marzo 2010


Hoc tibi soli putas accidisse et admiraris quasi rem novam, quod peregrinatione tam longa et tot locorum uarietatibus non discussisti tristitiam grauitatemque mentis? Animum debes mutare, non caelum. Licet uastum traieceris mare, licet, ut ait Vergilius noster,

Terraeque urbesque recedant

sequentur te, quocumque perueneris, uitia.

Hoc idem querenti cuidam Socrates ait, ‘quid miraris nihil tibi peregrinationes prodesse, cum te circumferas? premit te eadem causa quae expulit’. Quid terrarum iuuare nouitas potest? quid cognitio urbium aut locorum? inritum cedit ista iactatio. Quaeris quare te fuga ista non adiuuet? tecum fugis. Onus animi deponendum est: non ante tibi ullus placebit locus.

¿Solo habría de haberte pasado a ti, y te extrañas como de cosa nueva, que con tan largo viaje y con tal variedad de lugares no hayas disipado la tristeza ni lo abatido de tu mente? Has de mudar de alma, no de cielos. Aunque hayas surcado el vasto mar; aunque, como indica nuestro Virgilio,

tierras y ciudades hayan quedado atrás,

te siguen, arribes donde arribes, los vicios.

A uno que se lamentaba de esto mismo replicó Sócrates: «¿Por qué te admiras de que tus viajes no te aprovechen, cuánto más largas son? Tú resultas ser la causa misma que te impele». ¿Cómo puede hacerte gozar lo noveodoso de cada país? ¿Cómo conocer metrópolis y lugares? Semejante jactancia resulta vana. ¿Te preguntas por qué semejante huida no te ayuda? Porque contigo mismo huyes. Has de abandonar el fardo del alma: no antes podrá algun sitio ser de tu agrado.

Lucio Anneo Séneca, Epistulae morales ad Lucilium, libro iii, ep. xxviii

Modestamente, entre los De Prado y los Plumed (los linajes que se juntan en quien subscribe) se reúnen unas cuantas costumbres que en otros parajes se podrían considerar dignas de sorpresa, tal vez hasta de inquietud. El gusto de mi padre por la tauromaquia (discreto, sin alharacas ni desbordamientos de ninguna clase) es, sin duda, una excentricidad (que pasaba inadvertida hasta hace poco en mi tierra), me pregunto si mayor o menor que el hecho de que mi padre se pasara casi toda su infancia (de posguerra civil española, por más señas) casi a dieta diaria de cocido. En el pueblo de mi padre (que es el mío) se siguen otros fetichismos dignos de estudio aunque para nada extraordinarios ni en tierras de Castilla ni, más generalmente, en España: se subastan, por ejemplo, las andas que sujetan el catafalco o peana o sostén en que se saca a la Virgen (esta virgen, ¿debe llevar mayúscula o minúscula?). Ah, y se perpetran paellas gigantes (sin chorizo, que yo recuerde, aunque todo podría ser). Una fiesta española sin manduque a tutiplén es como un jardín sin flores o una matsá con levadura.

Por tierras de Monreal, que son las tierras de origen de mi madre, entre Daroca y Calamocha, no muy lejos de Molina de Aragón (que, cosas de la toponimia, está en Castilla – la Nueva – y no en Aragón), se practicaba un rito que algunos de mis antepasados directos debieron de sufrir al consumarse el trance de morirse, que es siempre un trance delicado (menos para el que se va que para los deudos, me parece). Al difunto se lo colocaba en el suelo, para amortajarlo, ya aseado (no «escorcado», que parece que es modismo poco usado en nuestra parte de Aragón).

Y, asimismo, los Plumed se vestían de unos judíos un poco peculiares con vestimenta atrabiliaria de romanos de cartón piedra, como ya dejamos dicho en su momento.

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«cuatro madres de Israel…»

Entre mis aficiones más inexcusables y reprehensibles figura la de leer las cosas que publica Avraham Burg. Aprovechando las fechas en las que estamos, ha salido hoy un artículo suyo del que me ha parecido oportuno dejar traducido, a pura vuelapluma, un fragmento. En parte conecta con algo de lo que trataba Alan Brill el otro día en su blog The Book of Doctrines and Opinions. He aquí parte de lo que dice Burg:

כל הקריאה הגדולה ההיא, “שלח את עמי”, לא היתה מתאפשרת לולא תפישת החירות של חמש נשים אמיצות: יוכבד, אמו של משה, שהפרה את פקודת ההשמדה הפרעונית; שתי המיילדות שסייעו בידה; אחות משה, השמרטפית המקראית; ובת פרעה שהצטרפה למרי. הן היו הראשונות להבין את הדופק העמוק של לב הסוגיה והנהיגו את המהפכה האנושית, הלאומית והפמיניסטית הראשונה.

Tamaño llamamiento («Deja ir a mi pueblo»: Éxodo vii, 16) no se habría hecho posible si no hubiera sido por el sentido de libertad de cinco mujeres bravas: Yojébed, madre de Moisés, que infringió la orden de destrucción de Faraón; las dos comadronas que le prestaron ayuda; [Miriam,] la hermana de Moisés, la nodriza de la Biblia; y la hija de Faraón que se unió a la rebelión. Fueron las primeras que entendieron la profunda repercusión del meollo de la cuestión y dirigieron la primera revolución humanista, nacional y feminista.

