Centro de Interpretación de la Judería, Segovia (España), con el que se relacionan alguna curiosidad y algún desatino. Alguna reflexión podría suscitar que se haya pasado de la ausencia en los prólogos al aviso en los baños sin solución de continuidad. Tendría que ver qué han hecho en Toledo (breve y encorbatado o prolijo y en pantuflas), si han hecho algo. ¿Habrán traducido ya su guía al hebreo? ¿O seguirán la curiosa –¿pacata?– política lingüística de la Casa Árabe, que tiene su web en español e inglés, pero no en árabe, o de la Casa Sefarad-Israel, igualmente bilingüe español-inglés pero sin rastro de hebreo (o de judeo-español)? Y eso que, al menos, Casa Árabe tiene cursos de idioma, dedicación que no parece contarse entre los objetivos de Casa Sefarad. Además, en la sede de la Casa Árabe en las antiguas Escuelas Aguirre sí tienen la señalización (o señalética o señaléctica o signalética) interior bilingüe, que yo recuerde, en español y árabe. Veremos qué van haciendo los de la Sefarad-Israel ahora que están recién mudados al Palacio de Cañete. Lo mismo se inspiran entre cábalas y meditaciones peripatéticas por el jardín de Cañete. Aunque, visto lo que me llega de lo que les ocurre, con que perviva el chiringuito quizá podemos darnos con un canto en los dientes. Precarios como son estos chiringuitos ni soñar podemos con ascender de categoría, hostelera o gastronómica. No quiero ni pensar que sea porque bien merecido lo tenemos: al fin y al cabo, siempre es la esperanza la última en abandonar el barco.

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ذكريات من القدس، سيرين الحسيني شهيد

ذكريات من القدس، سيرين الحسيني شهيد

Pasaba por aquí y venía pensando que si una editorial israelí que se dedica exclusivamente a traducir obras del árabe al hebreo:

אנדלוס היא הוצאה לאור שמתמקדת בתרגומים מהספרות וההגות הערבית לשפה העברית. אנדלוס היא גם שפה ומקום. “תור הזהב” של התרבות הערבית והעברית, האסלאמית והיהודית. תקופה בה התרבות העברית הושפעה על ידי התרבות הערבית ואף השפיעה עליה. תקופה בה יצרו גדולי ההוגים, הסופרים והמשוררים, היהודים והערבים, היהודים-ערבים.

Andalus Publishing is a progressive and independent Israeli publishing house dedicated to the translation of Arabic literature and prose into Hebrew.

Andalus, the site of the “golden age” of Islamic and Jewish thought, where Arabic and Jewish cultures fed and fertilized one another was also an epoch known for its literary and intellectual output by some of the greatest Muslim and Jewish philosophers, theologians, and poets. It was a period during which texts were translated and ideas exchanged freely from Arabic to Hebrew and vice versa.

– que traduciendo del hebreo, se arromanza más o menos de esta manera: «Andalus es una editorial que se centra en la traducción de literatura y pensamiento árabes al hebreo. Andalus es también una lengua y un lugar. La ‘Edad de Oro’ de la[s] cultura[s] árabe y hebrea, islámica y judía. Una época en que la cultura hebrea recibió la influencia de la cultura árabe e influenció a esta a su vez. Una época en la que desarrollaron su creación los más grandes pensadores, escritores y poetas, judíos y árabes, judeo-árabes»

مثل صيف لن يتكرر، محمد برادة

مثل صيف لن يتكرر، محمد برادة

ha tomado por nombre «Andalus», ¿cómo tendría que llamarse una editorial árabe dedicada exclusivamente a traducir obras del hebreo al árabe? ¿Y del yiddish al árabe? ¿Y del judeo-español al árabe? ¿Y del francés de los escritores judíos al árabe? Y si «Andalus Publishing» tiene a Shim’on Balas y Anton Shammas de consultores editoriales, ¿a quiénes tendría una hipotética editorial árabe que tradujera del hebreo al árabe? ¿Existirá tal editorial? Y porque los de la editorial se han visto en la necesidad de especificar en su presentación inglesa que son «progresistas e independientes»? ¿Es que si en hebreo se habla de una editorial que traduce literatura árabe contemporánea al hebreo ya se da por supuesto que tiene la sede en la calle Sheinkin de Tel Aviv y que sus promotores van a conciertos de jazz los viernes por la noche y leen el suplemento literario de Ha’aretz los sábados por la mañana?

 

En fin, no sé…

 

 

Noche, noche mía, tú ¡noche!… / Los días pasados en tu regazo, tengo el espíritu calmo. / Un sol eterno de verano ha reunido lo vivido y olvidado. / Lo que hemos vivido es inmortal cuando el exilio del tiempo sabe a miel: / si otra vez hubiese de vivir, ¡ni un segundo cambiaría! / Delicioso lo vivido, cuando la luz brilla en libertad / y el bien en nosotros llena la vida de amor y de calma. / ¡Los días pasados en tu regazo, tengo el espíritu calmo. / Un sol eterno de verano ha reunido lo vivido y olvidado!

 

 

(Me dispensarán de traducción de كل شيء حلو [«Todo es bello»] que canta doña Reem Talhami a continuación, que no está uno para dispendios…)

 

PD: Se lleva uno a veces unos sustos leyendo

[Del vascuence] «sus vocablos y construcción mucha enseñanza y doctrina [poseen], que a los que hablan y entienden hace eruditos y bien instruidos».

Manuel de Larramendi (1690-1766), Diccionario trilingüe castellano, bascuence y latín, reedición de Pío de Zuazua, San Sebastián, s.n., 1853, fol. xxix.

Ampliamente desaparecido en nuestros días, pero sin lugar a dudas omnipresente, fue el papel de todos y cada uno de los tipos de multilingüismo en los asuntos cotidianos, el tejido comunitario, las evoluciones de la sensibilidad de la experiencia humana ordinaria en todo el mundo. Es muy posible que una conciencia auténticamente unilingüe sea, en la historia y en la cultura, una excepción. El chovinismo lingüístico, la exaltación de la lengua nacional oficial y de sus raíces míticas son fenómenos tardíos. En el caso europeo, no son anteriores al siglo xvi. Hoy en día, la prepotencia del anglo-americano es un fenómeno crítico que altera la naturaleza misma del lenguaje y de las relaciones humanas. Paradójicamente, engendra asimismo un bilingüismo reforzado, puesto que cada indígena debe conocer su lengua a la vez que el anglo-americano.

El desafío es considerable. Las doctrinas llamadas progresistas, en materia de educación y de psicología del niño, sobre todo en Estados Unidos, se han opuesto a un multilingüismo precoz. De forma más o menos consciente, el chovinismo y las presiones en pro de la integración étnica que subyacen en este tipo de pedagogía son evidentes. Hay que convertir al niño en un ciudadano unilingüe, purgado de su pasado de inmigrante, liberado de la herencia, contraria a sus oportunidades socio-profesionales, que ha recibido de culturas extrañas e inferiores. Un inglés americano normativizado, que asalta desde la infancia, dará acceso al ascensor del patriotismo y del éxito, a la hegemonía de valores y deseos que el modo de vida formidablemente imitable de los americanos ha acabado ejerciendo en buena parte del mundo. Pero el psicólogo de la educación tiene ambiciones más lejanas. En su versión consecuente, busca que el multilingüismo desde la más tierna infancia siembre la confusión en la psiqué en formación, que pueda inducir transtornos de la personalidad, del desorden benigno a la esquizofrenia pura y simple.

Segmentado y desorientado entre diferentes lenguas, el espíritu, la urdimbre de la identidad coherente del niño se deshilacharán total o parcialmente. El reconocimiento de uno mismo quedará obscurecida por los flujos conflictivos de la conciencia. De forma no menos perjudicial, al niño, al individuo ya maduro, le será cada vez más difícil asimilarse al «grupo de sus semejantes» o a su patrimonio nacional. Extranjero de sí mismo, el hombre descentrado lingüísticamente corre el riesgo de seguir siendo un extranjero en mitad de un Estado de estilo americano, liberal, igualitario y colmado de bienes materiales.

Sostengo que este punto de vista bordea la idiotez. Si se aplica, reduce el espíritu humano a la mendicidad, lo domestica. En la misma medida, da testimonio de un trauma inmemorial. El incidente de Babel.

George Steiner, Errata: An examined life, Londres, Weidenfeld & Nicolson, 1997 (tomado de la edición francesa, traducción de Pierre-Emmanuel Dauzat, París, Gallimard, 1998, págs. 134-135).

Metrópolis de Babel.

Metrópolis de Babel.

Una característica espectral recorre mi Europa privada de las diásporas: la pérdida de la sintaxis. Gregor me tranquilizó asustándome: a él le pasaba desde hacía tanto tiempo que lo había asumido como la verdadera condición de su lenguaje. Suizo germanófono casado con una preciosa francesa de la isla de la Reunión, aunque parisina de muchos años, residentes en Inglaterra, criando una niña trilingüe, la sintaxis de todas sus lenguas era una carrera contra Babel. Una persecución retroactiva de la lengua original. Y él, que es un intelectual humanista, que habla árabe de Siria con acento alemán y hebreo de Jerusalén con el mismo acento, y es, en su forma de pensar, tan cuidadoso como el mecanismo de un reloj suizo (¿quién dijo que el tópico es inútil?), me dio la pauta de que la despreocupación purista era una forma de nirvana diaspórico. Entiéndanme: precisamente por su condición de reloj suizo, estaba muy preocupado por la perdida del lenguaje pero convinimos, té va, café viene, en la sala de pasos perdidos de la Biblioteca Británica, en que, de lo que es irremediable, mejor no preocuparse. Es una condición esta de la pérdida de la lengua primera tan habitual en mi círculo que la asumo como esencial, al paradójico modo: Judith con su polaco, su inglés y su francés; María (con acento) con su español, su inglés y su italiano (y otras cuantas más, pero no vamos a sacar los colores); Maria (sense accent) con su catalán, su español, su italiano y su inglés (puis, le français, où en sommes nous?); yo mismo, que por no saber, no sé muy bien donde estoy.

No sé (y acabo) si estoy del todo de acuerdo con Steiner. No sé si la inmersión lingüística es tan deleznable como escribe (pues de inmersión lingüística escribe Steiner, contradiciéndola, por si no se habían dado cuenta). Supongo que lo que debe controlarse es el componente ideológico de la inmersión lingüística, nada más y nada menos. O equilibrar las reglas impuestas de la lengua normativa con las libertades adquiridas por la costumbre del humanismo, lo que nos acabaría llevando a un punto de encuentro con las tesis de Steiner. Y antes de que sigan leyendo, un recordatorio antes de que me vengan indignados con mandangas: la principal política de inmersión lingüística [enmienda: en la Península Ibérica] por las bravas es la que desarrolló el Estado español, primero liberal, luego Dios sabe qué, desde mediados del siglo xix hasta finales del xx. En Francia también saben un rato de estas cosas.

Es cierto que una constante de las últimas hornadas de ciertas investigadores americanos, por origen o por formación, es una incapacidad para las lenguas extranjeras que a mí me exalta la bilis. Pero no es menos cierto que, en los campos directamente concernidos por el manejo de lenguas modernas y clásicas, investigadores de ese mismo origen lingüístico dan mil y una vueltas a españoles y franceses tradicionalmente afásicos.

La cantidad vocabular o el tamaño de la lengua en que se nos sumerge por inmersión lingüística no es criterio de nada, salvo en las ensoñaciones venéreas de los lingüistas (normalmente sociolingüistas) que veneran el tamaño o el onanismo de los usos lingüísticos por encima de la calidad en el manejo. Nada que ustedes, queridas lectoras y lectores, no sepan por su vida diaria. Quod erat demonstrandum

Coda: Aunque esté mal decirlo, porque no decía absolutamente nada nuevo como tiene por costumbre de algunos años a esta parte, yo me lo pasé muy bien con La busqueda de la lengua perfecta en la cultura europea, de Umberto Eco (Barcelona, Crítica, 1994; primera edición italiana como La ricerca della lingua perfetta nella cultura europea, Bari, Laterza, 1993). Por casualidad, acabo de descubrir que en la primera de mis almae matres les ha dado por interesarse por asuntos que son muy de mi incumbencia: Ana Vian y Consolación Baranda (ed.), Letras humanas y conflictos de saber: la filología como instrumento a través de las edades, Madrid, Editorial Complutense, 2008 (edición a cargo del Instituto Universitario Menéndez Pidal), en el que Fernando Díaz Esteban acomete el artículo «Bernardo de Aldrete en la corriente anticuaria del siglo xvii», págs. 345-361. Don Fernando, uno de los hebraístas, en Barcelona y en Madrid, que han impartido docencia universitaria en la segunda mitad del siglo xx, provoca en mí cierto agnosticismo intelectual, pero parece que, en esta ocasión, acomete y desarrolla en lugar de perpetrar un artículo, de lo cual me felicito. En cualquier caso, Bernardo de Aldrete (1560-1641) es un barroco temprano y humanista tardío de mucho interés, que sostenía afirmaciones de esta laya:

No puedo dexar de responder a los que sienten, que hago agrauio à nuestra lengua en darle principio, que sea mas moderno, que la población de España por el antiguo Tubal, lo demas tienen por indigno de la gra[n]deza española. […] La propiedad con copia i abundancia de vocablos, la dulçura junta con la grauedad, la elegancia acompañada de facilidad, i otros ornamentos semejantes son los que honrran, i dan precio i estima a vna lengua.

(Díaz Esteban, 2008, pág. 348)

En español y sobre las Españas, por seguir con el argumento de Tubal [enmendado y enlazado], yo he disfrutado siempre mucho con los escritos de Antonio Tovar Llorente. Quien se asombre (ya ven ustedes qué cosas) de que un madrileño de nación y de ejercicio se deleite hablando y escribiendo catalán (a la manera de Valencia), lo de Tovar debe ser causa de estupor mayor: un vallisoletano de nacimiento, falangista de primeras, exiliado pro-democracia después, rector de Salamanca, que hablaba y escribía del catalán y del vasco (y otra docena larga de lenguas). ¡Ahí es nada! De Tovar, yo tengo entre mis libros predilectos (y viene al caso de lo que tratamos) Mitología e ideología sobre la lengua vasca. Historia de los estudios sobre ella, Madrid, Alianza Editorial, 1980, porque, si ustedes no lo saben ya se lo digo yo, todo empieza en las Españas por el vasco. Sobre todo a partir del siglo xvi. Sin ánimo paradójico pero con intención cojonera, les he de revelar que no hay nadie más español que los vascos. Bien a su pesar y, quizá en ocasiones, bien a pesar de los que no nos quedan más narices que ser españoles (qué quieren, si tal nos ha tocado en el reparto). Como no estamos en un quodlibeta medieval y, por no querer convencer, no me quiero convencer ni a mí mismo, me permito darle a la de cal de George Steiner, una de arena de Antonio Tovar. Aquí va (y queden ustedes, como es costumbre de esta casa, con Dios. Veremos si mañana podemos leernos. Si no, el lunes):

Y ¿qué diremos sobre la actual situación del euskera? No soy vasco, ni vivo allí para estar bien informado de la rápida evolución de los últimos años, ni me siento con autoridad para opinar sobre las tendencias que dominan en la lengua vasca. En la Edad Media, y todavía en la Moderna, y en España hasta el siglo xx, las lenguas eran habladas en su mayoría por analfabetos, y se heredaban principalmente por tradición oral, como en los tiempos primitivos. Así ha llegado el vasco hasta ayer, y así se ha conservado entre los vascos la literatura oral viva hasta hoy.

Pero la actual crisis, desgraciadamente sangrienta crisis, que sacude a los vascos, es una crisis política, mas también lingüística. En el mundo actual, donde no puede haber analfabetos, porque la economía lo prohíbe, la transmisión de la lengua ya no es predominantemente oral, ni ocurre en el tranquilo y secular regazo de los caseríos en las montañas. El País Vasco, tan industrializado, tan atractivo como ha sido para inmigrantes, ha llegado a una crisis de identidad.

Y sería necio no reconocerlo. Una lengua hoy no puede subsistir sino con escuela y con los medios de comunicación modernos, y una forma de lengua unificada es necesaria para que sirva en estos usos y en los de la administración autónoma. Privar hoy a una lengua de esto es lo mismo que condenarla a muerte.

El camino de la paz en las provincias vascas y en España pasa por la política, y, según se puede ver en este libro, por la política lingüística. «La situación actual -ha dicho el rey don Juan Carlos a un periódico extranjero (El País, 23 de marzo de 1980)- es el fruto de enormes errores históricos». […] Cuando Unamuno creía, en su falta de fe en el futuro del euskera, que operar con las lenguas y hasta cierto punto dirigirlas es imposible, desconocía, como hombre de su época historicista, que siempre han sufrido las lenguas tales operaciones, y […] también la castellana y española las ha sufrido a manos del Rey Sabio en el siglo xiii o de la Real Academia de Felipe V en el xviii.

(Antonio Tovar, 1980, págs. 200-201).

Estrambote: Por casualidad me encuentro con la revista Península: revista de estudos ibéricos (Instituto de Estudos Ibéricos, Faculdade de Letras da Universidade do Porto), que lleva publicando desde 2003 fascículos buenos, bonitos, baratos por cibernéticamente gratuitos, eruditos y sin embargo interesantes, portugueses e ibéricos. No se me pongan remolones y no me vayan a pedir más en plan exigente: disfruten lo que hay, que no es poco. Va derecha a los enlaces de la columna a mano diestra, que pueden ustedes recorrer tanto como les plazca, por cierto. ¿Hacía falta decirlo?

انما أنا لم أجيء الى هنا لافكر في مصطفى سعيد، فها هي ذي بيوت القرية المتلاصقة من الطين والطوب الاخضر تشرئب بأعناقها أمامنا؛ وحميرنا تحث السير لانها شمت نجياشيمها رائحة البرسيم والعلف والماء. هذه البيوت على حافة الصحراء، كأن قوماً في عهد قديم أرادو أن يستقروا ثم نفضوا أيديهم ورحلوا على عجل. هنا تبدأ أشياء. وتنتهي أشياء. ومنطقة صغيرة من هواء بارد رطب يأتي من ناحية النهر، وسط هجير الصحراء، كأنه نصف حقيقة وسط عالم مليء بالأكاذيب. أصوات الناس والطيور والحيوانات تتناهى ضعيفة الى الأذن كأنها وساوس، وطقطقة مكنة الماء المنتضم تقوي الحساس بالمستحيل. والنهر، النهر الذي لولاه لم تكن بداية ولا نهاية، يجري نحو الشمال، لا يلوي على شيء، قد يعترضه جبل فيتجه شرقاً، وقد تصادفه وهدة من الأرض فيتجه غرباً، ولكنه أن عاجلا أو آجلا يستقر في مسيره الحتمي ناحية البحر في الشمال.

الطيب الصالح، موسم الهجرة إلى الشمال، صُدر في الأعمال الكاملة، بيروت، دار العودة، 1996(؟)، ص. 79.

Pero yo no he venido aquí para hablar de Mustafa Saíd; tengo ante mí estas casas de barro y ladrillo rojo [sic, por ¿«verde»?] pegadas unas a otras, estirando el cuello frente a nosotros, y a nuestros burros que aprietan el paso cuando les llega al hocico el olor de la alfalfa, del forraje y del agua. Estas casas, situadas al borde del desierto. Como si seres de otras épocas hubieran intentado establecerse aquí, pero luego, sacudiéndose el polvo, hubieran partido, veloces. Aquí empiezan las cosas y aquí terminan. Un leve soplo de brisa, fresca y húmeda, viene del río, en medio del calor sofocante del desierto, como una media verdad en un mundo lleno de mentiras. El bullicio de la gente, de los pájaros y de los animales llega amortiguado al oído, tan suave como un susurro, y el monótono gorgoteo de las bombas de agua aumenta la sensación de irrealidad. El río, el río sin el cual no habría principio ni fin, corre hacia el norte, indiferente a todo; si le sale al paso una montaña, tuerce hacia el este, si se encuentra con un precipicio, vuelve hacia el oeste, pero, tarde o temprano, su curso inexorable acaba en el norte, en el mar.

Táyyeb Sáleh, Época de migración al norte (primera edición árabe de 1967), traducción de María Luisa Cavero, Madrid, Huerga y Fierro Editores, 1998, pág. 83.


Rasha,  Sudán, ¿por qué?

[Vieja conocida de los mostoleños. Hace de esto más años de los que quisiera, la descubrí por primera vez, casi recién llegada ella a España con su hermano Wafir, que fue miembro de Radio Tarifa, en un concierto algo destartalado que ella consiguió angelar en un local de mi territorio indígena de periferia. Quizá la interpretación que os enlazo no sea precisamente impecable, pero quería dejaros la letra de una canción que no puede resultar indiferente a los habitantes de la Península Ibérica: «Sudán, ¿por qué / te han gobernado los militares…?».]


A estas alturas de esta película bloguera no tengo que justificar mi maurofilia y mi arabofilia cultural y lingüística, este último aspecto con una competencia menor de la que yo quisiera. Llegado el caso, no tengo inconveniente en justificar lo adecuado del apunte de hoy con mi carga genética aragonesa y cantar, a ritmo de jota, que lo hago porque quiero, porque puedo y porque me da la gana. No creo que haya que llegar al franco aunque rudo baturrismo. Sencillamente, hace unos días calló para siempre la voz de uno de los grandes: Táyeb Sáleh (lo de Táyyeb tiene un punto de pedantería etimológica). Cuando eso ocurre, que una voz necesaria se vuelve un recuerdo inmarcesible, esta casa de Alfonso se para y escucha. De paso, quizá se podría definir también así la trayectoria vital de Alfonso de Zamora: en algún momento cercano a 1492 se paró y se puso a escuchar unas voces que le venían de muy dentro y no dejó de prestarles atención hasta 1545, más o menos.

Yo le puedo agradecer a Táyeb Sáleh muchas cosas. La primera, que me enseñara árabe. Como los libros de Muhammad Shukri (محمد شكري, 1935-2003), los de Sáleh me enseñaron que se puede escribir en árabe con belleza y claridad. Y por tanto, que se puede leer en árabe con belleza, de lo que nunca había dudado, ni cuando me hacían leer Los avaros de Alyáhiz, y, también, con claridad. Eso, cuando se está intentando ir cumpliendo etapas de la dura ascensión que supone aprender una lengua, os aseguro que es muy de agradecer.

Aparte, la historia de lo que en español se ha llamado Época de migración al norte me tocó especialmente porque la descubrí precisamente en una de mis épocas de migración al norte, en las clases de James Montgomery. En árabe se puede hacer un juego de palabras y de raíces entre el territorio de la migración y del exilio (الغربة, alġurba), que, como la propia palabra indica, está siempre en Occidente (الغرب, alġarb), donde habitan los extranjeros, los extraños (الغرباء, alġurabāʔ) y donde uno es, por antonomasia, un extraño, un extranjero (غريب, ġarīb) porque, toda migración se puede resumir en un extrañamiento hacia Occidente (اِغتراب, iġtirāb). Al menos en árabe, lengua fundamentalmente transida de islam, cuyo hito histórico fundador no es ni más ni menos que una migración, una hégira, la misma palabra que utiliza Sáleh (migración) para titular su libro.

El protagonista de la novela es un migrante a Occidente (مغترب, muġtarib), como era yo en la época en que descubrí este relato sorprendentemente breve,  que, entre otras cosas, descubre el amor y la duda en Inglaterra. Y luego, antes y durante pasan muchas cosas, muchas. Pero mejor, id a la novela y descubridlas todas.

Como algo puramente personal, lo que siempre me ha atraído de esta Época de migración es la cantidad de sugerencias verbales que me ha aportado. El término que María Luisa Cavero traduce por época es en árabe موسم (mawsim) que, entre el amplio abanico de significados que posee, designa las romerías que en toda la cuenca mediterránea se hacen a tumbas de santos. En el Magreb es una práctica particularmente consolidada y a veces, por error, se induce a pensar que el culto de los santos sería una característica, con ribetes heréticos, del islam magrebí. Esto no es exacto y el culto de los santos, con variantes tan diversas como diverso es el islam, es casi un universal de la práctica popular de la religión, al menos en los países de la cuenca mediterránea. Me transmite una sensación de amigable familiaridad y de entrañable convivencia multicultural el hecho de que muchos, si no casi todos, de esos santos mediterráneos han sido una práctica compartida por judíos, musulmanes y cristianos. Por que se me entienda claramente: los adeptos de las tres religiones iban a las mismas ermitas donde reposan los cuerpos de los santos.

Sidi Testur, Figuig (Marruecos), en la frontera con Argelia. Foto de Wissem Gueddich, octubre de 2008.

Sidi Testur, Figuig (Marruecos), en la frontera con Argelia. Foto de Wissem Gueddich, octubre de 2008.

De la abundante bibliografía de esas romerías que comparten musulmanes, judíos y, en algún caso, cristianos, y sin ánimo de exhaustividad, la primera referencia es, creo, la amplia monografía de Josef W. Meri, The Cult of saints among Muslims and Jews in Medieval Syria, Oxford, Oxford University Press, 2002; a la que hay que añadir, por ejemplo, Yoram Bilu, «Encountering the sacred : saint veneration and visitational dreams among Moroccan Jews in Israel», en Thomas A. Idinopulos y Edward A. Yonan (ed.), The Sacred and Its Scholars; Comparative Methodologies for the Study of Primary Religious Data, Leiden, Brill, 1996, págs. 89-103; André Eliyahu Elbaz, «Le culte des saints dans le conte populaire des Séphardim canadiens d’origine marocaine», Fabula: Zeitschrift für Erzählforschung (Berlín), vol. xxiii, nº. 1-2 (1982), págs. 64-74; Rivka Gonen, («כיצד נוצר קבר יהודי קדוש : מקרה קבר רחל אשת רבי עקיבא» [Cómo se crea la tumba de un santo judío: el caso de la tumba de Raquel, esposa de Rabbí Aqiva ], en Rivka Gonen, אל קברי צדיקים; עליות לקברים והילולות בישראל [A las tumbas de los santos: romerías a tumbas y fiestas conmemorativas en Israel], Jerusalén y Tel Aviv, Israel Museum y Yediot Aharonot-Sifre Hemed, 1998, págs. 75-85; Joel L. Kraemer, «A Jewish cult of the saints in Fatimid Egypt», en Marianne Barrucand, L’Égypte fatimide – son art et son histoire; actes du colloque organisé à Paris, mai 1998, París, Presses de l’Université de Paris-Sorbonne, 1999, págs. 579-601; André Lévy, «Ethnic aspects of Israeli pilgrimage and tourism to Morocco», Jewish Folklore and Ethnology Review (Nueva York), vol. xvii, nº. 1-2 (1995), págs. 20-24; Janice Rosen, « From the Maghreb to Montreal : Moroccan saint veneration among Muslims and Jews», en Charles Selengut, Jewish-Muslim Encounters; History, Philosophy and Culture, Saint Paul, MN, Paragon House, 2001, págs. 51-71; Ephraim Shoham-Steiner, «”For a prayer in that place would be most welcome”: Jews, holy shrines, and miracles – a new approach», Viator; Medieval and Renaissance Studies (Turnhout, Bélgica), vol. xxxvii (2006), págs. 369-395; Haïm Zafrani, «Droit rabbinique et sainteté (“halakhah” et “qedushah”) : une idée de sainteté laïque chez Maïmonide», Revue européenne des études hébraïques (Saint-Denis, Francia), nº. 9 (2003), págs. xiii-xxxi.

Quizá la historia de amor y de retorno de un estudiante sudanés a Inglaterra, como la historia de amor de los habitantes del Magreb, toutes religions confoundues, con sus santos tradicionales, enseñe mucho más sobre las verdades inherentes de la vida de lo que un blog tirando a torpe pueda decir. Por eso, parémonos y escuchemos:

وآثرت ألا أقول بقية ما خطر على بالي: “مثلنا تماماً. يولدون ويموتون وفي الرحلة من المهد إلى اللحد يحملون أحلاماً بعضها يصدق وبعضها يخيب. يخافون من المجهول، وينشدون الحب، ويبحثون عن الطمأنينية في الزوج والولد. فيهم أقوياء، وبينهم مستضعفون، بعضهم أعطته الحياة أكثر مما يستحق، وبعضهم حرمته الحياة. لكن الفروق تضيق وأغلب الضعفاء لم يعودوا ضعفاء”. لم أقل لمجحوب هذا، وليتني قلت، فقد كان ذكياً. خفت، من غروري، ألا يفهم.

Preferí no decir lo que se me estaba ocurriendo: «Son exactamente como nosotros. Nacen y mueren, y en su viaje de la cuna a la tumba persiguen algunos sueños que se hacen realidad y otros que nunca se logran. Tienen miedo a lo desconocido, buscan el amor y aspiran a conseguir la felicidad en el matrimonio y con los hijos. Unos son fuertes y a otros se les considera débiles. A algunos la vida les ha dado más de lo que se merecen y otros, en cambio, carecen de lo más elemental. Pero las distancias se van acortando y hay cada vez menos débiles.» Eso no se lo dije a Mahchub -ojalá se lo hubiera dicho, porque era una persona inteligente-, pero en mi vanidad creí que no lo iba a entender.