Mudai, pois, o sentido e o cuidado,
Somente amando aquelas esperanças
Que duram pera sempre co’o amado.

Cambiad, pues, sentidos y cuidado,
Amando solamente la esperanza
Que siempre durará con el amado.

Luís Vaz de Camões

Misterio

¿Por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?
¿Por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?

Jorge Eduardo Eielson

(más…)

Anuncios

SONATA DA CHIESA (Corelli)

Igual que un raig de sol que, pel cimbori,
penetra dins d’un temple, poc a poc,
i cruament senyala, amb el seu dit de foc,
els rostres adormits de les verges de vori,

severa i dolça música, segueixes
per les ànimes nostres un passadís obscur,
i amb el teu dit de foc hi descobreixes
l’espectre del passat, el rostre del futur.

Màrius Torres

Como un rayo de sol que, por la bóveda,
se introduce en un templo, lentamente
e impávido señala con su dedo de fuego
el rostro ebúrneo de vírgenes dormidas,

severa y dulce música, recorres
por nuestras almas un oscuro pasillo,
y con tu dedo ígneo manifiestas
la visión del pasado, el rostro del futuro.

***

Directamente inspirado por este post de Marieta.

Рукописи не горят («Los manuscritos no arden»)

Mijaíl A. Bulgákov (Михаил А. Булгаков), Мастер и Маргарита (El maestro y Margarita), 1928-1941, cap. xxiv.

***

He visto pisotear las cosas más sagradas, perseguir el mérito verdadero y entronizar la mediocridad y la ambición. Se dice con frase acertadísima que la ignorancia es la base del poder y no solo en un lugar, sino en muchos lugares. Tuve yo hace muchos años que salir del mío por no poder sufrir tanta ignominia.

Agustín Millares Carlo

A la profesión de bibliotecario, que no servía para citar en los grandes discursos, no concedían mucho interés nuestros dirigentes en Moscú, que habían centrado su atención en la Universidad y en el Instituto de Ingenieros en Energía y que citaban con admiración rural. A los que estudiábamos para bibliotecarios nos dejaban en paz. Era como si no existiéramos.

José Fernández Sánchez

***

Hubo una época, tan lejana como se quiera hacer la distancia de la vida de unos seres humanos a los que venimos tras ellos, en que los libros sirvieron de parapeto de una guerra fratricida de exterminio. Algunos libros aún guardan, a medias, la metralla de los que no volverán a hablar, aunque nos empeñemos. De ese silencio de ayer está hecho, me temo, no pocos de los silencios que aún me han llegado, confiados en la victoria del silencio impuesto, de cualquier silencio impuesto: «Tú, hijo mío, no te signifiques», como aún dice mi madre.

A veces, demasiadas, al volver las páginas de los libros (esos mismos que fueron material de trinchera fratricida), se descubre una curiosa naturaleza bífida: la de que sean, a la vez, prisioneros y calabozos de los espectrales pasadizos del tiempo.

***

Estampa de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría tomada del Register des Buchs der Chroniken und Geschichten de Hartmann Schedel, impreso en Núremberg en 1493.

(más…)

Estaba, como suelo, dedicado a los silencios de Alfonso de Zamora cuando ha habido un repentino revoloteo de golondrinas en el patio interior del Farnesio, al que da la ventana junto a la que hago que trabajo:

Ce visage absolument sans défense, sans couverture, sans habillement, sans masque est cependant ce qui s’oppose à mon pouvoir sur lui, à ma violence, ce qui s’y oppose d’une manière absolue, d’une opposition qui est opposition en soi. L’être qui s’exprime, l’être qui est en face de moi me dit non, par son expression même. Ce non n’est pas simplement formel, mais il n’est pas non plus celui qui présente ce visage, il est la possibilité de rencontrer un être à travers une interdiction. Le visage, c’est le fait pour un être de nous affecter, non pas à l’indicatif, mais à l’impératif, et d’être ainsi extérieur à toute catégorie.

Ese rostro sin la más mínima defensa, sin nada que lo tape, sin vestido, sin máscara, es, sin embargo, lo que se opone al poder que sobre él tengo, a mi violencia, oposición de forma absoluta, de una oposición que es en sí oposición. El ser que se expresa, el ser que tengo enfrente me dice no, por su misma expresión. Esa negativa no es tan solo formal, pero tampoco es el que muestra ese rostro, es la posibilidad de encontrar a un ser por medio de una prohibición. El rostro es de lo que se sirve un ser para afectarnos, no en el modo indicativo sino en el imperativo, y de ser así ajeno a toda categoría.

Emmanuel Lévinas, Liberté et commandement («Libertad y mandamiento»), Montpellier, Fata Morgana, 1994.

