septiembre 2010


No se preocupen, ya se lo pongo para que lo entiendan: Las necesidades del mundo son tantas y tan recias que el que fuere discreto no se espante de cosa que vea ni faltas que las gentes hayan, de no poder cumplir sus palabras. Palabrita de Alfonso de Zamora. Del que acabo de descubrir, por cierto, un colofoncillo fechado en Toledo en 1536 en el que justifica la quema de los libros judíos. No gana uno para disgustos.

Como les iba yo a hacer sufrir viendo a ver si descifraban estos letrajos (con lo que yo he sufrido). Y qué sería de este chiringuito sin la parroquia: como si no supiéramos que para la marcha de verdad hace falta tener un público.

Pero el libro habría sido mucho mejor si […] se hubiera ceñido a lo que sabe y no se hubiera esforzado tanto por decir algo «importante».

Tony Judt, «La buena sociedad: Europa frente a Estados Unidos» [«Este ensayo fue el artículo culminante de una serie publicada en The New York Review of Books entre 2002 y 2006, en la que analizaba la situación de Estados Unidos bajo George W. Bush, su reputación internacional en declive y el contraejemplo de Europa. Puede ser interesante que la respuesta más sentida a este artículo fuera la de unos lectores estadounidenses profundamente ofendidos por haber denigrado la imagen y los productos de Starbucks»], traducción de Belén Urrutia, Sobre el olvidado siglo xx, Madrid, Taurus/Santillana, 2008, págs. 379-394 [384].

Fragmentos de un manuscrito misceláneo de Alfonso de Zamora: Gran regla [כלל גדול]… Pues la cosa [כי הדבר] acompañados de dos manículas.

Leyendo el último post del blog Aguas internacionales de Ramón Lobo en El País no he podido dejar de señalarle un par de cosas:

«Anoche soñé que un tanque derribaba las paredes de mi casa, entraba en mi dormitorio y me hablaba del Holocausto. ¡Parecía totalmente real!»

El Roto, que cada día disecciona la realidad desde sus viñetas con más acierto que periodistas, analistas y políticos, publicó el 5 de julio una que provocó la protesta del embajador de Israel en España, Victor Harel, muy atento siempre a todo lo que se publica en España. […]

Las tesis del embajador han provocado la respuesta de Kurt Brainin desde Buenos Aires titulada Judíos y palestinos: comparación falaz. Es el punto de vista de un judío, cuya familia fue masacrada en el Holocausto y que rechaza su utilización para justificar políticas actuales que nada tienen que ver con el extermino de seis millones de judíos durante el nazismo. […]

Sería interesante conocer opiniones de los lectores.

Me he tomado la libertad de concitar el interés de Ramón Lobo (es el undécimo comentario que, según escribo este post, es el primero por orden de aparición):

Sin duda. Sería asimismo interesante comprobar los datos antes de publicar análisis. La viñeta, como la carta de Víctor Harel, es de hace cuatro años. Por supuesto, en la carta de Víctor Harel no hay la más mínima referencia a «los judíos “su derecho a un Estado-nación propio” y dice “Israel para los judíos y Palestina para los palestinos”» porque habla[ba] de otra cosa. La carta de Kurt Brainin responde a una carta de Raphael Schultz, embajador de España en Israel desde hace ya algún tiempo en sustitución, precisamente, de Victor Harel. La carta de Schultz respondía a un artículo de Luz Gómez García, quien, a su vez, respondió a la carta de Schultz con otra carta al director. Recorrer este camino desde 2006 hasta 2010 me ha llevado menos de cinco minuto y lo he recorrido, exclusivamente, a través del archivo del periódico en que trabaja y escribe Ramón Lobo. Puestos a ser elegantes, hubiera sido deseable que Lobo enmarcara la carta de Brainin: transcribiéndola como la transcribe da idea de que es parte de su texto y, por tanto, de que Lobo es judío (?) y ha perdido a la mitad de su familia en el Holocausto (??). Un poco de maquetación no hace daño nadie.

El 11 de junio de 2009, en su blog personal, Ramón Lobo afirmaba: «Cuando no importa la vida humana, la de un animal puede resultar una insignificancia. Ése es el error, la reconstrucción ética, como el periodismo, empieza por los detalles».

Sí, Lobo, ese Lobo.

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שָׁלוֹם רָב שׁוּבֵךְ, צִפֹּרָה נֶחְמֶדֶת,
מֵאַרְצוֹת הַחֹם אֶל-חַלּוֹנִי –
אֶל קוֹלֵךְ כִּי עָרֵב מַה-נַּפְשִׁי כָלָתָה
בַּחֹרֶף בְּעָזְבֵךְ מְעוֹנִי.

