Matritensium


[En la misma serie.]

Aeropuerto de Barajas 3

Terminal T4

Absorbe transmite acumula refleja

Irene è la città che si vede a sporgersi dal ciglio dell’altipiano nell’ora che le luci s’accendono e per l’aria limpida si distingue laggiù in fondo la rosa dell’abitato: dove è più densa di finestre, dove si dirada in viottoli appena illuminati, dove ammassa ombre di giardini, dove innalza torri con i fuochi dei segnali; e se la sera è brumosa uno sfumato chiarore si gonfia come una spugna lattiginosa al piede dei calanchi.

Irene es la ciudad que se divisa al asomarse por el borde del altiplano a la hora en que se encienden las luces y, en el aire límpido, se distingue allá abajo en el fondo la rosa de lo habitado: donde tiene mayor densidad de ventanas, donde se despeja por senderos apenas iluminados, donde amasa sombras de jardines, donde levanta torres con las lumbres de las señales. Y si la tarde está nublada, una claridad difuminada se hincha como una esponja lechosa al pie de las cárcavas.

Palacio de Telecomunicaciones

Quelli che guardano di lassù fanno congetture su quanto sta accadendo nella città, si domandano se sarebbe bello o brutto trovarsi a Irene quella sera.

Los que miran desde arriba conjeturan sobre lo que está sucediendo en la ciudad, se preguntan cómo sería, bueno o malo, hallarse en Irene esa misma tarde.

Edificio Metropolis

A questo punto Kublai Kan s’aspetta che Marco parli d’Irene com’è vista da dentro. E Marco non può farlo: quale sia la città che quelli dell’altipiano chiamano Irene non è riuscito a saperlo; d’altronde poco importa: a vederla standoci in mezzo sarebbe un’altra città; Irene è un nome di città da lontano, e se ci si avvicina cambia.

En ese momento, Kublai Khan espera que Marco hable de Irene según se la ve desde dentro. Y Marco no puede hacerlo: no ha conseguido saber qué ciudad es la que los del altiplano llaman Irene, aunque bien poco importa: si se la contempla estando en mitad de la misma, ya sería otra ciudad. Irene es un nombre de ciudad desde lejos y, si te acercas, cambia.

Palacio de Oriente lateral Campo del Moro

La città per chi passa senza entrarci è una, e un’altra per chi ne è preso e non ne esce; una è la città in cui s’arriva la prima volta, un’altra quella che si lascia per non tornare; ognuna merita un nome diverso; forse di Irene ho già parlato sotto altri nomi; forse non ho parlato che di Irene.

La ciudad, para quien pasa sin entrar, es una, y otra distinta para quien la misma ciudad retiene y nunca la abandona. Una es la ciudad a la que se llega por primera vez; otra, la que se deja para no volver. Cada una merece un nombre distinto. Quizá de Irene ya he hablado con otros nombres. Quizá, solo he estado hablando de Irene.

Italo Calvino, Le città invisibili, 1972.

Jordi Savall y Le Concert des Nations con Rolf Lislevand (guitarra) y José de Udaeta (castañuelas), Quintetto nº 4 in re maggiore “Fandango” per corda et chitarra (G.448) de Luigi Boccherini (1798), «Grave assai» (tercer movimiento); «Aeropuerto de Barajas 3», foto de raktargy, 10 de enero de 2009; «Terminal T4», foto de Hans & Gret, 19 de noviembre de 2007; «Absorbe, transmite, acumula y refleja», foto de Ad líbitum, 26 de marzo de 2009; «Ayuntamiento» (olim Palacio de las Telecomunicaciones), foto de inthesitymad, 23 de junio de 2008; «Cúpula del edificio Metrópolis», foto de inthesitymad, 23 de junio de 2008; «Vista lateral del Palacio Real», foto de R. S. Antonio, 29 de marzo de 2008.

 

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[En la misma serie.]

Fuente Madrid

[A continuación, una primicia en este blog: una firma invitada. Por razones que no tengo que explicar porque no veo por qué, la firma será anónima.]