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Mon père était tellement de gauche, on a eu tout plein d’accidents, il refusait la priorité à droite systématiquement

Mi padre era tan de izquierdas que hemos tenido un montón de accidentes: nunca quería dar la prioridad a su derecha.

Fatals Picards, «Mon père était tellement de gauche», Le sens de la gravité (2009).

Hoy el Archivo cerraba a las 11 (¿y 25?) así que, de común acuerdo con mi conciencia, me he dedicado a farnasear todo el día con horario de Biblioteca Nacional de Madrid, de Biblioteca Histórica de la Complutense o de El Corte Inglés: de nueve de la mañana a nueve de la noche. Decidido a perpetuar mis mejores tradiciones antropológicas, me he bajado a por el café con cruasán un momento al Perù, barecito de barrio con insospechadas asociaciones: ahí pasó parte de su juventud de liceo un querido amigo de esta y de otras cuantas casas virtuales pero bien reales. Cuando tal amigo hizo coincidir proyectos y vida con la principal referencia romana de los Perurim/פירורים de Alfonso, se quedaron a vivir por este mismo barrio y el Perù siguió siendo referencia obligada. Luego lo ha sido de los becarios de la Escuela Francesa de Roma, ergo mío también. Me ha sido dado coincidir con unas becarias la mar de francesas que tienen sin embargo una costumbre la mar de poco francesa: pararse a un café de media mañana. Hoy, sin embargo, he bajado solo (principalmente por los estragos del pot des boursiers de anoche: ¿por qué a los franceses se les da tan bien el transnoche excepcional – la débauche – y no el bullicio cotidiano?) Bueno, solo no: con La Repubblica y L’Unità, esta última para ir viendo si era verdad, como me han dicho, que ha cambiado a mejor después de que Concita De Gregorio se haya hecho cargo de la dirección.

Me he sentado en las mesas del saloncito self-service que permite cappucino y cornetto con nutella por un euro setenta y cinco, armado de mis dos compañeros periodísticos. Enfrente de mí, por casualidad, había tres chicas, quizás de liceo. Primero hablaban de amores, porque a los veintipocos, si es que llegaban (creo que no), ciertamente resulta difícil creer que hablaran de rijos, así sin más. No he prestado mucha atención: mi radar ha querido prestar más atención que yo dada la lozanía y frescura de las muchachas, pero me he concentrado en la lectura de L’Unità. En un momento dado el otro radar, el político o cívico o ciudadano, ustedes dirán, se ha puesto en marcha: las chicas (las tres) se quejaban de haber recibido una carta personalizada de parte de Silvio Berlusconi: Gentile Silvia… «Ma che cazzo mi conosce lui per chiamarmi ‘gentile’?!», decía una (creo: mi memoria retentiva en italiano figura muy bajo en la lista de mis pocos talentos). Luego ha seguido una conversación bastante larga sobre política, pura política: que si adónde vamos, que si dónde venimos, que si qué remedio le ponemos a esto (fíjenseme: no «si» le ponemos remedio a esto sino «cuál»). En un momento dado me ha dado por fijarme en la frescura y la lozanía de las tres muchachas pero no por sus hechuras físicas sino por sus posturas ciudadanas. Luego se han ido con rumbo para mí desconocido.

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Siquidem singuli [in] singulis cellulis separati ita omnia per Spiritum sanctum interpretati sunt, ut nihil in alicuius eorum codice inventum esset quod in ceteris vel in verborum ordine discreparet.

Pese a estar separado cada uno en una celda individual, resultó que todo lo tradujeron por obra del Espíritu Santo, de forma que nada en ninguno de sus manuscritos se ha hallado que no concordara, ni siquiera en el orden de las palabras, de los demás.

Isidoro de Sevilla, Etimologías, libro iv («De los libros y oficios eclesiásticos»), cap. iv («De los traductores»), § 2.

Da noticia Luciano Canfora en su La biblioteca scomparsa («La biblioteca desaparecida», Palermo, Sellerio, 1986, págs. 141 a 144 de la reedición de 2009) de la plática o coloquio que mantuvieron ‘Amr bin Al’ás (عمرو بن العاص), conquistador musulmán de Egipto, y el patriarca jacobita Juan I, el sábado, 9 de mayo del 639, al respecto de varios puntos de los Evangelios. En el coloquio estaba presente, según se cuenta en el relato, un sabio judío. De todo da noticia, al parecer, el proprio Juan I en el manuscrito olim British Museum (ahora British Library de Londres), additional 17.193, que presentó, editó y tradujo François Nau en su artículo «Un colloque du patriarche Jean avec l’émir des agaréens et faits divers des années 712 à 716 d’après le ms. du British Museum add. 17193» en el tomo 5, serie xi, del Journal asiatique de 1915 (la traducción francesa del pasaje se puede encontrar aquí, así como el texto del original en siriaco).

