septiembre 2008


A la caída de la tarde del 29 de septiembre del año 2008 de la era común, comienza el primer día del mes hebreo de tishré del año 5769 de la era de la creación, primera de las jornadas en que se celebra el Rosh hashshaná, el Año Nuevo judío.

Los dos símbolos más extendidos con los que se felicita el año nuevo judío son una manzana, bañada en miel y el cuerno, el shofar, que anuncia la llegada del año nuevo y que se toca al principio del año y al principio de cada mes, salvo que la fiesta caiga en sábado. Algún día tendré que explicaros (y explicarme) el origen de este símbolo de la manzana y la miel. De momento, dejémonos llevar por la dulzura. El caso es que este año que acaba, el 5768, año de mudanzas, de sorpresas y de incertidumbres, ha tenido algún momento luminoso.

Y el caso es que a mí me gusta la orxata. De hecho, me encanta. Y mejor granizada con fartons, como nos daba l’agüela Amparo para el berenar.

Todo momento luminoso, de revelación, puede tener muchas causas. Ya lo explicó Proust, con su té y su magdalena. Yo, últimamente, he tenido algunos momentos luminosos, spettacolari, en Roma. Todo empezó, más o menos, con un puñado de chufas, tan bien contadas desde Roma que le daban a uno ganas de ir:

Un dia estava a una botiga al centre, propet de Campo de’ Fiori, comprant-me un jersei i l’amo de la botiga em va preguntar si era espanyola i si era de prop de València. Em vaig quedar parada perquè normalment no em pillen l’accent i, sobretot, mai amb aquesta exactitud geogràfica, li vaig preguntar com havia endevinat d’on venia i em va dir que no ho havia endevinat, que m’ho preguntava perquè em volia demanar un favor molt gran. Li vaig dir que si podia que clar que sí i aleshores em va explicar una història: Ell és jueu (molts amos de botigues de roba ho són) i va arribar de Líbia als anys 60, ja vaig parlar dels jueus de Líbia que viuen a Roma en un altre apunt. Em va explicar que a cap d’any, Rosh Hashanah, en el segón dia de celebració, és costum menjar coses dolces i bones com a auguri i celebració de dolçor pel nou any que comença. Cada tradició té uns aliments especials per aquesta celebració, que, a banda de l’auguri d’un bon any té també un significat d’oferir a Déu, i a les persones estimades, les primícies, fruits nous i bons… Resulta que els jueus a Líbia, celebraven aquesta festa també menjant xufes i van haver d’abandonar el costum en deixar el país. Ell, fa uns anys, en un viatge a València va veure xufes al mercat central i no s’ho podia creure, pensava que era una cosa que només es podia trobar a Líbia, així que en va comprar moltes i va preparar bossetes amb unes quantes xufes i en la següent celebració de cap d’any en va repartir entre els membres de la comunitat vinguts de Líbia, que les van rebre emocionats i sorpresos, ja que feia quasi quaranta anys que no en veien i no podien menjar-les per celebrar el nou any. Tot això m’ho explicava emocionat, amb una emoció que em va transmetre. El favor que em volia demanar era si li podia portar xufes quan anara a València, i, òbviament, li vaig dir que sí.

Marieta, El meu país d’Itàlia, 31 de marzo de 2008.

[Internostrum, sistema de traducción automática catalán-castellano, castellano-catalán].

La emoción es siempre una inesperada casualidad compartida. Y un trozo de felicidad ofrecida y aceptada.

Feliz año nuevo a todos y que sea por muchos años.

PD: ¿Quizá esta reflexión le podría llegar por esos puentes insospechados de la red (la rete non isola affatto dal mondo reale, anzi unisce, collega, crea ponti, spunti per arricchirsi) a cierta dama Meghnagi, de los Meghnagi tripolitanos de Roma de toda la vida? Gràcies.

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Vuelvo deslumbrado, sbalordito, ébloui y enlluernat. Dicen que Roma wasn’t built in a day a lo que el castellano de gesta cidiana nombra diciendo que no se tomó Zamora en una hora (frase que, además, me viene que ni pintada para que no se me desparrame del todo la coherencia temática de este blog algo subversivo). En cualquier caso, es cierto: a mí me llevó algo más de un día construirme una Roma muy particular y muy acogedora. Me llevó, concretamente, veintinueve días.

