De la célebre serie Alfonso de Zamora por los cerros de Úbeda:

Lingüistas

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüistica y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y descontruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazmiento con una admiración rayana en la glosemática.
De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

– ¡ Qué sintagma !
– ¡ Qué polisemia !
– ¡ Qué significante !
– ¡ Qué diacronía !
– ¡ Qué exemplar ceterorum !
– ¡ Qué Zungenspitze !
– ¡ Qué morfema !

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.
Sólo se la vio sonreir, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: “Cosita linda”.

Mario Benedetti, Despistes y franquezas, Madrid, Alfaguara, 1992, pág. 71.

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El azar de una búsqueda en la página de la Complutense me lleva a un feliz hallazgo. He de explicar una cosa previa: yo, señoras, señores, a veces para mi desgracia (no pocas), otras, para mi consuelo (bien pocas), soy complutense. Como Alfonso de Zamora, si se entiende la relación entre su filiación alcalaína y la mía madrileña en un sentido muy, muy laxo (y poco respetuoso con la sucesión histórica, dicho sea de paso). El caso es que mi adscripción a la principal universidad de Madrid y de España me ha dado más disgustos que alegrías, pero ahí está. Hay, por supuesto, algún reducto de decencia y trabajo bien hecho, como el servicio de bibliotecas (que saldrá a relucir en el apunte que vendrá inmediatamente después de este). Pero las ocasiones en que uno puede estar orgulloso de su condición complutense son bien raras.

Entre las muchas cosas que me desagradan está su estentóreo pero poco eficaz equipo rectoral actual. En cabeza de tal descripción, está el magnífico e ilustrísimo señor rector. Pero como decía el Tenorio, los lectores fieles de este blog deberían pensar que estas son pláticas de familia de las que nunca hice caso. Y harían bien.

Pero hace cuatro días, la Complutense me dio una alegría, al honrar, en su sala más bella y con su título más preciado, a una de las mujeres imprescindibles de este siglo (y del anterior): Rita Levi-Montalcini.

Rita Levi-Montalcini había preparado un discurso de seis páginas, pero lo utilizó únicamente como guión e improvisó una intervención espléndida. Su discurso fue extenso, apasionado y emocionante, lleno de viveza y energía. En pocas ocasiones ha habido unos aplausos tan prolongados en el Paraninfo de San Bernardo.

El hecho de que el Paraninfo complutense ocupe la misma casa, pared con pared, que la benemérita institución que custodia cerca del sesenta por ciento de los libros que nos han llegado de Alfonso de Zamora, solo es signo de la inesperada belleza de las serendipias. O así quiero creerlo.

No menos alegría me ha dado comprobar que doña Rita y el que subscribe compartimos respetos y admiraciones:

Luego dictó su conferencia sin papeles y sin tropiezos. La inició con un encendido homenaje a Santiago Ramón y Cajal, Nobel de Medicina en 1906, al que no conoció personalmente, pero por el que siente una admiración profunda: “Ha sido el gran neurólogo de todos los tiempos. No hay nadie comparable a él. Fue una persona excepcional desde el punto de vista científico, artístico y moral”. Después, en el Paraninfo, contó cómo el Nobel español intercedió por su maestro Giuseppe Levi para que fuera excarcelado en plena dictadura de Mussolini.

Gaudeaums igitur, Rita, juvenes dum sumus!

PD: ¿Qué virus italianófilo recorre últimamente la vetusta, por autocomplaciente, universidad cisneriana?

Y mientras, en una aldea, sí, pero nada pequeña, que ocupa la Galia entera:

On imagine le scientifique rivé à son labo. En fait, il y a le temps des expériences, celui de la lecture, de l’écriture, des discussions avec des chercheurs d’autres équipes, d’autres cultures. Et les colloques où on présente ses travaux. J’ignore la routine. C’est un luxe formidable. Il est directement lié au fait de pouvoir mener des recherches comme on l’entend, dans un environnement correctement doté, au plan humain et matériel.

