargo, el proyecto de producir detalladas historias sociales o culturales de Judea en los periodos aqueménida y helenístico, o del «mundo del Nuevo Testamento», o de la Misná y el Talmud, pocas veces han dado frutos convincentes. Los autores de tales obras, salvo que adopten como óbjetivos la crítica o la aporía escéptica, siempre minusvaloran el grado de información que se necesita para producir una historiografía convincente. Sin más, los pecios de que disponemos son insuficientes

But since they are artifacts, texts can still be used; they just have to be treated differently. Some historians, including myself, may be slightly uncomfortable with the idea, but we have to figure out ways of reading them, with minute attention to detail, as expressions of sets of concerns or interests, because that is way they are. […]

Pero, ya que se trata de artefactos, los textos aún pueden ser de algún uso: solo hace falta tratarlos de otra manera. Esta idea puede provocar a algunos historiadores, incluido yo mismo, cierta incomodidad, pero tenemos que discurrir formas nuevas de leerlos, con meticulosa atención al detalle, como formas de expresión de determinadas preocupaciones o intereses, porque eso es lo que son. [...]

The historicity of the tale is debatable, the fact that someone told it, fixed its form, and eventually wrote it down is not: it is true by definition, and so constitutes a much firmer foundation for the production of a historical account than either positivistic investment in the story’s truth or blanket skepticism about it. […]

La verosimilitud histórica del cuento puede debatirse pero no el hecho de que alguien lo contó, fijó la forma y, andando el tiempo, lo puso por escrito: es verdad por definición, lo que constituye una base para la producción de un relato histórico mucho más firme que centrarse con ambición positivista en lo veraz de la anécdota o en negarla sin más movido por el escepticismo. [...]

I have spent many of the foregoing pages exemplifying my model’s utility as an exegetical tool as well. It has constituted an effective way of resisting the ”Hallmark card” school of Ben Sira interpretation, whose point is precisely to deprive the sage’s apophthegms of all their social and cultural specificity and transform them into bland religious-ethical sentences. […]

En buena parte de las páginas precedentes, he dado asimismo ejemplos de la utilidad de mi modelo como herramienta exegética. Me ha servido como eficaz medio de resistirme a la escuela de «tarjeta de felicitación» que se ha aplicado a la interpretación del Sirácida, cuyo argumento busca precisamente privar a los apotegmas del sabio de su especificidad social y cultural y transformarlos en insípidas máximas ético-religiosas.

Del último libro de Seth Schwartz, Were the Jews a Mediterranean society: Reciprocity and solidarity in Ancient Judaism («¿Conformaron los judíos una sociedad mediterránea? Mutualismo y solidaridad en el judaísmo antiguo»), Princeton NJ, Princeton University Press, 2009, págs. 175 y 176.

Estaremos al tanto de las reseñas que deberán llegar de este volumen, por gente provista de más ciencia que nosotros que deberían iluminarnos (para eso deberían hacerse las reseñas), pero parece una obra pertinente y relevante. Lo de que los textos antiguos no son ventanas del pasado, aunque la tesis contraria se repita con insistencia también en cenáculos filológicos, me suena a Samely, pero la búsqueda de Google Books me dice que mi alemán de Mánchester no comparece en el libro de Schwartz. Una idea quizás muy simple, hasta simplista: como tantas otras de su género, asombra que el fundamento metodológico de nuestras disciplinas humanísticas parezca ser alejarse todo lo posible de estas muy simples, simplistas, inmediatas bases del método. Como si la diferencia (aristotélica) entre las categorías de ausencia y presencia, tan acuciante para el pensar «históricamente», fuera una banalidad filosófica más que un análisis primero y fundamental. Tendremos que hablar más detenidamente de la ausencia y la presencia históricas.

Parece que hay toda una escuela «historicista» que se va asentando poco a poco para el estudio del Talmud. Hay alguna concomitancia con lo que deberían ser las bases epistemológicas de la codicología: tomar el texto (y en el caso de los codicólogos, su soporte) como argumento histórico principal. Pero tengo la impresión, provisional, de que la codicología tal como yo la entiendo (que tal vez no sea tal como la entienden la mayoría de quienes la practican) es algo más escéptica de lo que parece indicar un cierto entusiasmo historicista de estos nuevos talmudistas. Habrá que seguir a la espera de lo ajeno y en la obra de lo propio. Veremos si nos encontramos en algún sitio.