Como no encuentro las palabras, seré conciso y directo: gràcies, grazie (a F.), grazzi acannoladas (a E.) merci.

“Rome wasn’t built in a day”, Fragments of freedom, Morcheeba, 1999.

You and me were meant to be
Walking free in harmony.
One fine day we’ll fly away.
Don’t you know that Rome wasn’t built in a day?

In this day and age it’s so easy to stress
‘Cause people are strange and you can never second guess.
In order to love , child, we got to be strong.
I’m caught in the crossfire; why can’t we get along?

‘Cause you and me were meant to be
Walking free in harmony.
One fine day we’ll fly away.
Don t you know that Rome wasn’t built in a day?

I’m having a daydream, were getting somewhere.
I’m kissing your lips and running fingers through your hair.
I’m as nervous as you ‘bout making it right
Though we know we were wrong, we can’t give up the fight,
Oh no!

‘Cause you and me were meant to be
Walking free in harmony.
One fine day we’ll run away.
Don’ t you know that Rome wasn’t built in a day?

You and me were meant to be
Walking free in harmony.
One fine day we’ll fly away
Don t you know that Rome wasn’t built in a day?

You and me were meant to be
Walking free in harmony .
One fine day we’ll run away (we gonna run away, we gonna run away).
Don’t you know that Rome wasn’t built in a day?

You and me were meant to be
Walking free in harmony .
One fine day we’ll fly away (we gonna run away, we gonna run away).
Don t you know that Rome wasn’t built in a day?

No soy un gran lector de las obras de Isaiah Sonne (1887-1960), un erudito algo escéptico del linaje de los sabios judíos alemanes de antes del Desastre, pero confieso que cada vez que me he topado con uno de sus artículos, que no son pocos, sus opiniones y su método me han dejado en el ánimo un sereno poso de honradez crítica. Estoy de acuerdo con el retrato que le hizo Abraham Halkin, otro de los grandes, en su artículo necrológico en los Proceedings of the American Academy for Jewish Research:

It is no wonder that he scorned the scholar who, after unearthing a leaf or two of a document, proceeded to build a whole theory on them; for Sonne understood that if this scholar knew our intellectual world he could never arrive at those conclusions.

El caso es que el otro día, mi penúltimo día romano, mi Ariadna estrábica de la Angelica me hizo notar un catálogo (más bien inventario) bis, una caja B de los manuscritos hebreos que custodia la institucioncita sita en la plaza romana de San Agustín. Hay una docena larga de manuscritos que han quedado emparedados entre el vetusto catálogo (de nuevo, más bien inventario) de finales del xix y la nada. Porque desde finales del xix, nadie se ha quedado a recontar y volver a describir los manuscritos angélicos, un fondo compacto, coherente y compacto, producto de la gula biblófila y erudita del cardenal Rocca.

Todas las fichas de los manuscritos, dactilografiadas, llevaban una firma que me resultaba familiar: «I. Sonne», dando testimonio del autor del inventario de esos hijos pródigos y perdidos del legado del cardenal Rocca. De repente, en una de las fichas, Sonne dejó la fecha en que ¿la terminó?: «marzo 1934». Pero de ahí no me vino el escalofrío, la ligera inquietud, el subrepticio desasosiego: escrito inmediatamente detrás del «1934» había otra cifra, en un tamaño más pequeño: «xii». No dudé ni un instante a qué se refería ese «xii» en cifras, claro está, romanas.

Y desde ese día llevo con un algo, no mucho, pero algo, de mal cuerpo.

PD: Al hilo de los catálogos y los descubrimientos y los manuscritos olvidados, un día os tendré que escribir de uno de los siete pecados (académicos) capitales: la gula.

El último apunte de Jero me da oportunidad para colar de rondó una música que me gusta especialmente, interpretada por Jordi Savall y sacada del Cancionero general de palacio: variaciones sobre el villacinco “Rodrigo Martínez”, del citado cancionero. Y de paso declaro clausurada esta larga jornada e inaugurado un fin de semana viajero.