Avecilla hermosa, te saludo al volver / de tierras cálidas hasta mi ventana: / a tu voz que me adeuda lo que mi alma ha consumido / en invierno, cuando dejaste mi morada.

זַמְּרִי, סַפֵּרִי, צִפּוֹרִי הַיְקָרָה,
מֵאֶרֶץ מֶרְחַקִּים נִפְלָאוֹת,
הֲגַם שָׁם בָּאָרֶץ הַחַמָּה, הַיָּפָה,
תִּרְבֶּינָה הָרָעוֹת, הַתְּלָאוֹת?

Canta, cuenta, mi adorada avecilla, / de aquel distante país las maravillas, / ¿es que en aquel país de cálida belleza / se prodigan igual males y penurias?

הֲיֵרֵד כִּפְנִינִים הַטַּל עַל הַר חֶרְמוֹן,
אִם יֵרֵד וְיִפֹּל כִּדְמָעוֹת?
וּמַה-שְּׁלוֹם הַיַּרְדֵּן וּמֵימָיו הַבְּהִירִים?
וּשְׁלוֹם כָּל-הֶהָרִים, הַגְּבָעוֹת?

¿En lo alto del Hermón lloverá como gotas de perla el rocío / o lloverá, cayendo, como gotas de lágrimas? / ¿Y qué noticias hay del Jordán y sus aguas cristalinas, / de las sierras y collados?

וְאַחַי הָעֹבְדִים, הַזֹּרְעִים בְּדִמְעָה –
הֲקָצְרוּ בְרִנָּה הָעֹמֶר? –
מִי יִתֶּן-לִי אֵבֶר וְעַפְתִּי אֶל-אֶרֶץ
בָּה יָנֵץ הַשָּׁקֵד, הַתֹּמֶר!

Mis hermanos que trabajan y que siembran con lágrimas, / ¿habrán cogido alegres las brazadas? / ¡Quién me diese alas para volar al país / en que broten los frutos de almendros y palmeras!

כְּבָר כָּלוּ הַדְּמָעוֹת, כְּבָר כָּלוּ הַקִּצִּים –
וְלֹא הֵקִיץ הַקֵּץ עַל-יְגוֹנִי,
שָׁלוֹם רָב שׁוּבֵךְ, צִפּוֹרִי הַיְקָרָה,
צַהֲלִי-נָא קוֹלֵךְ וָרֹנִּי!

Por más que terminen mis lágrimas y pesares, / no habrá visto su fin mi aflicción. / Te saludo, mi avecilla querida, que vuelves: / ¡que se colme tu voz de gozo y alegría!

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Casi un post en directo. Llaman al Là-bas, si j’y suis de France Inter (bueno, de Daniel Mermet, no nos engañemos) y dejan un recado. Que se están manifestando en Arrás (ya saben: la grêve générale). Y que se están manifestando con «unos compañeros españoles, llegados de Saragosse». Transcribo:

Obrero despedido, patrón colgao.

A continuación:

Reforma laboral para la Casa Real.

Concluye la compañera francesa: «Et oui, ça marche!»

Lo primero, me supongo, es la mondialisation bien entendida. Lo segundo, la excepción cultural. Un castizo diría, quizá, que ambas proclamas casi valdrían por un poema del sábado pero yo no, que no me considero muy castizo. Así que mañana habrá uno. Veremos.

Mientras, de los archivos de un maestro:

Es algo tan habitual –tan bobo, pero tan habitual– como los gritos hiperbólicamente asesinos que se lanzaban por aquí antaño en algunas manifestaciones de izquierda, del tipo «¡Obrero despedido, patrón colgao!» o «¡Queremos pan, queremos vino, queremos a Fraga colgao de un pino!», tradición que ha encontrado extraña prolongación en ciertas consignas, no menos truculentas, que hemos podido oír recientemente en concentraciones convocadas por la AVT y el PP.

Y en el mismo Là-bas, si j’y suis diversos ciudadanos corresponden a la ácida reportera bisoña si los han tomado como rehenes con la huelga. Una señora, esperando el RER hacia el centro de París, indignada, brama que sí. Que la han tomado como rehén. Que es inaceptable. Que la espera es terrible. En fin, que va a llegar tarde un cuarto de hora a su trabajo. Es verdad que es que la única que responde en ese tono de una docena larga, quizá.

Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que éstos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.

Eclesiastés, vii, 10 (trad. de Casiodoro de Reina)

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