marzo 2009


«Voy de mi corazón a mis asuntos».
Miguel Hernández

Hermandad

Homenaje a Claudio Ptolomeo

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

Octavio Paz

Una orquídea romana, nunca demasiado bella.

Una orquídea romana, nunca demasiado bella.

Tengo que salir de viaje a Citera. Volveré, pero aún no sé cuándo ni en qué condiciones. Os dejo, como suelo en mis ausencias, abierta la casa, a medio subir las persianas (ha empezado la primavera: han florecido los cerezos y los almendros por los caminos que frecuento), sin cubrir con telas los sillones y los sofás. Ya os digo que vuelvo: de momento es mi única certeza. No dudo de vuestra cortesía: por eso os dejo esta casa virtual pero bien real para hacer lo que os plazca.
Solo os pido que dudéis de mis palabras, pero no de mi palabra.

שלומכם ירבה

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Qui voudra se desfaire de ce violent prejudice de la coustume, il trouvera plusieurs choses receues d’une resolution indubitable, qui n’ont appuy qu’en la barbe chenue et rides de l’usage qui les accompaigne; mais, ce masque arraché, rapportant les choses à la verité et à la raison, il sentira son jugement comme tout bouleversé, et remis pourtant en bien plus seur estat.

[«Quien quiera librarse de este violento prejuicio de la costumbre, hallará algunas cosas heredadas de un decidido carácter inamovible, cuyo apoyo reside tan solo en la canosa barba y en las arrugas de la usanza que les acompaña. Mas, arrancada esta máscara, confrontadas las cosas con la verdad y la razón, sentirá que su juicio se transforma por entero, repuesto, contra lo que parecer pudiera, en su más cierto estado».]

Michel de Montaigne (1533-1592), Essais [«Ensayos»], libro i, capítulo xxiii [pág. 117]

Supongo que no tengo que justificar por aquí ni las catalonofilias ni las valencianofilias del menda y, siguiendo el eslogan baturro de este blog que ha salido alguna vez por aquí («porque quiero, porque puedo y porque me da la gana»), hoy escribo de lo judeo-catalán (entendido lingüísticamente, así que saldrán valencianos -¿e isleños de los que son illencs por antonomasia?). Aparte de mi propia querencia y mis propias filias, procuraré responder a una pregunta de Alexandre. Aunque trataré de que todos los que estén, sean, más que seguramente todos los que son no estarán, así que os invito a completar, corregir o enviar a la hoguera en los comentarios las referencias que escribiré a continuación.

Empiezo por el final. Me acaba de llegar la noticia de la publicación de un volumen que tiene pinta de notable. Deberían ser las actas del sexto «International Congress for Research on the Sephardic and Oriental Jewish Heritage», que convocaron en Jerusalén la institución Misgav Yerushalayim (este es el nombre normalizado en transcripción latina que ellos utilizan; no consigo encontrar ninguna página web institucional suya [!]) de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Según la nota de prensa por la que me entero de la publicación del volumen, el libro no es sin más unas actas: «many of the original lectures have been expanded-some of them, considerably so-enabling the topics to receive the full attention they merit, unrestricted by the time limitations of a conference lecture» («se ha ampliado buena parte de las ponencias originales (algunas de forma considerable), permitiendo que los temas reciban toda la atención que merecen, sin las restricciones de tiempo de una ponencia congresual»).

Os doy los datos catalográficos completos y luego iremos parte por parte, como quien dice artículo por artículo: David Bunis (editor), Languages and literatures of Sephardic and Oriental Jewry (título en hebreo: לשונות יהודי ספרד והמזרח וספרויותיהם), Jerusalén, Misgav Yerushalayim y The Bialik Institute, 2009 (no he conseguido saber el ISBN de la publicación).

Todavía no he podido echarle un ojo, así que doy el nombre del autor, el título del artículo, la página de inicio, que es la única que sale reseñada en la nota de prensa, y la posible página final, calculada con el siempre atrabilario método de la cuenta de la vieja.

Quizá conviniera empezar por el artículo que se ocupa del estado de la cuestión de las judeo-lenguas de la Península Ibérica, de las que no parece razonable opinar que no formase parte el posible judeo-catalán: Elaine R. Miller, «The debate over pre-Expulsion Judeo-Spanish: status quaestionis», 167-¿187?. Sobre temas directamente relacionados, habría que consultar: Meritxell Blasco Orellana, «La poliglotia de los judíos de la Corona de Aragón reflejada en un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Cataluña», 86-¿93?; José Vicente Niclós Albarracín, «Contribución a la descripción de palabras en romance castellano y catalán en la obra hebrea de S. T. Ibn Shaprut», 188-¿210? (se refiere a Šem Ṭov ibn Šaprūṭ -aunque yo lo transcribiría «Abenšaprūṭ»; manías mías-, del siglo xiv; sobre este personaje véase Ángel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borràs, Diccionario de autores judíos (Sefarad. Siglos x-xv), Córdoba, El Almendro, pág. 103 y la venerable bibliografía que citan estos autores).

Puesto que una de las hipótesis de pervivencia de un hipotético romance judeo-catalán después de 1492 y hasta el siglo xx se centra en la ciudad de Salónica y, aunque sea de poca utilidad para quien van dirigidas estas líneas por pura limitación lingüística, habrá que dejar anotada la existencia de este artículo en hebreo: Jacob Bentolila, «לשון ותרבות בשאלוניקי היהודית» («Lengua y cultura en la Salónica judía»), 55-¿61?.

Sobre el tema general de los componentes del judeo-español, probablemente será de provecho referirse, en este mismo volumen, al artículo de Aldina Quintana Rodríguez (que anda, si no me equivoco, por cierta institución estatal española de investigación sita en la calle Albasanz de Madrid), «Aportación lingüística de los romances aragonés y portugués a la coiné judeoespañola», 221-¿256?. Aun sin leerlo, ya da una idea fundamental que debería retenerse: según el estado actual de nuestros (des)conocimientos, el judeo-español no es castellano, sino una koiné (no veo razón para arromanzarlo en coiné) de base castellana con influjo substrático y adstrático, según diferencias dialectales diatópicas, de casi todos los romances peninsulares anteriores a 1492: castellano, catalán-valenciano, aragonés y portugués. Ejemplo de esto son isoglosas del tipo קאלי /kále/ («hay que», «débese») que parece pero no es catalán, que había desaparecido del uso corriente en el castellano del siglo xv pero que es (¡oh casualidad!) palabra de uso corriente en el castellano de substrato fuertemente aragonés de mi propia familia.