En la época en que debió de componerse el villacinco, hacia 1490, Alfonso de Zamora debía de tener unos dieciséis años, debía de seguir siendo plenamente judío y quedaban aún dos años para el principio del fin de la presencia legal del judaísmo en la Península Ibérica.

“Improvisaciones a partir del villacinco ‘Rodrigo Martínez’ del Cancionero general de palacio”, Jordi Savall (y otros), del disco La folía 1490-1701; Corelli, Marais, Martin y Coll, Ortiz y anónimos, Alia Vox, ref. AV9805 o AVSA9805; fecha de publicación: 1 de septiembre de 1998.

Rodrigo Martínez
a las ánsares, ahé
pensando qu’eran vacas
silbábalas: He!
Rodrigo Martínez,
atán garrido,
los tus ansarines
liévalos el río, ahé!
Rodrigo Martínez, atán lozano,
los tus ansarines
liévalos el vado, ahé!
Pensando qu’eran vacas
silbábalas: He!

El apunte de hoy no tiene nada que ver con Alfonso de Zamora. Ni con Castilla. A través de la Sephardi Mizrahi Studies Caucus Discussion List, me llega este anuncio de la Biblioteca Nacional y Universitaria Judía de Jerusalén (Biblioteca Nacional de Israel, para los amigos):

From: Elhanan Adler <…>
Subject: Digitized 13th Century Mahzor Catalonia
Date: Tue, 23 Sep 2008 05:29:04 +0300

The National Library of Israel, David and Fela Shapell Family Digitization
Project, is pleased to announce that a digitized version of the Library’s
manuscript “Catalonia Mahzor” is now available for public access.

The “Catalona Mahzor” is a Mahzor for Rosh Ha-Shana and Yom Kippur according to the Spanish Catalonian Rite. It is dated approximately 1280.

The text includes liturgical hymns by Spanish Jewish poets. Most of the
piyyutim conform to the rites of prayer that have been preserved by Jewish communities which originated in the city of Barcelona or the region of Catalonia.

The manuscript is ornamented with micrographic drawings and incipit panels.

The manuscript is presented in the DjVu format which provides high quality, magnifiable images compressed into relatively small files for easy downloading.
In order to view DjVu images it is necessary to download and install (once) a special free viewer program.

The Mahzor Catalonia can be accessed at:

http://jnul.huji.ac.il/dl/mss/heb6527/index.html (Description in Hebrew)
or
http://jnul.huji.ac.il/dl/mss/heb6527/index_eng.html (Description in
English)

ketivah va-hatimah tovah to all.

Elhanan Adler
National Library of Israel

El anuncio (¡magnífico!) precisa tal vez un par de aclaraciones. Para hacerse una idea apresurada de lo que es el Año Nuevo judíos y Yom Kippur (para cuya liturgia, aparte de otros días, se componen los mahzorim -plural de mahzor), seguid los enlaces que he incluido en el cuerpo del anuncio. Cuando el texto habla de “Spanish”, entiéndase “sefardíes de Sefarad”, es decir, las comunidades peninsulares previas a las expulsiones de 1492 (reinos privativos de Fernando e Isabel), 1496 (Portugal) y 1498 (Navarra). Lo de “region of Catalonia” se puede entender, igualmente, como la región autónoma del actual Reino de España o como una parte (igual que había otras) de la Sefarad peninsular. Ambas son concomitantes en la composición de lugar geográfica de la mayor parte de los eruditos ultrapirenaicos (y de no pocos cispirenaicos, también).

No es el único ejemplo de manuscrito bellamente iluminado supuestamente confeccionado en Cataluña. Quizá el más famoso, y cuya reproducción me sigue a todas partes desde hace algún tiempo, sea la haggadá de Pascua, llamada “de Barcelona”, probablemente del siglo xiv (fechada basándose en el estilo decorativo), felizmente conservada en la Biblioteca Británica.

La página del mahzor catalán da una bibliografía absolutamente desconocida para mí pero que yo diría interesante, aunque no entiendo qué sentido tiene dar, en una página de intención sobre todo divulgativa, una bibliografía forthcoming. Será el minhag de Jerusalén, digo yo.