Libération, 27 de mayo de 2008

Por los bulevares, volvían a desfilar las pancartas. Pero el caso es que…

Lo que vamos a ver a continuación es cómo una gran parte de los miembros de una institución creada por la civilización occidental, la universidad, han dejado de creer en los principios que dieron una vez sentido a esa institución, sentando así las bases para su próxima liquidación, o radical transformación. Este proceso es especialmente interesante porque aquellas personas que forman parte de las instituciones universitarias suelen considerarse a sí mismas más sabias, o más inteligentes, que las demás, debido precisamente a que los universitarios son, o deberían ser, los especialistas en la creación y la transmisión del conocimiento. Quizás en este caso, como en tantos otros, lo que podremos llegar a ver es que casi nunca el conocimiento de algún aspecto de la realidad lleva necesariamente asociado el conocimiento de nosotros mismos.

Oh mia patria sì bella e perduta!

Juan Goberna Falque, editor del malhadado monográfico arboresco, se explica, largamente:

Pero vayamos por partes. Cuarenta y ocho horas después de tener noticia, insisto, casualmente, de la misteriosa desaparición del artículo de José Carlos de la web de Arbor (jueves 8 de mayo, por la mañana), me entero, a través de uno de los colaboradores del monográfico, que la revista acababa de colgar la ahora famosa “Nota” en la que se informaba de que la Comisión de Publicaciones del CSIC había decidido revisar el proceso editorial que había concluido con la publicación del artículo de Bermejo. Para entonces, los rumores en el seno de varios institutos del CSIC, en la Universidad de Santiago de Compostela y sobre todo en varios foros de Internet se habían disparado.

Y sigue, sigue, sigue…

Decíamos ayer…

Quien tenga oportunidad, ganas y bonometro (porque desde luego hay que viajar; menos si vives en San Sebastían de los Reyes, más, si en Parla), que no se pierda esta conferencia de José Carlos Bermejo Barrera en la sede reluciente y novísima del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, en Madrid (capital de Ejpaña).

Dice el programa del evento:

Oligarquía y caciquismo en la universidad y la ciencia españolas: una contribución al estudio del poder académico.

Resumen: tomando el título del célebre libro de Joaquín Costa, será objeto de esta intervención desarrollar una tesis según la cual las universidades y la gestión de la ciencia en España, aunque aparentemente están gobernadas democráticamente y con criterios de transparencia, en realidad ni están democráticamente gobernadas, ni atienden a la búsqueda del bien común en los campos educativo, político y económico y social.

Por el contrario, tal y como en su momento señaló Costa para la España de la Restauración, un sistema formalmente democrático se ha convertido en el patrimonio de unas oligarquías que utilizan criterios de gobierno y control de recursos profundamente antidemocráticos, procurando además hacer desaparecer la libre competencia y la libertad de expresión académicas.

Siguiendo los análisis de Fritz Ringer, Pierre Bourdieu y Randall Collins sobre la sociología de los grupos de intelectuales, aplicada en varios trabajos del autor, se trazarán tres etapas en el desarrollo de la universidad y de la ciencia española contemporáneas, centrándose en tres puntos: la estructura interna del poder académico, los condicionantes políticos de la vida académica ycientífica y las relaciones entre estos ámbitos y el de la producción económica.

Se distinguirán tres etapas: 1- la de la institucionalización de la universidad y la ciencia españolas, que se verá truncada por la Guerra Civil; 2- la marcada – a partir del primer gobierno socialista- por el incremento de medios materiales y humanos, y por el proceso de integración en las comunidades académicas internacionales; 3- la de patrimonialización y formación de oligarquías de funcionarios que, en nombre de la libre empresa, el desarrollo económico y el interés social, crean un discurso radicalmente falso en su manejo de los datos económicos, científicos y académicos, con el único fin de justificar su proceso de apropiación y desmantelamiento de unas instituciones que nunca llegaron a desarrollarse íntegramente.

Si el tiempo y la autoridad lo permiten (sobre todo la segunda), se celebrará el jueves 5 de junio próximo, como a las doce del mediodía, en una sala para mí ignota del edificio de la calle Albasanz.