Puestos a hablar de koinés, no debe olvidarse que el propio idioma que hoy llamamos español o castellano es, en origen, una koiné trabajosamente estandarizada: Donald N. Tuten, Koineization in Medieval Spanish, Berlín, Nueva York, Walter de Gruyter, 2003.

Aldina Quintana-Rodríguez es una autora particularmente prolífica, algunos de cuyos otros trabajos merecen citarse aquí: Geografía lingüística del judeoespañol. Estudio diacrónico y sincrónico, Bern, Peter Lang, 2006; «La influencia del romance aragonés en el judeo-español», en A. Romero Santamaría y M. A. Motis Dolader (coordinadores), Aragón Sefarad, vol. 1, Zaragoza, Diputación de Zaragoza e Ibercaja, 2005, págs. 509-520; «A Sephardic Siddur with ritual instructions in Aragonese Romance. Ms. Oxford, Bodleian Library 1133 (Opp. Add. 8° 18)», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), nº. iv (2004), págs. 138-151; «El sustrato y el adstrato portugués en judeoespañol», Judenspanisch, vii (colección «Neue Romania»: Veröffentlichungsreihe des Studienbereichs Neue Romania des Instituts für Romanische Philologie der Freien Universität (Berlín), nº. 31) 2004, págs. 167-192; «Concomitancias lingüísticas entre el ladino (judeoespañol) y el aragonés», Archivo de Filología Aragonesa (Zaragoza), vol. lvii-lviii (2001), págs. 163-194; «El sonido etimológico [f-] en judeoespañol: variación diatópica y sus causas», Sefárdica (Buenos Aires), vol. xvi (2006), págs. 129-140 y «Responsa testimonies and letters written in the 16th-century Spanish spoken by Sephardim», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), vol. v (2007), págs. 2832-301.

Volvamos a la estricta observancia judeo-catalana: Meritxell Blasco Orellana, «Els documents hebraics de l’Arxiu Comarcal de Cervera», en Tessa Caldés i Artís (coordinadora), Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 175-186, actas que están en línea aquí; «Lèxic català en un manuscrit hebraicoaljamiat del segle XIV (Còdex Soberanas, ms. 3090 de la Biblioteca Nacional de Catalunya)», Actes del I Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Universitat de Barcelona, Publicacions i Edicions, 2004, págs. 139-145, actas en línea aquí; y, en un desliz aragonés pero interesante: «A manuscript from the Xvth [sic] century in Hebrew-Aragonese script (JNUL, Yah. Ms. Heb. 242)», Hispania Judaica Bulletin (Jerusalén), vol. iv (2004) págs. 152-165.

Más: José Ramón Magdalena Nom de Déu, «Las otras judeolenguas de Sefarad antes de la Expulsión», en Josep Ribera i Florit (editor), Simposi internacional sobre cultura sefardita (1992: Barcelona), Barcelona, Facultat de Filologia, Secció d’Hebreu i Arameu, 1993, págs. 73-82; «Judeorromances ‘marginales’ de Sefarad», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Sección de Hebreo; Granada), vol. xxxvii-xxxviii, nº. 2 (1988-1989), págs. 41-53; «Etimología no semítica de call», Calls (Tàrrega), nº. 2 (1987), págs. 7-16; este mismo autor cofirmando con Gregorio del Olmo Lete, «Documento hebreo-catalán de farmacopea medieval», Anuario de Filología (Barcelona), vol. vi (1980), págs. 159-187.

Un autor riguroso siempre (aun cuando se equivoca) de interés indudable es Jaume Riera i Sans, que tiene publicado, sobre el tema que nos ocupa, lo siguiente: «Cent trenta-nou volums de llibres d’un jueu mercader i talmudista: Mossé Almaterí (1362)», Sefarad (Madrid), vol. lxviii, nº. 1 (2008), págs. 15-35; «Estudis forasters sobre el judaisme català fins a l’any 1929», Calls (Tàrrega), vol. iv (1990), págs. 95-157; «Estudis sobre el judaisme català, anys 1836-1928», Calls (Tàrrega), vol. iii (1989), págs. 103-135; «La història dels jueus en el Viage literario del P. Jaume Villanueva», Calls (Tàrrega), vol. iii (1989), págs. 9-28; «Antroponímia jueva mallorquina (segles xiii-xv)», Societat d’Onomàstica: Butlletí interior (Barcelona), vol. x (1982), págs. 58-65; «Un recull d’oracions en català dels conversos jueus (segle xv)», Estudis Romànics (Barcelona), vol. xvi (1980), págs. 49-97; y «Els documents en hebreu conservats a l’Arxiu de la Corona d’Aragó», Miscellanea Barcinonesia (Barcelona), nº. 49 (1978), págs. 21-36.

Varios y sueltos por ahí, se pueden citar: Mariángeles [sic] Lozano Galán, «La lengua hablada por los judíos de Mallorca en la Edad Media», en Jornades d’història dels jueus a Catalunya. Actes: Girona, abril 1987, Girona, Ajuntament de Girona, 1987, págs. 327-332; Joan A. Argenter, «Code-switching and dialogism : verbal practices among Catalan Jews in the Middle Ages», Language in Society (revista publicada por Cambridge University Press), vol. xxx, nº. 3 (2001), págs. 377-402; Édouard Roditi, «La poésie judéo-catalane populaire du Moyen Âge», Pardès: Revue européenne d’études et de culture juives (París), nº. 15 (1992), págs. 208-217; Philip Daileader, «La coutume dans un pays aux trois religions: la Catalogne, 1228-1319», Annales du Midi: revue de la France méridionale (Toulouse -o, bueno, «Tolosa de Llenguadoc»-), nº. 255 (2006), págs. 369-385; Amos Dodi, «Liturgical Hebrew in 13th-15th century Catalonia», Folia Linguistica Historica (Berlín), vol. xxvi, nº. 1-2 (2006-2007), págs. 27-43; Florence Touati-Wachsstock, «La halacha en Catalogne: un élément constituant de l’identité judéo-catalane», Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 167-173 (contribución manifiestamente mejorable); Martine Berthelot Puig-Montero, «Comunitats i associacions jueves actuals en els territoris de llengua catalana : esbós general i pistes de reflexió per a un projecte d’investigació», Actes del II Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Cervera, del 25 al 27 d’octubre de 2004, Barcelona, Institut Europeu de la Mediterrània, 2005, págs. 91-104 (que comparte naturaleza con la referencia anterior); de la misma autora, «Pour une histoire des juifs en Catalogne du Nord : réalités, perspectives de recherche et références bibliographiques»,  Perpignan; l’histoire des Juifs dans la ville (XIIe-XXe siècles). Recueil des communications du colloque organisé par l’Association Amitié Judéo-chrétienne et le service des Archives de la ville de Perpignan, Perpignan, Archives communales, 2003, págs. 255-271; en ese mismo volumen, de Danièle Iancu-Agou, «Les élites lettrées juives dans l’espace catalano-occitan (xve siècle)», págs. 63-72; Josep Maria Lloret i Portabella, «Documents de jueus de Cervera (segle xv) que contenen títols de llibres», Tamid (Barcelona), nº. 3 (2000-2001), págs. 49-63, en línea en el sitio web de la Societat Catalana d’Estudis Hebraics, filial del Institut d’Estudis Catalans, de la que es órgano científico esta revista; Roderic Pita Mercè, «Cognoms que tenen origen en topònims francesos i que foren usats pels jueus medievals catalans», Col·loqui d’història dels jueus a la Corona d’Aragó I, 1989, Lleida, Institut d’Estudis Ilerdencs, 1991, vol. ii, págs. 429-437.

Parémonos aquí, más por agotamiento vuestro que por razón particular ninguna, y pasemos a la bronca.

Institución que supongo activa en esto del judeo-catalanismo (en sentido enervantemente estricto), pero con la que yo no he tenido mucho trato, tengo que citar el Institut d’Estudis «Món Juïc» de Barcelona. Dicho a calzón quitado al modo de mi pueblo y para que nos entendamos rápido: su línea ideológica no me inspira confianza. Decir esto en el primer párrafo de la primera página de su proyecto de creación y de estatutos:

El judaisme català fou present en els territoris de llengua catalana, que s’estenen més enllà del marc geogràfic de la península Ibèrica, en un període de més de 600 anys, i va desenvolupar una pròspera cultura pròpia, amb personatges cabdals, amb una extensa producció literària, religiosa, filosòfica i científica i amb un moviment ideològic propi, i unes relacions i influències amb el poder social polític concretes i diferents del que massa sovint s’ha volgut englobar dins del terme equívoc de Sefarad.

es poner los bueyes (o el burro catalán y catalanista) delante del carro.

Equívoco (¿por qué no habrán escrito falso sin más, que es lo que estaban pensando?), tal vez. Mejor polisémico, como cualquier otro topónimo ahora y siempre. En cualquier caso, se ha de preferir lo equívoco de Sefarad a la interpretación torticera (¿«judaísmo catalán»? ¿Y por qué no «judaísmo mostoleño»?) que informa el proyecto ideológico del Institut d’Estudis «Món Juïc». Lo que hace este instituto (creado, por cierto, por profesores de las universidades catalanas, sin que uno entienda muy bien el motivo de ese exilio autoimpuesto e involuntario) es poner el carro delante de los bueyes. Esta práctica solo puede conducir al topetazo, el accidente y a desgraciarse: el carro, los bueyes, el que lo monta y los que paseen por allí.

Si al menos hubieran tenido la vergüenza, que yo no les exigiré que sea torera, de citar a los clásicos (que nadie parece haber leído nunca): S. Kraus, «השמות אשכנז וספרד» («Los nombres Ashkenaz y Sefarad»), Tarbiz (Jerusalén), vol. iii, nº. 4 (5962=1932), págs. 423-435 y Leopold Zunz, «Ueber die in den hebräisch-jüdischen Schriften vorkommenden hispanischen Ortnamen», Zeitschrift für die Wissenschaft des Judentums (Berlín), vol. i (¡y único!), 1823, págs. 114-176, disponible digitalizado aquí.

En eso de leer lo que ya se ha hecho (en 1823…) los del «Món Juïc» son muy españoles: trabajar, lo justito, ya se sabe. Ahora, para el oropel y la obcecación, para eso andan sobrados de ganas e ilusión.

Tres ejemplos de esta erudición burresca son los siguientes: Eduard Feliu, «La trama i l’ordit de la història dels jueus a la Catalunya medieval», Actes del I Congrés per a l’estudi dels jueus en territori de llengua catalana: Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, págs. 9-29; del mismo autor, «Cataluña no era Sefarad: precisiones terminológicas» (que igual podría haber llamado «Freedom for Catalonia»), en Mariona Companys (ed.), La Cataluña judía, Barcelona, Àmbit, Museu d’Història de Catalunya, 25-35 (que existe también en versión catalana, como el resto del volumen del que forma parte); y Simon Schwarzfuchs, «La Catalogne et l’invention de Sefarad», Actes del I Congrés per a l’Estudi dels Jueus en Territoris de Llengua Catalana, Barcelona-Girona, del 15 al 17 d’octubre de 2001, Barcelona, Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona, 2004, págs. 187-210, que está en línea como el primer artículo de Eduard Feliu en la URL que he señalado más arriba.

Estas tres contribuciones son un ejemplo poco honrado y nada noble de esa práctica académica tan lamentable que los ingleses llaman cherry picking: cojo lo que me gusta, dejo lo que no y a la realidad, mientras tanto, que la zurzan. Llevo algún tiempo dedicándole algún esfuerzo a contradecir uno por uno los argumentos tanto de Feliu como de Schwarzfuchs. Si uno coge otra combinación de silvestres florecillas, resulta (¡vaya sorpresa!) que le sale un ramo bien distinto. En mi opinión, lo único que puede concluir sobre el particular el estado actual de nuestra ignorancia, es precisamente que no se puede concluir, de momento, nada. Intentar construir con estos cimientos la nación española, catalana, pancatalana o israelí es, sin más, fútil, vano, presuntuoso y torticero.

Por cierto, ni Feliu ni Schwarzfuchs citan a Kraus ni a Zunz. ¿Para qué?