De mayor importancia (para mí), es el estado de la investigación sobre la diacronía de la liturgia judía, que yo tengo la sensación de que sigue más bien en mantillas a pesar de todo, aunque haya bastante trabajos muy interesantes en curso. Pero me temo que en ese campo de investigación aún queda mucho camino por recorrer.

En cualquier caso, como escribe Elhanan Adler al final de su anuncio, que os escriban y os consignen para bien [en el libro de la vida (o de los vivos)]. En resumen, que feliç any nou (jueuesc) !

[Capítulo I: «Los años de Zamora y Salamanca»]

Capítulo II: «La Biblia Políglota Complutense»

Hoy hablaremos muchas lenguas. Concretamente cuatro: hebreo, latín, griego y arameo, quizá en un remedo de la venerable licenciatura en «Filología Bíblica Trilingüe» que existía en las universidades españolas antes de que una de las mil y una últimas reformas de los planes de estudio se la llevara por delante (salvo, claro, en la habitual aldea pontificia que resiste a los romanos cabe el Tormes).

Con muchas fatigas entre 1502 y 1517, bastante desesperación entre 1517 y 1522, mucho (pero mucho, mucho) gasto en la larga década y media de trabajo y, en general, bastantes duelos y quebrantos (no fueran a confundirlos con judío), se consiguió terminar la primera gran odisea de la era de la imprenta de tipos móviles: la Biblia Políglota, llamada Complutense por el gentilicio latino de Alcalá de Henares, donde se aposentó la universidad colegial, humanista y teológica (y la imprenta de Arnao Guillén de Brocar) que el Cardenal de Santa Balbina, Arzobispo de Toledo, Primado (por tanto) de las Españas, presidente del consejo de regencia de Castilla (en dos ocasiones), confesor que había sido de la Reina Isabel, presunto azote de granadinos conquistados, Francisco Jiménez de Cisneros (1436-1517), había fundado a sus arzobispales expensas, que no le fueron pocas al franciscano.

Como de la Biblia Políglota Complutense se puede hablar desde muchos puntos de vista y yo tengo una tendencia irrefrenable a la verborrea, nos conformaremos con sobrevolar el papel de Alfonso en ese tremendo fregado alcalaíno y con un par de apuntes rápidos, demasiado rápidos, sobre la valoración en conjunto que se puede hacer de la Biblia cisneriana.

Meterse de lleno, con pies, cabeza y corazón, en la empresa políglota cisneriana fue una enorme oportunidad y, me temo, una cierta desgracia para Alfonso de Zamora. En el colofón al Diccionario de David Qimhi, con fecha 14 de enero de 1516, del (espléndido) manuscrito nº. 6 de la (actual) Biblioteca General Universitaria de Salamanca, folio 285 verso (y siguiente), Alfonso nos dejó una nota que tiene algo de conmovedora. O es que yo soy un sentimental, que también puede ser:

Acabado el lunes, 14 de enero de 1516, de la era de Nuestro Señor Jesucristo, por Alfonso de Zamora, su servidor [lit.: «esclavo»], con el permiso de de don fray Francisco Jiménez, cardenal de España, arzobispo de Toledo, que es Toletula, por cuya iniciativa y orden se imprimen los veinticuatro [libros de la Biblia judía], en cuatro lenguas que son el hebreo, el caldeo [es decir, el arameo], el latín y el griego. Y yo, mientras estaba ocupado en redactarlos, he acabado este libro para mí mismo con mucha dificultad, porque me había asimismo encargado de enseñar gramática hebrea a los principiantes aquí, en Alcalá de Henares, y antes en Salamanca. […] He escrito en este volumen otras cosas más dulces que la miel, que encontrarás y que el hombre inteligente comprenderá y se complacerá en leer. Que las lea con indulgencia y no con severidad y mofa. […]
Otro copista ha copiado los Profetas Menores y las Lamentanciones, que encontrarás aquí [en otro volumen del que está hablando, diferente del actual manuscrito nº. 6 de Salamanca.] Pues este rector [¿?] lo ha puesto para servirme de ayuda, en mis penas y labores, ya que los grandes trabajos causados por enaltecer su memoria, al servicio de Dios, me causan muchas fatigas.
Igualmente notarás que las letras tienen una forma extraña, a veces más grande, a veces más pequeña; a veces una [letra] radical, a veces, otra; causado todo por mis muchas ocupaciones y porque he escrito este livro [el manuscrito nº. 6 de Salamanca] de noche, tras las fatigas del trabajo que he mencionado antes, ya que era el único momento de tiempo libre que me quedaba. No me hagáis tampoco reproches, puesto que, por si fuera poco, mis fuerzas han disminuido y mis ojos han perdido fuerza para mirar, porque más cerca estoy de la vejez que de la infancia [en glosa al margen, Alfonso da tres sinónimos hebreos de infancia: «juventud», «adolescencia», «alba»], con los cuarenta y dos años de edad que ya tengo.