Toda historia tiene un planteamiento, un nudo y un desenlace. Esta también. Ocurrió que José Carlos Bermejo Barrera participó con un artículo en uno de los últimos números monográficos de la revista Arbor, que edita el CSIC. Tengo que decir que en ese mismo número salió publicado un artícul(ill)o de quien esto suscribe. Publicada y distribuida la revista en papel, la Comisión de Publicaciones del CSIC se descolgó con este anuncio medio clandestino que colgó en la página de la revista, en una esquinita, para que no se notara mucho (no se les fuera a notar, vaya):

Revisión editorial
La Comisión de Publicaciones del CSIC ha decidido revisar
el proceso editorial que ha concluido con la publicación
del artículo de J.C. Bermejo Barrera “Estrategias
institucionales y retórica de la Ciencia en un grupo de
investigación arqueológica español: una contribución a la
sociología de la Ciencia” en el Vol. 184, No. 731:497-506 […] de esta revista.
Mientras se lleva a cabo esta revisión el mencionado
artículo no será accesible en formato electrónico.
Pedimos disculpas a nuestros lectores por esta
circunstancia.

Afortunadamente, los caminos de (la) internet son, además de inexorables, fecundos. Fecundísimos, vaya:

Acaba de ver la luz un nuevo número de Arbor, revista del CSIC de ciencia, pensamiento y cultura, presentando en esta ocasión un muy interesante monográfico sobre la “Sociología del saber: el papel de las comunidades especializadas en el proceso de conocimiento“. Es lástima que la edición electrónica presente algunas deficiencias que esperamos que se resuelvan en breve plazo. En concreto, no se recoge en el índice el artículo del profesor José Carlos Bermejo Barrera, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Santiago de Compostela, “Estrategias institucionales y retórica de la ciencia en un grupo de investigación arqueológica español: Una contribución a la sociología de la ciencia”, del cual adjuntamos separata en PDF amablemente proporcionada a fírgoa por el propio autor, a quien le fué remitida por el Equipo Editorial de Arbor. Un breve perfil biográfico del profesor Bermejo Barrera está disponible en el documento del Equipo Editorial de Arbor Sobre los autores.

Pues eso: el niño díscolo al que hay castigar sin salir al patio (al patio de internet, pero él ya se ha buscado otro) se llama «Estrategias institucionales y retórica de la ciencia en un grupo de investigación arqueológica español: Una contribución a la sociología de la ciencia». Desde luego ya se había podido buscar un nombre de pila más corto. El DNI del niño es el siguiente:

En este trabajo se analiza la estructura interna y la dinámica
del grupo de investigación del CSIC y la USC llamado “Arqueología
del Paisaje”. Se pone de manifiesto el contraste existente entre
la percepción que el grupo tiene de sí mismo y su imagen externa.
En la primera parte se estudian los condicionamientos externos de
su investigación en arte rupestre gallego, pasándose en la segunda
parte a sacar a la luz cómo esos condicionamientos les llevan a sobreinterpretar
la evidencia arqueológica e incluso a desarrollar teorías
que contradicen las bases empíricas de la investigación. La percepción
interna que el grupo construye se basa en los supuestos de que poseen
una teoría original del conocimiento arqueológico, de que esa teoría
es indisociable de la práctica administrativa de la arqueología –a la
que ellos denominan gestión–, y que a su vez ambas se convierten en
objeto preferente de interés social, económico y político. Una vez que
se señala la inconsistencia de esos supuestos, se puede apreciar cómo,
debido a las necesidades retóricas de: aparecer como innovadores integrales
de la investigación, como creadores de una teoría global y como
servidores del interés público a través de la práctica arqueológica,
llegan a construir visiones del pasado partiendo de evidencias mínimas,
e incluso utilizando como pruebas la carencia de evidencias.

Y el pasaporte, este:

This work deals with the inner framework and the dynamics
of the research group of both CSIC and USC called “Archaeology
of Landscape”. It will become plain the contrast between the
perception of the group about himself and his external image. In the
first part we study the outward determining factors of his research
on Galician cave art, and in the second one we will see that those
determining factors lead them to overinterpret the archaeological
evidence and even to develop theories in blatant contradiction of
the empirical grounds of the research. The internal perception built
by the group is based on the assumptions that they have an original
theory about the archaeological knowledge, such a theory cannot be
dissociated from the administrative practice of the Archaeology –called
management by them–, and both of them become a preferential
issue of social, economical and political interest. Once pointed the
flimsiness of these assumptions, we will see quite clear that, due to
the rhetorical requirements of appearing as absolute innovators of
the research, as designers of a comprehensive theory and as servants
of the public interest through the archaeological practice, they even
build approaches about the past, starting from minimal evidences
and using in fact as evidence the lack of evidences.