Así lo dejo: queden advertidos que la cosa está hecha y publicada a lo trop a lo trop, que dicen en el catalán de Elche, en el País Valenciano. Pero es que ahora o nunca.

Quédense con un aserto: los seres humanos hemos hablado siempre y a la vez muchas lenguas. Y siempre nos hemos llevado mal. Entre estos dos extremos se ha movido nuestra existencia lingüística e identitaria y las combinaciones existenciales que resultan. Y los judíos sin más, los ibero-judíos y los judeo-catalanes (o catalano-judíos) no fueron menos humanos que cualquiera de nosotros.

Posdata personalizada: Como ya sabes, Antonio, no olvido la deuda, pero me es materialmente imposible saldarla ahora y así será por un tiempo. Que el tema es de interés, no has de dudarlo; que la mayor parte de las referencias están en hebreo, tampoco. Por tanto, darte esas referencias sin más sería como empezar una casa, que tiene pinta de rematarse muy bien, por el tejado.

Posdata necrológica del 26 de julio de 2009:

Eduard Feliu i Marbres (1938-2009)

Feliu sobresalió como investigador de temas hebraicos, en especial los relacionados con la historia de la cultura judía en la Catalunya medieval. «En este campo realizó aportaciones fundamentales –subraya Joan Ferrer, profesor de estudios hebraicos de la Universitat de Girona–. Por ejemplo, una cuestión que nunca se había logrado aclarar sobre el término sefardita aplicado alos judíos catalanes. Feliu demostró que llamarles así era un anacronismo histórico, porque los judíos ca- talanes nunca fueron sefarditas. En la Edad Medialos sefarditas eran los judíos que hablaban árabe, mientras que los judíos catalanes hablaban catalán». […]

«Ha sido el mayor conocedor del judaísmo catalán de todos los tiempos –recalca Joan Ferrer–. La historia del judaísmo catalán va de Ramon Martí, un dominicano medieval gran conocedor del Talmud, a Eduard Feliu, traductor de autores fundamentales como Mossè ben Nahman o Maimónides».

Rosa Maria Piñol, «Estudioso del judaísmo catalán» (obituario de Eduard Feliu i Marbres), La Vanguardia, 17 de julio de 2009.

Coda: Estos catalanes tienen un curioso sentido del elogio.

Me llega el último número (doble) de la Gazette du livre médiéval, que hace el quincuagésimo segundo-quincuagésimo tercero, correspondiente a la primavera y el otoño de 2008. Como siempre, viene cargada de saberes y de curiosidades, aderezados de noticias, hallazgos, convocatorias y también necrológicas que nos recuerdan la necesidad de no dejarse embebecer por la vanidad de vanidades que serpentea por las regalías de las jerarquías profesionales y académicas.

No oculto que a la Gazette le tengo un aprecio de alguna manera especial. Siempre me ha parecido que, modesta, pequeña y relativamente concisa como es, cumple a la perfección los objetivos por los que se creó: dar voz y forma de animado y civilizado foro periódico a la profesión a veces innombrada, otras innombrable, que se complace en el estudio de los libros viejos y sus circunstancias. Por su misma combinación de modestia y eficacia, la Gazette pertenece a una estirpe que es más mía que ninguna otra: la de aquellos académicos que son conscientes de que el rigor hace lo esencial de nuestra profesión; de que la creatividad debe aliarse para ser verdadera con cierta modestia; de que el espíritu cívico es la única criatura paranormal que debe prohijar nuestros afanes; de que las cuentas claras son el principio de las ideas claras, más si es el caso de de que nuestras cuentas se nutren del erario público. En suma, de que, científicos como parece que somos, nos debemos a nuestro público: a lo público.

Entre las páginas 1 y 15, D. Durkin Meisterernst (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften) me revela la existencia de una tradición literaria, paleográfica y religiosa casi perfectamente desconocida para mí: los maniqueos del Asia Central:

The Manichaean materials consists mostly of leaves from codices, some scrolls (not touched upon here), loose sheets of paper (practice pages, lists, tables) and letters. However, none of the collections contains whole books; with one exception, all of the material consists of leaves or parts of leaves that clearly have been deliberately torn from the quires and the books they once belonged to.

Mark Clarke (Universiteit van Amsterdam y Clericus), en las páginas que van de la 16 a la 24, «Book satchels in Early Mediaeval British Isles», habla de unos artefactos casi desconocidos para mí e interesantísimos, que alían las prácticas antropológicas y mágicas del objeto libro de la Irlanda altomedieval con la Etiopía actual:

This article considers humble book containers: satchels or «budgets», designed for carrying books while travelling, for enabling texts to be worn as amulets, and for convenient book storage.

El respetado especialista J. Peter Gumbert, retirado de la Universidad de Leiden, describe la cuestión primera y fundamental de lo que llamamos en español pautado y en inglés, usualmente, ruling (que corresponde a la réglure francesa): «Old and new style terminology, and ruling systems and methods» (págs. 25-33):

One should distinguish four aspects (following the inspiration provided by the work of Greek codicologists) […] technique, […] pattern and type, […] system, […] method. […] The first three of these can be observed; the method can only be deduced.

El artículo de Åslaug Ommundsen (Senter for middelalderstudier, Universitet i Bergen), titulado «From books to bindings-and back: medieval manuscript fragments in Norway» (págs. 34-44), me hace sonreír por razones estrictamente personales y noruegófilas, no por el destino que describe de los manuscritos oriundos de Noruega, que sería trágico si los libros fueran personas (que no lo son):

The books and book collection of medieval Norway have met a cruel fate. Ninety percent of those books are lost without a trace. […] An estimate is ten to twelve Latin codices, and fifty or so codices in Old Norwegian […].

Este artículo es relevante por varias razones: en el ámbito de la codicología hebrea, una de las iniciativas más relevantes para el futuro inmediato es el proyecto de la Genizah Europea, la recuperación, clasificación y estudio de los fragmentos de libros escritos en letras hebreas que fueron reutilizados como tapas y cubiertas de libros más modernos. Antes de que alguien se ponga a vociferar «¡Antisemitas! ¡Antisemitas!», le digo lo que dicen que decía el rey Alfonso «El Magnánimo» de Aragón (aunque quizá más bien de Nápoles): «vayte, vayte a estudiar». Y luego, vuelves.