«La facultad VIII», foto de Domingo556, 10 de septiembre de 2009.

οἱ δ᾽ ἐν ταῖς πολιτικαῖς ἀρχαῖς πολλὰ πρὸς ἐπήρειαν καὶ χάριν εἰώθασι πράττειν.

En política, por el contrario, la corrupción y el favor ejercen muy poderosamente un funesto influjo.

Aristóteles, Política, libro iii, capítulo xi, § 5 (¿traducción española a partir de la francesa?).

(inspirado por el Homo bonus peritus dicendi de Jaume)

Atardecer

«Atardecer», foto de Luz A. Villa («Flowery *L*u*z*a*»), 1 de enero de 2007.

Si lo llegamos a decir antes:

Prenafeta fue, y supongo que sigue siendo, uno de esos patriotas del mando. Iniciaron el proceso de construcción de una nación, Cataluña, pero supieron repartir los papeles. A los fieles, los seguidores, la tropa, les correspondía el fervor y el sentimiento. Ellos, los padres fundadores, cargaron con el peso de la realidad. Ya saben, el peso de la materia: un territorio, para recalificar; un presupuesto, para repartir entre los amigos […]

no lo llegamos a decir mejor:

Fa 10 anys que el Macià Alavedra i el Lluís Prenafeta són els meus amics. Fa 10 anys que els estimo i que he après d’ells l’amor per aquest país i la lluita per defensar-lo. Eren els meus amics fa 10 anys, han estat els meus amics tot aquest temps i són els meus amics ara que els han detingut i ho seran per sempre. Em sento orgullós d’ells i m’honoro amb la seva amistat. No sé de què els acusa Grazón. […] I també sé que la pitjor gravetat de les acusacions que se’ls imputen és una anècdota al costat del gran servei que tots 2 han rendit a la nació. Lluís Prenafeta i Macià Alavedra són 2 homes generosos i d’honor, i que si han fet de més o de menys per continuar contribuint a la resistència nacional em sembla molt bé i tindran sempre el meu reconeixement, el meu agraïment i la meva amistat. Si fóssim un país normal tindríem un recurs clar per a cada necessitat. Però en un país ocupat i atracat com Catalunya els equilibris que cal fer no sempre són de bon gust, i sempre hi ha qui s’embruta les mans perquè no te les hagis d’embrutar tu. Si ara li fem el joc a Espanya i ens rendim a la seva propaganda, després no podrem reclamar un país que ja no existirà perquè rèiem i un cop més ens equivocàvem d’enemic mentre ens escarnien i ens humiliaven. […] Alavedra i Prenafeta són 2 patriotes, 2 soldats. Espanya no és ningú per venir a jutjar-nos. […] Som el que defensem i una nació mor quan ja no queda ningú per defensar-la.

Hace 10 años que Macià Alavedra y Lluís Prenafeta son amigos míos. Hace 10 años que los quiero y que he aprendido de ellos el amor por este país y la lucha por defenderlo. Eran mis amigos hace 10 años, ha sido mis amigos todo este tiempo y son mis amigos ahora que los han detenido y lo serán para siempre. Me siento orgulloso de ellos y me honro con su amistad. No sé de qué los acusa Grazón (sic) […] Y también sé que la peor gravedad de las acusaciones que se les imputan es una anécdota al lado del gran servicio que ambos han rendido a la nación. Lluís Prenafeta y Macià Alavedra son 2 hombres generosos y de honor, y que si han hecho de más o de menos para continuar contribuyendo a la resistencia nacional me parece muy bien y tendrán siempre mi reconocimiento, mi agradecimiento y mi amistad. Si fuésemos un país normal, tendríamos un recurso claro para cada necesidad. Pero en un país ocupado y atracado como Cataluña los equilibrios que hay que hacer no siempre son de buen gusto, y siempre hay quien se ensucia las manos para que no tengas que ensuciártelas tú. Si ahora le hacemos el juego a España y nos rendimos a su propaganda, luego no podremos reclamar un país que ya no existirá porque nos reíamos y una vez más nos equivocábamos de enemigo mientras nos vejaban y nos humillaban. […] Alavedra y Prenafeta son 2 patriotas, 2 soldados. Espapña no es nadie para venir a juzgarnos. […] Somos lo que defendemos y una nación muere cuando ya no queda nadie para defenderla.