Lo que hay entre corchetes es mío. El texto lo traduzco de la traducción francesa que hizo Moshe Lazar, el gran investigador israelí, en su estupendo artículo «Alfonso de Zamora, copiste», Sefarad (Madrid),vol. xviii, fasc. 2 (1958), págs. 314-327, porque no tengo el original hebreo a mano. Y de paso, advierto que me paso por el forro del Arco de Triunfo de Moncloa lo que diga Hastur el Innombrable en sus gacetillas eruditas, porque la primera condición de la erudición es la decencia. Y lo demás son romances.

Sobre la Políglota y otra gran, grandísima obra de arte librario patrocinada por la munificiencia arzobispal de Cisneros, el llamado Misal Rico de la catedral de Toledo, Anna Muntada Torrellas tiene un artículo, publicado en 2000-2001: «Del Misal Rico de Cisneros y de la Biblia Políglota Complutense o bien del manuscrito al impreso», Locus Amœnus, vol. v, págs. 77-99, del que saco los siguientes fragmentos que ayudarán a comprender el valor, inmenso valor como objeto libro, de las empresas librarias de Cisneros, en general, y de la Políglota Complutense, en particular.

La edición alcalaína no tan solo supuso un esfuerzo intelectual sin precedentes en la preparación de los textos, sino también una summa de operaciones editoriales, prácticas y técnica.

Pág. 93

En lo que concierne a la Biblia [Políglota Complutense], ya R. Proctor legara temprana e inmemorialmente los tipos griegos de la Políglota a los anales de la tipografía. El mismo […] Lyell se reconocía seducido por la belleza de la edición ‘y el buen hacer del impresor Arnao Guillén de Brocar’. No insistiremos en el reconocimiento que la historia de la tipografía le ha dispensado, pero vale la pena contrastar la variedad de tipos y la jerarquía de letras e iniciales que, en la Biblia Políglota, se imponen a la que fuera omnipresente y omnicomprensiva escritura gótica del misal [llamado ‘Rico’, de la catedral de Toledo]. En el primer volumen, además, tercero en el orden de impresión, la letra humanística sustituye a la gótica en la traducción latina de la Vulgata. Todo un signo de apertura hacia la nueva cultura.

Pág. 94

¿Cuál es la trama ideológica que subyace? ¿Cuáles, los magistrales o improvisados modelos? ¿Cuál, la caprichosa circulación de los libros, y de su no menos fortuita lectura o comprensión? De entrada, no debemos soslayar una temprana cronología, para España, en la intencional adopción de un ideario genuinamente renacentista. De querer hilvanar los frágiles hilos de una historia todavía por escribir, hemos de acudir a la imprenta veneciana de Aldo Manuzio, cuyas ediciones ya habían alcanzado pública notoriedad. […] A decir verdad, tampoco faltarían analogías entre la empresa alcalaína y la oficina veneciana, tanto en la intención como en los hechos. […] Demetrio Ducas cretense, el esforzado catedrático de griego de Alcalá, se incorpora al proyecto bíblico procedente precisamente de la península italiana, donde había colaborado en las ediciones griegas de Aldo Manuzio. La fundación cisneriana, por otro lado, comparte el ideal aldino del homo trilinguis, latín, griego y hebreo (las cátedras de árabe y siríaco no llegarían a proveerse), porque el conocimiento de las lenguas originales abre el acceso directo a la Biblia. Cisneros y Alcalá también habrían ido a la saga [sic] del impresor veneciano con la proyectada edición de las obras de Aristóteles.

Pág. 96.

(La edición alcalaína de las obras de Aristóteles, en griego, nunca llegó a completarse.)

