«Que es manantial, no desembocadura»

Curiosa disciplina la paleografía. Judith enunció uno de sus principios fundamentales, manifiestamente paradójico: el paleógrafo solo lee lo que ya sabe. Piensa pensándolo o busca buscándolo, lo mismo es verdad. Los paleógrafos hebreos quizá lo tengamos más fácil que otros: quizá la cultura hebrea sea de verdad un ejercicio de lectura, en primer lugar, para enfrascarse en una actividad constante de cita que dura toda la vida. O quizá no. Es cierto que la Biblia transpira a cada respiración del pueblo de Israel. Les pongo un ejemplo revelador. ¿Saben cómo se decía «flatulencias» (es decir, «pedo») en el periclitado dialecto italiano de los judíos del Piamonte? Rukhod (léanme la >kh< con la minorizada fricativa velar sorda de mi dialecto castellano) o, escrito en grafía hebrea, רוחות, es decir, la misma palabra que sirve en el Génesis (cap. i, v. 2) para describir el hálito del Santo, bendito sea, que sopla sobre la superficie de las aguas:

ורוח אלהים מרחפת על פני המים

Como si dijéramos:

El espíritu (o «viento» o «aire» o «flatulencia» o «pedo») de Dios revoloteaba sobre la superficie de las aguas.

A poco que uno tenga el espíritu sardónico, y ni tanto, puede convenir que la ancestral sabiduría hebrea ya nos advierte de que no nos desesperemos demasiado porque el mundo se nos vaya al pedo un día de estos. Al fin y al cabo, dicho con exegética resignación judeo-piamontesa, del pedo venimos (¿y en pedo nos convertiremos?).

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El caso es que me pensaba que les había visto la cita a Unos tipos duros pero debe de ser que no, porque no la encuentro. Decía algo así como que una buena tipografía no son unas letras individuales bonitas sino un conjunto de letras negras y blancos efectivo. O algo así, ya digo. Pero bueno, la desmemoria me sirve para anotar aquí otra vez a Gerrit Noordzij (qué gusto saber pronunciar ahora su nombre: «jérrit noourtzáy»). Ya he ido entendiendo que Noordzij no acaba de caer bien en según qué ambientes paleográficos. Y yo lo respeto. No había de respetarlo. Vamos, sobre todo lo respeta mi ignorancia. Pero tengo que dejar aviso de que, al menos de momento, su El trazo. Teoría de la escritura, me sigue sirviendo de neta inspiración por algunos paseos metodológicos que me parece necesario hacer a vueltas con la escritura en los manuscritos de Alfonso de Zamora y que ni Malachi Beit-Arié, ni Colette Sirat, ni Judith, ya puestos, me resuelven. Que bien puede ser que me equivoque yo, claro. ¿Cuándo he dicho yo que no me pueda equivocar? Pero ya sabemos:

El noble arte de dejarse en ridículo
pudiera un día tal vez salvar la humana raza
y convertir en inmarcesible mérito
lo que más cortas mentes llamarían patíbulo

Para seguir leyendo

Mss de París ADZ detalle

Manuscrito de París, Alfonso de Zamora (foto de Álex Casero, 2008).

Por seguir con lo que veníamos hablando:

La ciencia es el arte de encontrar una pregunta que encaje con cada respuesta. Las teorías sirven para suscitar preguntas y las preguntas sirven para socavar teorías. Las preguntas engendran perplejidad, y así es como debe ser. Si mi castillo de naipes teórico se derrumba, lo único que quiere decir es que un mejor entendimiento viene a reemplazar el mío, y debería alegrarme de renunciar a mi opinión a cambio de otra mejor. La ciencia se pierde cuando las preguntas que ponen en peligro una teoría se cortan o se desatienden.

Mi objeción a la ciencia no reside en que los puntos de partida para la diferenciación de la escritura sean insostenibles, porque, al fin y al cabo, lo mismo podría decirse de todas las teorías en cada una de las iniciativas científicas vitales. Lo que me preocupa es la invulnerabilidad de los puntos de partida, invulnerabilidad que transforma la ciencia en superstición. Las supersticiones de los académicos de la escritura se filtran por disciplinas que dependen –imprudentemente– de la misma consideración superficial del negro de la letra. La encuentro en la sicología, en la historia del arte, en las matemáticas, en las ciencias del lenguaje, etcétera.

Gerrit Noordzij, El trazo: teoría de la escritura (De streek: Theorie van het schrift, primera edición de 1985), traducción española de Carlos García Aranda, València, Campgràfic, 2009, pág. 16.