Salvador Sostres, «Orgullós dels meus amics» (‘Orgulloso de mis amigos’), Avui, 28 de octubre de 2009, pág. 46 (con personalísima ortografía de los cardinales incluida).

No me miren así. Federico Jiménez Losantos y César Vidal Manzanares (por cierto, hebraísta, corto de vista y gordo, como yo: lo que demuestra que el orden de criterios altera afortunadamente el producto) tienen una secreta logia de rendidos admiradores, de Barcelona a Xàtiva, de Campos en Mallorca a la Roma de Urgell, y vuelta a empezar.

¿De Campos en Mallorca? De mi archivo personal:

A propòsit, sabeu si en els Països Catalans es fabriquen hòsties? Perquè bona seria que les haguéssim d’importar d’Espanya. Jo, cristià catòlic practicant, no podria mai combregar amb una hòstia carpetovetònica.

A propósito, ¿sabéis si en los Países Catalanes se fabrican hostias? Porque estaría bueno que las tuviésemos que importar de España. Yo, cristiano católico practicante, no podría comulgar nunca con una hostia carpetovetónica.

¿De la Roma de Urgell? Del mismo archivo chiripitifláutico:

Els madrilenys no suporten que algú els consideri ocupants i no vulgui formar part del que ells anomenen “nación española”.

Los madrileños no soportan que alguien los considere ocupantes y no quiera formar parte de lo que ellos llaman «nación española».

Debe de ser eso, sí. La natural fachenda madrileña y su excrecencia nacional española, tan difícil de entender para los naturales de ese paraíso del diálogo, el consenso y la democracia que es Cataluña, conocido en la intimidad fusteriana por «Países Catalanes» (con mayúscula):

Mentre Catalunya -que estima el diàleg i el pacte- fa de la paraula el valor més preuat de la seva identitat, Espanya exigeix sotmetiment a la seva voluntat. La naturalesa espanyola -només cal mirar-ne la història- va plena d’episodis com el del 23-F, perquè es tracta d’una naturalesa amb un enorme complex d’inferioritat que, per tal de reafirmar-se, necessita basar les relacions en paràmetres de dominador i de dominat.

Mientras Cataluña –que aprecia el diálogo y el pacto– convierte la palabra en el valor más preciado de su identidad, España exige sometimiento a su voluntad. La naturaleza española (solo hace falta mirar su historia) está llena de episodios como el 23-F, porque se trata de una naturaleza con un enorme complejo de inferioridad que, para reafirmarse, necesita basar sus relaciones en parámetros de dominador y de dominado.

El día que les dé por rematarlo saldrá sin duda un país casi tan divertido como Israel. Yo, de momento, prefiero el que ya existe e ir viendo si se puede ir mejorándolo. Pero, sobre todo, no exageremos: el énfasis nos ha perdido frecuentemente a los indígenas.

Mancunian Red Tiles Sea

«A Sea of Red Tiles at Manchester University», foto de MartinSFP, 21 de abril de 2009.

Por seguir con lo que decíamos ayer (y antesdeayer, y el día de antes, y el día anterior…), una contribución pasada por el chino (o manga pastelera) de la paradoja lógica que es tan del gusto de esta casa:

Este es un oficio que no te hace rico, te entretiene mucho, te da bastantes disgustos, genera una cierta tensión (que acaba dañándote la salud), es bastante imprevisible… Luego, lo bueno que tiene, conviene disfrutarlo. Si desde el principio te haces disciplinado, por no decir servil; si crees que los jefes siempre tienen razón; si crees que la universidad está por encima de la investigación… déjalo, porque no vale la pena: no te va a compensar. Para llevar una vida ordenada y más o menos burocrática, búscate cualquier otra cosa. Si mantienes una actitud un poco no ya de resistencia, pero de escepticismo frente al poder; si aceptas las incomodidades pero también ves lo divertido que es contar historias, descubrirlas y contarlas; sí, es muy entretenido. No comerás de maravilla, pero… (A veces sí).