Madrid se desliza entre las calles hundidas, los andamios, armazones prescindibles invadiendo aceras, las calzadas negras y el aire humeante que se eleva como un coloso pesado sobre los peatones despistados y los edificios eternos.
Y la gente comenta, ríe, llora, aclama, sostiene, dibuja, vende, compra, admira, desea… Se escapa entre el murmullo incesante de pisadas perdidas sin búsqueda aparente.
El tráfico es inseguro, constante y aumenta a medida que pasan las horas, se vuelve un goteo permanente.
Madrid es capital, pero con pinceladas de antigua villa rancia en sus callejones más estrechos y viejos. Esos mismos en los que el silencio prima sobre las pisadas por baldosines de piedra, donde puedes invitar a un tinto de porrón con un queso curado en la Sierra de Guadarrama.
Madrid es cosmopolita, sin embargo se escapan trazos de provincia desencantada en sus calles. Laberintos interminables de oscura y dudosa reputación, de pavimentos mal asfaltados, de desperdicios ubicados en lugares equívocos, de gentes uniformadas, casi al unísono, por la gran marca Gallega y las prendas del mejor Corte, que abarcan como avaros todos los escaparates de las zonas comerciales.
Madrid es metrópoli, cuyos únicos resplandores modernos se pierden en las grandes ventanas, espejos de la luminosidad que impregna el cielo de Madrid. Infinito azul vivo, de los rascacielos desperdigados. Las últimas tendencias siempre llegan tarde a Madrid, las primeras innovaciones se retrasan como los vuelos de Iberia.
Madrid no es un mapa cuadriculado, ni una ciudad modelo, ni hermosa capital.
Es un enredo de pasiones: son ojos achinados plasmando monumentos, una encantadora de calles serpentinas, unos bailes africanos al son de las ventas de CD, ocio extenuante a la puerta de los musicales, árboles en retiro, miradas perdidas, flautas de caña, guasás y guitarras en vagones de metro, historias jamás contadas, una puerta inexistente coronada por un reloj, que invoca a todos a seguir el rito cada Fin de Año…La ciudad de lo sueños perseguidos, la ciudad de los contrastes, la ciudad abierta, la ciudad de todos, porque “Si vienes a Madrid eres de Madrid”…
Aquí, todos dejan a un lado las rutinas diarias en charlas a media tarde en una plaza perdida del centro, con un grupo de amigos, y una cerveza fría, mientras observan recorrer sus calles escuetas y replegadas a dos chicas cogidas de la mano.

Charla en el jardin

«Fuente», foto de Jobber E-69, 23 de abril de 2009; «Museo Sorolla», foto de glorialsupervia, 6 de septiembre de 2008.

[En la misma serie.]

«La felicidad posible…»

Juan Diego Flórez canta 'La flor de la canela' desde la terraza del Teatro Real de Madrid (2 de junio de 2009).

Juan Diego Flórez canta 'La flor de la canela' desde la terraza del Teatro Real de Madrid (2 de junio de 2009).

Juan Diego ha comprendido hace mucho tiempo que el canto es aire. Y no se ha conformado. Ha llenado ese aire de luz, de serenidad, de belleza sonora. Lo hace todo con una extraordinaria naturalidad y transmite una sensación de placer atemporal, extraño, de otra galaxia. En la sociedad actual del espectáculo y las ocurrencias con pretensiones de genialidad Juan Diego representa la pureza. En vez de recrearse en los efectos especiales los humaniza. Su canto fluye con una sensibilidad alimentada por la inteligencia. Tiene tanto corazón como cabeza, desprende tanta calma como alegría. […]

Dedicó el recital al inolvidable Alfredo Kraus, fallecido hace diez años. Fue un detalle de un gusto exquisito. Las huellas del tenor canario flotaban en el ambiente. […]

Le gritaron desde la sala «qué majo eres» y nos sentimos identificados con el espontáneo. Puso Juan Diego al público en pie con la exhibición de sobreagudos de arias de ‘El barbero de Sevilla’ o La ‘hija del regimiento’ y llegó al corazón con una versión apasionada de ‘Júrame’ o, ya en la calle, desde el balcón, dirigiéndose al público de la plaza de Oriente, con ‘La flor de la canela. Juan Diego Flórez demostró una vez más que el canto puede ser un vehículo idóneo para transmitir la felicidad posible.

José Ángel Vela del Campo, «El aire, la luz (Crítica: ópera)», El País, 3 de junio de 2009; sobre el recital de Juan Diego Flórez en el Teatro Real de Madrid, el martes, 2 de junio de 2009, retransmitido en directo por pantalla gigante a los congregados en la Plaza de Oriente.

Cerramos la paradeta unos días, hasta la semana que viene. Si me queréis escribir, ya sabéis mi paradero. Que terminemos con bondad y clareza esta semana y que empecemos con los mismos dones la que viene. (Se queda abierto, como es de rigor, nuestro servicio de bar).

[En la misma serie.]

