Una de las tesis principales y menos atendidas del clásico de Elizabeth Eisenstein, The printing revolution in early modern Europe («La revolución de la imprenta en la Europa altomoderna») es que el libro impreso permitió la difusión casi ilimitada de tipos de literatura no precisamente noble: pornografía, consejas de vieja, hagiografías de andar por casa, novelitas sentimentales, pastoriles, o de caballerías. Y mucha, mucha biblia. Que fue ese escorial el resultado material más notable y, por tanto, el consumo principal, de lo que produjeron las imprentas desde el siglo xvi hasta por lo menos el siglo xviii, que la República de las Letras tenía más de mercado de verduleras que de excelso parnaso, es lo que no acaba de entrar en los manuales de historia del libro (por no hablar de los de literatura), ni acaba de corregir las jeremiadas apocalípticas contra la internet y derivados, o contra el libro electrónico y sus futuras aplicaciones.

Chorradas.

La abrumadora mayoría de la producción impresa de libros en la Edad Moderna es igual a lo que en los años 60 y 70 del siglo pasado representaron las fotonovelas o, en nuestros conectados días, el hecho de que «sexo» y sus derivados sean los vencedores indiscutibles, año tras año, de las clasificaciones de términos más gugleados.

No debe por tanto sorprendernos la hipótesis de que la primera fotografía que se colgó en internet hubiese podido ser esta:

cuya historia está contada por aquí.

Hoy, como ayer, lo primero son nuestras fotos de vacaciones, el testimonio gráfico de las curdas que se pillan en las fiestas de navidad, los magreos con el novio o la novia de circunstancias, rijosas marranadas traficadas o cosas por el estilo: una muy humana cascarria, qué le vamos a hacer.

Picture of Lena Söderberg, scanned out of a Playboy article. The image is probably the most widely used test image for all sorts of image processing algorithms (such as compression and denoising) and related scientific publications.

Furthermore, it is the first published image in jpeg-compression (.jpg or .jpeg image files are by far the popular format used by websites today… including on PTCTW.com).

Fotografía de Lena Söderberg, escaneada de un artículo de Playboy. La imagen es probablemente la imagen de prueba más extensamente usada en toda clase de algoritmos de procesamiento de imágenes (como comprensiones y eliminación de ruido en imágenes) y las publicaciones científicas que tienen relación.

Además, es la primera imagen publicada en el tipo de compresión jpeg (los formatos de imagen .jpg o .jpeg son, de largo, los más usados en las páginas web hoy en día… incluyendo en PTCTW.com).

Vía Photos that Changed the World: «First pic on the internet» y «Lenna Playboy» (al que llegué por Guerra eterna de Íñigo Sáenz de Ugarte). El primer sitio donde, por cierto, he visto empleada una acepción particularmente emocionante de lealista, quizá por lo inaudita.

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Latin was dethroned at the very moment when, in an unprecedented way, it had started to become the universal language for a growing class of educated men, when it was restored to classical purity and was no longer propagated by the Church alone but by the educated lay class as well.

El latín fue destronado en el mismo momento en que había empezado el proceso, sin precedentes, de convertirse en la lengua universal de una clase creciente de hombres educados, restaurado en su pureza clásica, sin ser ya difundido únicamente por la Iglesia, sino también por la clase de laicos ilustrados.

Hans Kohn, The idea of nationalism: A study in its origins and background, New Brunswick, Transaction Publishers, 2005 (primera edición de 1944), pág. 143.

Bible polyglot

Studies of dynastic consolidation and of nationalism might well devote more space to the advent of printing. Typography arrested linguistic drift, enriched as well as standardized vernaculars, and paved the way for the more deliberate purification and codification of all major European languages. Randomly patterned sixteenth-century type casting largely determined the subsequent elaboration of national mythologies on the part of certain separate groups within multilingual dynastic states. The duplication of vernacular primers and translations contributed in other ways to nationalism. A ‘mother’s tongue’ learned ‘naturally’ at home would be reinforced by inculcation of a homogeneized print-made language mastered while still young, when learning to read. During the most impressionable years of childhood, the eye would see a more standardized version of what the ear had heard. Particularly after grammar schools gave primary instruction in reading by using vernacular instead of Latin readers, linguistic ‘roots’ and rootedness in one’s homeland would be entangled.