Coda:

Cuando eres fuerte con los fuertes, te lo pasas muy bien, pero te llevas muchas hostias. Como decíamos: pues, si aceptas que de vez en cuando te caerá una hostia, tendrás momentos de diversión que no te va a dar ningún otro oficio. Si eres fuerte con los débiles y débil con los fuertes, acabarás teniendo una opinión relativamente mala de ti mismo y eso tampoco te va a ayudar.

Antonio González con la colaboración de Javier F. Barrera entrevista a Enric González, Caspa.tv, 28 de octubre de 2009 (texto adaptado a partir del minuto 9′18”).

Doble coda sobre la actualidad política española y sus estados libres asociados:

Hay quien llama hogar al sitio donde deja la maleta. Hay quien llama patria al sitio donde puede mandar. Prenafeta fue, y supongo que sigue siendo, uno de esos patriotas del mando. Iniciaron el proceso de construcción de una nación, Cataluña, pero supieron repartir los papeles. A los fieles, los seguidores, la tropa, les correspondía el fervor y el sentimiento. Ellos, los padres fundadores, cargaron con el peso de la realidad. Ya saben, el peso de la materia: un territorio, para recalificar; un presupuesto, para repartir entre los amigos; una cierta cantidad de riqueza colectiva, para especular en beneficio propio. Y una bandera para ocultar el abracadabra patriótico.

Únase a nuestras disquisiciones sobre las patrias y sus coágulos.

El autor y parte de sus lectores y no pocos de sus amigas y amigos (varios) hemos de confesar un gusto inveterado y probablemente censurable por las cosas de Enric González.

Luego lo mismo volvemos sobre Alfonso de Zamora: de momento nos interesaban más nuestras circunstancias, más que las suyas. De momento, me siguen admirando los que siempre me han admirado: jubilado de su cátedra de Mánchester, me llegan noticias de que uno de mis mentores y no el que menos influencia haya tenido en mi forma de ver las cosas, Bernard S. Jackson, se ofrece ahora a dirigir doctorados y tesinas a distancia desde su casa de Liverpool. No sé cuánta gente prescindible corre el mundo, pero tengo cierta claridad de juicio en las características, formales e informales, de quienes son imprescindibles. Menos mal.

Mss de París ADZ detalle

Manuscrito de París, Alfonso de Zamora (foto de Álex Casero, 2008).

Por seguir con lo que veníamos hablando:

La ciencia es el arte de encontrar una pregunta que encaje con cada respuesta. Las teorías sirven para suscitar preguntas y las preguntas sirven para socavar teorías. Las preguntas engendran perplejidad, y así es como debe ser. Si mi castillo de naipes teórico se derrumba, lo único que quiere decir es que un mejor entendimiento viene a reemplazar el mío, y debería alegrarme de renunciar a mi opinión a cambio de otra mejor. La ciencia se pierde cuando las preguntas que ponen en peligro una teoría se cortan o se desatienden.

Mi objeción a la ciencia no reside en que los puntos de partida para la diferenciación de la escritura sean insostenibles, porque, al fin y al cabo, lo mismo podría decirse de todas las teorías en cada una de las iniciativas científicas vitales. Lo que me preocupa es la invulnerabilidad de los puntos de partida, invulnerabilidad que transforma la ciencia en superstición. Las supersticiones de los académicos de la escritura se filtran por disciplinas que dependen –imprudentemente– de la misma consideración superficial del negro de la letra. La encuentro en la sicología, en la historia del arte, en las matemáticas, en las ciencias del lenguaje, etcétera.

Gerrit Noordzij, El trazo: teoría de la escritura (De streek: Theorie van het schrift, primera edición de 1985), traducción española de Carlos García Aranda, València, Campgràfic, 2009, pág. 16.

Por curiosidad he ido a ver si Colette Sirat, en su Writing as handwork: A History of handwriting in Mediterranean and Western culture, Turnhout, Brepols, 2006. No cita El trazo: teoría de la escritura, sino The stroke of the pen: Fundamental aspects of Western writing («El trazo de la pluma: Aspectos fundamentales de la escritura occidental»), La Haya, Real Academia de Bellas Artes (Koninklijke Academie van Beeldende Kunsten), 1982.