J’ai voulu vivre pendant des années selon la morale des tous. Je me suis forcé à vivre comme tout le monde, à ressembler à tout le monde. J’ai dit ce qu’il fallait pour réunir, même quand je me sentais séparé. Et au bout de tout cela ce fut la catastrophe. Maintenant j’erre parmis des débris, je suis sans loi, écartelé, seul et acceptant de l’être, résigné à ma singularité et à mes infirmités. Et je dois reconstruire une vérité – après avoir vécu toute ma vie dans une sorte de mensonge.

Durante años quise vivir según la moral de todos. Me forcé a vivir como todo el mundo, a parecerme a todo el mundo. Dije lo que hacía falta para reunir, hasta cuando me sentía separado. Y al final resultó que todo acabó en catástrofe. Ahora ando errante entre escombros, falto de toda ley, despedazado, solo y aceptando estarlo, resignado a mi singularidad y a mis incapacitaciones. Y tengo que reconstruir una verdad, luego de haber vivido toda mi vida una especie de mentira.

Albert Camus, Carnets: mars 1951-décembre 1959, vol. iii, París, Gallimard, 1959, pág. 2666.

No, yo no: Alfonso de Zamora. Ando cavilando con cosas de sus silenciosi que cada vez, quizá paradójicamente, me parecen más clamorosos y menos silenciosos. Nada más era eso.

«13 Museo Provincial de Zamora Sala Central 21035», foto de Javier (javier1949), 5 de julio de 2009.

i¿Queda, sin embargo, un interrogante de difícil explicación: ¿cómo puede interpretarse la actitud pasiva – externamente pasiva – del judeoconverso afectado por una situación que no tenía relación alguna con las actividades académicas? La historia del Renacimiento español está plagada de silencios, largos y elocuentes silencios, que se imponían los «cristianos nuevos». Y Alonso de Zamora, quien en ningún momento de su vida fue denunciado al Santo Oficio de la Inquisición por cualquier sospecha de heterodoxia, guardó, también en esta ocasión, una actitud silenciosa, prudente, contemplando – y sintiendo en profundidad – a un grupo social hostil, poderoso, al que tenía que aceptar, pero con quien no podía compartir sus proyectos esencialmente humanistas. […] Alfonso de Zamora, buen conocedor del Talmud, acaso recordara que «el hombre no deberá ir nunca contra las costumbres establecidas. Parad mientas en esto: cuando Moisés subió a la montaña no comió [Éxodo, xxxiv, 28], y, asimismo, cuando los ángeles oficialmente bajaron a la tierra se alimentaroon [Génesis, xviii, 8]» y que «si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos». […] Los sensatos proyectos humanos a veces acaban precisamente por obra del mismo hombre. Intereses personales no siempre claros, pretensiones innovadoras de bajos vuelos y carencia de visión creadora, todas estas negativas cualidades se reunieron de manera eficaz para impedir, por vez primera, que los estudios de filología hebrea adquirieran en Salamanca la dimensión y esplendor que con alguna facilidad y sobrado mérito hubieran podido obtener.

Carlos Carrente Parrondo, Hebraístas judeoconversos en la Universidad de Salamanca (Siglos XV-XVII), Salamanca, Universidad Pontificia, 1983, págs. 18 y 20.

He may have shared in another characteristic of converso mentality which has been emphasized in a very different context by A[mérico] Castro. One of this author’s observations on the Quijote is to the effect that Cervantes depicts a character’s attitude to ham as related to his condition of converso. In other words, eating ham is a ”salvoconducto”, a social weapon against being a victim of disdain. The need for such ”social weapons” seems to be a characteristic of converso mentality traceable to the early xvith century [sic].

It may be submitted that this feature can explain a peculiarity of the colophon. One might maintain (though not without a degree of naivete, it would seem) that it is pure coincidence that the work was finished precisely on the Jewish Sabbath in which, as was known to the Inquisition, writing is forbidden. But it would be harder to explain that Alfonso was acutely aware of his condition of converso and that this awareness explains the insecurity over the reader’s opinion of his orthodoxy. The case might be akin to that of another converso, Luis Coronel, of the family of the Chief Rabbi Abraham Seneor, and member of Charles’V [sic] court in Flanders, of whom it is reported that he ”used to say that he never preached a sermon whithout having had it written first, so that they should not acuse him of anything, as he was one of those ”recently converted”. Of the same family was Pablo Coronel, collaborator of Alfonso in the Hebrew part of the Complutensian Bible and holder of the Chair for Scripture at Salamanca.