Bien podrían los estudios que tocan la consolidación de las dinastías y el nacionalismo dedicar más espacio al advenimiento de la imprenta. La técnica tipográfica atajó la dispersión lingüística, enriqueció a la vez que fijó las lenguas vernáculas y preparó el terreno para los procesos de purificación y codificación deliberadas de las principales lenguas europeas. Los encasillamientos temáticos que apenas se perfilaban en el siglo xvi determinaron, en gran medida, que ciertos grupos separados dentro de los estados dinásticos multilingües elaborasen mitologías nacionales propias. La multiplicación de manuales y traducciones en vernácul contribuyeron por otros medios al nacionalismo. Una «lengua materna» aprendida «naturalmente» en el seno del hogar podía reforzarse inculcando un tipo de lengua homogeneizada gracias a la imprenta, consolidada en los años jóvenes, cuando se aprendía a leer. Durante los años de infancia, de naturaleza más receptiva, el ojo veía una versión más estandarizada de lo que llegaba al oído. Especialmente después de que las escuelas primarias se pusieran a enseñar las bases de la lectura usando el vernáculo en lugar de las cartillas en latín, se consiguió el compromiso con las raíces «lingüísticas» y la vinculación a la patria propia.

Elizabeth L. Eisenstein, The printing revolution in Early Modern Europe (nueva edición), Cambridge, CUP, 2005 (primera edición de 1979), págs. 91 y 92.

Estatua Cisneros en Alcala

Sin embargo, no se puede decir que los progresos de las lenguas vernáculas al final de la Edad Media supusieran, al menos en las élites cultas, un auténtico retroceso del latín. Al contrario, se podría incluso afirmar que reforzaron la «diglosia» medieval en el sentido de que, al dejar de corresponder a unas clasificaciones sociales simples (culto-popular, clérigo-laico, litteratus-illitteratus), ésta fue llevada al corazón mismo de las disciplinas de la escuela y de la práctica –oral y escrita– de la vida política, judicial y administrativa. Para unos individuos que dominaban el doble registro vernáculo y latino (por no hablar del renacimiento todavía tímido, y esencialmente italiano, del griego), la elección de la lengua, a partir de entonces, fue el resultado de estrategias más sutiles: a la preocupación por la eficacia política y por la afirmación lingüística del sentimiento nacional seguían oponiéndose la inclinación por el universalismo cristiano y cultural cuyo garante era el latín, así como la reivindicación de una identidad propia por parte de aquellos a los que sus estudios y gustos empujaban a constituirse en castas profesionales. A medida que perdía su legitimidad cultural, el latín, siempre respaldado poderosamente por la Iglesia y la escuela, veía acrecentar su valor como signo de reconocimiento social y elemento constitutivo del orden establecido. El latín perduraba como la lengua de la memoria.

Jacques Verger, Gentes del saber en la Europa de finales de la Edad Media, traducción de Teresa Garín Sanz de Bremond, Madrid, Editorial Complutense, 1999 (primera edición francesa de 1997), págs. 12 y 13.

Hippolais polyglotta

Nada, nada: unas cosillas que tenía por la mesa mientras trato de acabar con el alemán de Michael Richter, «Kommunikationsprobleme im lateinischen Mittelalter», Historische Zeitschrift, vol. ccxxii, nº. 1 (1976), págs. 43-80, antes de que él acabe conmigo (gracias, Antonio).

«Bible polyglot», foto de sukisuki, 19 de febrero de 2009; «Otros harán en mármol y piedra lo que yo construyo en barro», foto de Visentin «El Templat», 1 de octubre de 2008; «Hippolais polyglotta», foto de DinisCortes, 4 de mayo de 2008.

Antiguamente decían «estas son las cosas del directo». Pues algo así. Hasta hace poco estuvo colgado en Youtube un (excelente) documental del (estupendo) Stephen Fry sobre the Gutenberg Press. El Stephen se dedicaba a reproducir, desde los clavos hasta las tintas, pasando por el papel (¿sería de trapos?), una officina typographica de la primera época de la imprenta. Made by the BBC, obviously. Luego parece que la BBC reclamó lo que es suyo. Cosas de la TV licence. El caso es que ahora, para los que no tenemos IP del Reino Unido de la etc., etc., es imposible (parece) acceder a los archivos del programa en la (inconmensurable) página (qué digo página: ¡enciclopedia!) de la BBC, UK version. Una vez en la que quisiera ser inglés. O quizá estar en Inglaterra, solamente. Bueno, no… Ya me buscaré el video.

