agosto 2008


Me encuentro con una mención a algo que me tuvo pensando en un cierto momento: si Alfonso de Zamora llegó a ser profesor en Alcalá de dos egregios biblistas castellanos del xvi, fray Luis de León y Benito Arias Montano. Del segundo estoy casi seguro que no, por la mera transposición de fechas. Cuando Arias Montano llegó a Alcalá, Alfonso debía de estar a punto de morir. Pero con fray Luis podrían coincidir las fechas. Podrían, pero de momento no he encontrado pruebas documentales. Todo sea dicho, ni a favor ni en contra.
En la reseña que le hizo al libro de Javier San José Lera, Fray Luis de León. Exposición del libro de Job, Salamanca, Universidad, 1992, dos tomos (que tendré que consultar en algún momento), Dominique Reyre parafraseaba lo que afirmaba el autor del libro:

A manera de introducción, el autor se opone a las teorías de Macri y Arkim que atribuyen a la tradición hispano-sémita [sic] de Fray Luis de León a su ascendencia judía. […] Prefiere situarla como resultado de una triple formación intelectual: la de la orden de San Agustín, la de la Universidad de Salamanca y, sobre todo, la de la Universidad de Alcalá que no ha sido bastante valorada, según el autor. En el ambiente intelectual de la orden agustiniana recién reformada y en la Universidad de Salamanca, con el famoso dominico Melchor Cano, aprendió Fray Luis la aplicación de las tres lenguas bíblicas a la crítica del texto sagrado. En la Universidad de Alcalá donde eligió hacer curso de Biblia encontró a Alfonso de Zamora, jefe de la escuela hebraica de la Universidad, que habría traducido al castellano el famoso comentario de Isaías de David Quimhi [sic]. Este encuentro fue decisivo para él.

A mí me suena un poco a chamusquina de fuente secundaria, o terciaria, mal digerida. Más aún cuando la reseñadora señala al final que el autor del libro, no tiene ni repajolera idea de exégesis judía:

Dice pesat o literal, midrás o alegórico, sechel o tropológico, cábala o místico citando textualmente el trabajo de Andrés Melquiades (Teología española en el siglo xvi, Madrid, 1976)

un libro bastante poco informado, si no embrollado, en la parte hebraística. Además parece que San José Lera tiene que recurrir a otras fuentes de segunda mano cuando tiene que lidiar con la cultura que la autora de la reseña llama rabínica (exagerando un término que tiene otras connotaciones).

En resumen, no hay nada en la reseña que me incite a buscar en el libro de San José Lera justificación documental de una posible discencia de fray Luis con Alfonso, en la etapa alcalaína del maestro del  apócrifo Decíamos ayer. Menos aún cuando, por la fecha (1992), como por la falta de talante historiográfico del editor del comentario de fray Luis a Job, es imaginable que no pudo recurrir a las exumaciones abundantes y diversas que ha ido haciendo José García Oro de documentación de archivo que tiene que ver con la Universidad Complutense en la primera mitad del siglo xvi.

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Elohay (Dios mío) / Canto nero

[Toda el alma]
(letra de Bezalel Allony y Ofra Haza, música de Goran Bregović y Ofra Haza)

Dios mío, toda el alma / que has puesto en mí, / Dios mío… / Sí, tanto te ocultas / y hay tanto y tanto amor que no puede ser / como tantos de nosotros nacemos. / Y de la vida, ¿qué queda? / Sí, con la carga de muchos días / y del dolor que no cesa / vamos naciendo / buscando un poco de misericordia, Dios mío. / Dios mío, toda el alma que en mí has puesto; / Dios mío, toda esa alma, ¿qué es? / No tienes más que dar fuerzas a todo… / Dios mío, solo le tienes que dar fuerzas al mundo.

[¿Que por qué? Pues qué queréis que os diga; como la jota: porque quiero, porque puedo y porque me da la gana.]

De repente se me acumulan cortesías de todo género que calman la inquietud que se nos supone a los que partimos. Algunas eran esperables; otras, inesperadas, le hacen a uno sentirse parte de aquel país de palabras que solo permite el asombro de las tecnologías que ya van dejando de ser nuevas. Tengo ya ganas de ver el Gianicolo y de brindar a la salud (y por la salvación) del bello país de Italia. Apenas atemorizan ya ogros de opereta, de esos que afectan de tanto en tanto al país del Bella Ciao lo mismo que a mi propio país.