Por curiosidad he ido a ver si Colette Sirat, en su Writing as handwork: A History of handwriting in Mediterranean and Western culture, Turnhout, Brepols, 2006. No cita El trazo: teoría de la escritura, sino The stroke of the pen: Fundamental aspects of Western writing («El trazo de la pluma: Aspectos fundamentales de la escritura occidental»), La Haya, Real Academia de Bellas Artes (Koninklijke Academie van Beeldende Kunsten), 1982.

SchriftLo principal de la investigación no radica en la certeza de la vida que pasa, tan callando, aunque convenga reflexionar sobre el particular para no perder la perspectiva. El tuétano de la vida investigadora radica, sin duda, en el entusiasmo. El entusiasmo inesperado revive quizás el doble las ganas de investigar. Así, la buena noticia de la publicación castellana de De streek: Theorie van het schrift («El trazo: teoría de la escritura») de Gerrit Noordzij que traía El Llibreter. Lo ha publicado Campgràfic (traducción de Carlos García Aranda, primera de Noordzij al castellano ibérico, según la Agencia Española del ISBN) y, por no aparecer, no aparece ni en su catálogo en línea. Prometen ser 88 páginas de iluminación continua. Así lo parece, por ejemplo, la primera cita que trae a colación El Llibreter:

Los diferentes tipos de escritura, con sus distintas construcciones y trazos diferentes, solo pueden compararse entre sí en función del blanco de la palabra, ya que toda comparación requiere un punto de referencia que permita la comparación de los elementos. El blanco de la palabra es el único componente común a todos los tipos de escritura. Este tipo de referencia es válido tanto para la escritura manual como para la tipografía, para la escritura antigua como para la moderna, así como para la escritura occidental y la de otras culturas. En resumidas cuentas, es válido para la escritura en general.

Me trae recuerdo de un fecundo viaje en tren de Nápoles a Roma (qué curiosa tentación esta: querría haber escrito «a casa en Roma…») y la constatación de una referencia imprescindible para la parte más importante de la tesis: la que hable de las fronteras de la escritura y de sus contornos. Cinco redacciones van ya y ninguna que haya leído Judith. Sospecha cierta de lo bienquisto del tema y de lo enrevesado de la trama.

Volveremos por aquí a Noordzij y a su De streek. Quede una posdata suya, aviso para navegantes:

The […] sentence confuses writing system with spelling, the regulations that connect symbols of writing with the symbols of a language. Many languages are connected by as many spelling systems to Western writing. Spelling, writing and language are different identifiers. Writing identifies civilisations, language identifies tribes or groups of tribes, spelling identifies administrative authority .

La […] frase confunde sistema de escritura con ortografía, las normas que ligan símbolos de la escritura y símbolos de un idioma. Muchos idiomas se hallan ligados por multitud de sistemas ortográficos a la escritura occidental. Ortografía, escritura e idioma son identificadores distintos. La escritura identifica civilizaciones, el idioma identifica tribus o grupos de tribus, la ortografía identitica la autoridad administrativa.

Gerrit Noordzij, «The meaning of writing» (‘El significado de la escritura’), fecha desconocida.

«Schrift», foto de Michael Bundscherer, 9 de julio de 2009.

prueba AUSA

Se busca paleógrafo castellano avezado en letra procesal de finales del xv y principios del xvi. En su defecto, se busca tratamiento psiquiátrico, psicológico, maestro de budismo zen, excelente componedor de cocktails finos o entrenador personal de boxeo (mediopesado tirando a crucero).

Razón: aquí.

(Por completar…)

אני הכותב כתבתי כל זה הענין בכאן בפאה בשנת חמשת אלפים ומאתים ושנים ליצירה מפי גוי חכם אחד שמצאו כתוב בספר אחד מספרי הטעות וקורין הם לספר ליברו מישאל והגוי היה מפרש אלי בלעז ואני כותב בלשון קודש והנוצרים קורין לזה… ‫אישטוריא די לוש מקבאוש על שם יהודה מקבאי הנזכר במגלת מתתיה בן יוחנן …עלה על דעתי להעתיקו וכדי לספר לכל יבא גבורות השם ועם כל זה ראיתי שלא היה ראוי להחבירו עם שום ספר מספרי תורתנו …

Yo, el escritor, he escrito todo este asunto aquí en ‘Esquina’ (¿? ¿O «Faro», en Portugal? ¿O «Fano, en Italia?) en el año cinco mil doscientos dos de la Creación, por declaración de un gentil sabio que encontró esto escrito en un libro de sus libros desviados, al que llaman Libro misal y el gentil me lo explicaba en lengua gentil y yo lo escribía en lengua santa y los cristianos le llaman a este […] «Historia de los Macabeos», por el nombre de Judas Macabeo al que se le recuerda en el Rollo de Matías ben Yohanán […] Decidí traducirlo [¿«copiarlo»?] para contarle a todo el que venga las hazañas del Señor y, pese a todo, percibí que no merecía encuadernarlo con ningún libro de los de nuestra Ley […].