Quédense ustedes con el premio de consolación:

Magnífico post de Jordan (יצחק) S. Penkower, de Bar Ilán, en The Seforim Blog sobre las biblias rabínicas. Claro, conciso y útil, además de adjuntar imágenes de la dedicatoria y del permiso pontificio (decree) de publicación, insertado al final del Libro de Crónicas:

(1)The first Rabbinic Bible was published by Bomberg in Venice and completed in 1517. The editor was the convert Felix Pratensis. This edition appeared in two versions: one with a dedication to the Pope in Latin (on the verso of the title page), and at the end of Chronicles a short decree by the Pope (in Latin) that this edition had exclusive rights for 10 years. The second – aimed at the Jews – without the Latin material.

(2) The second Rabbinic Bible was published by Bomberg in Venice, and completed in 1525. The editor of this edition was Jacob ben Hayyim Ibn Adoniyahu (who converted to Christianity sometime after 1527).

These two editions differ in a number of ways (the lack of the Latin material is not really to be considered, because such a Latin-free edition had already appeared in 1517 – see above).

Here, I will note the following differences between the two editions: (a) more commentaries in the second edition; (b) the printing of the whole apparatus of the Masorah Parva, the Masorah Magna, and the Masorah Finalis – for the first time in the second (1525) edition; (c) the bible text in the second edition was re-edited anew based on manuscripts and Masorah. As a result, one finds variants in text, vocalization and accentuation between these two editions.

Further details on the differences between these editions can be found in my Jacob ben Hayyim and the Rise of the Rabbinic Bible (Ph.D. dissertation, Hebrew University, 1982; Hebrew); see further my articles in: J.H. Hayes, ed., Dictionary of Biblical Interpretation (Abingdon Press, Nashville 1999), vol. 1: “Bomberg, Daniel,” “Jacob Ben Hayyim Ibn Adoniyahu,” and vol. 2: “Rabbinic Bible.”

Es interesante ver la fecha de publicación de la primera biblia rabínica de Bomberg: 1517. Sí, decididamente la empresa cisneriana no tenía mucho futuro, menos aún al precio al que lo vendían. Y el mismo año de la muerte, el 8 de noviembre, del Cardenal Cisneros.

¿Qué imagen se podrá sacar de leer La Bibbia. Edizioni del XVI secolo?:

Titolo: Bibbia (La). Edizioni del XVI secolo.
A cura di A. Lumini.
Caratteristiche: cm. 17 × 24, xlii-328 pp. con 32 tavv. f.t. di cui 8 a colori.
Anno: 2000 Prezzo €: 47,00 ISBN: 88 222 4868 8
Collana: Biblioteca di bibliografia italiana, vol. 162 Sottocoll.:
Testo: Il catalogo descrive 302 edizioni del XVI secolo della Bibbia in varie lingue antiche, quali il greco, l’ebraico, il siriaco, etc..; con trascrizione in caratteri originali dei frontespizi. Inoltre contiene numerose edizioni nelle lingue volgari, documentando la quasi totalità delle edizioni in lingua italiana.

El maestro complutense [tiene] […] preferencia en materia de manuales para los alumnos que les permite elegir con sus colegas la bibliografía escolar e incluso aportar sus propios apuntes y editarlos por cuenta de la Academia73 […].

Nota 73: En la mente de Cisneros la Academia complutense debía mostrarse especialmente acogedora e incluso promotora de los escritores. En la constitución xxxviii está esta norma reveladora: «Así mismo establecemos que, si al rector y consiliarios pareciere que algun regente por su pericia y disposición haría un gran servicio redactando el curso que imparte, ordénenle, al tiempo de su provisión en la regencia o dentros de los seis meses siguientes, que lo escriba para conservarlo junto con los demás libros del Colegio. Y para redactarlo y terminarlo con más seguridad, ordenamos que, además de los tres años y cuatro meses de su regencia, se le conceda un año más durante el cual pueda estructurar más completamente el citado curso y limarlo, recibiendo para ello el sueldo completo del año, en la forma que lo percibió el año primero o segundo de su regencia. Urgimos en conciencia al rector y consiliarios a que lo procuren con los regentes capaces, los cuales, una vez requeridos por el rector y consiliarios, podrían ser privados de su regencia si no cumpliesen el encargo.

Tomado de José García Oro, El Cardenal Cisneros. Vida y empresas, vol. ii, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1992, Segunda parte: «El mecenas. La Universidad de Alcalá de Henares», cap. viii: «Estudiantes y maestros de Alcalá», epígrafe 8: «El profesor complutense», págs. 430-431.

¿De donde salieron las Introductiones artis grammatice hebraice nunc recenter edite, Alcalá, en casa de Miguel de Eguía, 1526?:

Introductiones

o

Introductiones (enlace corto)

Reflexió: fa goig quan la faena es fa ben feta.