De la Biblioteca Angelica contesta, cibernéticamente pizpireta, una bibliotecaria toda cortesía. De Nápoles, algo menos pizpiretos, hacen de la rapidez y el rigor de la respuesta una forma supuestamente nada italiana de cortesía. De la Casanatense, por querida persona interpuesta, responden también. Y yo siento un soplo de brisa romana entre plana y plana de mis papeles.
Que será bueno, pues, volver a Italia.

La guerra di Piero

Fabrizio de André

Dormi sepolto in un campo di grano
non è la rosa non è il tulipano
che ti fan veglia dall’ombra dei fossi
ma son mille papaveri rossi
lungo le sponde del mio torrente
voglio che scendano i lucci argentati
non più i cadaveri dei soldati
portati in braccio dalla corrente
così dicevi ed era inverno
e come gli altri verso l’inferno
te ne vai triste come chi deve
il vento ti sputa in faccia la neve
fermati Piero , fermati adesso
lascia che il vento ti passi un po’ addosso
dei morti in battaglia ti porti la voce
chi diede la vita ebbe in cambio una croce
ma tu no lo udisti e il tempo passava
con le stagioni a passo di giava
ed arrivasti a varcar la frontiera
in un bel giorno di primavera
e mentre marciavi con l’anima in spalle
vedesti un uomo in fondo alla valle
che aveva il tuo stesso identico umore
ma la divisa di un altro colore
sparagli Piero , sparagli ora
e dopo un colpo sparagli ancora
fino a che tu non lo vedrai esangue
cadere in terra a coprire il suo sangue
e se gli sparo in fronte o nel cuore
soltanto il tempo avrà per morire
ma il tempo a me resterà per vedere
vedere gli occhi di un uomo che muore
e mentre gli usi questa premura
quello si volta , ti vede e ha paura
ed imbracciata l’artiglieria
non ti ricambia la cortesia
cadesti in terra senza un lamento
e ti accorgesti in un solo momento
che il tempo non ti sarebbe bastato
a chiedere perdono per ogni peccato
cadesti interra senza un lamento
e ti accorgesti in un solo momento
che la tua vita finiva quel giorno
e non ci sarebbe stato un ritorno
Ninetta mia crepare di maggio
ci vuole tanto troppo coraggio
Ninetta bella dritto all’inferno
avrei preferito andarci in inverno
e mentre il grano ti stava a sentire
dentro alle mani stringevi un fucile
dentro alla bocca stringevi parole
troppo gelate per sciogliersi al sole
dormi sepolto in un campo di grano
non è la rosa non è il tulipano
che ti fan veglia dall’ombra dei fossi
ma sono mille papaveri rossi.

Ando a ver si remato un par de apuntes para el blog, así que de momento les dejo con el servicio de bar de las serendipias que voy encontrando cuando busco otras cosas. Hoy nos vamos a la diplomacia filipina, cerca de treinta y tantos años después de la fecha probable de la muerte de Alfonso de Zamora. Pero hablamos de conversos, tornadizos o renegados, que en este caso tanto da:

Jesus Maria / Da un portugese di qualche conditione, che per accidente occorsoli in Constantinopoli si fece Hebreo et dappoi Turcho, che è stato in questi stati 16 in 17 anni, il qual si è partito di Constantinopoli scognosciuto per ritornare alla fede christiana, huomo per quello che si può iudicare in puoco tempo di buona mente verso la Christianità, che ha tutte le lingue di questi paesi, di anni 40, di bello aspetto, di statura giusta, con barba nera tonda e folta, et per quanto mostra nel parlare, di buon iudicio, s’è inteso l’infrascritte cose […].

[Ragusa 1577], Archivo Histórico de Simancas, Archivo General del Sello, Estado 930, sin foliar, reproducido en Ignacio Tellechea Idígoras, «La mesa de Felipe II», La Ciudad de Dios. Revista Agustiniana, ccxvii, 2 (mayo-agosto 2004, El Escorial), pág. 547.

En el mismo documento se descubre que los moriscos de Granada, en época filipina, tenían un castellano muy particular, o no lo tenían en absoluto, o quizá que Felipe II tenía, simplemente, espías tartajas:

Dios de a vuestra cagra [sic, por çagra] salud y bida, ygual de al señor don Juan [de Austria] […] y fue por la mal [sic, por mar] […] y con dos galeotras lo pusieron en Caltagena […] diziendo que se aprecebiesen, quel los remediaria muy pesto [sic, por presto]. Miguel Jironimo de Granada, hijo de Cristobal Campos. / Al muy cristianiçimo y balente emprerador y bareroso por todo el mundo y tienban del. […]

[¿En la corte de Felipe II, 1577?]

