junio 2009


«On a pris la Bastille plus d’une fois
Mais pour détrôner aucun roi
C’était pour changer à Châtelet
C’est moins glorieux, j’ le reconnais»
.
[Hemos tomado la Bastilla más de una vez
Pero no para destronar a un rey
Sino para cambiar en Châtelet:
Menos glorioso, ya lo sé.]


silhouette filles ParisIncitado por el campagnardismo irredento de Dani y Alexandre y por la rara circunstancia de que no tengo ningún plazo perentorio que venza hasta mañana a mediodía, remato la secuencia evocadora parisina con un tipo que de siempre me ha caído muy bien, Bénabar (admito correcciones, matizaciones y garrotazos por mis gustos musicales) y una canción dedicada a la principal actividad, inconfesada, de las parisinas y parisinos a partir de, digamos, abril, cuando empieza a haber esperanza de que no todo el año sea una sucesión de inmisericordes cielos encapotados. Muy literarios y todo lo que ustedes quieran, pero grises como unos altos hornos vizcaínos. ¿La actividad? Hombre, no hacer nada. ¿Qué esperaban? Yo siempre me apunto a las celebraciones tradicionales de la holganza. Bueno, y a las vanguardistas, también. Y puestos a holgar, no me pidan una traducción buena y encima rimada. Hombre, por favor…

Para los curiosos, la esperanza se pierde allá por primeros de septiembre para asumir con resignación lo gris y lluvioso del invierno parisino y darse, en lógica consecuencia, a la bebida (le beaujolais nouveau est arrivé!).

A ver si mañana nos ponemos serio (o sea, codicólogos o alfonsinos).

Certains matins elle révise son emploi du temps
Imagine ce qu’elle doit faire et se dit… et puis non
Elle paresse
Au ralenti elle glisse de la cafetière à la fenêtre
Elle aimerait entendre un disque mais il faudrait le mettre
Et rien ne presse

[Que dice que algunas mañanas se pone a mirar la agenda, se hace cuenta de lo que tiene que hacer y se dice… «¡Y una leche»!. Y ella, se pone a vaguear… Al ralentí se desliza, de la cafetera al ventanal. El caso es que le apetece oír un disco pero… es que primero hay que ponerlo. Y tampoco es que haya prisa…]

Mademoiselle paresse à Paris
Elle traîne, elle pérégrine
Son altesse caresse aujourd’hui
L’idée d’aller à la piscine

[Como si dijéramos que madmuasel hace el vago en París, arrastrada y peregrina. Su alteza suavemente sopesa para hoy la idea de ir a la piscina.]

Elle descend dans la rue, il est 16h, elle marche lentement
S’assoit sur un banc pour étudier le chemin le plus long
Le transport le plus lent
Le métro pourquoi pas mais y’a pas de grève en ce moment
Quant au bus il est trop tôt pour être bloqué dans les bouchons

[Que es como decir que baja a la calle, son las cuatro de la tarde, anda muy lenta. Se sienta en un banco para ver por donde se tarda más, el transporte más lento: ¿el metro? Por qué no pero no hoy no hay huelga. ¿Y el autobús? Muy pronto para que ande metido en atascos… ]

Le transport qu’elle préfère c’est la balançoire
On bouge d’avant en arrière en prenant du retard
Elle rallonge par le square
C’est la fermeture quand elle arrive au guichet
Elle s’en veut de rater de si peu, à quelques minutes près
Un peu plus elle rentrait
Faut pas compter sur la chance, alors demain elle jure
D’évaluer mieux les distances pour être bien sûr
D’arriver en retard
Sans rien devoir au hasard.

[Lo mismo que cantar que su medio de transporte preferido : el columpio; te mueves adelante, hacia atrás, y tardas cada vez más. Alarga por la placita y están cerrando cuando llega a las taquillas y se cabrea de no haber llegado por tan poco, unos minutillos de nada. Poco más y aún entraba: no puedes ir a ver si hay suerte. Pues mañana, lo jura, se asegurará de las distancias para estar segurísima de llegar tarde sin depender de la suerte.]

fillette aux lunettes de soleil

«Silhouette», foto de Benj Haisch, 14 de julio de 2007; Bénabar, «Paresseuse» (Perezosa), del disco Les risques du métier («Gajes del oficio»), 2003 ; «P», foto de Chase me…, 30 de septiembre de 2009.