Outi Merisalo, del Jyväskylän Yliopisto (Finlandia -obviamente, me atrevería a decir-) habla de algo muy en boga en las pasarelas primavera-verano 2010 de los codicólogos y gentes del mundillo: «Les voies de diffusion des textes médicaux au Moyen Âge: l’exemple du De spermate pseudo-galénien, xiie-xve siècle» (págs. 45-50):

La renaissance galénienne dans les universités européennes de la fin du xiiie siècle et du début du xive siècle (Bologne, Padoue, Montpellier, Paris et autres), rendue possible par les traductions et compilations des siècles précédents, contribue à multiplier les copies des textes non seulement centraux du cursus médical, connus sous le titre collectif d’Articella […] mais aussi plus périphériques. Parmi ces derniers, le De spermate.

Y sí: el libro en cuestión habla de lo que parece que habla.

Marc H. Smith, de la École Nationale des Chartes de París, habla en su artículo «Du manuscrit à la typographie numérique: présent et avenir des écritures anciennes» (págs. 51-78), con bastante gracejo en mi opinión, de un aspecto tan curioso como revelador de la relación de la sociedad actual con las modificaciones del alfabeto latino. Sí, me entienden perfectamente aunque no se lo crean: son esos revivals de letras, algunas dizque inspiradas en los antiguos estilos caligráficos, que desembocan en un resultado tipográfico no por más anacrónico, menos interesante:

Si l’histoire de l’écriture latine est riche en renaissances et résurgences, au xxe siècle plus que jamais l’invention graphique s’est nourrie de formes et d’idées puisées dans le passé, réinterprétées, adaptées au goût et aux conditions techniques du jour. Les filiations graphiques du manuscrit ancien à l’imprimé contemporain méritent d’être évoquées pour plusieurs raisons. Elles traduisent – et redéfinissent sans cesse – ce que le présent voit ou croit voir dans les écritures du passé.

En el apartado «Notes et discussions», completan este número doble de la Gazette los siguientes artículos: «Un instrument de réglure inattendu: la règle» (págs. 79-85) de Denis Muzerelle (Institut de Recherche et d’Histoire des Textes, París); «Descrivere ed identificare (un testo medievale)» (págs. 85-90) de Giovanna Murano (Università di Siena, sede di Arezzo), que a mí me parece tan solo un simpático canto a lo obvio, pero que debe de contener novedades de algún género cuya naturaleza exacta escapa a mis cortas luces; «Eine Quellensammlung zum mittelalterlichen Schrift- und Buchwesen» (págs. 91-95) de Martin Steinmann (retirado de la Universitätsbibliothek Basel); «Online-Katalogisierung mittelalterlicher Handschriften in der Schweiz» (págs. 95-98) de Rudolf Gamper (Vadianische Sammlung, Sankt Gallen), concluye esta sección de interesantes reflexiones no siempre puramente concisas, y da paso a una descripción de proyectos e investigaciones en curso (págs. 99-104); en las páginas 104 y 105 se da noticia de digitalizaciones en curso; entre la 105 y la 107 se da la referencia de recursos en internet; de la 107 a la 129, se da la noticia de diferentes congresos internacionales; de la 129 a la 138, jornadas, seminarios y conferencias y en la misma página 138, cinco noticias de cursos de formación; de la 139 a la 140, noticias de asociaciones científicas (vamos, o eso dicen que son); de la 141 a la 142, noticias de bibliotecas, materia prima de la que están hechos los sueños (húmedos) de un codicólogo; entre la 142 y la 145, exposiciones; y, por fin, de la 146 y la 147, noticias de revistas y colecciones. Concluyen este número las referencias de publicaciones recientes (págs. 148 a 174) y las dos necrológicas de los recientemente fallecidos Pierre Cockshaw (1938-2008) y Manuel C. Díaz y Díaz (1924-2008), reputado especialista este último en los manuscritos visigóticos y medievales cristianos de la Península Ibérica.

Y colorín, colorado, esta gaceta se ha acabado.

Yo, de vez en cuando, trabajo, aunque se note poco. Y una de las partes del trabajo es estar al tanto de lo que ocurra por el ancho mundo relacionado con mi trabajo, más aún dado el fascinante mundo moderno de helipuertos aerospaciales y androides de servicio doméstico en el que vivimos, que permite la circulación a velocidad supercalifragilisticoexpialidosa de la información, los capitales, los turistas y las personas con cifras recurrentes de más de seis ceros en cualquier divisa internacional en la que tengan su cuenta corriente. Así, que digan lo que digan quienes parecen ser mis colegas filólogos (oigan, no me miren así, yo no pedí ser colega suyo), darle al correo electrónico, a los blogs de confrères (tienen algunos en la columna de la derecha) y a las listas de distribución es parte del trabajo en igual medida que la plácida lectura de manuscritos, incunables y postincunables, la redacción de misivas suplicatorias de financiación a mecenas y la fina estrategia militar para dar fintas a la carrera investigadora sin dejarse vencer por la anemia moral. Ya saben: «daß Jahr um Jahr Mittelmäßigkeit nach Mittelmäßigkeit über Sie hinaussteigt, ohne innerlich zu verbittern und zu verderben».

Nuestro fabuloso mundo moderno («La sortie de l’opéra en l’an 2000», Albert Robida (1848-1926).

Nuestro fabuloso mundo moderno («La sortie de l’opéra en l’an 2000», Albert Robida (1848-1926).

Así que doy parte y anuncio a quien corresponda que he sabido hoy, por medio del útil aunque ocasional Blog for the Study of the Jewish Book de Adam Shear, de la existencia en el futuro próximo del siguiente acontecimiento que será seguramente de mucho aprovechamiento para quien pueda asistir:

2009 Early Modern Workshop Announcement

The sixth Early Modern Workshop will focus on the topic of “Reading across Cultures:  The Jewish Book and Its Readers in the Early Modern Period.”  The workshop will be held at the Radcliffe Institute for Advanced Studies at Harvard University from Sunday, August 23, 2009 and to Tuesday, August 25, 2009.  The keynote speaker will be Professor Ann Blair (Harvard University).