Colofón de la última unidad codicológica del manuscrito París, Bibliothèque Nationale de France, mss. Hébr. 585, folio 147, lado recto – si no recuerdo mal, que mis notas no me quieren hacer recordar bien –, ¿siglo xv?.

(Quien tenga un deseo ardiente de saber algo más sobre esta traducción hebrea de los libros de Macabeos, que vaya corriendo, corriendo a leer, de Jean-Pierre Rothschild, «Une pièce tardive à verser au dossier médiéval des Livres des Maccabées», en Biblische und judaistische Studien; Festschrift für Paolo Sacchi, editado por Angelo Vivian, publicado en Francaforte del Meno por Peter Lang, en el año de 1990, y que hojee de la página 545 a la 574).

Ea, compañeras, compañeros, nosotros nos vamos a cantar, primero cantos de ronda, luego cantos de boda. Para acabar, cantaremos albadas, que hay mucho que celebrar. Hasta la semana que viene (semanada clara, buena y urbanitamente desierta).

Arriba los compañeros, que ya ha llegado la hora…

«Los Monegros cerealista», foto de Sr. Ternasco, 22 de mayo de 2009.

«Los Monegros cerealista», foto de Sr. Ternasco, 22 de mayo de 2009.

«Albada» (original de José Antonio Labordeta) versión de Carmen París y Hevia para el disco colectivo Liberando expresiones, en conmemoración de los 25 años de actividad de Amnistía Internacional en España (2003).

Σωκράτης

δεινὸν γάρ που, ὠ̂ Φαι̂δρε, του̂τ’ ἔχει γραφή, καὶ ὡς ἀληθω̂ς ὅμοιον ζωγραφίᾳ. καὶ γὰρ τὰ ἐκείνης ἔκγονα ἕστηκε μὲν ὡς ζω̂ντα, ἐὰν δ’ ἀνέρῃ τι, σεμνω̂ς πάνυ σιγᾳ̂. ταὐτὸν δὲ καὶ οἱ λόγοι: δόξαις μὲν ἂν ὥς τι φρονου̂ντας αὐτοὺς λέγειν, ἐὰν δέ τι ἔρῃ τω̂ν λεγομένων βουλόμενος μαθει̂ν, ἕν τι σημαίνει μόνον ταὐτὸν ἀεί. ὅταν δὲ ἅπαξ γραφῃ̂, κυλινδει̂ται μὲν πανταχου̂ πα̂ς λόγος ὁμοίως παρὰ τοι̂ς ἐπαί̈ουσιν, ὡς δ’ αὕτως παρ’ οἱ̂ς οὐδὲν προσήκει, καὶ οὐκ ἐπίσταται λέγειν οἱ̂ς δει̂ γε καὶ μή. πλημμελούμενος δὲ καὶ οὐκ ἐν δίκῃ λοιδορηθεὶς του̂ πατρὸς ἀεὶ δει̂ται βοηθου̂: αὐτὸς γὰρ οὔτ’ ἀμύνασθαι οὔτε βοηθη̂σαι δυνατὸς αὑτῳ̂.

Φαι̂δρος

καὶ ταυ̂τά σοι ὀρθότατα εἴρηται.

Juan de Jarava, La philosophia natural brevemente tratada y con mucha diligencia, Amberes, Martín Nucio, 1546, BUCM, BH MED 49 Ej. 1

Juan de Jarava, La philosophia natural brevemente tratada y con mucha diligencia, Amberes, Martín Nucio, 1546, BUCM, BH MED 49 Ej. 1

Sócrates

Este es, mi querido Fedro, el inconveniente, así de la escritura como de la pintura; las producciones de este último arte parecen vivas, pero interrogadlas, y veréis que guardan un grave silencio. Lo mismo sucede con los discursos escritos; al oírlos o leerlos creéis que piensan; pero pedidles alguna explicación sobre el objeto que contienen y os responden siempre la misma cosa. Lo que una vez está escrito rueda de mano en mano, pasando de los que entienden la materia a aquellos para quienes no ha sido escrita la obra, y no sabiendo, por consiguiente, ni con quién debe hablar, ni con quién debe callarse. Si un escrito se ve insultado o despreciado injustamente, tiene siempre necesidad del socorro de su padre ; porque por sí mismo es incapaz de rechazar los ataques y de defenderse.

Fedro

Tienes también razón.

Platón, Fedro, 275d-e, traducción de Patricio de Azcárate, Obras completas de Platón, Madrid, Medina y Navarro Editores, 1871, tomo 2.