Cuando vengas a Madrid, chulapa mía,
voy a hacerte emperatriz de Lavapiés,
y alfombrarte de claveles la Gran Vía
y a bañarte con vinito de Jerez…

Agustín Lara, «Madrid» (¿1940s?), o en una versión algo más clásica, cantada con acento argentino.

Cartelismo

La chica de ayer

djumbes chica

Mi rincon favorito de Madrid

Mimesis (Madrid flickr)

Chica (Sir Demanding)

Bubbles

The balcony

«Cartelismo», foto de Aijon, 6 de enero de 2008; «La chica de ayer», foto de canecillo2, 25 de abril de 2009; «djumbes chica», foto de weninew, 17 de mayo de 2009; «Mi rincón favorito de Madrid», foto de Un mundo feliz, 30 de julio de 2008; «Mímesis», foto de Mandarina Asesina, 13 de julio de 2008; «Chica», foto de Sir Demanding, 10 de julio de 2007; «bubbles», foto de Sandra Asenjo, 2 de junio de 2007; «The balcony», foto de David en la Rama, 23 de julio de 2008.

Actualización: He enlazado la versión clásica fetén, que se me había liado con otro vínculo.

[En la misma serie.]

Canción para ese día

chueca...

He aquí que viene el tiempo de soltar palomas

Chueca_028

en mitad de las plazas con estatua.

«Para inculcar en las almas un vivo y duradero amor a la poesía, debemos empezar por inculcarlo en el alma del niño.»

«Para inculcar en las almas un vivo y duradero amor a la poesía, debemos empezar por inculcarlo en el alma del niño.»

Van a dar nuestra hora. De un momento

Chueca_030

a otro, sonarán campanas.

Untitled

Mirad los tiernos nudos de los árboles

«¡Hace falta mucha fantasía para soportar tanta realidad!»

«¡Hace falta mucha fantasía para soportar tanta realidad!»

exhalarse visibles en la luz

Plaza Chueca, Madrid (luces)

recién inaugurada. Cintas leves

Chueca street

de nube en nube cuelgan. Y guirnaldas

Plaza Chueca (cartel)

sobre el pecho del cielo, palpitando,

Chueca (señal chicos)

son como el aire de la voz. Palabras

plaza de Chueca (niños)

van a decirse ya. Oíd. Se escucha

Chueca_029

rumor de pasos y batir de alas.

mamiya m645 serenity 2

Jaime Gil de Biedma

«chueca…», foto de a_marga, 31 de diciembre de 2004; «Chueca_028», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «Carlos Fernández Shaw, cerca de Plaza Chueca y Calle Gravina, Madrid», foto de hanneorla, 2 de abril de 2007; «Chueca_030», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «Madrid (Chueca)», foto de lorenzo x, 4 de octubre de 2007; «Actuación en la plaza de Chueca 01/11/07», foto de peroqueperformativassomos, 2 de noviembre de 2007; «Plaza Chueca, Madrid», foto de Drew at large, 21 de diciembre de 2008; «chueca street», foto de marilink, 13 de julio de 2005; «Plaza Chueca», foto de yonas1, 22 de mayo de 2008; «Chueca», foto de amedran, 14 de febrero de 2009; «plaza de Chueca», foto de Mike el Madrileño, 27 de febrero de 2009; «Chueca_029», foto de Peninqué, 5 de julio de 2008; «mamiya m645 serenity 2», foto de Edward Olive, 10 de mayo de 2007.

[En la misma serie.]

«C’est la fête au cliché»
[«Es la fiesta de los tópicos»]
Bénabar, «À la campagne», Infréquentable (2008)

«100 razones para amar Madrid (los lectores nos cuentan porqué les gusta tanto la capital)», anuncian en On Madrid («la guía de El País para conectarte a la ciudad»), número 157, del viernes 22 al jueves 28 de mayo de 2009, con falta de ortografía incluida.

