Publicaba Carlos Carrete Parrondo [Hebraístas judeoconversos en la Universidad de Salamanca (siglos xv-xvi); lección inaugural del curso académico 1983-1984 (Salamanca : Universidad Pontificia] (1983) [pág. 18] que:

Y Alonso de Zamora, quien en ningún momento de su vida fue denunciado al Santo Oficio de la Inquisición por cualquier sospecha de heterodoxia, guardó, también en esta ocasión, una actitud silenciosa, prudente, contemplando –y sintiendo en profundidad– a un grupo social hostil, poderoso, al que tenía que aceptar, pero con quien no podía compartir sus proyectos esencialmente humanistas.

Lo de los «proyectos humanistas» me lo creí y me lo sigo creyendo, más por falta de una descripción más ajustada que por convencimiento absoluto. Y lo del Alfonso libre de toda sospecha y discreto pero ajeno observador de las escabechinas inquisitoriales en la Castilla presuntamente triunfal del siglo xvi, también me lo había creído por las mismas razones: por falta de otras hipótesis más ajustadas que arriesgar. Hasta ahora.

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-¿Qué nos queda por saber de la Mezquita?

-Hay que cambiar el modo de verla. Y el de entenderla. Se ha dicho que con este edificio se abre el arte árabe en España. Y eso no es cierto. En este edificio no hay casi nada de aportación de la cultura árabe, sino herencia del mundo grecorromano y visigodo, y a esto ha añadido la cultura bizantina. El esplendor del Califato es el esplendor traído de la cultura bizantina, que llegó por intercambios directos comerciales y por los eunucos arquitectos, que tenían origen eslavo y bizantino. Los árabes lo que hicieron fue pagar. Aquí tenemos un monumento que es más romano que musulmán. Y no es por desacreditar al arte árabe.

-¿Qué se aprende en un archivo?

-En primer lugar, se aprende a amar la propia historia.

— De una entrevista en el diario ABC (edición de Sevilla) a Manuel Nieto Cumplido, canónigo y archivero de la Catedral de Córdoba, morfológica e históricamente conocida como la Mezquita (Aljama) de Córdoba, 4 de enero de 2010. La Iglesia Católica es la propietaria del edificio de la antigua mezquita, así como de la antigua sinagoga, llamada hoy iglesia de Santa María la Blanca, en Toledo.

Du fait que le capital symbolique n’est pas autre chose que le capital économique ou culturel lorsqu’il est connu et reconnu, lorsqu’il est connu selon les catégories de perception qu’il impose, les rapports de force symbolique tendent à reproduire et à renforcer les rapports de force qui constituent la structure de l’espace social.

Dado que el capital simbólico no es más que el capital económico o cultural que resulta conocido y reconocido, siéndolo según las categorías de conocimiento que él mismo impone, la relación de fuerza simbólica tienden a reproducir y reforzar la relación de fuerza que constituye la estructura del espacio social.

Pierre Bourdieu, Choses dites, París, Minuit, 1987, pág. 160

¿Que qué tiene esto que ver con Alfonso de Zamora? Cuanta ingenuidad y cuanta desconfianza en las habilidades ilusionistas del que subscribe estas chorraditas. Desde la conquista cristiana de Córdoba, el 29 de junio de 1236, hasta 1523, el edificio no sufrió sustanciales transformaciones. Pero en ese año de 1523 Alfonso Manrique de Lara, entonces obispo de Córdoba, ordenó la construcción (en contra de la opinión de una parte notable de las fuerzas vivas de la ciudad y aun de la corte) de una ‘catedral’ dentro de la Mezquita. Que ahí sigue: la una dentro de la otra, quiero decir.

Ese mismo año de 1523, Manrique de Lara fue nombrado arzobispo de Sevilla e Inquisidor General. Y quizá en sus funciones de Inquisidor General encargó a Alfonso de Zamora la traducción y glosa al latín de los 613 mandamientos (תרי”ג מצוות) del judaísmo, que Alfonso de Zamora acabó en fecha indeterminada (¿entre 1523 y 1538?) y que subsiste actualmente como el que hemos llamado «Manuscrito de Vitoria»:

Ad R[euerendissim]um & ill[ustrissimum] d[ominem] d[om] Alfonsum Manrriqu[em] archiepiscopum hispalensem inquisitorem maximum in Regno Hispaniaru[m] ect. Alfonsi Zamorensis lingue hebree professoris in academia complutensi vniuersorum legis veteris preceptorum compendium ex textu testamenti veteris collectum.