«On nous apprend à vivre quand la vie est passée».
[Se nos enseña a vivir cuando se ha pasado la vida.]
Montaigne, Ensayos, libro I, capítulo xxvi

―Vale, ¿quién lee?

―Yo.

―Muy bien, Carole, lee.

―Quería hablar de un día especial durante mi reciente viaje a París. Toda mi vida había soñado con ir allí. Por eso he estudiado el francés aquí, en esta clase para adultos durante dos años. Salvé mi dinero y fui a París por seis días. Hasta cinco días después, sufría de jet-lag y estaba un poco cansada todo el rato.

Era mi primer viaje a Yuropa. Quería ir por dos semanas pero no he podido dejar a mis perros, Lady and Bumper, por tanto tiempo. Me gustaron mucho los museos y las calles de París. Tan solo la comida no era tan buena como yo me creía. Había considerado ir a París con un grupo, pero soy un persona muy independiente. Porque trabajo de cartera aquí, en Denver, estoy acostumbrada a andar todo el día. También quería tener una aventura auténticamente extranjera y quería practicar el francés.

―¿Sabe usted donde hay un buen restaurante por aquí?

―Eh… It depends. What kind of food do you like? [Depende. ¿Qué tipo de comida le gusta?]

―Oh, anything. [Bueno, cualquiera.]

―Do you like Chinese food? [¿Le gusta la comida china?]

―Sure. [Sí, claro.]

Dicen muchas cosas sobre París. Dicen que es donde los artistas encuentran inspiración. Dicen que es donde la gente va a buscar algo nuevo en la vida suya. Dicen que van para encontrar el amor. Por supuesto, a mi edad, yo no tenía expectativas por todo eso. Pero, durante esos días, tuve muchos pensamientos sobre mi vida. He pensado en si hubiera nacido en París, o si un día tuviera mucho dinero [se trabuca]… podría vivir allí. Imaginaba repartir el correo en una calle así y conocer a la gente que vivía allí. Estoy segura de que son muy simpáticos. He visitado un cementerio famoso donde está enterrada mucha gente famosa. He visto la tumba de Jean-Paul Sartre y de Simón Bolívar. Mi libro dice que eran dos famosos escritores franceses y que se querían mucho y por eso están enterrados el uno al lado del otro. Y he visto la tumba de un hombre que se llama Porfirio Díaz. Mi libro dice que fue dictador de México por treinta y cinco años. Era interesante estar al lado de un hombre poderoso que ahora no puede hablar ni moverse como yo puedo. Pensé en mi hermana Patty, que murió muy joven, y he pensado en mi madre, que murió de cáncer el año pasado. Un día yo también seré enterrada y tal vez nadie me visitará. Pero me da igual porque estaré muerta. Pero no soy una persona triste. Al contrario. Soy una persona feliz con muchos de los amigos y dos perros maravillosos. Solo que a veces pienso que estaría bien tener alguien con quien compartir las cosas. Por ejemplo, cuando veo París de un rascacielos, yo quería decirle a alguien: «Es bonito, ¿verdad?». Pero nadie hay. Pensaba en mi exnovio Dave si le gustaría este viaje. Pero me he sentido un poco estúpida, porque hace once años que no hablo con él y ahora está casado con tres hijos. Después he encontrado un parquecito muy bonito. Me senté en la parque y me he comido un sandwich que he comprado. Estaba muy bueno. Luego, algo ha sucedido. Algo difícil de describir. [niños chillando. Se oyen conversaciones.]

Sentada allí y estar sola en un país extranjero, lejos de mi trabajo y de toda la gente que conozco, un sentimiento ha venido a mí. Era como si acordara de algo que nunca he conocido o que había esperado siempre pero no sabía el qué. Tal vez era algo que había olvidado o algo que he echado de menos toda la vida. Solo puedo deciros que he sentido, al mismo tiempo, la alegría y la tristeza. Pero no demasiada tristeza, porque me sentía viva. Sí, viva. Ese fue el momento en que empecé a amar París y el momento que sentí que París me amaba también.

Margo Martindale («Carole») en Paris je t’aime (XIVème Arrondissement), dirección de Alexander Payne, guión de Nadine Eïd y Alexander Payne (2006).

(Since people are unlikely to be sucessful in learning a language whose speakers they despise)

(Ya que nadie puede tener mucho éxito aprendiendo una lengua a cuyos hablantes desprecia).