Veamos:

Las hay geográficamente disléxicas:

En Madrid lo tenemos todo cerca, ¡incluso el mar! Está a tan solo 350 kilómetros. A esta ciudad no le falta de nada, hay tiendas de todo tipo, locales para todos los gustos, restaurantes de todas partes…

funcionarialmente modelnas (con cierta dificultad de uso de la ortotipografía):

En Madrid, nació un periodo de la historia cultural de nuestro país muy importante: la Movida. Por eso, y por lo que queda de ella, amo esta ciudad.

cinemaniacamente gastrópodas:

Amo Madrid por el Efecto Woody Allen. Él adoraba Manhattan porque a las 3 de la mañana podía comer en la calle un chop suey. Madrid es lo más parecido que existe, pero con tallarines chinos en la Gran Vía.

intelectualmente paisajísticas:

Me gusta Madrid por las charlas y lecturas al sol en la azotea de La Casa Encendida: sol, cielo azul y horizonte de antenas por delante. ¿Se puede pedir más a una ciudad?

manifiestamente falsas:

Porque Madrid no te pregunta nada para aceptarte, y eso, hoy día, es un bien escaso.

rijosamente heterosexuales o criptolesbianas:

Por las hermosas chicas que dan color a la ciudad.

animalísticamente humanizadas:

Por los paseos con mi perro Napoleón por el parque Juan Carlos I, un lugar tranquilo en medio de la vorágine de la capital. Madrid también puede ser de los animales…

estresadamente absurdas (y futbolísticamente cargantes):

Por ese Real Madrid que tantos disgustos nos da últimamente. Y por su frenético ritmo, que me lleva al límite pero que me mantiene siempre a tope.

sensatamente realistas:

Porque es cutre sin pretensiones y porque aquí están mi casa y mi familia.

antitancredianas (de «hacer el Don Tancredo»), por si hubiera escépticos:

Aquí todo el mundo llega tarde a los sitios, no hay disciplina militar. Da igual esperar, si se hace con una caña.

con ambición de poner las cosas en su sitio:

Me gusta tanto Madrid, que vivo en Guadalajara y me hago más de 100 km. cada día para venir a trabajar.

tópicamente noctámbulas:

Aquí nunca repito un sitio para comer, cenar o tomar una copa… y no se acaban.

perdidamente guiris:

Salir de cañas (especialmente en esta época), las oportunidades que ofrece de encontrar nuevas vías (trabajo, amigos…) y la oferta cultural y su buena ubicación geográfica.

incomprensiblemente alentadoras:

En Madrid pierdes tu propia identidad, pasas desapercibido al 100%. Eres una hormiga más en un hormiguero inmenso.

tópicamente blandurrias aunque filántropas:

Por el cielo que tiene, único, y por su gente que cada día me gusta más.

contradictoriamente entrópicas:

Amo Madrid por el Rastro y las cañas posteriores. Y porque con el transporte público tardo muy poco en llegar al aeropuerto.

anarquistas (¡A las barricadas!):

Porque cada vez que llueve, la ciudad termina colapsándose.

Porque no pertenece a nadie y está tan viva que ha sobrevivido 16 años de administraciones tratando de convertirla en otra aburrida y ordenada ciudad europea.

chuliambientales (con piercing encima del mentón y debajo del labio superior inferior):

Por el ambientillo de Malasaña y los conciertos chulos. ¡Ah! Y porque está en el centro de España y es más fácil llegar a otras ciudades.

autísticas:

Porque acoge, protege y cuida.

toponímicas:

Por la poca distancia que hay entre la calle del Acuerdo y la del Desengaño.

masoquistas:

Por el Atlético de Madrid. Por ir al Vicente Calderón, cantar el himno y abrazarme al de al lado cuando marcan.

Pero, en fin, a mí las que me convencen son las surrealistas, más cercanas sin duda a la naturaleza última de este poblachón especulativamente caótico:

Amo a Madrid por su mar.

Calle de los Tres Peces

«El imperio contraataca», del disco Marines a pleno sol de Los Nikis (1986); «Calle de los Tres Peces», foto de Asia Lillo, 13 de octubre de 2007; «Aquí no hay playa», The Refrescos (1986, 1989)

[En la msima serie.]

«No saben que los guapos son los raros,
todo el mundo lo sabe aunque no lo diga nadie […]»

Manel, «Els guapos són els raros»,
Els millors professors europeus (2008).

Fui sobre agua edificada

Sin titulo Puerta Cerrada

Muro a la Latina

Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son.

¿Conocen ustedes alguna ciudad que tenga un lema tan cargado de potencial poético como esta? Yo tampoco, pero admito correcciones en los comentarios. ¿Y tienen ustedes amigos que vivan justo enfrente de tanto potencial (en una calle de toponimia tan lírica como de la Cava Baja)? Pues , yo, .

«Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son», foto de Amayita, 13 de septiembre de 2004; «Sin título» (Plaza de Puerta Cerrada), foto de e d d d d d d d i e, 1 de junio de 2008; «Muro a la Latina», foto de follettomonello, 31 de diciembre de 2005.

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