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Creo que fue hacia 2004 (sería fácil comprobarlo pero ando gandul) cuando pasé doce días inolvidables en Budapest. Alguna vez lo he contado: en mi recuerdo, el fuerte de los budapestinos en particular y de los húngaros en general no era el inglés, como tampoco lo es de los madrileños en concreto y de los españoles en su generalidad. Además, hablar húngaro no se cuenta entre mis escasos talentos, el alemán que gasto es más una hipótesis que una realidad y de ruso ando cortito, cortito. Y no se me ocurría qué otro sabir de comunicación internacional podía utilizar en Budapest, teniendo en cuenta la ausencia constatada del yiddish en las estanterías lingüísticas de toda Centroeuropa por defunción repentina aunque planificada de casi todos sus usuarios (lo mismo que el judeoespañol balcánico, todo sea dicho). Así que utilicé lo que he descrito como la «diplomacia de la sonrisa»: un verdadero descanso para un políglota. En mi recuerdo, que puede ser traicionero, no lo niego, pero es mío y hago con él lo que quiero, hubo muy buena voluntad por ambas partes (por la de quien esto subscribe y por la de los budapestinos con que me topé) y me pareció que nos entendimos: yo sonriendo y enseñando notas escritas en húngaro que me daban en la recepción de la residencia (con notable alborozo de los recepcionistas, claro) y mi contraparte magiar echándole muy buena voluntad. Por supuesto que de vez en cuando contamos con Krisztina de trujamán pero eso son otras historias que quizá cuente en otra ocasión. De Budapest salió alguna otra cosa que me ha reportado muchas satisfacciones, aunque menos de las que me ha reportado hasta el momento este blog (ni pueden hacerse a la idea de cuantas).

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Ac utinam eo essent docti omnes animo, quos Hispania nostra habet permultos, ut ambitione, invidia, contentione fastidioque cuncta despiciendi, vel quae ipsi scribant, deposito, inciperent tandem suorum utilitati consulere, et quae subtiliter prudenterque saepe, literis consignare ut ad omnes eorum industriae fructus dimanaret.

Y ojalá que todos los sabios, que nuestra España tiene en gran número, fueran de la misma opinión, para que, abandonado la ambición, la envidia, la rivalidad y desechada la soberbia de despreciar todo, incluso lo que ellos mismos escriben, empezaran finalmente a velar por el provecho de los suyos y a registrar en letra escrita lo que a menudo reflexionan con penetración y prudencia, para que el fruto de su aplicación se extendiera a todos.

Sebastián Fox Morcillo, De imitatione seu formandi styli ratione libri II, Amberes, Martin Nuyts (Martinus Nutius), 1554, f. 5, lado verso, traducción y edición de Victoria Pineda, en Miguel Ángel Garrido Gallardo (ed.), Retóricas españolas del siglo xvi escritas en latín, Madrid, CSIC, Fundación Hernando de Larramendi, 2001 (Biblioteca Virtual «Menéndez Pelayo» de Polígrafos Españoles, vol. 3), citado en Ignacio Javier García Pinilla, «Aperiat oculos Hispania: los disidentes españoles exiliados del siglo XVI como activistas», en Francisco José Aranda Pérez y José Damião Rodrigues (eds.), De re publica Hispaniae: Una vindicación de la cultura política en los reinos ibéricos en la primera modernidad, Madrid, Sílex, 2008, págs. 187-209 [194].

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Il fine propostosi nella fondatione e nell’erettione dell’hospitio de convertiti non è stato altro che di sodisfare ad un’obligo di carità che hanno tutti i cristiani, e singolarmente quelli di Roma, di soccorrere quelli che vengono alla fede.

El fin propuesto al fundar y erigir el hospicio de los convertidos non ha sido otro que el de satisfacer una obligación de caridad que tienen todos los cristianos, y singularmente los de Roma, de socorrer a los que acuden a la fe.

Carta del sacerdote escocés William Leslie a Mariano Sozzini, padre oratoriano, fechada el 3 de septiembre de 1680, conservada en el Archivo Secreto Vaticano, Ospizio Convertendi, I, folios 294 (lado recto) a 333 (lado recto), editada en Sergio Pagano, «L’ospizio dei Convertendi di Roma fra carisma missionario e regolamentazione ecclesiastica (1671-1700)», Ricerche per la storia religiosa di Roma : studi, documenti, inventari, Roma, Edizioni di storia e letteratura, 1998, vol. x, págs. 313-390.

Uthi Rom är och ett stoort huus benämpt Convertite, uti delta gå alla som willia låta omwända sign ifrån sin Religion till dhe Romerska Chatolskas Ceremonier och sedan inbillat blifwer han Ceremonialiter omwändt, och är att merckia det dem gifwes alt dheras uppehälle fritt så länge dhe äro der inne, sedan blifwa dhe medh någon annan lägenheet försedde. Och är mestedelen Orsaken att sombl. Gåår dit in när Vexeln utheblifwer och dhe inga penningar mera hafwa.

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