The conspicuous abundance of converts among recipients of charity has been understood to indicate that converts were forced to give up their homes and possessions, and so came to Fustat to live off the community chest. But one might equally suppose that conversion did not precede or cause their economic hardship but the other way around. Many probably became Jewish in order to benefit from the public charity of the Jewish community in Fustat. Organized Jewish communities, particularly Fustat’s, those who were destitute, and conversion to Judaism served as a way of qualifying for the social services of the Jewish community. In some cases, it may have served as a means of urbanization for rural Christians and Muslims. A surprising abundance of female converts suggests that the community chest substituted for husbands in providing them with economic support; conversion may have served unmarried women as a means of material sustenance. That is not to suggest that one can recover converts’ motives with any degree of certainty (even when they are stated explicitly in the first person). But their motives are a question worthy of speculation, and there is no reason to to presume that they were ideological rather than pragmatic.

Marina Rustow, Heresy and the politics of community: the Jews of the Fatimid caliphate, Ithaca, NY, Cornell University Press, 2008, págs. 255-256.

Quizá la pregunta que más me repiten sobre Alfonso de Zamora es si fue un converso sincero. Quizá la respuesta que más les repito es que no tengo ni idea, que no sé si podré tenerla y que quizá la pregunta no sea tan pertinente. Esto último lo digo con la boca pequeña: probablemente no haya pregunta más pertinente. Entre otras cosas, para remachar mi idea de que la realidad de lo administrado siempre supera las ensoñaciones de lo legislado. Pasó en la Península Ibérica y pasó en Alemania: Stefan Litt, «Conversions to Christianity and Jewish family life in Thuringia : case studies in the sixteenth and seventeenth centuries», Leo Baeck Institute Year Book, xlvii (2002), págs. 83-90.

Si el mal llamado clásico de Sicroff (Los estatutos de limpieza de sangre. Controversias entre los siglos xv y xvii, traducción de Mauro Armiño, Madrid, Taurus, 1985, primera edición francesa de 1979) nunca ha terminado de convencerme, juicios apriorísticos hechos tesis, como las de Benzion Netanyahu (The Marranos of Spain : from the late 14th to the early 16th century, according to contemporary Hebrew sources, Ithaca, NY, Cornell University Press, 1999, tercera edición revisada y ampliada), aún me parecen menos acertados, por simplistas. O mejor: simplones. Como los juicios que le oí una vez a Felipe Maíllo sobre lo imposible que era tener a un judío acaudillando los ejércitos árabes. Solo que el judío en cuestión era Samuel, llamado Hannagid, y los ejércitos podían ser árabes en el sentido laxo de musulmanes (o mejor aún: islamicate à la Hodgson), pero su rey no lo era: era el rey bereber de la taifa de Granada. Así nos va: si tenemos biblias, coranes o derechos canónicos (o mejor aún: ¡la Inquisición!) que nos pueden simplificar la vida (ergo ahorrarnos el esfuerzo), ¿para qué vamos a pensar?

Aunque también se lo podría llamar «un congreso al que (a lo mejor no) puedo ir». Y no solo por la guita, que también, dado que la docta reunión se celebra en mi adorada Inglaterra, sino porque aún no estoy seguro de que la copia del ספר המכלול (entiéndase: «de su parte gramatical»), con traducción latina y colofón fechado por Alfonso de Zamora ביום שביעי שני ימים לחדש נוביאמ[ב]רי […] בשנת אלף ותק וכז למנין ישועתנו / in die septimus [.i. sabbatus] duobus diebus mensis noue[m]bris […] in an[n]o mille [.i. millesimo] quinge[n]tessimo [sic] et et vigesimo septimo numero salutis n[os]tre; llegase jamás a su destino que podemos imaginar natural: la corte de Enrique VIII y concretamente los advocates de la legitimidad bíblica del divorcio del rey con tendencias uxoricidas. Y como de momento no puedo decir que «sí», sino solo que «a lo mejor», no tengo la suficiente substancia como para presentar en el marco incomparable de Hampton Court (otro día tocaría contar la historieta del fantasmal Lord Hampton de cuyos libros se apropió, tras pública subasta, Colbert, a cuya biblioteca personal pertenece la marca de posesión más antigua de las que aún están visibles en el manuscrito presuntamente henriciano).