Descalza

«soft and warm (v 0.2)», foto de Miriam («enlavidabohemia»), 27 de abril de 2008.

Come, Monday Night: the day of work is done. / Tuesday Morning, lose the grey of ordinariness. / Start by putting off your chores / And all the crushing bores. / Say your morning prayers, / Sing a rousing song. / Then sing it on the long walk home.

Ven, lunes por la noche: la jornada se ha acabado. / Martes por la mañana, pierde el gris de lo ordinario. / Empieza quitándote los quehaceres / Y los tremendos pesados. / Reza tus oraciones de la mañana, / Cántate una canción que entusiasme / Y cántatela lo que tardes en volver a casa.

Come, Monday Night: we’re in a state of grace. / Twenty-million boys are caught up in a paper chase / If the weekend promised much / Then it failed to touch / On a single count what I was hoping for / What I was hoping for.

Ven, lunes por la noche: estamos llenos de gracia. / Han pillado a veinte millones de chicos en corre-corre-que-te-pillos / Si se las prometían muy felices / En el fin de semana que no cuajó / Ni una vez en lo que me esperaba yo / En lo que me esperaba yo.

Come, Monday Night: we turn the telly off / To listen to the silence. / Light that comes in from outside, / If you could catch it all / And pin it to your wall, / Then you would sleep much better.

Ven, lunes por la noche, y apagamos la tele / Para hacer caso al silencio. / Esa luz que entra de fuera / Ojalá pudieses cogerla toda / Y clavarla en la pared / Para que durmieras mucho mejor.

Baby you would sleep much better. / Maybe you would sleep much better…

Mi amor, dormirías mucho mejor. / Lo mismo dormías mucho mejor…

(«Come Monday Night», del último trapecismo de Stuart Murdoch, de los Belle & Sebastian, con ese primor al canto y a la caidita de pestañas que es Catherine Ireton. Da gusto ver cómo se siguen desparramando por los sitios más inesperados las perspectivas clásicas.)

SchriftLo principal de la investigación no radica en la certeza de la vida que pasa, tan callando, aunque convenga reflexionar sobre el particular para no perder la perspectiva. El tuétano de la vida investigadora radica, sin duda, en el entusiasmo. El entusiasmo inesperado revive quizás el doble las ganas de investigar. Así, la buena noticia de la publicación castellana de De streek: Theorie van het schrift («El trazo: teoría de la escritura») de Gerrit Noordzij que traía El Llibreter. Lo ha publicado Campgràfic (traducción de Carlos García Aranda, primera de Noordzij al castellano ibérico, según la Agencia Española del ISBN) y, por no aparecer, no aparece ni en su catálogo en línea. Prometen ser 88 páginas de iluminación continua. Así lo parece, por ejemplo, la primera cita que trae a colación El Llibreter:

Los diferentes tipos de escritura, con sus distintas construcciones y trazos diferentes, solo pueden compararse entre sí en función del blanco de la palabra, ya que toda comparación requiere un punto de referencia que permita la comparación de los elementos. El blanco de la palabra es el único componente común a todos los tipos de escritura. Este tipo de referencia es válido tanto para la escritura manual como para la tipografía, para la escritura antigua como para la moderna, así como para la escritura occidental y la de otras culturas. En resumidas cuentas, es válido para la escritura en general.

Me trae recuerdo de un fecundo viaje en tren de Nápoles a Roma (qué curiosa tentación esta: querría haber escrito «a casa en Roma…») y la constatación de una referencia imprescindible para la parte más importante de la tesis: la que hable de las fronteras de la escritura y de sus contornos. Cinco redacciones van ya y ninguna que haya leído Judith. Sospecha cierta de lo bienquisto del tema y de lo enrevesado de la trama.

Volveremos por aquí a Noordzij y a su De streek. Quede una posdata suya, aviso para navegantes:

The [...] sentence confuses writing system with spelling, the regulations that connect symbols of writing with the symbols of a language. Many languages are connected by as many spelling systems to Western writing. Spelling, writing and language are different identifiers. Writing identifies civilisations, language identifies tribes or groups of tribes, spelling identifies administrative authority .