The proposed workshop aims to understand more deeply the developments in reading within Jewish society, as well as the impact the Jewish book may have had on culture in early modern Europe among both Jews and Christians. Recent studies, mostly on France, England, and Italy, have focused on the people behind “the book” – not only the author, but also those involved in book production and distribution, as well as the readers.  As Guiglielmo Cavallo and Roger Chartier have argued, the text is fixed, whereas reading is ephemeral and creative.  This workshop will seek to open a discussion of the culture of reading in Jewish society, as well as of the reading of Jewish books in Christian society, during a period of rapid cultural transformation. It will bring existing scholarship on the history of reading in Christian Europe to bear on the subject of Jewish reading. For example, scholars in this realm have highlighted the importance of medieval monastic culture for the development of silent reading, which in the early modern period became normalized within a broader reading community.  What were the different or parallel developments within Jewish society, with its very different institutions and conventions of learning?  How did print and access to books affect readers?  Did it facilitate new reading communities? Did it modify existing reading traditions?  And did it affect the ways of reading?  How did authorities seek to control or prevent access to new texts, and how did these measures affect readers?

The proposed workshop will bring together scholars in European history who have done innovative work in book history and scholars of early modern Jewish culture who have explored the “Jewish book” and its reading in different environments.  Given the dramatic recent developments on the book and reading within non-Jewish historiography, we would like to facilitate a workshop that would bring together scholars of Jewish and non-Jewish cultural history to explore this field.  We hope that such an encounter will allow for a fruitful discussion, opening up some new questions for the broader field of the history of reading.

Please check in later for the full program and participants.

Y ahí se queda, en inglés, que no es cuestión de hacer pedagogía traducida con cosas eminentemente aburridas que interesan a cuatro pelagatos, entre los que me cuento (miau, miau). Pero, nacido en Madriz, ¿qué quieren ustedes que yo fuera, sino gato?

[En la misma serie.]

Després d’aquests cinc anys passats a la Universitat, em sembla que el que hom sol dir-ne rutinàriament: que s’hi perd el temps i que en sortir-ne és quan s’ha de començar de treballar i sobretot quan s’ha d’oblidar el que s’hi ha après, és absolutament secundari.

Al meu entendre, el pitjor efecte de l’establiment és la falsificació que produeix en la sensibilitat, en la intel·ligència i en el caràcter. Tendeix a fer veure les coses no tal com realment són, sinó a través d’un cartó superposat. No és un esforç per passar del simple al complex -com la vida exigeix- per tal d’arribar a una certa visió humana quintaessenciada. És un esforç per simplificar a través de la trampa sistemàtica. L’establiment fa veure les coses en petit, amb miopia, afavoreix la pensada, el truc, l’astúcia, l’habilitat, la tendència a convertir l’atrabiliari en norma de la vida. A la Universitat, saber compta ben poc: el principal és aprovar. He passat cinc anys de la vida en una facultat de Dret: no he sentit mai parlar, ni per medecina, de Justícia. La paraula mateixa, no l’he sentida mai pronunciar. Hauria estat probablement desplaçada en un ambient que pretén crear murris, més que persones d’un cert equilibri humà. Així, l’establiment docent dóna armes fortes als febles i esguerrats morals, als petits ambiciosos, als nyeu-nyeus desenfrenats, als fanàtics, als pedants. S’hi aprenen totes les arts de la simulació i de la traveta, de l’adulació i de l’habilitat. No s’hi lluita mai amb noblesa i claredat. Els temperaments forts, la Universitat els ofega, els corromp.

[«Después de estos cinco años pasado en la Universidad, tengo la impresión de que lo que se suele decir rutinariamente, que se pierde el tiempo y que, al salir, es cuando toca empezar a trabajar y, sobre todo, cuando ha de olvidarse lo que allí se haya aprendido, es absolutamente secundario.

A mi entender, el peor efecto de la institución es la falsificación que produce en la sensibilidad, en la inteligencia y en el carácter. Tiende a hacer ver las cosas no como son en realidad, sino a través de un cartón superpuesto. No es un esfuerzo por pasar de lo simple a lo complejo -como exige la vida– con el fin de llegar a una cierta visión quintaesenciada de lo humano. Es un esfuerzo por simplificar por medio de una trampa sistemática. La institución hace ver las cosas en pequeño, con miopía, favorece el cálculo, el truco, la astucia, la habilidad, la tendencia a convertir lo atrabiliario en norma de la vida. En la Universidad, saber cuenta poco: lo principal es aprobar. He pasado cinco años de la vida en una facultad de Derecho: no he oído nunca hablar, así los mataran, de Justicia. No he oído nunca pronuncia la propia palabra. Probablemente la habrían desplazado en un ambiente que pretende crear pícaros, antes que personas de un cierto equilibrio humano. Así, la institución docente da armas fuertes a los débiles y lisiados morales, a los pequeños ambiciosos, a los quejicas desenfrenados, a los fanáticos, a los pedantes. Se aprenden todas las artes de la simulación y la zancadilla, la adulación y la habilidad. No se lucha nunca con nobleza y claridad. A los temperamentos fuertes los ahoga, los corrompe la Universidad.»]

Josep Pla, El quadern gris («El cuaderno gris»), apunte del 12 de marzo de 1919.

Si lo llegan a traducir al alemán y le añaden unas cuantas páginas, les sale La ciencia como vocación de Max Weber. Yo no les obligaré a que les guste Pla (ni Weber), pero les advertiría del pecado mortal en que caerían si no lo hicieran. Igual que Marx (dicen) aprendió ruso cuando tuvo que ponerse a hablar de la economía rusa, pónganse a aprender catalán solo por leer al Pla original (y no se fíen de mi traducción ancilaria y vicaria). En cuanto a los que hayan sido afortunados de permanecer fuera de la Universidad y aledaños, piensen en los de dentro y reciten conmigo: «ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte».

Amén.

ἆρ᾽ οὖν, ὦ φίλε Ἀλκιβιάδη, καὶ ψυχὴ εἰ μέλλει γνώσεσθαι αὑτήν, εἰς ψυχὴν αὐτῇ βλεπτέον, καὶ μάλιστ᾽ εἰς τοῦτον αὐτῆς τὸν τόπον ἐν ᾧ ἐγγίγνεται ἡ ψυχῆς ἀρετή, σοφία, καὶ εἰς ἄλλο ᾧ τοῦτο τυγχάνει ὅμοιον ὄν;

[(Sócrates): «Así pues, querido Alcibíades, si el alma debe conocerse a sí misma, ¿debe dirigir la mirada a un alma, y especialmente a aquel lugar donde es innato lo que constituye la virtud del alma, la sabiduría, y a cualquier otro lugar que se le asemeje?»]

Platón, Alcibíades, 133b.


Banda sonora original compuesta por Zbigniew Preisner para  Krótki film o zabijaniu («Una breve película sobre matar») de Krzysztof Kieślowski (1988).

atocha

Julie Vignon: -Pourquoi pleurez-vous donc ?
La servante: -Parce que vous ne pleurez pas.

[Julie Vignon (Juliette Binoche): -¿Por qué llora entonces?
La criada (Isabelle Sadoyan): -Porque usted no llora.]

Krzysztof Kieślowski, Trois couleurs: bleu («Tres colores: azul»), 1993.

Leo la reseña que hace Stephen G. Burnett de la traducción inglesa que ha hecho Jackie Feldman del libro הצנזור, העורך והטקסט: הצנסורה הקתולית והדפוס העברי במאה השש עשרה (El censor, el editor y el texto: la censura católica y la imprenta hebrea en el siglo xvi) de Amnon Raz-Krakotzkin, publicado en hebreo por la editorial Magnes de la Universidad Hebrea de Jerusalén en 2005. Me sirve, entre otras cosas, para descubrir que alguien se ha tomado el cuidado de publicar una traducción del eminente estudio de Raz-Krakotzkin. Que la traducción saliera en 2007 y que yo me haya enterado en 2009 solo confirma lo que sospechaba: que, en realidad, «mi reino no es de este mundo», como dicen que decía mi tocayo de hace dos mil y pico años. De paso, me ha confirmado alguna de mis impresiones de cuando leí la versión hebrea (por cierto, como libro electrónico), tanto en los aspectos en que estamos (Burnett y yo) de acuerdo con las conclusiones de Raz-Krakotzkin:

Raz-Krakotzkin posits that since the sorts of changes that Jewish editors made before 1553 reflected shifts in Jewish taste (as well as a measure of prudence concerning the possible consequences of printing certain anti-Christian opinions), that such changes were an indicator of a larger shift in Jewish mentality. Against all expectation, the efforts of Catholic censors (mostly Jewish converts) reinforced this shift in Jewish mentality from medieval to modern, which was already underway among the members of a community already seeking to redefine itself as an ethnic religious group within early modern society.

[«Raz-Krakotzkin propone que, puesto que el tipo de cambios que se dedicaron a hacer los editores judíos antes de 1553 reflejaban mudanzas del gusto [lector] judío (así como un rasgo de prudencia ante las posibles consecuencias de poner en letras de molde algunas opiniones anticristianas), tales cambios eran un índice de una mudanza más amplia en la mentalidad judía. Contra lo que se podía esperar, los esfuerzos de los censores católicos (judíos convertidos en su mayor parte) reforzaron esta mudanza en el tránsito que estaba operándose en la mentalidad judía de lo medieval a lo moderno, ya en marcha en algunos miembros de la comunidad que buscaban redefinirse como grupo etno-religioso dentro de la sociedad moderna temprana».]

[Sobre los conversos de judío como censores en la misma época, véase el trabajo recopilatorio de Zeev Gries, «משומדים ומשכילים כצנזורים במאה הי”ט» («Apóstatas y eruditos como censores en el siglo xviii»), Kabbalah: Journal for the study of Jewish mystical texts (Los Ángeles, EE.UU.), vol. xvii (5768=2008), págs. 251-271.]

It was the dialogue between censors, Christian Hebraists, and representatives of the Jewish community that provided a framework within which “Jewish print culture was shaped and the boundaries of reality were defined” (p. 3). Raz-Krakotzkin stresses the importance of “Hebraist discourse” as a cultural space in which Jews and Christians shared common interests and could embark on common projects as a factor in shaping the Jewish literary canon (p. 24).

[«El diálogo entre censores, hebraístas cristianos y representantes de la comunidad judía estableció el marco en que «tomó forma la cultura impresa judía y se definieron los límites de la realidad» (pág. 3). Raz-Krakotzkin subraya la importancia del «discurso hebraísta» como entorno cultural en el que judíos y cristianos compartían intereses y podían embarcarse en proyectos comunes, como factor de desarrollo del canon literario judío (pág. 24)».]

[Yo me permitiría añadir que, aun conociendo el valor polisémico de literary y literature en inglés, quizá hubiera sido mejor afinar la palabra para expresar el concepto. Este canon judío no se refiere a ningún canon de belles lettres al estilo de Bloom, sino al conjunto de escritos, raramente literarios en el sentido artístico del término, que componen los textos básicos del judaísmo religioso y sobre cuyo contenido se discute en las academias rabínicas con pasión de futboleros o paelleros.]

como en los que no:

In the third chapter he focuses on the use of the Index as a tool for indicating permitted knowledge and the boundaries of such knowledge. Raz-Krakotzkin does a fine job of discussing the Index, but I think he overemphasizes its importance as an indicator of Catholic Hebraist influence and interest, especially in Spain and Portugal. Both countries had sizable numbers of New Christians, some of whom were marranos and used Jewish texts (mostly the Old Testament), remembered traditions such as prayers, and reports from their fellows who had occasion to travel outside of Iberia to fashion a distinctive religious identity for themselves. Jewish biblical commentaries, prayer books, or other texts, whether in the original Hebrew, or in Latin or vernacular translations-books that were specifically condemned in the Madrid and Lisbon indexes-would have been far more useful to them than the handful of works by Christian Hebraists, mostly university professors at Alcala, Salamanca, Valencia, or Coimbra, who were active there in the late sixteenth and seventeenth centuries.

[«En el tercer capítulo, se centra en el uso del Índice (de libros prohibidos) como medio de localizar lo que estaba permitido saber y los límites de ese saber. Raz-Krakotzkin realiza buen análisis del Índice aunque, en mi opinión, exagera su importancia como señal de la influencia de los intereses de los hebraístas católicos, de forma especial en España y Portugal. Ambos países tenían un numero importante de cristianos nuevos, entre los que se contaban algunos marranos que se servían, para dar forma su propia identidad religiosa separada, de textos judíos (el Viejo Testamento principalmente), tradiciones que no habían caído en el olvido como las oraciones y noticias de sus correligionarios que habían tenido oportunidad de viajar fuera de la Península Ibérica. Los libros que sufrieron una condena específica en los Índices de Madrid y Lisboa, como los comentarios bíblicos judíos, los libros de plegarias u otros textos, en su original hebreo, en latín o en traducciones a las lenguas vernáculas, les habrían sido de mucha mayor utilidad que el puñado de obras de hebraístas cristianos, profesores principalmente de Alcalá (de Henares), Salamanca, Valencia o Coimbra, que ejercieron en estas univerdades a finales del siglo xvi y en el siglo xvii».]