Solo tengo dos reproches que hacerle a Muntada Torrellas: algún catalanismo curioso que se le cuela en el texto; y que pase, de una forma olímpica, de una evidencia inevitable en cuanto se abre un el primer volumen de la Políglota: la presencia del hebreo. Y en consecuencia, que obvie la pregunta inevitable: de dónde se sacó el texto, los moldes de las letras, el texto que se imprime y el necesario corrector («componedor») de la obra hebraica de la Políglota. Pero este segundo reproche es fruto de un olvido que ni yo mismo esperaba que no se produjera.

En realidad, la empresa políglota cisneriana, sobre todo en su aspecto comercial y de distribución, es un poco como si el Cardenal Cisneros fuera Steve Jobs y su obra, Macintosh, pero con mucha, mucha mala pata. O mejor aún: como si Cisneros fuera el presidente de IBM. Rica, potente, tradicional. Sin embargo, innovadora a la vez. Y, con todo, aquejada de mala fortuna y de mala planificación. Al final, a Cisneros le ganaron la partida toda una pléyade de geeks a lo Bill Gates, con menos elegancia que un chaleco de esparto, pero que se conocían al dedillo el mercado y sus códigos. Si ahora son los lenguajes de programación, en el aspecto técnico, y la usabilidad (ya sabéis: colorines, figuritas, iconitos y tal), en el siglo xvi el lenguaje de programación más novedoso fue el griego, «recuperado» en Occidente después de unos buenos cientos de años de que ni estuviera ni se le esperase. Y la usabilidad, claro, fue una política agresiva de distribución y precios, aparte de una mise en page de los textos impresos mucho más llevadera (¡ y «portátil»!) que el santísimo mamotreto tetralingüe producido en Alcalá.

Y para terminar de liarlo, Cisneros va y se muere, literalmente porque estaba en camino en ruta para recibir al recién llegado Carlos que acababa de entrar a Castilla por la Villaviciosa asturiana. Cisneros era mucho Cisneros, pero ¿muerto el Cardenal se acabó su Biblia? Aunque la obra ya estaba impresa, faltaba la imprescindible autorización pontificia.Y esa se hizo esperar: hasta nada menos que hasta 1520. Tres años en los que la Políglota Complutense durmió el sueño de los almacenes, mientras desde Italia, Suiza o los Países Bajos se multiplicaban ediciones bíblicas, griegas, latinas e, incluso, hebreas. ¿Soñarían los burócratas papales con ventanillas de ministerios españoles?

Para acabar de rematarlo, unido al altísimo precio de venta al público, buena parte de los ejemplares impresos fueron pasto eterno de los peces tras el naufragio, frente a las costas de Ostia, del barco que llevaba casi toda la tirada al Papa de Roma.
En resumen: menos mal que Cisneros ya se había muerto, porque, si no, le remataban los disgustos.

Curiosamente, conocerse el mercado al dedillo y echarle más horas de currelo que un freakie viciado le echa al World of War, fue el secreto del «éxito» (que lo tuvo, al menos pecuniario) de Alfonso de Zamora en su extenuante actividad de copista de manuscritos (y vocalizador y traductor y handyman hebraísta de la Europa del siglo xvi temprano). Solo por haber participado de forma tan directa en la gran obra de la Políglota, la figura de Alfonso de Zamora ya merecería entrar en el panteón (polvoriento) de «grandes hombres». Y eso daría ya respuesta a una de las muchas preguntas que se nos han quedado en el tintero, a mí de contestar pero no de hacérmela a la Marieta más fiel de este cuaderno alfonsino: «¿Por qué es importante estudiar la obra y la vida de Alfonso de Zamora?». Como digo, la Políglota habría bastado para hacer importante a Alfonso. Pero es que hay más, mucho más. Y todo lo demás es lo que sirve para hacerle, además, interesante.
Pero eso quedará para el tercer capítulo: «Los (¿in?)felices años de Alcalá».

Premisa primera: Esto se acaba a una velocidad de vértigo.

Premisa segunda: Pero yo no he acabado (todo) lo que quería haber hecho.

ergo

Conclusión: La paradoja es el final inevitable de la condición investigadora.

Más o menos…

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