En razón de que la decadencia del Estado italiano afecta, entre otras cosas, al equipamiento de las bibliotecas de fondo antiguo que tiene a su cargo, heme aquí, como vaca sin cencerro, errabundo por las calles de Roma buscando una mercería donde adquirir un metro da sarto.

Sí, sí, otro día tendré que explicar por qué me hacen falta estas cosas (y por qué me pasana estas cosas, eso también).