El manuscrito en cuestión es el París, BNF, hébr. 1229 y de él trataba el primer artículo que leí sobre Alfonso de Zamora: Eleazar Gutwirth, «Alfonso de Zamora and Edward Lee», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, xxxvii-xxxviii, 2 (1988-1989), págs. 295-297, tan lleno de inteligencia concisa como todos los de Eli Gutwirth. Los artículos de Eli, junto quizá con uno preclaro de Richard H. Popkin, por muy exageradas, quizá, que sean sus conclusiones (Richard H. Popkin, «Jewish Christians and Christian Jews in Spain, 1492 and after», Judaism, xli, 3 (1992), págs. 248-267) son de los que ayudan a sobrellevar ese largo camino de perdición que es la tesis doctoral. Ya cantaba el poeta que nuestras tesis son los ríos que van a dar la defensa, que es la ignorancia.

Luego, claro, están los otros: los que por limitación intelectual o por simple mala fe (aunque la limitación intelectual no deba descartarse como causa primera de la mala fe) promueven con sus obras que la carrera académica vaya a estar a punto de ser incluida en la lista de prestaciones sociales de varios estados, europeos o no, dentro del presupuesto de integración de disminuidos de varias clases.

Lo dicho, por si alguien tiene algo mejor que decir que lo que yo puedo decir de momento:

Henry VIII and the Tudor Court, 1509-2009

2009 marks the 500th anniversary of Henry VIII’s accession to the throne.
To honour the occasion, Historic Royal Palaces, along with Kingston University London and Oxford Brookes University, will host a three-day international conference at Hampton Court Palace on 13 – 15 July 2009.
The conference will be interdisciplinary, drawing on history, literature, music, art, textiles, architecture and theology. It will focus particularly on the fashioning of Henry VIII’s court, including the occasion, itinerancy and material culture of the Tudor court (particularly relating to Hampton Court Palace), the European context of Henry VIII’s reign, biography, and image, whilst also situating Henry as the sacral monarch around whom it all revolved, and honouring his continuing legacy.

Hay tesis que combinan el esfuerzo con la incuria, como la de E. No es tan grave, sin embargo, como los catálogos que combinan la maledicencia con la rapidez ventajista y el descaro trepa. La inutilidad soberbia, convertida en práctica académica, es una de las tradiciones más despreciables que atenazan esta vocación mía que decidí hace tiempo convertir en mi carrera. Y luego están los países en que ese mismo descaro soberbio se ha convertido en una práctica tan común como banal, y se ha introducido ya sin remedio en el subconsciente colectivo. Como Italia. O como mi país (sean cuáles sean sus límites). O como, hélas!, la Francia a la que pese a todo tanto debo.

Pero luego están los otros, los que sostienen el mundo: los equivalentes de la antigua Torá, la liturgia del Templo y las obras pías de caridad en la que se sostenía el mundo rabínico. La tesis de Gláucia (parabéns, Glaucinha!) que alía rigor y concisión con una imagen novísima del registro material librario de los primeros tiempos de la conquista castellana de la Nueva España. O la tesis que será clásica sobre el manuscrito T 19 (olim!) de la Real Academia de la Historia de Madrid. O el libro recién salido y recién llegado a mis manos de Marina, cuyo estilo ágil y legible está a la altura de lo novedoso de sus hipótesis y que nos vuelve a confirmar que, en realidad, los seres humanos nunca somos distintos ni estamos tan separados. O mi verdadera alma mater mancuniana, un refugio de bonhomía y subversive scholarship, donde cada libra y cada penique tiene la justificación de, ya que no resulta fácil cambiar el mundo sin más, lograr que seamos, al menos, más sabios para ponernos a la tarea de cambiar el mundo.

Estos son algunos de los hitos que no me dejan perderme en el camino. Puesto que las carreteras son tantas y tan diversas, cada cual tendrá su lista de piedras miliarias. Pero si las uniéramos, seguramente podríamos hacer un mapamundi en que nadie estaría separado de los demás por menos de seis grados de decencia.

Hoy quería asegurarme y aseguraros de que nada está perdido: que tot està per fer i tot és possible. Y porque hoy es el cumpleaños de Gláucia, en la otra orilla atlántica. Y en esta, también.

Canción para ese día

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas
en mitad de las plazas con estatua.
Van a dar nuestra hora. De un momento
a otro, sonarán campanas.

Mirad los tiernos nudos de los árboles
exhalarse visibles en la luz
recién inaugurada. Cintas leves
de nube en nube cuelgan. Y guirnaldas

sobre el pecho del cielo, palpitando,
son como el aire de la voz. Palabras
van a decirse ya. Oíd. Se escucha
rumor de pasos y batir de alas.

Jaime Gil de Biedma

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