Zoltán Dörnyei, Teaching and researching motivation, Harlow, Longman, 2001.

[Gracias, Antonio]

Planet Jerusalem Damascus GateUn calzolaio straniero sa parlare così preciso in italiano che io mi commuovo per babbo che si sforza d’imparare e non sa la metà delle parole di Rafaniello. Avete avuto in sogno pure il vocabolario italiano, gli chiedo. No, dice che l’ha preso dai libri, leggendo molte volte Pinocchio. Anch’io l’ho letto, gli dico per contentezza di una cosa che abbiamo fatto insieme. Dice che al suo paese Pinocchio si chiamerebbe Iòsl e resterebbe di legno tutta la vita per fedeltà al suo creatore. “Adesso conosci i fatti miei di quand’ero Rav Daniel e quelli dei miei paesani che non ci sono più. Chi muore lascia la storia in eredità ai figli, ai parenti. Il mio popolo l’ha lasciata a me e a qualcun altro. Io te la dico perché parto tra poco, quando si crepa questa gobba di ossa e di piume.” Don Rafaniè com’è questa Gerusalemme, che non la possiamo imitare? Lui si pulisce la bocca, sputa, poi dice che non la conosce ancora, ma uno gli ha detto: “In quella città la morte ha paura di esse inghiottita dalla vita. È l’unica città del mondo in cui la morte si vergogna di esistere”. Chiude gli occhi, dondola il collo, già sta là. Deve essere assai speciale quel paese, a Napoli la morte non si vergogna di niente.

Un zapatero extranjero sabe hablar con tanta precisión el italiano que me estremece mi abuelo padre, que se esfuerza en aprender y no sabe ni la mitad de las palabras que sabe Rafaniello. Le ha venido a usted también en sueños el vocabulario italiano, le pregunto. No, dice que lo ha aprendido en los libros, leyendo muchas veces Pinocho. Yo también lo he leído, le digo alegrándome de que ambos hayamos hecho una misma cosa. Dice que en su país a Pinocho lo llamaban Yosl y se pasaba toda la vida hecho de madera por fidelidad a su creador. –Ahora ya sabes lo que hacía cuando era Rav Daniel y lo que hacían mis paisanos que ya no están. Al morir, una persona deja la historia en herencia a sus hijos, a su familia. Mi pueblo me la ha dejado a mí y a pocos más. Yo te la cuento porque me iré dentro de poco, cuando se acabe rajando esta joroba de huesos y plumas–. Don Rafanié, ¿cómo es esta Jerusalén que no podemos imitar? Se limpia la boca, escupe, dice luego que no la conoce todavía, pero que alguien le ha dicho: –En aquella ciudad la muerte tiene miedo de que se la trague la vida. Es la única ciudad del mundo donde la muerte se avergüenza de existir. Cierra los ojos, balancea la cabeza, ya está allí. Debe de ser bien especial ese sitio, en Nápoles a la muerte no le da vergüenza nada.

Erri de Luca, Montedidio, Milán, Feltrinelli, primera edición de 2001, duodécima edición de 2008, pág. 67.

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«Un zapatero extranjero…»: «Alonso de Arcos, zapatero, podía mejor enseñar la lengua» (Salamanca, 1511).

Anouar Brahem, «Conte de l’incroyable amour», del disco homónimo, 1992; «Planet Jerusalem: Damascus Gate», foto de Sam Rohn (Location Scout), 14 de julio de 2007; Comentario a los Salmos de David Qimhi con glosas latinas y castellanas, copia de Alfonso de Zamora, colofón del 22 de marzo de 1541 («Manuscrito de Nápoles»).

Actualización: Corregido un error de traducción. Gracias, Maria.

Cuenta Ibn Arabi como algo realmente sucedido que un compañero suyo, que se convirtió en gran maestro y fue llevado a los cielos por los espíritus, llegó a la montaña de Kaf, que rodeaba el mundo sin interrupción, y vio que una serpiente rodeaba la montaña. Hoy día se sabe que no existe una montaña que rodee el mundo ni una tal serpiente a su alrededor.

Ahmet Ateş, «Muhyiddin Arabi», İslâm Ansiklopedisi («Enciclopedia del islam»), sub voce; citado en El libro negro de Orhan Pamuk, 1994, traducción española de Rafael Carpintero Ortega, primera edición de 2001.