Aunque esté de acuerdo en que Raz-Krakotzkin exagera la importancia que le podemos dar a los Índices de libros prohibidos que se fueron publicando en los países de la Península Ibérica y, en general, en todo el orbe católico desde la segunda mitad del siglo xvi, como fuente histórica, creo que Burnett se equivoca al afirmar que los libros prohibidos en los Índices habrían sido de más utilidad a los marranos judaizantes para afianzar su fe religiosa que

el puñado de obras de hebraístas cristianos, profesores principalmente de Alcalá (de Henares), Salamanca, Valencia o Coimbra, que ejercieron en estas universidades a finales del siglo xvi y en el siglo xvii.

Burnett no parece conocer las investigaciones de los últimos años en torno a listas de libros requisados tanto en la baja Edad Media como en el principio de la Edad Moderna. Se encuentran libros de factura cristiana en procesos de judaizantes, incluyendo, por cierto, libros de Alfonso de Zamora, como herramientas probables de afianzamiento de los conocimientos escriturísticos y teológicos.

Por ejemplo, en el proceso inquisitorial contra Diogo de Ceuta, presbítero y «clérigo de missa», de familia cristiana vieja, que inició el Santo Oficio de Évora (Portugal), en 1541:

quando alguma pessoa cristão-velho entrava, que o réu logo cerrava os livros em que lia por que se não soubesse o que fazia.

Proceso nº. 1558 de la Inquisición de Évora, Archivo Nacional de la Torre do Tombo, Lisboa (Portugal), fol. 6 recto, citado en la pág. 187 del artículo «O carvalho do pranto: Destino dos livros e manuscritos hebraicos no reino de Portugal», en el libro Os baptizados em pé: Estudos acerca da origem e da luta dos cristãos-novos em Portugal de Elias Lipiner, Lisboa, Vega, 1998, págs. 145-227. En la lista de libros requisados a Diogo de Ceuta que aparecen en el documento «Auto de exame de certos lyvros que fforam achados a Diogo de Cepta clerigo preso o qual o Ifante noso S.or mandou ffazer aos letrados abaixo nomeados», de 10 de julio de 1541, proceso nº. 8729, Inquisición de Évora, Archivo de la Torre do Tombo, Lisboa, se mencionan (cito la lista según la redacta Lipiner, no según en el original):

uma Bíblia de Alcala em latim, hebraico e grego; uma arte (tratado, obra didáctica) de hebraico de Afonso de Çamora, encadernada em papel, começada a queimar por uma parte; outra arte de hebraico do mesmo autor encadernada em pergaminho; um livro escrito em hebraico em pergaminho, encadernado em tábuas, o qual é dos cinco livros de Moisés; um dicionário hebraico de Sebastiano Menistero [Sebastian Münster] encadernado em tábuas de papel; um livro que se chama Beresyt, que é o Génesis, em hebraico, impresso em papel, encadernado em pergaminho; um livro que estão alguns Salmos, impresso em papel e encadernado também em papel; uma arte de hebraico de um autor que se chama Volfangus (?); um livrinho de rezar escrito em papel, em hebraico, grego e latim; um cartapácio de 17 folhas, escrito em letra portuguesa em linguagem, contendo as leis do Testamento Velho, encadernado em pergaminho; um caderno de papel velho, de 11 folhas, contendo certos salmos em linguagem portuguesa; um caderno de hebraico, escrito de mão, desencadernado e atado com uma corda, e outro livro encadernado, escrito em pergaminho e encadernado em tábuas, «os quais dois livros, ss. [scilicet], caderno e livro, ficaram para os ver e examinar depois por quem os saiba ler, ss., por pessoas doutas em hebraico».

Por no hacer muy largas las citas, solo quería apuntar que me sorprende la referencia que hace Burnett a Valencia. Más aún al hablar de «finales del siglo xvi», así como a lo largo de todo el siglo xvii. Ya le he pedido más noticias al respecto, así que lo mismo en los próximos días puedo daros una actualización. Sobre hebraístas, conversos de judío o no, en Alcalá de Henares (siue Complutum) y Salamanca, os tengo ya más aburridos que a una mona. Sobre Coimbra, aunque mis noticias son pocas, lo son más por ignorancia personal que por la probable atención que le haya sido dedicada al asunto. Para situarme del clima social, intelectual y hasta político que crearon las tensiones con los judeoconversos en la Bolonia portuguesa desde el siglo xv, al menos, a mí me han sido muy útiles las siguientes referencias: Elvira Azevedo Mea, «Le Saint Office de Coïmbra – un tribunal de judaïsants au xvie siècle: l’Inquisition comme source de diaspora», Revue des études juives (París), vol. clxvi, nº. 1-2 (2007), págs. 273-279; de la misma autora, «O Santo Ofício de Coimbra : um tribunal para judaizantes – séc. Xvi», Revista de Estudos Judaicos (Lisboa), vol. iii (1996), págs. 27-31; Francisco Moreno-Carvalho, «A newly discovered letter by Galileo Galilei: contacts between Galileo and Jacob Rosales (Manoel Bocarro Francês), a seventeenth-century Jewish scientist and Sebastianist», Aleph: Historical studies in science and Judaism (Jerusalén, París), vol. ii (2002), págs. 59-91; y Manuel Augusto Rodrigues, «Três poesias hebraicas do sêculo xvi em louvor da Rainha Santa Isabel», Arquivo Coimbrão (Coimbra), vol. xxvi (1972), págs. 53-61, que da noticia de la misma práctica de hacer poemas en hebreo en un entorno académico que entenderían cuatro gatos, en la que se lució abundantemente el bueno de nuestro Alfonso.

Pues eso, que en Coimbra algo parece haber. ¿Pero en Valencia?

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