Puede [Alfonso de Zamora] que compartiera otra característica de la mentalidad conversa, que Américo Castro puso de relieve en un contexto muy diferente. Este autor se refiere, en uno de sus observaciones sobre el Quijote, que Cervantes describe una actitud de su personaje respecto del jamón ligada a su condición de converso. En otras palabras, comer jamón es un salvoconducto, un arma social contra el desprecio del que pudiera ser víctima. La necesidad para tales «armas sociales» parece ser una característica de la mentalidad conversa que puede rastrearse a los primeros años del siglo xvi.

Puede plantearse que este rasgo daría explicación a una particularidad del colofón. Podemos sostener (aunque no sin que se diera cierto grado de ingenuidad) que es pura coincidencia que la fecha de finalización del trabajo sea precisamente el sábado judío en el que, como era bien conocido para la Inquisición, está prohibido escribir. Pero más difícil sería explicar que Alfonso era perfectamente consciente de su condición de converso y que tal conciencia explique la inseguridad respecto de la opinión que de su ortodoxia tenga el lector. Este caso podría asemejarse al de otro converso, Luis Coronel, de la família del rav de la corte Abraham Seneor, miembro de la corte de Carlos V en Flandes, de quien se cuenta que «decía que nunca predicaba un sermón sin haberlo escrito primero, de forma que no le pudieran acusar de nada, puesto que era uno de esos ”recién convertidos”». De la misma familia era Pablo Coronel, colaborador de Alfonso en la parte hebrea de la Biblia Complutense y titular de la cátedra de Sagrada Escritura en Salamanca.

— Eleazar Gutwirth, «Alfonso de Zamora and Edward Lee», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Granada), Sección de Hebreo, vol. xxxvii-xxxviii, 2 (1988-1989), págs. 295-297 [296].

Σωκράτης

δεινὸν γάρ που, ὠ̂ Φαι̂δρε, του̂τ’ ἔχει γραφή, καὶ ὡς ἀληθω̂ς ὅμοιον ζωγραφίᾳ. καὶ γὰρ τὰ ἐκείνης ἔκγονα ἕστηκε μὲν ὡς ζω̂ντα, ἐὰν δ’ ἀνέρῃ τι, σεμνω̂ς πάνυ σιγᾳ̂. ταὐτὸν δὲ καὶ οἱ λόγοι: δόξαις μὲν ἂν ὥς τι φρονου̂ντας αὐτοὺς λέγειν, ἐὰν δέ τι ἔρῃ τω̂ν λεγομένων βουλόμενος μαθει̂ν, ἕν τι σημαίνει μόνον ταὐτὸν ἀεί. ὅταν δὲ ἅπαξ γραφῃ̂, κυλινδει̂ται μὲν πανταχου̂ πα̂ς λόγος ὁμοίως παρὰ τοι̂ς ἐπαί̈ουσιν, ὡς δ’ αὕτως παρ’ οἱ̂ς οὐδὲν προσήκει, καὶ οὐκ ἐπίσταται λέγειν οἱ̂ς δει̂ γε καὶ μή. πλημμελούμενος δὲ καὶ οὐκ ἐν δίκῃ λοιδορηθεὶς του̂ πατρὸς ἀεὶ δει̂ται βοηθου̂: αὐτὸς γὰρ οὔτ’ ἀμύνασθαι οὔτε βοηθη̂σαι δυνατὸς αὑτῳ̂.

Φαι̂δρος

καὶ ταυ̂τά σοι ὀρθότατα εἴρηται.

Juan de Jarava, La philosophia natural brevemente tratada y con mucha diligencia, Amberes, Martín Nucio, 1546, BUCM, BH MED 49 Ej. 1

Juan de Jarava, La philosophia natural brevemente tratada y con mucha diligencia, Amberes, Martín Nucio, 1546, BUCM, BH MED 49 Ej. 1

Sócrates

Este es, mi querido Fedro, el inconveniente, así de la escritura como de la pintura; las producciones de este último arte parecen vivas, pero interrogadlas, y veréis que guardan un grave silencio. Lo mismo sucede con los discursos escritos; al oírlos o leerlos creéis que piensan; pero pedidles alguna explicación sobre el objeto que contienen y os responden siempre la misma cosa. Lo que una vez está escrito rueda de mano en mano, pasando de los que entienden la materia a aquellos para quienes no ha sido escrita la obra, y no sabiendo, por consiguiente, ni con quién debe hablar, ni con quién debe callarse. Si un escrito se ve insultado o despreciado injustamente, tiene siempre necesidad del socorro de su padre ; porque por sí mismo es incapaz de rechazar los ataques y de defenderse.

Fedro

Tienes también razón.

Platón, Fedro, 275d-e, traducción de Patricio de Azcárate, Obras completas de Platón, Madrid, Medina y Navarro Editores, 1871, tomo 2.