Anouar Brahem, «Leila au pays du carrousel, var.», del disco Le pas du chat noir, ECM Records, 2002; piano de François Couturier, acordeón de Jean-Louis Matinier; dirección del videoclip de Onur Baki y Burak Yedek, Muphem Film, 2007.

Aguila de MoncloaLa cosa fue más o menos así: I. (démosle tal pseudónimo) marchó de Lisboa (un suponer)  a Roma (como si dijéramos) con la voluntad decidida de demostrar que el régimen de Salazar fue fascista. Volvió al cabo de unos años de Roma (como si dijéramos) a Lisboa (un suponer) convencido de que el régimen de Salazar fue dictatorial, sanguinario, conservador, militarista, colonialista, supremacista portugués y cometió varios pecados mortales más, pero fascista, lo que se dice fascista, I. (démosle tal pseudónimo) no podía decir que hubiera sido fascista a la vista de la documentación y de las pruebas.

Nosotros podríamos sustanciar nuestra hipótesis de trabajo de la siguiente manera: nunca permitas que una buena hipótesis, incluso una hipótesis humana, humanista y justiciera, te perturbe la realidad de los hechos. Incluso podríamos hacerlo medieval: antes, la cosa. Mirada y remirada la cosa, búscate el nombre con el que hayas de conocerla.

Mientras, en el otro extremo de la galaxia o quizá no tanto:

Esta actitud está dañando la calidad de vida de las clases populares de España y de sus CCAA. Estas últimas tienen la responsabilidad de gestionar sus estados del bienestar con unos fondos que son claramente insuficientes. La cifra que el Estado ha citado para cubrir sus déficits (9.000 millones de euros) es, a todas luces, insuficiente. Mientras, continúa la filosofía de no aumentar los impuestos (excepto en tabaco e hidrocarburos). Esta situación, si continúa, es potencialmente inestable políticamente. Es bien conocida la situación de que, a mayor desigualdad, mayor criminalidad y mayor descohesión social. España, que es después de EEUU el país con mayores desigualdades de renta en la OCDE, es también el que se gasta más en policía y seguridad, siendo, después de EEUU, el país que tiene un porcentaje mayor de tal gasto (2,1% del PIB y EEUU 2,2%). En contraste, Noruega con un 0,9%; Suecia con un 1,3%; y Dinamarca con un 0,9%, son los países que tienen menos gasto en policía y seguridad, y tienen menos desigualdades.

Vicenç Navarro, «¿Demasiados funcionarios?», Público, 25 de junio de 2009.

Pavimento fascista

«Águila», foto de Manu Eiroa, 1 de diciembre de 2008; «Roma: Stadio Olimpico», foto de Ladypedina, 30 de enero de 2005.

Filiae Jerusalem

Filiae Jerusalem,
venite et videte martyres cum coronis
quibus coronavit eos Dominus
in die solemnitatis et laetitiae.

Hijas de Jerusalén,
venid y ved a los mártires con las coronas
de que fueron coronados por el Señor
en el día de solemnidad y de alegría.

«Filiae Jerusalem» de Jacobus Vaet (c. 1529-1567), interpretado por el Ensemble Cinquecento en su disco Vaet: Missa Ego flos campi, Hyperion Records, 2009; «Cemetery», foto de judi333, 16 de enero de 2009.

Nonne uides etiam caeli nouitate et aquarum temptari procul a patria qui cumque domoque adueniunt ideo quia longe discrepitant res?

¿Es que acaso no ves que, por lo nuevo de los cielos y de las aguas, son tentados quienes lejos de la tierra natal y de su casa se allegan, pues cualquier cosa encuentran tan inmensamente diferente?

Lucrecio, De rerum naturaDe la naturaleza de las cosas»), libro vi, versos 1103-1105.

Pues eso: que ya vienen. Vengono. O, más bien, vénen, dicho sea en la lengua que será sin lugar a dudas la nuestra común dos días (y pico). De su país de Italia, de su monte del beodo (meridional) y de su rincón mediterráneo (y tira porque le toca), a resguardo del viento de poniente. Andaremos (porque, andar, andaremos) en compañía de un rescatador de preciosos pecios. En resumen: que no me busquen hasta el lunes. Lo menos.

Hay muchas, muchas cosas que celebrar, de la que no es la menor que les hayamos conseguido hacer un señor corte de mangas a las revueltas de Citera.

Semanada buena y clara.

«Homenaje a Suspiros de España» de Francisco José Andreu Comos.

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