¿Ven como todo es posible si hay voluntad? Hasta pensar que Nieto Cumplido no lo hace adrede. No disimular la poca vergüenza, quiero decir.

Una de las cosas que tiene andar buscando una cosa (en fin, un judío) en tres tomazos de catálogos de manuscritos , de a trescientas y pico páginas cada tomazo,  sin índices que le sirvan a uno de nada -o sea, andar buscando a un judío en un pajar-, es que acabas perdiendo el tiempo.

Una de las cosas que tienen exactamente las mismas circunstancias, incluido lo de perder el tiempo, es que acaba uno encontrando serendipias de este género:

CAPÍTULO. N.º 398 [Copia de capítulos sacados de una causa seguida por el Comisario de la Inquisición en Villanueva de Alcaudete, a Luisa, morisca, por hablar en algarabía con objeto de poder entender a los turcos cuando entraran en España. 17 Julio 1575].

Marcelino Gutiérrez del Caño, Catálogo de los manuscritos existentes en la Biblioteca Universitaria de Valencia, Valencia, Librería Maraguat, 1913, tomo I, pág. 153

Y de paso, y por curiosidad, si alguien me dice dónde está Villanueva de Alcaudete, si en Toledo, en Jaén, en Valencia o en el país de las erratas, se lo agradecería.

Llamó a su mujer a un aposento en que estava la dicha Francisca Hernández a una sala aparte para que los de su casa no le oyesen e allí dixo a la dicha su mujer que no teníamos Rey sino un bobo, e que el diablo avía traydo esta mala ventura de Inquisición a Castilla e que ella la sustentava. Que pluguiese a Dios que viniese de Francia guerras o que duraran las comunidades para que destruiran la Inquisición, que los tenía echado a perder a todos e que, si no obiera hecho aquella casa en Valladolid, que se fuera a bivir a Portugal, que los <…> sustentavan la Inquisición, que todos los que en ella entendían eran unos handrajosos […]

Declaración hecha por Mari Ramírez, criada de Francisca Hernández, el 22 de septiembre de 1530 (así pues, unos diez años después de ocurrida este episodio de explosión verbal subversiva), recogida en el proceso de Luis de Beteta, Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Toledo, legajo 102, nº. 3, citado en Marcel Bataillon, Erasmo y España. Estudios sobre la historia espritual del siglo xvi, traducción de Antonio Alatorre, México, Fondo de Cultura Económica, segunda edición en español, corregida y aumentada, 1966 [reimpresión de 1998], pág. 181, nota 26.

Confieso que después de pasar por las manos de ese gĕdol haddor que es Bernard S. Jackson, a veces sueño con ʔagunot. Y después de la tesina de master of arts que perpetré en Mánchester sobre las ʔagunot después de las violencias antijudías de 1391, ʔagunot suele rimar con ʔanusot. O sea, «mujeres encadenadas» (porque su marido se niega a darle el divorcio) con «mujeres conversas».

El caso es que me sorprende lo que leo en un artículo interesante pese a él mismo: «anuza : En los textos consultados aparece en alguna ocasión el vocablo hebreo ‘anusah (< ‘anusah’) para designar a la persona conversa “E que este testigo oyó decir muchas veçes al dicho su padre: ‘Esta mi prima, la de Diego Arias, es muy buena anuzá'”». Francamente, por más vueltas que le doy, esto de es muy buena anuzá me suena más a buena cabrona está hecha que a cualquier cosa que tenga que ver con la bondad bondadosa. El caso es que dicho está.

Salvo error de lectura, y aunque la entrada anuzá de la lista de términos de los que habla el autor no tiene referencia bibliográfica ni de fuente (Di que sí, hombre: ¡pa qué!), creo que la fuente secundaria debe de ser Carlos Carrete Parrondo, Fontes Iudaeorum Regni Castellae, III Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento social entre judíos y conversos, Salamanca, Universidad Pontificia, 1986.

Curioso, en cualquier caso.

PD: Que el autor prescinda de referencias bibliográficas de cada entrada, no significa que lo tenga que hacer yo, claro. Así que… José María Chamorro, «El léxico de los judeoconversos según los procesos inquisitoriales», Miscelánea de Estudios Arabes y Hebraicos, lv, pág. 119-140.