La […] frase confunde sistema de escritura con ortografía, las normas que ligan símbolos de la escritura y símbolos de un idioma. Muchos idiomas se hallan ligados por multitud de sistemas ortográficos a la escritura occidental. Ortografía, escritura e idioma son identificadores distintos. La escritura identifica civilizaciones, el idioma identifica tribus o grupos de tribus, la ortografía identitica la autoridad administrativa.

Gerrit Noordzij, «The meaning of writing» (‘El significado de la escritura’), fecha desconocida.

«Schrift», foto de Michael Bundscherer, 9 de julio de 2009.

«Classical perspective», foto de Red Castle (Carlos), 18 de marzo de 2008.

«Classical perspective», foto de Red Castle (Carlos), 18 de marzo de 2008.

Una lástima que Amenábar se haya gastado todo el dinero que tenía en costureros y carpinteras en lugar de historiadores. Pero era de esperar, supongo.

En el mismo orden de cosas, aunque con distinto guión, qué gusto confirmar que no se pierden las perspectivas clásicas. De unos ridículos vitae (copyright de la expresión de Antonio Giménez) de participantes en una alifara erudita:

No tiene el título de doctor. […] No pertenece a ninguna academia, comité internacional ni consejo asesor. Ha publicado una veintena de libros y un centenar de artículos de archivística, bibliografía, crítica histórica, filología, historia y ciencias de las religiones.

En comparación con la otra que acumula títulos, viajes, estancias, subdirecciones, géneros, ediciones, tesis, coediciones, lirilis, laralas y «resúmenes» de 585 palabras (rigor, parece que lo llaman), proporciona lo anterior («no tiene el título de doctor») una complacida serenidad o un moderado gusto por las perspectivas clásicas.

«Ahora completamente vacía, la Calle del Estudioso, con la Iglesia de Earle Road al fondo, muestra su desolación mientras espera su postrer destino: el buldócer» («Scholar Street, Edge Hill», foto de Russ Oakes, 11 de enero de 2009).

«Ahora completamente vacía, la Calle del Estudioso, con la Iglesia de Earle Road al fondo, muestra su desolación mientras espera su postrer destino: el buldócer» («Scholar Street, Edge Hill», foto de Russ Oakes, 11 de enero de 2009).

Our Voyage having come to an end, I will take a short retrospect of the advantages and disadvantages, the pains and pleasures, of our circumnavigation of the world. If a person asked my advice, before undertaking a long voyage, my answer would depend upon his possessing a decided taste for some branch of knowledge, which could by this means be advanced. No doubt it is a high satisfaction to behold various countries and the many races of mankind, but the pleasures gained at the time do not counterbalance the evils. It is necessary to look forward to a harvest, however distant that may be, when some fruit will be reaped, some good effected. Many of the losses which must be experienced are obvious; such as that of the society of every old friend, and of the sight of those places with which every dearest remembrance is so intimately connected. These losses, however, are at the time partly relieved by the exhaustless delight of anticipating the long wished-for day of return. If, as poets say, life is a dream, I am sure in a voyage these are the visions which best serve to pass away the long night.

Habiendo llegado nuestro viaje a su fin, puedo ahora resumir brevemente las ventajas e inconvenientes, los quebrantos y placeres, de nuestra circunnavegación del mundo. Si alguien me pidiera consejo a la hora de emprender un largo viaje, solo podría responderle si le poseyera una afición profunda por una alguna rama del saber, que fuera aumentada por este medio. Sin duda uno puede sentirse de sobra satisfecho por el mero hecho de contemplar países distintos y las muchas razas de la humanidad, pero estas satisfacciones no contrapesan lo malo, que solo amortigua la necesaria expectativa de que la cosecha futura, por muy lejos que quede, dará algún fruto, que reportará algún bien. De las pérdida que se habrán de vivir, muchas son obvias, como la compañía de todos los viejos amigos o la de tener a la vista los lugares que están ligados a los más queridos recuerdos. Y pese a todo, estas pérdidas se mitigan por el infatigable deleite de anticipar el ansiado día de la vuelta. Si, como dicen los poetas, la vida es un sueño, estoy seguro de que en un viaje, estas son las visiones que mejor ayudan a que pase pronto la larga noche.

Charles Darwin, The Voyage of the Beagle (pongámoslo así por abreviar), cap. 21: «Mauritius to England».

(El viaje no ha acabado…)

Entradas siguientes »