La pandilla del otro niño del patio se llama Laboratorio de Arqueoloxía da Paisaxe. Por resumir, parece que el que manda en esta pandilla (y en algún otro sitio más), en vez de salir al patio a pelearse a puño desnudo, como se ha hecho de toda la vida entre niños dignos de tal nombre (en mi Móstoles natal, especialmente), es decir, de científicos, digo, de niños, puede haber decidido abusar de su condición de delegado de clase (también llamado coordinador de área). Nada que no exista desde que el mundo es mundo y unos se quedan con las llaves del Templo y no dejan entrar a los demás. O, mejor, más chulos que un ocho, se inventan un templo nuevo para ellos solos. Pero pagar, que pague el tesoro público, que para eso es de todos.

Digo puede. Pero oler, huele.

Hay que decir que José Carlos Bermejo Barrera y el delegado de clase, digo, el coordinador de área, son viejos conocidos.

Estos son el planteamiento y el nudo. Parece que el Consejo Escolar del centro (del centro de primaria) ya se ha reunido y ha decidido:

RETRACTACIÓN

La dirección de Arbor hace constar a sus lectores el siguiente comunicado:

Se ha recibido en la dirección de Arbor y en la Comisión de Publicaciones del CSIC una reclamación formal que alega falta de objetividad y presencia de juicios de valor sin evidencia empírica en el artículo “Estrategias institucionales y retórica de la Ciencia en un grupo de investigación arqueológica español: una contribución a la sociología de la Ciencia” de José Carlos Bermejo Barrera, vol. 184, No. 731 (2008), págs. 497-506 de Arbor, por lo que solicita la revisión del procedimiento editorial seguido en su publicación.

Recibida esta denuncia se constituyó una comisión de investigación independiente y se acordó la retirada cautelar del artículo hasta la finalización de dicha investigación.

La revisión realizada por la Comisión del proceso editorial que concluyó con la publicación del citado trabajo, ha puesto de manifiesto que dicho artículo incumple el requisito de originalidad exigido por la revista en su normativa, un hecho cuya responsabilidad recae en el editor científico de este número monográfico al no someter dicho trabajo a una preceptiva y correcta evaluación.

La falta de originalidad del artículo se ha comprobado en el proceso de revisión al detectar que existen dos publicaciones previas con similitud casi completa, hecho que nunca se informó al lector. Estas publicaciones son:

  • Bermejo Barrera, J.C. (2007) “Evidencia e interpretación no estudo da arte rupestre galega: estratexias institucionais e retórica da ciencia nun grupo de investigación arqueolóxia”. En : J.C. Bermejo Barrera, ¿Para que serve a Historia de Galicia?. Santiago de Compostela, Editorial Lóstrego, ISBN: 978-84-935696-5-5, 190 pp.
  • Bermejo Barrera, J.C. (2007) “Evidencia e interpretación en el estudio del arte rupestre galaico. Fírgoa, Universidade Pública – Espazo Comunitario. http://firgoa.usc.es/drupal/node/34124. Consulta 7 de mayo de 2008.

La dirección de Arbor procede en este momento a reponer este artículo en su versión electrónica, retirado cautelarmente entre el 6 y el 21 de mayo hasta finalizar la investigación sobre el proceso editorial, con la reserva de la inclusión de esta nota aclaratoria. Arbor, según los usos habituales en caso de fraude o conducta editorial inapropiada, procede a la retractación formal de la publicación de este artículo, por lo cual no tendrá en consideración las posibles réplicas, contrarréplicas o comentarios. Obviamente, la revista Arbor está abierta a la consideración, previo proceso de arbitraje y evaluación, de cualquier manuscrito original que se reciba para su publicación relacionado con el artículo ahora retractado.

Madrid, 21 de mayo de 2008

Yo, en mi Móstoles natal, diría «¡Amos anda!». Pero bueno, es que nosotros somos así. También sabemos algunas cosas: como dice Juan Goberna, el editor de este animado monográfico arboresco:

Original quiere decir que es del autor, no inédito.

