mayo 2009


Albert Cohen es una debilidad personal. Por razones incomprensibles, siento un prejuicio favorable hacia los judíos. Y, por razones que entiendo perfectamente, simpatizo fervorosamente con las personas que padecen una enorme pereza al ponerse a escribir.

Enric González, «Comeclavos», El País, 31 de mayo de 2009.

Post-scriptum: Mientras, en España

Qore hafukh

I giovani che cominciano a lavorare sul materiale manoscritto antico non dovrebbero esser lasciati soli.

A los jóvenes que recién empiezan a trabajar con materiales manuscritos antiguos no se les debería dejar solos.

Marco Palma, «Il catalogo aperto dei manoscritti. Riflessioni sulle esperienze in corso», en Benedetta Cenni, Chiara Maria Francesca Lalli y Leonardo Magionami, Zenit e Nadir II.  I manoscritti dell’area del Mediterraneo : la catalogazione come base della ricerca («Atti del Seminario internazionale, Montepulciano, 6-8 luglio 2007»), Montepulciano (provincia de Siena, Italia), Thesan & Turan, 2007, págs. 207-219, cita en pág. 218.

«קורא הפוך» («Lector del revés»), foto de wayupnorthtonowhere, 22 de junio de 2008. (Caveat: Quien esto subscribe no subscribe -¡en absoluto!- todo lo que uno enlaza y se descubre paseándose por los pies de otras fotos del mismo autor).

In un manoscritto latino del IX secolo, il Palat. lat. 195, proveniente da Lorsch e sottoscritto da un certo Iacobus, il direttore dei lavori – perlomeno così si evince dalla mano diversa – ha aggiunto alla firma del copista (f. 106r) la postilla che egli non ha fatto spontaneamente il lavoro di copia ma coactus, e per di più con una catena ai piedi. Se ne deduce che l’atto della copia poteva anche essere inflitto come punizione, o forse Iacobus fu punito per aver commesso il peccato di vanità di menzionare il proprio nome. L’offerta del proprio lavoro a Dio doveva implicare il sacrificio e l’annullamento totale della personalità, sia pure espressa dal solo nome.

Linking history together

En un manuscrito latino del siglo ix, el Palatino latino 195, proveniente de Lorsch y firmado por un tal Iacobus, el director del trabajo – lo que evidencia la distinta mano – ha añadido a la firma del copista (folio 106, lado recto) la apostilla de que el trabajo no se había hecho de forma espontánea, sino coactus [«obligado»] y, por si fuera poco, con una cadena en los pies. De esto se deduce que el acto de copia podía ser consecuencia de un castigo, o que tal vez se había castigado a Iacobus por haber cometido el pecado de vanidad de haber mencionado su propio nombre [en el manuscrito]. Ofrecer un trabajo a Dios debía implicar que se sacrificaba y se anulaba totalmente la personalidad, aunque solo fuera haciendo explícito el nombre.

Maria Luisa Agati, Il libro manoscritto da Oriente a Occidente: per una codicologia comparata, Roma, “L’Erma” di Bretschneider, 2009, pág. 252.

«Linking history together», foto de traceyp3031, 13 de septiembre de 2008.

Després Coromina – que sembla tenir un dia de loquacitat – es dirigeix a mi i em diu amb una cara de mal humor:

– Un dia parlarem de la Universitat. La Universitat és la creació més directa de la nostra burgesia, de la nostra hòrrida burgesia. Per comprendre el que dic, feu, si us plau, aquesta prova: amb un analfabet, us hi entendreu sempre; amb un home que llegeix el diari i sap la regla de tres, ja us serà més difícil; amb un home de carrera, no hi dialogareu, seriosament, mai.

Después, Coromina – que parece tener un día de locuacidad – se dirige a mí y me dice con cara de mal humor:

– Un día hablaremos de la Universidad. La Universidad es la creación más directa de nuestra burguesía, de nuestra hórrida burguesía. Para comprender lo que digo, haga, si me hace el favor, esta prueba: con un analfabeto, se entenderá usted siempre. Con un hombre que lee los periódicos y se sabe la regla de tres, ja le resultarás más difícil. Con un hombre con estudios, no dialogará en serio nunca.

Josep Pla, El quadern gris («El cuaderno gris»), apunte del 29 de mayo de 1919.

Post-scriptum: Me fascina la discusión en los comentarios del Quadern gris en internet. Localizan los comentaristas un presunto castellanismo en el catalán de Pla («em dóna la sensació») y solicitan, con fruición, que lo corrijan (por «em fa la sensació», «em fa l’efecte»). Vamos que le enmiendan la plana… ¡a Josep Pla! Ramon Torrents, del equipo del Quadern bloguero, confirma que en la primera edición impresa salía «dóna». En la segunda, ya «fa». Yo, por si acaso me lo apunto en el cuadernillo grandes historias de la ingeniería lingüística: teoría y práctica.

Provem d’encaixar en escenes boniques,
en ports de diumenge farcits de gavines,
en grans sobretaules on els avis canten,
en nits vora el foc abraçats a una manta.

Tratamos de encajar en escenas bonitas,
en puertos de domingo repletos de gaviotas,
en grandes sobremesas donde cantan los viejos,
en noches al amor de la lumbre, abrazados a una manta.

Es tracta de ser els simpàtics del barri,
els que ballen i ballen fins que els músics parin
i irrompre arrogants lluint les millors gales
en discos amb dones amb feines estables.

Se trata de ser los simpáticos del barrio,
los que bailan y bailan hasta que los músicos paran
e irrumpir, arrogantes, luciendo las mejores galas
en discos con mujeres con trabajos estables.

I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.

Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, una tontería de repente nos indica que nos las vamos a apañar.

Busquem quedar bé en el retaule magnífic
dels que van pel món amb posat monolític
i afronten la vida mirant-la a la cara
i un dia, contents, compren flors a sa mare.

Buscamos quedar bien en el retablo magnífico
de los que van por el mundo con pinta monolítica
y afrontan la vida mirándola a la cara
y un día, contentos, le compran flores a su madre.

Intentem trampejar per ser persones dignes,
el pare modèlic que volen les filles,
el de la veu greu, el de la mà forta,
que paga un vermut i que arregla una porta.

Intentamos trampear para ser gente digna,
el padre modélico que quieren las hijas,
el de la voz grave, el de mano firme,
que paga un vermú y que arregla una puerta.

I després tancar els ulls i sentir el món en calma
i dos ocellets fent piu-piu dalt d’un arbre
havent enllestit un gran epitafi
que arranqui somriures a tots els que passin.

Y luego cerrar los ojos y sentir el mundo en calma
y dos pajaritos que hacen pío pío encima de un árbol
habiendo dispuesto un gran epitafio
que arranque sonrisas a todos los que pasen.

I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I, a vegades, una carambola de sobte ens demostra que ens en sortim.

Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, una tontería de repente nos indica que nos las vamos a apañar.
Y, a veces, una carambola de repente nos demuestra que nos las vamos a apañar.

I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, ens en sortim.
I, a vegades, una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I, a vegades, se’ns baixa la Verge i de sobte ens revela que ens en sortim.

Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, nos las apañamos.
Y, a veces, una tontería de repente nos indica que nos las apañamos.
Y, a veces, se nos aparece la Virgen y de repente nos revela que nos las vamos a apañar.

I, a vegades, contra tot pronòstic una gran bestiesa capgira allò que crèiem lògic,
tot fent evident
que, per un moment,
ens en sortim.

Y, a veces, contra todo pronóstico una gran estupidez le da la vuelta
a lo que creíamos lógico,
haciendo evidente que, por un momento,
nos las apañamos.

Manel, «Captatio benevolentiae» (popularmente conocida como «Ens en sortim», me temo), Els millors professors europeus («Los mejores profesores europeos»), 2008.

Se podría formular así: la capacidad de análisis de la realidad en el entorno académico, expresado en el número de minutos que se pasan del tiempo estipulado para las presentaciones en congresos y del grado de jerga que acapara la palabra leída – que no hablada – en lo expuesto, es directamente proporcional, en sentido inverso, a la facundia, la gracia y el salero de los deponentes (del latín depono, deposui, depositum: «encontrarse en el convencimiento de que el inglés y el PowerPoint © producen, por ósmosis directa e indirecta, la sabiduría en los académicos, antes conocidos como sabios o eruditos» Véase igualmente e-rudito: «paletillo con ínfulas profesorales de la era cibernética»). No deja de sorprender el número de necrófilos en el mund(ill)o académico. Yo, si puedo elegir, mejor la lechuga fresca, las carnes prietas y cierta gracia al punto, ¡que no estamos en un entierro de tercera!

First time using folding tools

«First time using folding tools», foto de Eric Gjerde, 25 de septiembre de 2006.

[En la misma serie.]

Canción para ese día

chueca...

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas

Chueca_028

en mitad de las plazas con estatua.

«Para inculcar en las almas un vivo y duradero amor a la poesía, debemos empezar por inculcarlo en el alma del niño.»

«Para inculcar en las almas un vivo y duradero amor a la poesía, debemos empezar por inculcarlo en el alma del niño.»

Van a dar nuestra hora. De un momento

Chueca_030

a otro, sonarán campanas.

Untitled

Mirad los tiernos nudos de los árboles

«¡Hace falta mucha fantasía para soportar tanta realidad!»

«¡Hace falta mucha fantasía para soportar tanta realidad!»

exhalarse visibles en la luz

Plaza Chueca, Madrid (luces)

recién inaugurada. Cintas leves

Chueca street

de nube en nube cuelgan. Y guirnaldas

Plaza Chueca (cartel)

sobre el pecho del cielo, palpitando,

Chueca (señal chicos)

son como el aire de la voz. Palabras

plaza de Chueca (niños)

van a decirse ya. Oíd. Se escucha

Chueca_029

rumor de pasos y batir de alas.

mamiya m645 serenity 2

Jaime Gil de Biedma

«chueca…», foto de a_marga, 31 de diciembre de 2004; «Chueca_028», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «Carlos Fernández Shaw, cerca de Plaza Chueca y Calle Gravina, Madrid», foto de hanneorla, 2 de abril de 2007; «Chueca_030», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «Madrid (Chueca)», foto de lorenzo x, 4 de octubre de 2007; «Actuación en la plaza de Chueca 01/11/07», foto de peroqueperformativassomos, 2 de noviembre de 2007; «Plaza Chueca, Madrid», foto de Drew at large, 21 de diciembre de 2008; «chueca street», foto de marilink, 13 de julio de 2005; «Plaza Chueca», foto de yonas1, 22 de mayo de 2008; «Chueca», foto de amedran, 14 de febrero de 2009; «plaza de Chueca», foto de Mike el Madrileño, 27 de febrero de 2009; «Chueca_029», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «mamiya m645 serenity 2», foto de Edward Olive, 10 de mayo de 2007.

LOS MANDAMIENTOS DE CLÍO:

REVELADOS EN EL MONTE CITERÓN AL ADIVINO TIRESIAS, CUANDO ESTABA CAMBIANDO DE SEXO

1.Todo historiador debe ser absolutamente incapaz de definir las palabras que usa.

2.Todo historiador debe usar siempre palabras nuevas, sobre todo si las utilizan historiadores importantes.

3.Todo historiador debe usar siempre palabras nuevas, porque así progresa el conocimiento histórico.

4.Todo historiador debe poner nuevos adjetivos a la palabra historia, y así conseguirá crear nuevas historias que no tengan nada que ver con las anteriores.

5.Todo historiador tiene derecho a hablar de cualquier aspecto de la realidad.

6.Ningún historiador debe esforzarse por conocer los diferentes aspectos de la realidad, porque él puede decir la verdad sobre ella gracias a que domina el método histórico.

7.Cualquier historiador conoce el pasado mejor que aquéllos que lo vivieron y sufrieron, porque él tiene perspectiva y es objetivo, mientras que los que fueron sus protagonistas eran subjetivos.

8.Todo historiador debe decir sólo lo que está en los documentos.

9.Todo historiador debe creer en la existencia del hiperdocumento, que dice que sólo se puede decir lo que está en un documento.

10.Todo historiador debe leer cada documento iluminado por la luz del hiperdocumento.

11.Ningún historiador puede contradecir el hiperdocumento.

12.Todo historiador debe creer en la diosa Clío, que se ha preocupado de que exista un número suficiente de documentos para que se pueda estudiar todo.

13.Todo historiador debe ser limpio de corazón, y limitarse a decir lo que los documentos dicen, porque él no debe tener nada que decir.

14.Todo historiador ha de ser consciente de su misión, que consiste en cultivar el más asombroso logro intelectual que ha conseguido desarrollar la especie humana.

15.Todo historiador ha de ser consciente de que maneja un arma de poder incalculable: la nota a pie de página.

16.Todo historiador debe utilizar las notas a pie de página, que garantizan que lo que él dice que el documento dice es lo que dice el documento.

17.Gracias al uso de la nota a pie de página, todo historiador puede crear o destruir la realidad, ya que sólo es verdad lo que él dice que es verdad en las notas a pie de página, que son la única garantía de veracidad.

18.Todo historiador debe creer en estos mandamientos, aunque no estén en una nota a pie de página, porque han sido revelados por la diosa Clío.

Si así lo hace, recibirá su recompensa. Si se niega a hacerlo, ya no será quemado en la hoguera (porque ya no se lleva), pero recibirá la unánime excomunión de todos aquellos historiadores/as que dedican afanosamente su vida a la búsqueda de la verdad.

Este antiguo documento ha sido traducido directamente del dialecto beocio por el Dr. J.C. Bermejo Barrera

[En la misma serie.]

«C’est la fête au cliché»
[«Es la fiesta de los tópicos»]
Bénabar, «À la campagne», Infréquentable (2008)

«100 razones para amar Madrid (los lectores nos cuentan porqué les gusta tanto la capital)», anuncian en On Madrid («la guía de El País para conectarte a la ciudad»), número 157, del viernes 22 al jueves 28 de mayo de 2009, con falta de ortografía incluida.

Veamos:

Las hay geográficamente disléxicas:

En Madrid lo tenemos todo cerca, ¡incluso el mar! Está a tan solo 350 kilómetros. A esta ciudad no le falta de nada, hay tiendas de todo tipo, locales para todos los gustos, restaurantes de todas partes…

funcionarialmente modelnas (con cierta dificultad de uso de la ortotipografía):

En Madrid, nació un periodo de la historia cultural de nuestro país muy importante: la Movida. Por eso, y por lo que queda de ella, amo esta ciudad.

cinemaniacamente gastrópodas:

Amo Madrid por el Efecto Woody Allen. Él adoraba Manhattan porque a las 3 de la mañana podía comer en la calle un chop suey. Madrid es lo más parecido que existe, pero con tallarines chinos en la Gran Vía.

intelectualmente paisajísticas:

Me gusta Madrid por las charlas y lecturas al sol en la azotea de La Casa Encendida: sol, cielo azul y horizonte de antenas por delante. ¿Se puede pedir más a una ciudad?

manifiestamente falsas:

Porque Madrid no te pregunta nada para aceptarte, y eso, hoy día, es un bien escaso.

rijosamente heterosexuales o criptolesbianas:

Por las hermosas chicas que dan color a la ciudad.

animalísticamente humanizadas:

Por los paseos con mi perro Napoleón por el parque Juan Carlos I, un lugar tranquilo en medio de la vorágine de la capital. Madrid también puede ser de los animales…

estresadamente absurdas (y futbolísticamente cargantes):

Por ese Real Madrid que tantos disgustos nos da últimamente. Y por su frenético ritmo, que me lleva al límite pero que me mantiene siempre a tope.

sensatamente realistas:

Porque es cutre sin pretensiones y porque aquí están mi casa y mi familia.

antitancredianas (de «hacer el Don Tancredo»), por si hubiera escépticos:

Aquí todo el mundo llega tarde a los sitios, no hay disciplina militar. Da igual esperar, si se hace con una caña.

con ambición de poner las cosas en su sitio:

Me gusta tanto Madrid, que vivo en Guadalajara y me hago más de 100 km. cada día para venir a trabajar.

tópicamente noctámbulas:

Aquí nunca repito un sitio para comer, cenar o tomar una copa… y no se acaban.

perdidamente guiris:

Salir de cañas (especialmente en esta época), las oportunidades que ofrece de encontrar nuevas vías (trabajo, amigos…) y la oferta cultural y su buena ubicación geográfica.

incomprensiblemente alentadoras:

En Madrid pierdes tu propia identidad, pasas desapercibido al 100%. Eres una hormiga más en un hormiguero inmenso.

tópicamente blandurrias aunque filántropas:

Por el cielo que tiene, único, y por su gente que cada día me gusta más.

contradictoriamente entrópicas:

Amo Madrid por el Rastro y las cañas posteriores. Y porque con el transporte público tardo muy poco en llegar al aeropuerto.

anarquistas (¡A las barricadas!):

Porque cada vez que llueve, la ciudad termina colapsándose.

Porque no pertenece a nadie y está tan viva que ha sobrevivido 16 años de administraciones tratando de convertirla en otra aburrida y ordenada ciudad europea.

chuliambientales (con piercing encima del mentón y debajo del labio superior inferior):

Por el ambientillo de Malasaña y los conciertos chulos. ¡Ah! Y porque está en el centro de España y es más fácil llegar a otras ciudades.

autísticas:

Porque acoge, protege y cuida.

toponímicas:

Por la poca distancia que hay entre la calle del Acuerdo y la del Desengaño.

masoquistas:

Por el Atlético de Madrid. Por ir al Vicente Calderón, cantar el himno y abrazarme al de al lado cuando marcan.

Pero, en fin, a mí las que me convencen son las surrealistas, más cercanas sin duda a la naturaleza última de este poblachón especulativamente caótico:

Amo a Madrid por su mar.

Calle de los Tres Peces

«El imperio contraataca», del disco Marines a pleno sol de Los Nikis (1986); «Calle de los Tres Peces», foto de Asia Lillo, 13 de octubre de 2007; «Aquí no hay playa», The Refrescos (1986, 1989)

Una de las tesis principales y menos atendidas del clásico de Elizabeth Eisenstein, The printing revolution in early modern Europe («La revolución de la imprenta en la Europa altomoderna») es que el libro impreso permitió la difusión casi ilimitada de tipos de literatura no precisamente noble: pornografía, consejas de vieja, hagiografías de andar por casa, novelitas sentimentales, pastoriles, o de caballerías. Y mucha, mucha biblia. Que fue ese escorial el resultado material más notable y, por tanto, el consumo principal, de lo que produjeron las imprentas desde el siglo xvi hasta por lo menos el siglo xviii, que la República de las Letras tenía más de mercado de verduleras que de excelso parnaso, es lo que no acaba de entrar en los manuales de historia del libro (por no hablar de los de literatura), ni acaba de corregir las jeremiadas apocalípticas contra la internet y derivados, o contra el libro electrónico y sus futuras aplicaciones.

Chorradas.

La abrumadora mayoría de la producción impresa de libros en la Edad Moderna es igual a lo que en los años 60 y 70 del siglo pasado representaron las fotonovelas o, en nuestros conectados días, el hecho de que «sexo» y sus derivados sean los vencedores indiscutibles, año tras año, de las clasificaciones de términos más gugleados.

No debe por tanto sorprendernos la hipótesis de que la primera fotografía que se colgó en internet hubiese podido ser esta:

cuya historia está contada por aquí.

Hoy, como ayer, lo primero son nuestras fotos de vacaciones, el testimonio gráfico de las curdas que se pillan en las fiestas de navidad, los magreos con el novio o la novia de circunstancias, rijosas marranadas traficadas o cosas por el estilo: una muy humana cascarria, qué le vamos a hacer.

Picture of Lena Söderberg, scanned out of a Playboy article. The image is probably the most widely used test image for all sorts of image processing algorithms (such as compression and denoising) and related scientific publications.

Furthermore, it is the first published image in jpeg-compression (.jpg or .jpeg image files are by far the popular format used by websites today… including on PTCTW.com).

Fotografía de Lena Söderberg, escaneada de un artículo de Playboy. La imagen es probablemente la imagen de prueba más extensamente usada en toda clase de algoritmos de procesamiento de imágenes (como comprensiones y eliminación de ruido en imágenes) y las publicaciones científicas que tienen relación.

Además, es la primera imagen publicada en el tipo de compresión jpeg (los formatos de imagen .jpg o .jpeg son, de largo, los más usados en las páginas web hoy en día… incluyendo en PTCTW.com).

Vía Photos that Changed the World: «First pic on the internet» y «Lenna Playboy» (al que llegué por Guerra eterna de Íñigo Sáenz de Ugarte). El primer sitio donde, por cierto, he visto empleada una acepción particularmente emocionante de lealista, quizá por lo inaudita.

When she woke up there were new clothes laid out at the foot of his bed, and on her bedside table was a new clock, fully operational, and telling the right time. “Presents?” she wondered. “What’s all this?”
Then she remembered: it was her birthday. She could hear her mother and father moving about in the apartment, waiting for her to emerge. She got up, dressed in her new clothes, and took a closer look at her new clock.
“Yes”, she nodded herself, “time is definitely on the move again around these parts.”
Outside, in the living room, her mother had begun to sing.

[«Cuando se levantó, le habían dejado ropa nueva a los pies de la cama y un reloj nuevo, plenamente operativo, en la mesilla de noche, que daba la hora que tenía que dar. -¿Regalos?,-pensó para sí. -¿A qué viene todo esto?
Y entonces se acordó: era su cumpleaños. Oyó a su madre y a su padre que se movían por el apartamento, esperando que ella saliese. Se levantó, se puso la ropa nueva y miró de cerca su reloj nuevo.
-Pues sí,-se dijo con gesto afirmativo-, parece que el tiempo por fin se ha vuelto a poner en marcha por aquí.
Fuera, en la sala de estar, su madre se había puesto a cantar.»
]

Salman Rushdie, Haroun and the sea of stories [«Harún y el mar de las historias»] (adaptado), 1990.

Ponte Vasco da Gama

Em Lisboa sobre lo mar
barcas novas mandei lavrar,
ay mia senhor velida!

Em Lisboa sobre lo ler
barcas novas mandei fazer,
ay mia senhor velida!

Barcas novas mandei lavrar
e no mar as mandei deitar,
ay mia senhor velida!

Barcas novas mandei fazer
e no mar as mandei meter,
ay mia senhor velida!

Joham/João/Xohán/Xoán Zorro (finales del siglo xiii), poeta de las cortes de D. Alfonso III o D. Dionís de Portugal.

crepusculo Vasco da Gama

«Ponte Vasco da Gama», foto de e d d d d d d d i e, 28 de enero de 2006; «Ponte Vasco da Gama, Portugal», foto de Burkhard Westphal, 7 de marzo de 2008; «En Lisboa sobre la mar», del disco Trovadores, místicos y poetas de Amancio Prada (1991).

«Turistas: respeten el silencio portugués o váyanse a España».

«Turistas: respeten el silencio portugués o váyanse a España».

Cerramos el chiringuito unos días. Volveremos la semana que viene. Mientras, santifiquen el sábado y las fiestas como mejor les plazca o más les convenga. Como es costumbre, disfruten de nuestro servicio de bar o échenle un vistazo a las revistas atrasadas.

Semanada buena y clara

«Intercultural dialogue, Lisboa 07», foto de O’mages, 21 de enero de 2007; «Canto moço», del LP Traz outro amigo também de José «Zeca» Afonso (1970).

Se alegra Abenyusuf de las rimillas bíblicas y pestilentes que os he puesto esta mañana de nuestro don Alfonso y de que sirva de introducción a la figura del maestro complutense.

Como alguna cosa hemos contado por aquí del maestro Al(f)onso, aunque me reconozco disperso y propenso a tenir pardals al cap, quizá convengar recopilar parte de lo que llevamos dicho: hemos presentado su vida en cómodos fascículos (que aún están por rematar); de sus arrebatos revolucionarios; de sus improbables alumnos; de sus necesarios silencios; de su terminología hebrea de cosas académicas; del que fue su colegio complutense; de las golondrinas de su huida; de sus métodos de evaluación; de la paciencia que hay que tener; de su principal obra impresa; su legítimo interés; sus eulogias hebraizantes y latinistas.

Sirva todo esto a beneficio de inventario.

[En la msima serie.]

«No saben que los guapos son los raros,
todo el mundo lo sabe aunque no lo diga nadie […]»

Manel, «Els guapos són els raros»,
Els millors professors europeus (2008).

Fui sobre agua edificada

Sin titulo Puerta Cerrada

Muro a la Latina

Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son.

¿Conocen ustedes alguna ciudad que tenga un lema tan cargado de potencial poético como esta? Yo tampoco, pero admito correcciones en los comentarios. ¿Y tienen ustedes amigos que vivan justo enfrente de tanto potencial (en una calle de toponimia tan lírica como de la Cava Baja)? Pues , yo, .

«Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son», foto de Amayita, 13 de septiembre de 2004; «Sin título» (Plaza de Puerta Cerrada), foto de e d d d d d d d i e, 1 de junio de 2008; «Muro a la Latina», foto de follettomonello, 31 de diciembre de 2005.

tratado portada

Narra
Quien bien se acordare verá que en España
la peste es muy cierta, y tiempos vsada
quier por vezina, o en nuestra morada
poniendo entre deudos rigor y zizaña.
Y el año que vimos vsó cruel maña
que fue veynte y ocho de mil y quinientos
dando a las gentes muy rezios tormentos
y en los coraçones, temor que les daña.

tratado 02

Del inédito manualito de sentencias bíblicas, puestas en rima castellana, de la autoría de Alfonso de Zamora, publicado en 1537, dado por perdido y que el menda ha localizado.

[En la misma serie.]

«Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto»

Lope de Vega

Calle del Desengaño Madrid

Reloj de sol de la fachada de San Martin

profesionales desengaño

N Y

Por orden: «Calle del Desengaño, Madrid», foto de marabajus, 28 de diciembre de 2008; «Reloj de sol de la fachada de la iglesia de San Martín. Calle Desengaño», foto de MadridLaCiudad, 25 de abril de 2009; «Profesionales», foto de Doble Q, 23 de febrero de 2009; «¿N. Y.?», foto de Greta y Doraimon, 3 de septiembre de 2008.

Latin was dethroned at the very moment when, in an unprecedented way, it had started to become the universal language for a growing class of educated men, when it was restored to classical purity and was no longer propagated by the Church alone but by the educated lay class as well.

El latín fue destronado en el mismo momento en que había empezado el proceso, sin precedentes, de convertirse en la lengua universal de una clase creciente de hombres educados, restaurado en su pureza clásica, sin ser ya difundido únicamente por la Iglesia, sino también por la clase de laicos ilustrados.

Hans Kohn, The idea of nationalism: A study in its origins and background, New Brunswick, Transaction Publishers, 2005 (primera edición de 1944), pág. 143.

Bible polyglot

Studies of dynastic consolidation and of nationalism might well devote more space to the advent of printing. Typography arrested linguistic drift, enriched as well as standardized vernaculars, and paved the way for the more deliberate purification and codification of all major European languages. Randomly patterned sixteenth-century type casting largely determined the subsequent elaboration of national mythologies on the part of certain separate groups within multilingual dynastic states. The duplication of vernacular primers and translations contributed in other ways to nationalism. A ‘mother’s tongue’ learned ‘naturally’ at home would be reinforced by inculcation of a homogeneized print-made language mastered while still young, when learning to read. During the most impressionable years of childhood, the eye would see a more standardized version of what the ear had heard. Particularly after grammar schools gave primary instruction in reading by using vernacular instead of Latin readers, linguistic ‘roots’ and rootedness in one’s homeland would be entangled.

Bien podrían los estudios que tocan la consolidación de las dinastías y el nacionalismo dedicar más espacio al advenimiento de la imprenta. La técnica tipográfica atajó la dispersión lingüística, enriqueció a la vez que fijó las lenguas vernáculas y preparó el terreno para los procesos de purificación y codificación deliberadas de las principales lenguas europeas. Los encasillamientos temáticos que apenas se perfilaban en el siglo xvi determinaron, en gran medida, que ciertos grupos separados dentro de los estados dinásticos multilingües elaborasen mitologías nacionales propias. La multiplicación de manuales y traducciones en vernácul contribuyeron por otros medios al nacionalismo. Una «lengua materna» aprendida «naturalmente» en el seno del hogar podía reforzarse inculcando un tipo de lengua homogeneizada gracias a la imprenta, consolidada en los años jóvenes, cuando se aprendía a leer. Durante los años de infancia, de naturaleza más receptiva, el ojo veía una versión más estandarizada de lo que llegaba al oído. Especialmente después de que las escuelas primarias se pusieran a enseñar las bases de la lectura usando el vernáculo en lugar de las cartillas en latín, se consiguió el compromiso con las raíces «lingüísticas» y la vinculación a la patria propia.

Elizabeth L. Eisenstein, The printing revolution in Early Modern Europe (nueva edición), Cambridge, CUP, 2005 (primera edición de 1979), págs. 91 y 92.

Estatua Cisneros en Alcala

Sin embargo, no se puede decir que los progresos de las lenguas vernáculas al final de la Edad Media supusieran, al menos en las élites cultas, un auténtico retroceso del latín. Al contrario, se podría incluso afirmar que reforzaron la «diglosia» medieval en el sentido de que, al dejar de corresponder a unas clasificaciones sociales simples (culto-popular, clérigo-laico, litteratus-illitteratus), ésta fue llevada al corazón mismo de las disciplinas de la escuela y de la práctica –oral y escrita– de la vida política, judicial y administrativa. Para unos individuos que dominaban el doble registro vernáculo y latino (por no hablar del renacimiento todavía tímido, y esencialmente italiano, del griego), la elección de la lengua, a partir de entonces, fue el resultado de estrategias más sutiles: a la preocupación por la eficacia política y por la afirmación lingüística del sentimiento nacional seguían oponiéndose la inclinación por el universalismo cristiano y cultural cuyo garante era el latín, así como la reivindicación de una identidad propia por parte de aquellos a los que sus estudios y gustos empujaban a constituirse en castas profesionales. A medida que perdía su legitimidad cultural, el latín, siempre respaldado poderosamente por la Iglesia y la escuela, veía acrecentar su valor como signo de reconocimiento social y elemento constitutivo del orden establecido. El latín perduraba como la lengua de la memoria.

Jacques Verger, Gentes del saber en la Europa de finales de la Edad Media, traducción de Teresa Garín Sanz de Bremond, Madrid, Editorial Complutense, 1999 (primera edición francesa de 1997), págs. 12 y 13.

Hippolais polyglotta

Nada, nada: unas cosillas que tenía por la mesa mientras trato de acabar con el alemán de Michael Richter, «Kommunikationsprobleme im lateinischen Mittelalter», Historische Zeitschrift, vol. ccxxii, nº. 1 (1976), págs. 43-80, antes de que él acabe conmigo (gracias, Antonio).

«Bible polyglot», foto de sukisuki, 19 de febrero de 2009; «Otros harán en mármol y piedra lo que yo construyo en barro», foto de Visentin «El Templat», 1 de octubre de 2008; «Hippolais polyglotta», foto de DinisCortes, 4 de mayo de 2008.

[En la misma serie.]

«-¿Hacia dónde tiras?- Claramente trataba de aprovechar mi presunta malaconciencia para ahorrarse el infierno del transporte subterráneo. Por no mostrarme brusco, me mostré melifluo: -No sé… A casa no tengo ganas de ir. -¿Nos tomamos una botella de cerveza?-».

Juan García Hortelano, El gran momento de Mary Tribune (1972)

Madrid-Lavapies

Lavapies vindicativo

Lavapies calle Olivar

Fiestas en Lavapies

Por orden: «Madrid-Lavapiés», foto de Mr. Fox Talbot, 26 de febrero de 2008; «lavapies», foto de dianaspiki, 19 de octubre de 2007; «Lavapies» (C/ Olivar), foto de darkside_1, 17 de febrero de 2009; y «Fiestas en Lavapiés», foto de Ben (Notes from Spain), 14 de agosto de 2006.

El presidente de la Cámara de los Comunes abandona «en pro de la unidad»

Michael Martin ha dicho a los diputados que tiene intención de renunciar, convirtiéndose en el primer Presidente de los Comunes al que se lo obliga de forma efectiva a abandonar el cargo en los últimos 300 años.

Michael Martin

Sala X

Había una protesta de estudiantes de Humanidades,
discriminados en los nuevos planes educativos.
El portero cojo de la Sala X de mi barrio
también se quejaba de escasa clientela ante los reclamos
pornográficos.
Esto, amigo, es el ocaso de los géneros clásicos.

Manuel Rivas, Ningún cisne (1989), traducción de Dolores Vilavedra.

[En la misma serie.]

Cuando L., entonces profesor titular todavía, me dijo aquella frase sumaria: – «Mi objetivo principal es llegar a catedrático, como es lógico», me vino a la mente Montaigne:

De toutes les resveries du monde, la plus receue et plus universelle est le soing de la reputation et de la gloire, que nous espousons jusques à quitter les richesses, le repos, la vie et la santé, qui sont bien effectuels et substantiaux, pour suyvre cette vaine image et cette simple voix qui n’a ny corps ny prise.

De todas las ensoñaciones del mundo, la más aceptada y más universal es el cuidado de la reputación y la gloria, al que nos ayuntamos hasta abandonar riquezas, sosiego, vida y salud, que son bien reales y substanciosos, con tal de seguir una imagen vana y esa mera voz que no tiene cuerpo ni entidad.

Tal vez me debiera haber acudido a las mientes el Tasso:

La fama ch’invaghisce a un dolce suono
Gli superbi mortali, et par si bella,
È un echo, un sogno, anzi d’un sogno un ombra
Ch’ad ogni vento si dilegua et sgombra

La fama, que enamora por su dulce sonar
a los mortales soberbios, y por tan bella,
es un eco, un sueño, aún más: del sueño, sombra
que por los vientos dilúyese y abandona.

pero eso hubiera sido una pedantería insoportable.

L. llegó, unos años después, a catedrático. Y ahí sigue.

En fin…

La silla roja

Toute autre science est dommageable à celuy qui n’a la science de la bonté. Mais la raison que je cherchoys tantost, seroit-elle point aussi de là: que nostre estude en France n’ayant quasi autre but que le proufit, moins de ceux que nature a faict naistre à plus genereux offices que lucratifs, s’adonnant aux lettres, ou si courtement (retirez, avant que d’en avoir prins le goût, à une profession qui n’a rien de commun aveq les livres) il ne reste plus ordinairement, pour s’engager tout à faict à l’estude, que les gens de basse fortune qui y questent des moyens à vivre. Et de ces gens là les ames, estant et par nature et par domestique institution et example du plus bas aloy, rapportent faucement le fruit de la science. Car elle n’est pas pour donner jour à l’ame qui n’en a point, ny pour faire voir un aveugle: son mestier est, non de luy fournir de veue, mais de la luy dresser, de luy regler ses allures pourveu qu’elle aye de soy les pieds et les jambes droites et capables. C’est une bonne drogue, que la science; mais nulle drogue n’est assez forte pour se preserver sans alteration et corruption, selon le vice du vase qui l’estuye. Tel a la veue claire, qui ne l’a pas droitte; et par consequent void le bien et ne le suit pas; et void la science, et ne s’en sert pas.

Cualquier otra ciencia es desventajosa para el que no posee la ciencia de la bondad. Pero la razón que antes yo buscaba nada tendría de aquella: puesto que los estudios en nuestra Francia no tienen casi otra meta que la ganancia, menos hay, de los que la naturaleza haya hecho nacer dispuestos para oficios más generosos que lucrativos, que se dediquen a las letras, o bien se dedican con tal brevedad (retirándose, antes de haber cogido gusto al estudio, a una profesión que nada tenga que ver con los libros), que no quedan de ordinario, para dedicarse plenamente al estudio, más que las gentes de baja fortuna que buscan con ello de qué vivir. Y las almas de estas gentes, siendo por naturaleza, y por la instrucción y el ejemplo que les dieron en sus casas, de la más baja ley, consiguen falseado el fruto de la ciencia. Pues no ha de dar a luz el alma que no tiene condición, ni la vista devolverle a un ciego: su oficio no es darle la vista, sino de arreglársela, de enmendarle la forma de caminar a fin de que tenga por sí misma pies y piernas derechos y capaces. Buena medicina es la ciencia, mas ninguna ciencia no tiene fuerza bastante para preservarse sin alterarse ni corromperse obviando los fallos del frasco que la conserva. Uno tiene clara la vista, pero no mira a derechas, y, en consecuencia, puede ver el bien pero no lo sigue, y la ciencia ve, pero no la emplea.

Michel de Montaigne, Ensayos, libro i, capítulo xxv, «Del pedantismo», pág. 141.

«La silla roja», foto de Lois BCN, 5 de noviembre de 2008.

«—Saborear una copa de cerveza helada, una conversación sabrosa, elogiar un cuerpo deseable que pasa, cultivar amistades fraternas, ver un ave que rasga el cielo inmutable —».

Mario Vargas Llosa sobre Jorge Amado.

Madrid no es sino la gente que lo habita. Que lo habitamos. Esto no es un juicio moral sino una mera constatación necesaria.

Tormenta tropical en Lavapies

Fachadas en Lavapies

Lavapies chica con zarcillo

Jose no pintaba nada

Por orden: «Tormenta tropical en Lavapiés», foto de resurco, 9 de septiembre de 2008; «Fachadas en Lavapiés», foto de CharlesFred, 25 de agosto de 2007; «Lavapies», foto de pablitoblue, 20 de abril de 2008; y «José no pintaba nada – calles de Lavapiés», foto de ania.havia, 11 de marzo de 2009.

A vivir

Quisiera conocerme y conocerte
y calmar esta sed entre tus labios
olvidarme de todos los resabios
y jugar sin el miedo de perderte

no es cosa de aceptar la mala suerte
y llenar el vacío con agravios
lo mejor es quedarse con los sabios
lo más lejos posible de la muerte

no está de más un poco de lujuria
para alegrar las tardes de la siesta
y desarmar la próxima penuria

con tus señas de azar o con las mías
el amor tiene siempre algo de fiesta
a vivir a vivir que son dos días.

Mario Benedetti (1920-2009), del poemario Existir todavía.

«Si non me levás, airiños,
quisáis xa non me conesan»

Adiós, ríos; adiós, fontes
adiós, regatos pequenos
adiós, vista dos meus ollos
non sei cándo nos veremos.

Adiós, ríos; adiós, fuentes;
adiós, arroyos pequeños;
adiós, vista de mis ojos:
no sé cuándo nos veremos.

Miña terra, miña terra
terra donde me eu criéi,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantéi,

Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertica que tanto quiero,
higueritas que planté,

prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,

prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
parajicos piadores,
casita de mi contento,

muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras
da igrexiña do lugar,

molino de castañedas,
noches de luna llena,
campanitas que redoblan
de la iglesia de la aldea,

amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adiós, para sempre adiós!

bayas de zarzamora
que yo le daba a mi amor,
caminicos por el panizo,
¡adiós, para siempre adiós!

¡Adiós, groria! ¡Adiós, contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conoso
por un mundo que non vin!

¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡La casa dejo en que nací,
la aldea que conozco dejo
por un mundo que no vi!

Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero…
¡Quén pudera non deixar!…

Dejo amigos por extraños,
la vega dejo por el mar,
dejo, en fin, cuanto bien quiero…
¡Quien pudiera no dejar!

Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n’é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.

Pero pobre soy y, ay, mal fario!,
la tierra mía no es mía,
que hasta le dan de prestado
la senda por que camina
a quien nació desdichado.

Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto améi,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantéi,
fontiña do cabañar.

Os tengo, pues, que dejar,
huertica que tanto amé,
hoguerita del hogar,
arbolicos que planté,
fuentecica del cabañar.

Adiós, adiós, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterróu,
herbiñas que biquéi tanto,
terriña que nos crióu.

Adiós, adiós, que me voy,
hierbecicas del camposanto,
donde mi padre reposó,
hierbecicas que besé tanto,
tierra que nos crió.

Adiós, Virxe da Asunción,
branca como un serafín:
lévovos no corasón;
pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.

Adiós, Virgen de la Asunción,
blanca como un serafín:
os llevo en el corazón;
pedidle a Dios por mí,
Virgen mía de la Asunción.

Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.

Ya se oyen lejos, muy lejos,
las campanas de O Pomar;
para mí, ¡ay!, pobrecito,
nunca más han de tocar.

Xa se oien lonxe, máis lonxe…
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo…
Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

Ya se oyen lejos, más lejos…
Cada redoble, un dolor;
solo me voy, sin cariño…
Tierra mía, ¡adiós! ¡adiós!

¡Adios tamén, queridiña…!
¡Adios por sempre quizais…!
Dígoche este adiós chorando
desde a beiriña do mar.

¡Adiós también, amor mío…!
¡Adiós por siempre quizás…!
Te digo este adiós llorando
a la orillita del mar.

Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!, ¡meu lar!

No me olvides, amor mío,
si de añoranza me muero…
tantas leguas mar adentro…
¡Ay, mi casica y mi hogar!

Rosalía de Castro, Cantares gallegos, La Habana, Vigo, 1863, según la edición de Ricardo Carballo Calero y Lydia Fontoira Suris, Vigo, Patronato Rosalía de Castro, 1992, cuarta edición, poema nº. 15, pág. 69-71.

Calle Brasil Habana

Mais ó que ben quixo un día,
si a querer ten afición,
sempre lle queda unha mágoa
dentro do seu corasón.

Pero a quien bien quiso un día,
si a querer tiene afición,
siempre le queda una pena
dentro de su corazón.

Aló nas tardes serenas,
aló nas tardes caladas,
fanse máis duras as penas
que nas brandas alboradas.

Allí en tardes serenas,
allí en tardes calladas,
se hacen más duras las penas
que en las muelles alboradas.

Aló nas tardes sombrisas,
aló nas tardes escuras,
fanse máis cortas as risas,
máis negras as desventuras.

Allí en las tardes sombrías,
allí en tardes oscuras,
se hacen más cortas las risas,
más negras las desventuras.

Que non hai será tranquila
para quen remorsos garda,
e máis presto se aniquila
canto máis á noite agarda.

Que no hay víspera tranquila
para quien sus culpas guarda,
y más presto se aniquila
cuanto más la noche aguarda.

I anque ora sorrindo canto,
anque ora canto con brío,
tanto choréi, choréi tanto
como as auguiñas dun río.

Y aunque ahora contento canto,
aunque ahora canto con brío,
tanto lloré, lloré tanto
como las agüicas de un río.

Tiven en pasados días
fondas penas e pesares,
e choréi bágoas tan frías
como as auguiñas dos mares.

Tuve en pasados días
hondas penas y pesares,
y lloré lágrimas tan frías
como el agua de los mares.

Tiven tan fondos amores
e tan fondas amarguras,
que eran fonte de dolores
nacida entre penas duras.

Tuve tan fondos amores
y tan fondas amarguras,
que eran fuente de dolores
nacida entre peñas duras.

Ora río, ora contento
vou polas eiras cantando,
vendo de onda ven o vento
cando vou levar o gando.

Ahora río, ahora contento,
voy por las eras cantando,
viniendo de donde venga el viento
cuando voy a llevar rebaños.

Ora con grande sosiego
durmo na beira das fontes,
durmo na beira dos regos,
durmo na punta dos montes.

Ahora con grande sosiego
duermo a orilla las fuentes,
duermo a orilla las corrientes,
duermo en la cima de los montes.

Airiños, airiños aires,
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airiños, leváime a ela.

Airecicos, airecicos aires,
airecicos de mi tierra;
airecicos, airecicos aires,
airecicos, llevadme a ella.

Rosalía de Castro, Cantares gallegos, La Habana, 1863, extraído de los poemas nº. 17 y 22 (págs. 75-77 y 95-96 de la edición de Carballo Calero y Fontoria Suris).

Hoy se ha celebrado el centésimo cuadragésimo sexto aniversario de la primera edición de uno de los más bellos libros que se han escrito en una de las más bellas lenguas de la Península Ibérica: Cantares gallegos, de Rosalía de Castro. En conmemoración de esa efeméride, desde 1963 se celebra en Galicia el «Día das Letras Galegas». Aprovechen, aprovechen, amontónense en las puertas de las bibliotecas que más a mano tengan y antes abran, y devoren la obra de Rosalía, mucho mejor en gallego, pero nada despreciable tampoco la que escribió en castellano, en el páramo que supuso poéticamente el siglo xix en la España que escribió en español.

Visto el número de exiliados que se cuentan entre los lectores fidelísimos de estos apuntes, no me ha parecido fuera de lugar dar cabida a esta gran, grandísima cantora de la emigración y del destierro.

Me lleva tiempo rondando la idea de que quizá un buen epítome de la historia contemporánea española, contada poéticamente, podría limitarse a una lectura intensiva de Rosalía de Castro (1837-1885), Miguel Hernández (1910-1942) y Vicent Andrés Estellés (1924-1993). En fin, son vicios privados míos, claro, y ya saben lo difícil que es quitarse los vicios.

Y no, la de hoy no encuentro manera de relacionarla con Alfonso de Zamora. ¿Se la encuentran ustedes?

Semanada clara y buena y que los dolores nos duelan justo lo que nos tienen que doler nomás.

«Calle Brasil, Habana Vieja», foto de Jim Skea, 6 de febrero de 2008. Las canciones son Adiós ríos, adiós fontes y Airiños, aires, basadas en poemas de los Cantares gallegos, interpretadas por Amancio Prada y las Pandereteiras de Baio, con la Real Philarmonía de Galicia, dirigida por Maximino Zumalave, en el disco Rosas para Rosalía, Madrid, Fonomusic, 1998.

[En la misma serie.]

I:

En L’Écritoire de la plaza de la Sorbona, al salir de clase, con todos incluidos J. y J.-M. El año pasado, por tanto. Ya hacía, con la intrépida alternancia de días de buen y mal tiempo de París a partir de abril, un mediodía de primavera.
La conversación acaba en Gerona, sobre el viaje inminente, sobre el acceso a los archivos, sobre la lengua catalana, visto mi papel inesperado de catalan en charge, al que me resigno desde hace tiempo curioso y atento. J.-M. habla de una reunión patrocinada (que en lengua vulgar quiere decir pagada) por el Institut d’Estudis Catalans en Barcelona, hacía algún tiempo, sobre la especialidad de la que imparte docencia en la Sorbona: una de las lenguas clásicas. Le sorprendió la extravagancia intelectual de que algunos colegas catalanes se empeñasen en ofrecer sus ponencias en catalán (a un ameno círculo de lingüistas, como eran los reunidos). Yo me extraño de su extrañeza. Él acaba por replicar, con media sonrisa sorboniana, «Pero, ¿qué es lo que la Humanidad debe al fin y al cabo al catalán desde hace setecientos años?». Setecientos años porque había tenido la bondad de salvarme a Raimundo Lulio. Animado por la anécdota de la hospitalidad que le dispensaron las autoridades académicas catalanas, comparto con él una pequeña parte del patrimonio paremiológico catalán: ser cornut i pagar el beure, lo que en mi castellano de cuna nada remilgada se expresa por ser puta y poner la cama. Entonces calibré lo atinado de una sospecha: ‘Humanidad’, en francés intelectual, no es más que un sinónimo de ‘Francia’. Reformulando el lema baha’í: «el mundo debe ser un solo país, Francia, y la Humanidad, sus admiradores agradecidos». Que yo sepa, J.-M. no dice nada de que otros colegas empleen la lengua inglesa en sus ponencias. No sería la primera vez, sin embargo, que oigo alguna queja de la extravagancia de empeñarse en seguir utilizando el francés en las reuniones científicas.

II:

Comment expliquez-vous son acquiescement au préjugé antisémite ?

À l’origine de son antisémitisme, je vois d’abord la mégalomanie du citoyen d’une petite nation, qui se dit : « Nous ne sommes rien et nous allons être tout. Nous allons faire parler de nous à n’importe quel prix. » Sans doute la mégalomanie d’une petite nation reléguée dans la banlieue de l’Histoire nourrit-elle une jalousie à l’égard des Juifs, petit peuple placé en pleine lumière. On sent cette jalousie à l’œuvre. Pour autant, bien que Cioran soit alors sympathisant de cette organisation monstrueuse qu’est la Garde de fer, il a une divergence fondamentale avec les légionnaires : il n’impute pas le marasme roumain aux Juifs. Il ne cède pas à la facilité de la paranoïa. C’est un élément très important pour le comprendre. Certains l’accusent pourtant de n’avoir pas changé après guerre. Il serait resté obsédé par les Juifs et se serait contenté d’inverser les signes en passant du négatif au positif. Cette inversion elle-même témoignerait de la survivance de son hostilité fondamentale. Je pense que ce n’est pas vrai. Je pense qu’il y avait dans cette fascination pour les Juifs quelque chose qui pouvait préparer Cioran à rendre hommage aux Juifs. C’est la persistance du nom juif qui nourrira sa fascination. Il dira : « Les Juifs ne sont pas un peuple mais un destin. »

[¿Cómo se explica usted su aquiescencia del prejuicio antisemita [de Cioran]?

Veo en el origen de su antisemitismo la megalomanía del ciudadano de una nación pequeña, que se dice a sí mismo: «No somos nada y vamos a serlo todo. Lograremos que hablen de nosotros a cualquier precio.» Sin duda, la megalomanía de una nación pequeña relegada al suburbio de la Historia nutre una envidia a los judíos, pequeño pueblo que al que iluminan los focos. Esta envidia se nota en su obra. Sin embargo, aunque Cioran fuera entonces simpatizante de esa organización monstruosa que fue la Guardia de Hierro, hay una divergencia fundamental con los legionarios: no achaca el marasmo rumano a los judíos. Hay quien lo acusa de no haber cambiado tras la guerra, de seguir obsesionado por los judíos, limitándose a invertir los signos, pasando de lo negativo a lo positivo. Esta inversión daría testimonio de que su hostilidad fundamental habría sobrevivido. Me parece que no es verdad. Creo que, en esa fascinación por los judíos, existía algo que aprestaba a que Cioran rindiese homenaje a los judíos. La persistencia del nombre judío alimentaría su fascinación. Dirá: «los judíos no son un pueblo sino un destino».]

Paris during the occupation 9

Contrairement aux accusateurs de Cioran, vous croyez à sa conversion sincère et profonde. Comment expliquez-vous ce mouvement ?

Cioran s’est arraché de la tentation totalitaire en devenant un écrivain de langue française et en s’inscrivant en plein XXe siècle dans la lignée des moralistes classiques. Les moralistes ne sont pas des gens qui font la morale, ce sont des gens qui divulguent une vérité douloureuse. Il rejoint leur camp dès 1941, à travers le texte charnière intitulé Sur la France, qu’on découvre également. C’est un livre écrit en roumain, mais le style est déjà français, on le voit merveilleusement dans la traduction d’Alain Paruit. Au fond, la réponse des moralistes, c’est la réponse de ceux qui ne sont pas dupes de Rousseau. D’un côté, il y a l’idée d’établir un régime sans mal en trouvant une solution politique au problème humain. Et de l’autre, une lucidité inquiète qui nous vaccine contre cette tentation. Le désespoir de Cioran ne le conduit d’ailleurs pas nécessairement à une vision noire de la nature humaine. J’ai relevé un passage extraordinaire dans ses Cahiers : « Haine et événement sont synonymes. Là où il y a haine, quelque chose se passe. La bonté au contraire est statique. Elle conserve, elle arrête, elle manque de vertu historique, elle freine tout dynamisme. La bonté n’est pas complice du temps alors que la haine en est l’essence. » On n’imagine pas Cioran faire cet éloge de la bonté. Et pourtant. Lorsque s’évanouit l’idée d’établir un régime sans mal, reste ce que Vassili Grossman appelle la petite bonté, la bonté sans régime.

[Frente a quienes acusan a Cioran, usted cree que la conversión fue sincera y profunda. ¿Cómo explica usted tal transformación?

Cioran se ha arrancado la tentación totalitaria al convertirse en un escritor de lengua francesa y al inscribirse, en pleno siglo xx, en la estirpe de los moralistas clásicos. Los moralistas no son gentes que sermoneen, sino gentes que divulgan una verdad dolorosa. Es un libro escrito en rumano, pero el estilo ya es francés, como se ve maravillosamente en la traducción de Alain Paruit. En el fondo, la respuesta de los moralistas es la de quienes no se han dejado embaucar por Rousseau. Por una parte, está la idea de fundar un régimen sin mal, encontrando una solución política al problema humano. Por otra, hay una lucidez inquietante que nos vacuna contra tal tentación. He extraído un pasaje extraordinario en sus Cuadernos: «Odio y acontecimiento son sinónimos. Donde existe el odio, algo ocurre. La bondad, sin embargo, es estática. Conserva, detiene, le falta virtud histórica, frena cualquier dinanismo. La bondad no es cómplice del tiempo, mientras que el odio es su esencia.» No hubiéramos podido imaginar que Cioran hiciese este elogio de la bondad. Pero ahí está. Cuando desaparece la idea de fundar un régimen sin mal, queda lo que Vassili Grossman llamó la pequeña bondad, la bondad sin régimen».]

Sébastien Lapaque entrevista a Alain Finkielkraut sobre la publicación de Transfiguration de la Roumanie (Schimbarea la faţă a României, 1936; texto en rumano en un sitio de extrema derecha rumano) y De la France de Emil Cioran. Le Figaro.fr—Livres, 2 de abril de 2009. Vía el blog de Juan Pedro Quiñonero.

III:

«Cioran s’est arraché de la tentation totalitaire en devenant un écrivain de langue française».

Una pena que la evidencia impida creer en la transmisión de la moral por vía meramente lingüística.

IV:

Contra tanta tontería, conviene la profilaxis. Tanto más cuando uno está rodeado de lengua francesa y de tonterías consecuentes. Os invito, pues, a escuchar media horita de Jacqueline de Romilly sobre Tucídides, la verdad histórica, la crítica del imperialismo ateniense del siglo v antes de la era común y la decencia inherente a algunos sabios y no a algunas lenguas, puras emulsiones abstractas del espíritu desprovistas de sentimientos, capacidad de decisión moral o necesidad de defecar, entre otras funciones éticas o naturales que sí poseemos los seres humanos. A vos souhaits

(Echadle un poco de paciencia antes de que se cargue el fichero de audio).

«Paris during the occupation 9», foto de juffrouwjo, 3 de julio de 2008 (con un comentario relevante sobre la polémica entorno a la exposición de la que formó parte la foto).

Gracias, L.

Álamo blanco

Arriba canta el pájaro
y abajo canta el agua.
(Arriba y abajo,
se me abre el alma).

¡Entre dos melodías,
la columna de plata!
Hoja, pájaro, estrella;
baja flor, raíz, agua.
¡Entre dos conmociones,
la columna de plata!
(¡Y tú, tronco ideal,
entre mi alma y mi alma!)

Mece a la estrella el trino,
la onda a la flor baja.
(Abajo y arriba,
me tiembla el alma).

Juan Ramón Jiménez

Del último disco de Doña Carmen Linares. ¿Ven? Delante de esta señora, al contrario de cualquier bandera, me levanto gustoso. Y hasta me pongo la mano en el pecho, si menester fuera.
Y no se crean que este apunte no tiene nada de zamoresco. El domingo 7 de junio no sé qué harán ustedes (¿quizá votar?), pero yo estaré en la ciudad zamoresca por excelencia, Alcalá de Henares, escuchando a Su Eminencia cantar en los patios de la universidad cisneriana.

I:

The third element was perhaps chiefly a response to the ‘cultural revolution’ of the second half of the century, that extraordinary dissolution of traditional social norms, textures and values, which left so many of the inhabitants of the developed world orphaned and bereft. Never was the word ‘community’ used more indiscriminately and emptily than in the decades when communities in the sociological sense became hard to find in real life – ‘the intelligence community’, ‘the public relations community’, the ‘gay community’. The rise of ‘identity groups’ – human ensembles to which a person could ‘belong’, unequivocally and beyond uncertainty and doubt, was noted from the late 1960s by writers in the always self-observing USA. Most of these, for obvious reasons, appealed to a common ‘ethnicity’, although other groups of people seeking collective separatism used the same nationalist language (as when homosexual activists spoke of ‘the queer nation’).

Tal vez fuera el tercer elemento principalmente una respuesta a la «revolución cultural» de la segunda mitad del siglo, que supuso que se diluyeran extraordinariamente las normas, los tejidos y los valores sociales tradicionales, lo que dejó a tantos habitantes del mundo desarrollado huérfanos y desposeídos. Nunca se usó el término «comunidad» de forma tan indiscriminada y vacía como en las décadas en que se han vuelto tan difíciles de encontrar comunidades en el sentido sociológico de la palabra: la «comunidad de los servicios de inteligencia», la «comunidad de las relaciones públicas», la «comunidad gay». El surgimiento de «grupos identitarios», conjuntos humanos a los que una persona daría en «pertenecer», de forma inequívoca y con una certeza fuera de toda duda, empezó a registrarse, a partir de los últimos años 60, por autores de los siempre ensimismados Estados Unidos. La mayor parte de estos grupos apeló, por razones obvias, a una ‘etnicidad’ común, aunque otros grupos de personas en busca de una entidad colectiva separada se sirvió del mismo lenguaje nacionalista (como los activistas homosexuales que hablaban de una «nación rarita [queer]»).

Eric Hobsbawm, Age of Extremes: The short twentieth century 1914-1991 («Era de extremos: el breve siglo xx, 1914-1991»), Londres, Abacus, 1995 (primera edición de 1994).

II:

No, si yo lo comprendo: es la excitación. Es que uno lo ve y empieza a salivar como uno de esos simpáticos perrillos de Pavlov de los que nos examinaban en la insospechada formación humanista del BUP español de los años noventa. Si yo en realidad lo entiendo: son los reflejos.

Por eso, cuando leí el artículo de Ofri Ilani en el Haaretz – versión hebrea y versión inglesa – del que nos daba noticia Manuscriptboy (conocido por otros pseudónimos en inglés y en hebreo), tampoco me llamó tanto la atención. Ni siquiera me asusté de que apareciese por ahí, un poco de rondó, el viejo Simonsohn:

על כל פנים, בחירת אפיפיור לא מתרחשת כל יום, ובשגרה עובדי הספרייה אינם פוגשים את האב הקדוש, שעל אף התמחותו בספרות תיאולוגית אינו נוהג לבקר במקום.

It is not every day that a new pope is elected, and in their routine work the library staff do not meet the Holy Father, who despite his expertise in theological literature, does not customarily visit the large library.

[Traduzco del hebreo: «En cualquier caso, la elección de un papa no acontece todos los días, y de forma rutinaria los trabajadores de la Biblioteca no ven al Santo Padre, quien no frecuenta el lugar a pesar de su especialización en literatura teológica».]

Y se pregunta uno: por muy teólogo (que no «especialista en literatura teológica») que uno sea, ¿por qué diantres tendría que «frecuentar» una biblioteca de fondo antiguo, donde lo menos valioso son impresos del siglo xviii? ¿Para manosear los manuscritos? ¿Es que ahora la ósmosis física ha sustituido a la lectura comprensiva como método de aprendizaje?

Tampoco parece que la internet como método de aprendizaje sirva de mucho: Ofri Ilani aún no se ha enterado de la diferencia entre el danbrownesco, misterioso y enigmático «miles de manuscritos» y la prosaica realidad de los catálogos. En el caso de los manuscritos hebreos de la Biblioteca Vaticana «803 manuscritos en escritura hebrea» (que no «hebreos», que son cosas distintas):

בנוסף, ביקרה בבית הספרים הלאומי בירושלים כדי לחזק את הקשרים בין המוסדות האקדמיים בישראל לבין הספרייה, שבה אלפי כתבי יד בעברית.

She [Luigina Orlandi] also visited the Jewish National and University Library in Jerusalem in order to strengthen the ties between her library, which contains thousands of Hebrew-language manuscripts, and Israeli academic institutions.

[«Visitó además la Biblioteca Nacional (de Israel) en Jerusalén para reforzar los vínculos entre las instituciones académicas israelíes y su biblioteca, donde hay miles de manuscritos en hebreo».]

¡Ah, miles los manuscritos y el burro, grande, ande o no ande!

Luego, claro, no puede faltar (como al salpimentar los guisos) el especialista académico que confirma lo justo de la salivación:

ההיסטוריון פרופ’ שלמה סימונסון מאוניברסיטת תל אביב, מומחה ליחסים בין הכנסייה ליהודים בימי הביניים, בילה מאות שעות בספריית הוותיקאן ובארכיון הסמוך לה מאז שנות ה-50. לדבריו, החוויה לא היתה תמיד נינוחה. “התנסיתי שם בדברים שכמו החזירו אותי לימי הביניים. שמרנות קיצונית שאין לה הסבר”, הוא נזכר.

זה קרה כשביקש לעיין במכתבי אהבה אינטימיים שכתב הקרדינל בן המאה ה-15 פייטרו במבו, כדי לבדוק את ההערות שכתב עליהם צייר יהודי. אלא שהספרנים בוותיקאן לא ששו להעביר לידיו את המכתבים. “בהתחלה הם אמרו לי שזה לא קיים. אחר כך שלחתי מברק, ולא קיבלתי תשובה. הם הצניעו את זה, בגלל שאלה אהבות של קרדינל. יש עדיין אנשים בכנסייה הקתולית שחיים כמו בימי הביניים”.

Prof. Shlomo Simonsohn, a historian from Tel Aviv University and an expert in relations between the Church and the Jews in the Middle Ages, has spent hundreds of hours in the Vatican Library and its adjacent archives since the 1950s.

“I encountered things there that seemed to take me back to medieval times: extreme conservatism that is inexplicable,” he said.

That happened when he asked to see intimate love letters written by a fifteenth-century cardinal, Pietro Bembo, in order to examine comments written on them by a Jewish painter. “At first they told me it did not exist. Afterward, I sent a cable but did not get a reply. They kept it secret, because it involved the loves of a cardinal. There are still people in the Catholic Church who seem to be living in the Middle Ages.”

[«El historiador Šelomo Simonsohn, de la Universidad de Tel Aviv, experto en las relaciones entre la Iglesia y los judíos en la Edad Media, ha pasado cientos de horas en la Biblioteca Vaticana y en el archivo adjunto desde los años 50. Según él, la vivencia no siempre ha sido agradable. ‘Allí he experimentado cosas que me hacían volver a la Edad Media. Un conservadurismo extremista sin explicación’, recuerda.

Así ocurrió al solicitar la consulta de unas cartas de amor íntimas que escribió un cardenal del siglo xv, Pietro Bembo, para comprobar las anotaciones que dejó escritas en ellas un pintor judío. Pero a los bibliotecarios de la Vaticana no les complació en exceso tener que llevarle las cartas. ‘Al principio me dijeron que no existían. Después envié un telegrama, del que no recibí respuesta. Lo ocultaron porque se trataba de los amores de un cardenal. Aun existe gente en la Iglesia Católica que viven como en la Edad Media».]

Estoy de acuerdo: aún hay gentes en la Iglesia Católica que viven como en la Edad Media. Y en Tel Aviv también las hay. Pero yo no me los he encontrado en las bibliotecas eclesiásticas de forma especial: me los he encontrado en general en las bibliotecas de fondo antiguo, auténticos nidos de freakie-bibliotecarios, de arqueoarchiveros, con un acendrado sentido de la posesión. Feliz Simonsohn que nunca se había topado con gentes de esa laya en sus anteriores pesquisas («desde los años 50»; ahí es nada); que nunca había recibido la callada por respuesta al escribir a un archivo o una biblioteca de fondo antiguo; que nunca había pedido un libro para descubrir que estaba «perdido» o «inconsultable»… después de haberse hecho kilómetros y kilómetros para llegar a la biblioteca de personal mudo. Ay, Solly, Solly, pero hombre, si tan secretos había que dejar los amores del cardenal Bembo (de cuando, por cierto, aún no era cardenal), ¿para qué diantres pidió Edmund Burke – el del siglo xx, no el filósofo del xvii, no se me confundan – el nihil obstat del censor eclesiástico Remy Lafort, confirmado con el imprimatur del arzobispo de Nueva York, John M. Farley, para su entrada «Pietro Bembo» de la Catholic Encyclopedia de… ¡1907!?:

He remained at Rome for eight years, enjoying the society of many distinguished men and loved and admired by all who knew him. There he became enamoured of the beautiful Morosina.

[«Se quedó ocho años en Roma, disfrutando de la compañía de muchos hombres distinguidos, querido y admirado por todos los que le conocieron. Allí se enamoró de la bella Morosina».]

Bello nombre, Morosina. Ay, Solly, Solly…

Pero aún quedaba el plato fuerte, inevitablemente eclesial, imprescindible mostaza fuerte vaticana, punto necesario de todas las fantasías lúbricas sobre el tema. Sí, lo han adivinado:

אורלנדי, על כל פנים, מופתעת מהטענות. “ספריית הוותיקאן פתוחה כבר כמה דורות לחוקרים מכל העולם. הכל פתוח לציבור, מלבד מסמכים שצריך לשמור עליהם מפאת מצבם”, אמרה. על כל פנים, גם המושג “פתוח לציבור” יחסי כשמדובר בספרייה המכילה בין השאר את דו”חות החקירה של האינקוויזיציה.

Orlandi expressed surprise at these allegations.

“The Vatican Library has been open for a number of generations to scholars from the whole world. Everything is open to the public, other than documents that must be preserved because of their condition,” she said.

“Open to the public” is a relative term in regard to a library that possesses, among other items, the investigative reports compiled on the Inquisition.

[«En cualquier caso, Orlandi se sorprende de tales afirmaciones. ‘La Biblioteca Vaticana está abierta, desde hace varias generaciones, a investigadores de todo el mundo. Todo está abierto al público, excepto los documentos cuya conservación lo exige’, dice. En cualquier caso, el mismo concepto de ‘abierto al público’ es relativo al hablar de una biblioteca que contiene entre otras cosas los informes de las pesquisas de la Inquisición».]

¡Ah, la buena, vieja, inmarcesible Inquisición! ¿Qué sería de nuestros sueños más lúbricos sin ella?

Ya puede cantar misa la Orlandi, la Biblioteca Vaticana entera y el papa de Roma, que la espectacular exigencia de la biblioteca y los archivos vaticanos:

אבל גם כשהיא פתוחה, רק חוקרים עם מכתבי המלצה ממוסדות אקדמיים מכובדים רשאים לדפדף ב-150 אלף כתבי היד ובמיליון וחצי הספרים שאצורים בספרייה.

But even when it is open, only researchers bearing letters of recommendation from respected academic institutions are permitted to browse through the 150,000 manuscripts and 1.5 million books the institution holds.

[«Aunque incluso cuando esté abierta, solo investigadores con cqartas de recomendación de instituciones académicas respetables tendrán permiso para hojear los 150.000 manuscritos y el millón y medio de libros que se encuentran depositados en la Biblioteca».]

Sin duda, una evidente muestra de secretismo por parte de la Biblioteca Vaticana. Sin duda. Y por parte de la Biblioteca Nacional de Israel, que pide exactamente lo mismo. Y de la Biblioteca Británica. Y de la Biblioteca Nacional de Francia. Y del cien por cien de las bibliotecas actuales de fondo antiguo. Y menos mal. Yo debo de ser un conservador vergonzante que aún no ha salido del armario, porque comparto la opinión de la bibliotecaria vaticana:

לדברי אורלנדי, “כדי לקרוא כתבי יד, אתה צריך להיות מוכשר לכך. הרבה מהתעודות ניתנות כיום לגישה באופן דיגיטלי, כך שלא תמיד יש צורך לקרוא אותם בספרייה”.

According to Orlandi, “To read manuscripts, one must be qualified for this. Many of the documents are now accessible digitally, so it is not always necessary to read them in the library.”

[«Según Orlandi, ‘para leer manuscritos, tienes que estar acreditado. Muchos de los documentos están disponibles digitalmente hoy por hoy, de forma que no siempre sea necesario leerlos en la Biblioteca».]

Como sería repetitivo volver a lo de las falsas conclusiones que los bibliotecarios suelen sacar después de los masivos procesos de digitalización de fondo antiguo en los últimos años, no me extenderé sobre el particular. Tampoco sobre lo que dicen de los documentos sobre Pío XII: de forma general, existe una prevención quizá entendible, aunque no deje por ello de ser criticable, de los titulares habituales de los archivos públicos – los estados – por la que el acceso a los fondos recientes solo se efectúa libremente pasado un plazo que juzgan prudencial, que puede variar de los 25 a los 75 años, de forma general.

En fin, una última nota para contrastar la excelente información que sostiene el artículo de Ofri Ilani: los misteriosos informes inquisitoriales no están en la Biblioteca Vaticana. Están donde tienen que estar: en el Archivo Secreto Vaticano (que no tiene de secreto más que la propia etimología de la palabra secretario), una institución distinta, ni siquiera contigua, con su propia dirección, su propio personal y sus propias instalaciones.

Flatiron

Entiendo que la normalidad sea mucho más difícil de percibir que lo extraordinario. Que las crónicas del mal que ha escrito discretamente desde París Patrick Mondiano sean best-sellers mucho menos notables que las noveluchas de Dan Brown. Que las explicaciones del contexto histórico de las persecuciones antijudías medievales sean mucho más prolijas y menos interesantes que la teleología de la historia: nos mataban por ser judíos. ¡Ay, ese nosotros! ¡Cuántas tonterías alberga tu pronombre! El nosotros que gana partidos con la selección, oficial u oficiosa. El nosotros que solo se interesa por la carrera espacial cuando mandan un compatriota al espacio. El nosotros que vibra con la fórmula 1 (¿se habrá imaginado deporte más rematadamente insulso?) solo cuando un piloto de la tierra se dedica a quemar asfalto. El nosotros de los coros y danzas, de los hooligans, de las inflamaciones patrióticas. Como dijo aquel, perdonen que no me levante al paso de la bandera ni al sonar el himno. Sobre todo los míos, claro. ¿Dónde estaría la moral en caso contrario?

La normalidad y su deseo (que para los propósitos de este apunte llamaremos lanormalidad) aparecen donde uno menos se lo espera pero, sobre todo, donde más esperada es su presencia. Ayer ocurrió en España uno de esos partidos que acontecen cada año y que la ignorancia de la paradoja califica del siglo. El Barcelona y el Athletic de Bilbao (que curiosamente no se llama «Bilbao» sin más, aunque sea el único club de fútbol de primera de la ciudad) se jugaban la Copa del Rey (Juan Carlos I), que antes fue Copa del Caudillo (Francisco Franco – cuyo nombre maldiga Dios muchos años. Amén –), que aún antes fue Trofeo del Presidente (de la Segunda República española), que previamente había sido Copa del Rey (Alfonso XIII).

Es tradicional (¿quizá obligado?) que el Rey de España – de naturaleza bastante futbolera, por cierto – esté presente en la final de la Copa y entregue la Copa en cuerpo mortal al capitán del equipo ganador. Al entrar el rey y la reina en el palco, se interpreta por la megafonía del estadio el himno español. Ayer, en Valencia (donde se jugó la final), así fue el caso. Como supongo que todo el mundo podía sospechar al juntar a las aficiones del Barça y del Athletic de Bilbao, es decir, de Barcelona y de la Capital del Mundo (también conocida como Las Siete Calles), es decir, de las dos principales naciones sin estado de España, Cataluña y el País Vasco, las gradas silbaron tanto y tan fuerte el himno español que se hizo prácticamente inaudible. Televisión Española, que transmitía en directo la final, decidió cortar abruptamente la retransmisión y retomarla cuando acabaron himno, entrada de los reyes y silbidos. Una decisión evidentemente muy censurable, que hermana a la televisión pública española con las curiosas prácticas negacionistas (de negación de la realidad) en las que se entretuvo la BBC de la época de Thatcher cuando doblaba con actores las voces de los dirigentes del Sinn Féin, partido independentista irlandés y brazo político del grupo terrorista IRA.

Hoy, con la resaca de un buen partido y de la siempre notable afición del Athletic (el jugador del Barcelona, Alves, tendrá buen recuerdo de ella para lo que le queda de vida profesional, seguramente), se han despertado las ansias salivatorias habituales tras el episodio de rechazo al himno español. Nada fuera de lanormalidad, ya les digo. Nada que no haya pasado, por ejemplo, en Francia. Siguiendo el ejemplo de los sabios, me he tenido que preguntar a mí mismo si sería verdad aquello que afirmó Josep Pla:

Nada hay que más se parezca a un español de izquierdas que un español de derechas.

Porque yo, que debo de ser un español irredento sin salir del armario, no acabo de verle el sentido a pagar los buenos cuartos que tuvo que costar la entrada, el viaje y la alegría o el disgusto, según en cada cosa, como si alguien te hubiera engañado, como si no supieses el nombre del trofeo, Copa del Rey, la titularidad territorial de quien lo otorga, España, y los símbolos nacionales que van asociados a la circunstancia, el himno. Me ocurre lo mismo que en aquella ceremonia, en Barcelona por cierto, donde me tocó conocer al Rey Borbón. No censuré que Glòria llevara, debajo de su vestido de noche, una estelada en forma de brazalete. Pero tampoco lo entendí. Como nunca he entendido las carrozas pagadas por los bares de Chueca en el Desfile (antes manifestación) del Día del Orgullo Gay en Madrid, siempre tan concurrido. Yo, ustedes me disculparán, no acabo de verlo: debe de ser mi censurable sentido de la compostura para el que no encuentro circunstancias atenuantes.

Lanormalidad, mezcla del deseo de normalidad y del refocilarse en la anormalidad, es como Lamerica en la que se inspira el sentimiento: una inspiración, una negación persistente de la realidad, un desapego por el análisis, una inevitable trayectoria hacia el fracaso y la frustración. Porque Lanormalidad, como Lamerica, simplemente no existe. Solo existe el deseo de alcanzarla, sin que jamás se obtenga la satisfacción debida. Para que Lanormalidad cumpla su destino, el Vaticano debe de ser oscuro, inexplicable, conspiratorio, así la Curia como la Biblioteca, así sus finanzas como su Archivo (¡Secreto!). Para que Lanormalidad prevalezca, la única causa de todo contratiempo individual o colectivo de un judío se fundamenta en la persecución. Para que Lanormalidad cumpla sus funciones, la censura es expresión de un alma inmortal y enemiga: nunca es sorpresa. En el país de Lanormalidad, el Marca, ese irreproducible panfleto cuya dignidad solo salva que existan panfletos aún más ínfimos, como el As, no puede incumplir las leyes del deseo y estar de acuerdo con la catosfera nacionalista:

Los masivos pitos a los acordes de la Marcha Real fueron tapados por los decibelios y por TVE que, al más puro estilo franquista, decidió ejercer la censura. Luego, en el descanso, pidieron disculpas por el error humano (¿?), optaron por emitirlo en diferido manipulando las imágenes —nos mostraron incluso a un seguidor del Athletic con la mano en el pecho al estilo Obama— y dejaron casi imperceptibles los múltiples pitos de buena parte de los aficionados en Mestalla. A esto se le llama una burda manipulación sin sentido.

Curioso país este de Lanormalidad, adonde no pretendo pedir visado, al menos mientras sea de forma consciente. Como tampoco, por muy mala situación que tenga, no pediré visado a Lamerica: prefiero pasar hambre a engañarme.

A Lamerica, a Lanormalidad, yo prefiero poder cumplir mi sueño: llegar a América, comprender la normalidad. De forma que después pueda criticar esa misma normalidad. Pero esa crítica ya la haremos en otro momento.

Advertencia: Y parezca lo que parezca, este no es el apunte De naciones y fútbol que llegará en unos días.

«Flatiron, New York City», foto de xshayx, 10 de febrero de 2009.

III:

Burning down the house, versión de Tom Jones y The Cardigans.

Per què? Perquè hui toca.

El temps de les cireres, que va ser la cançó de la Comuna de París l’any1871, interpretada per Yves Montand.

«Et les souvenirs que je garde au cœur…»

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Luego se estableció el Estado de Israel, y en todo pasaporte que emitía a sus ciudadanos el joven Estado estaba impresa, durante los primeros años de independencia de Israel, la leyenda: «Este pasaporte es válido para todos los países, excepto Alemania». No «excepto para los países que se encuentra en guerra con Israel» (todos los países de la Liga Árabe estaban por entonces en guerra con Israel), ni «excepto para los países que no reconocen a Israel ni mantienen con él relaciones diplomáticas» (y así ocurría en aquella época con casi todos los países musulmanes, gran número de países del Tercer Mundo, quizá con cerca de la mitad de los miembros de la ONU, pese a que en aquellos años Israel no era un «país ocupante» ni gobernaba los territorios palestinos).
No. La leyenda de todo pasaporte prescribía, exclusivamente, «excepto Alemania».

*

En cuarto de primaria nos explicó el Sr. Rafael Avissar, nuestro profesor, lo que la Inquisición cristiana les había hecho a los judíos en la Edad Media, y como en 1492 fueron expulsados todos los judíos de España. Los judíos, por su parte, según lo que nos contó el Sr. Avissar, habían impuesto una excomunión total a España: juraron no retornar nunca a ella. En consecuencia, no volvimos a pisarla Iberia durante cientos de años. Tan solo después de unos cuatrocientos cincuenta años de la expulsión de España entraron unos pocos judíos, no porque se hubiera levantado la excomunión, sino porque no tenían otro lugar donde escapar de la maquinaria asesina de la Alemania nazi.
Yo, niño patriota como era, me dije a mí mismo: «Si España sufrió cientos de años de excomunión, Alemania también merece que la excomulguemos para siempre.» Decidí que nunca jamás pondría un pie en Alemania. Y que no compraría un solo producto alemán. Nunca. Bueno, salvo quizás libros traducidos del alemán, porque excomulgar a los libros sería como parecerse un poco a ellos, ¿verdad?

Amos Oz, על מדרונות הר געש: שלוש מסות (En las laderas de un volcán: tres ensayos), Jerusalén, Keter, 2006, págs. 9 y 10.

[En la misma serie.]

Darkon horizontal

«דרכון ברל 2.jpg», foto de davewavehm, 27 de mayo de 2008.

Actualización: He corregido algo la ortografía y un lapsus de traducción.

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