Y sí, debe de ser que el delegado de clase y sus compañeros del Consejo Escolar no conocen la diferencia entre original e inédito. Es muy fácil: published, unpublished :

This decision was made on the basis of common usage in the community of published as synonymous with peer-reviewed.

Pues eso, peer-reviewed, que es, como la virtud a los curas y el valor a los militares, algo que se le supone (¡que se le exige!) a Arbor pero no a un libro publicado por el mismo autor ni mucho menos a la página Fírgoa.

En fin, esto es todo, amigos. Diviértanse ahora con nuestro servicio de bar:

El CSIC dice que lo retiró por estar publicado, no por censura.

El CSIC censura un artículo crítico con la política arqueológica de la Xunta.

Un especialista acusa al CSIC de “censura científica”.

La corrupción académica

Max Weber planteará que un problema mucho mayor y mucho más difícil de resolver que el de la «marcha hacia la especialización» era el de que el funcionamiento de las universidades se estuviese rigiendo por prácticas corruptas que, por un lado, encubrían la desidia y la incapacidad de los académicos y, por otro, estaban abriendo la puerta de la casa del conocimiento a gente poco cualificada mientras que los más válidos quedaban fuera. Los catedráticos, harían bien, en opinión de Weber, en oponerse a la abominable esclerosis académica más que pasarse el día atribuyendo a la inexorable especialización todos los males de su oficio. Así lo planteará el comienzo de su conferencia WalsB [Wissenschaft als Beruf], donde se enuncian de forma exhaustiva todas las miserias que corrompen la universidad imaginada por Humboldt.

Para Weber, la carrera de un hombre de ciencia se construye a base de dinero y no sólo a base de inteligencia. No obstante, pasar a formar parte del cuerpo de profesores resulta, de igual modo, difícil por factores ajenos a los intelectuales; por ejemplo, el hecho de que uno de los criterios reales de selección del personal docente sea, en realidad, la envidia. Así, la norma que permite que un asistente sea despedido sin contemplaciones siempre que el catedrático opine que «no responde a las expectativas» suele ser interpretada como le viene en gana a éste; «no responder a las expectativas» puede ser paradójicamente «tener éxito entre los alumnos».

Por otro lado, ante la disyuntiva de habilitar a todos los que se lo merecen por su capacidad o sólo a los que ya están dentro de la universidad, casi siempre se opta por lo segundo, lo que fomenta la endogamia. Hasta tal punto funciona esto que hacer lo contrario no se entiende. Por lo demás, el acceso a una plaza como profesor depende en lo esencial del azar y de la casualidad, en absoluto de la cualificación. Eso provoca que muchos de los mejores se queden fuera y que muchos mediocres desempeñen papeles sobresalientes dentro de las universidades. Para Weber, en los criterios de selección del personal docente, lo raro no son los fallos sino el hecho de que haya un número tan elevado de aciertos. Si a eso se suma la intromisión política en lo universitario (sea ésta del signo que sea), tendremos que los principales beneficiarios serán los mediocres acomodaticios y los ambiciosos. A pesar de que casi siempre parezca mediar la buena voluntad, la ocupación de las plazas universitarias suele tener en todos los casos algo de bochornoso, hasta el punto de que los profesores suelen querer olvidar las circunstancias y discusiones que precedieron a su ingreso en la universidad.

Pero aunque, gracias al azar, algunos profesores cualificados consigan ingresar en la universidad, no es fácil que eso redunde en una mejora de la calidad de la misma. Todo profesor […] podía, en teoría, ofrecer cualquier programa sobre su especialidad; ahora bien, ello sería visto como una «desconsideración impertinente» hacia los profesores más antiguos… son éstos los que según una ley no escrita han de dar las clases principales, habiendo de cargar el resto con lo menos atractivo. Para Weber la universidad alemana se mueve, a semejanza de la americana, hacia la forma de empresa de «capitalismo de estado» en la que hay separación entre el trabajador y los medios de producción. El obrero allí sería el asistente.

En la pág. 489 de Pedro Andrés Piedras Monroy, «Una lectura de Humboldt. Max Weber y la universidad alemana», Arbor, clxxxiv, 731, mayo-junio de 2008 (Madrid), págs. 481-493, URL estable a partir de julio de 2008: http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor