Peixos per l’aire

Com fórem del cel exilats…

Antoni Canals

Tots els amors que dic, han anat fent l’amor,
són ara l’amor únic. Tots els amors, les vides,
tots els noms que no he dit, ja l’amor sense nom,
gloriosament anònim, amargament anònim,
si es vol l’amor assumpte de la seua misèria,
de la seua conscient misèria, de l’incendi.
Mai no serà un plàcid record: serà una empenta,
el pubis contra el pubis, una empenta afanyosa.
L’amor s’ha fet solemne, s’ha fet un ritu greu,
una formalitat. Mire, des de l’altura
del dia i l’any aquells, adorables tossals,
cossos, noms, dies, fúria. Tota la vida, amor,
fins encontrar la forma suprema de l’amor,
oh tu que omplis els dies com un got d’aigua clara
com si abans de conéixer-nos mai hi hagués hagut dies,
com si abans de conéixer-nos no haguéssem existit.
Has obert la finestra i mires el carrer.
Des d’on escric et mire i m’agrada mirar-te.
Pares la taula; allargues el cos sobre la taula.
Des d’on escric et mire, i m’agrada mirar-te.
De costat, en el llit, traus els comptes del dia,
resols un crucigrama, i dorms, dorms llargament,
mentre et pense, t’invente, et recorde, et retorne,
omplis els meus papers com m’has omplit la vida,
amb una voluntat lluminosa de viure,
com un cànter ple d’aigua de Nàquera o de Serra
com un taronger febril de Marxuquera.

Vicent Andrés Estellés, Llibre de meravelles (València, 1971).

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«Veo un monte grande de muchos viejos zapatos,
suelas e paños rotos e viejos hatos,
e veo las tus manos llenas de garabatos:
dellos están colgadas muchas gatas e gatos».

***

Mi viaje al hebreo (y al árabe) empezó por el catalán. Creo que en catalán fue la primera vez en que fui consciente de la xenofobia, pasiva en primer lugar y, algún tiempo después, activa. Aunque es una historia que me queda por contar, y que contaré, al principio se me suponía que el interés por Alfonso de Zamora se me tenía que fundamentar en su gramática. Y la gramática es una ciencia fundamentalmente necrófila, amante morbosa de ese sueño de la razón convertido en monstruo que es la normativa. En lo que afecta al hebreo, la gramática es como una segunda piel adherida a tres mil y pico años de tradición. La tradición, claro está, es mucho más antigua que la gramática pero una forma pertinaz de aherrojar el mundo entre hebraístas, hebreos o no de nación, es ponerle puertas al campo. Quizá Alfonso de Zamora fuera también un necrófilo, puesto que no cabe ninguna duda de que fue, sobre todo, un gramático, pero, nacido en el campo como era, tuvo problemas para cerrarle las puertas y estabular al onagro del idioma. Les pondré un ejemplo que entenderán pocos, me temo. Si a uno le enseñan hebreo es más bien improbable que le avecen en una sutileza que yo aprendí, sin embargo, desde el principio de lo que me enseñaron en hebreo (la enseñanza que me impartieron en hebreo fue muy sutil). Una de los signos vocálicos (תנועות, movimientos, en realidad, igual que se dice en árabe) de los que se sirve el hebreo es la nada, al parecer. Suele llamarse shevá (aunque es más que probable que Alfonso lo pronunciara algo así como seuá). Es, ya les digo, la nada (y así se lo enseñan a uno). En inglés, que ha sido desde hace cuatrocientos años una lengua de lo más bíblica, sirve para indicar la vocal que suele llamarse neutra (que existe también en catalán, pero no en el catalán que yo aprendí). Como a falta de pan buenas son tortas y el que tiene hambre con panes sueña, los gramáticos encargados de enseñar el hebreo suelen fijarse en lo que dicen al respecto otros gramáticos, revestidos de autoridad sobrevenida por dos hechos incontrovertibles: están muertos y enterrados desde hace siglos y fueron gente de suyo sistemática. Por supuesto, esas gramáticas solo fueron un remedo de la tradición, fundamentalmente de lectura en el caso que nos ocupa, no la tradición misma (la tradición tiende, por sistema, a no ser sistemática; en este aspecto se parecen, la tradición y la vida). Y, mucho menos que la tradición misma, la gramática no es la lengua que con un espejismo de siglos quiere hacernos llegar amorosamente esa tradición que sistematizaron las gramáticas. Según los gramáticos que pueblan los predios estabulados del hebreo, sus sistemáticos, muertos y enterrados antecesores de los que todos deberíamos aprender fueron la familia que ellos suelen llamar Kimhi y que yo me permito llamar Qamhí. En mi caso, yo sigo la tradición que me interesa: la de Alfonso de Zamora. Según estos Qamhí, granadinos de origen y provenzales de avecindamiento por ineludible circunstancia de su exilio, ese shevá o seuá fantasmagórico debería pronunciarse /e/ siempre que se le suponga alguna existencia brevísima a la nada vocálica que en sí mismo sería el shevá o seuá. Así, ביד («en mano», «por mano») sería /beyad/. ביום («en día», «en el día [de]») sería /beyom/. De esta y no de otra manera me enseñaron a mí que tenía que leerlo (puesto que de leer, que no de hablar, iba la cosa).

Muchos años después de esta enseñanza y de este aprendizaje, llegué a Alfonso de Zamora y a su gramática hebrea de 1526, las Introductiones artis grammatice hebraice nunc recenter edite. En su folio B (página 13), Alfonso nos salta, sin previo aviso:

Dicen además los judíos que el seuá se pronuncia en ocasiones como la vocal i o a, si resulta que al seuá le sigue inmediatamente una yod con cualquier otro punto vocal, por lo que se pronuncia como la vocal i: ביד biiad, «en la mano», y ביום biion, «en el día».

En este brevísimo pasaje hay dos menudencias (¿podría hablarse de un «pasaje seuá» siguiendo la definición de seuá como «vocal de duración doblemente breve» y, por tanto, impronunciable? –porque la primera condición de un profesor gramatical de hebreo es no pronunciar el hebreo, salvo arrimándolo a su castellano, si tal fuera su lengua primera–). La primera menudencia, claro está, es que Alfonso le lleva la contraria a los Qamhí y a toda la tradición presuntamente sefardí que los gramáticos del hebreo nos han repetido desde que los Qamhí escribieran sus obras, en la Provenza de los siglos xii y xiii: lo que es /biyad/ y /biyom/ tendría que ser /beyad/ y /beyom/, claro. Y, para colmo de insubordinación (y esta es la segunda menudencia), en la página impresa no sale /biyom/ sino /biyon/, con ene. ¿Será que al carácter impreso le faltan el hombro y la pierna (o cola) que, por el margen derecho, distinguen una <m> de una <n>? ¿O será que el castellano materno de Alfonso se aliaba con el arameo en la aversión fonológica por las emes finales? De esto último no podemos saber nada: aunque la coma no suele ir precedida de un espacio en este impreso de Alfonso, en la misma página donde sale este pasaje hay alguna ocasión en que la coma sí está precedida de un espacio. Así pues, el componedor (¿Rodrigo de la Torre?; Alfonso tiene el detalle de presentárnoslo y de elogiárnoslo al final de la gramática), ¿sería un hebreo converso arameizante? ¿O pronunciarían así los judíos sefardíes de antes de 1492, en Zamora o Alcalá?

Por el impresor Rodrigo de la Torre, artesano recto y fiel, entendido en el arte de corregir las letras e imprimirlas más que cualquiera de los que se hallan en el reino de España.

Tradujo el mismo breve pasaje Federico Pérez Castro entre 1944 y 1950:

Por mano de nuestro impresor Rodrigo de la Torre, artesano recto y acreditado, y conocedor del oficio, fueron compuestas las letras; y sus tipos fueron lo mejor de todo lo que se encontró en el reino de España.

Es precisamente la traducción otro de esos aspectos de ponerse a investigar sobre Alfonso de Zamora que no se me suponían al principio pero que ha acabado siendo una dedicación principal ahora que, espero, se acerca el final de esta contienda con el silencio acumulado de los siglos y la dislexia consuetudinaria de varias generaciones de intérpretes.

Si gustara de las metáforas más de la cuenta, quizá diría que la traducción es una amante traicionera. En realidad, por seguir por la misma senda equívoca de las metáforas, suele ocurrir como con las amantes: el problema suele ser provenir de la impericia de la segunda parte contratante más que de la naturaleza casquivana de la primera parte contratante del festejo amoroso, la traducción en el caso que nos ocupa. Un caso curioso, estrictamente personal (una trivialidad, una menudencia, un detalle nimio) me ocurre a mí desde hace tiempo con una canción, probablemente menor, epigonal, trivial, metafóricamente banal –qué duda cabe– de Joan Manuel Serrat. Vaya usted a saber por qué (quizá porque junto con la xenofobia, aprender catalán supuso iniciarse en la xenofilia) siempre me ha resultado uno de esos apoyos que uno necesita para ir viviendo la vida, sin eficacia pero con cariño. El otro día, por circunstancias de importancia vital que ahora no vienen al caso, me vi en el brete de tener que traducir la canción de la que hablamos, del catalán original a mi español de nacimiento. «Lenguas próximas», suelen llamarlas. Lo que es verdad. Todas las lenguas son la misma lengua, y siempre ha sido así y siempre lo será, como sabemos desde que un suizo ginebrino lo enunciara en la misma institución parisina, la Escuela Práctica de Altos Estudios, a la que yo llegué hará cinco años y pico, sin saber dos cosas hoy de vital (de nuevo) importancia: que no muy lejos de esa casa de estudios enfáticos proseguían su vida, discretos para mi percepción distraída, dos personas fundamentales ahora en mi vida, Alfonso de Zamora (en forma de apéndice incorrupto y manuscrito en la Biblioteca Nacional de Francia) y N. El orden es cronológico, por su aparición (no, no llegué a París para tratar de Alfonso ni para tratar a N.) que no por su relevancia. La cronología es, en ocasiones, tan precisa como falaz.

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Mudai, pois, o sentido e o cuidado,
Somente amando aquelas esperanças
Que duram pera sempre co’o amado.

Cambiad, pues, sentidos y cuidado,
Amando solamente la esperanza
Que siempre durará con el amado.

Luís Vaz de Camões

Misterio

¿Por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?
¿Por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?

Jorge Eduardo Eielson

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Auch jetzt erschrecke ich wie alles beim
Schreiben und Sprechen zu Silben und Vorsilben
wird und Rücken an Rücken in den Regalen
zu Büchern
fünf Buchstaben kürzen ein Leben
auf ein Wort zusammen und zehn, nein elf
sprechen von einem Jahrhundert und
Schicksale brauchen noch weniger Lettern
eine Silbe genügt daß wir Bescheid
wissen ob einer lebt oder ablebt
o diese Kürze der Sprache die es nicht fassen kann


Incluso ahora me asusto de cómo, hablando y escribiendo,
todo se vuelve partículas y sílabas
y lomos tras lomos en las estanterías
se vuelven libros
cuatro letras abrevian una vida
a nada más que una palabra y cinco, no cuatro,
hablan de un siglo y pocas más precisan los destinos
una sílaba basta para que sepamos
si uno vive o desvive
ah, tan conciso este idioma que no puede abarcarse

Walther Petri

(interpretación de C. Navarro)

Hier

Mijn stappen in deze straat
Weerklinken
……………….in een andere straat
waar
…….ik mijn stappen hoor
passeren in deze straat
waar
Slechts de mist werkelijk is

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De Top

Het geschrevene dat diegenen nalieten
Op wie jouw angst zich beroept kan je niet redden;
je bent de anderen niet en je weet je thans
Centrum van het labyrint dat jouw stappen
Vlochten. Niet de doodsstrijd van Jezus
Noch die van Socrates, noch de sterke gouden
Siddharta die bij het doven van de dag
De dood in een tuin aanvaardde zal je redden.
Stof is ook het woord geschreven door
Jouw hand of uitgesproken door jouw mond.
De Hades kent geen mededogen
En de nacht van God is eindeloos.
Je bent gemaakt van tijd, de onophoudelijke
Tijd. Je bent ieder afzonderlijk moment.

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שָׁלוֹם רָב שׁוּבֵךְ, צִפֹּרָה נֶחְמֶדֶת,
מֵאַרְצוֹת הַחֹם אֶל-חַלּוֹנִי –
אֶל קוֹלֵךְ כִּי עָרֵב מַה-נַּפְשִׁי כָלָתָה
בַּחֹרֶף בְּעָזְבֵךְ מְעוֹנִי.

Avecilla hermosa, te saludo al volver / de tierras cálidas hasta mi ventana: / a tu voz que me adeuda lo que mi alma ha consumido / en invierno, cuando dejaste mi morada.

זַמְּרִי, סַפֵּרִי, צִפּוֹרִי הַיְקָרָה,
מֵאֶרֶץ מֶרְחַקִּים נִפְלָאוֹת,
הֲגַם שָׁם בָּאָרֶץ הַחַמָּה, הַיָּפָה,
תִּרְבֶּינָה הָרָעוֹת, הַתְּלָאוֹת?

Canta, cuenta, mi adorada avecilla, / de aquel distante país las maravillas, / ¿es que en aquel país de cálida belleza / se prodigan igual males y penurias?

הֲיֵרֵד כִּפְנִינִים הַטַּל עַל הַר חֶרְמוֹן,
אִם יֵרֵד וְיִפֹּל כִּדְמָעוֹת?
וּמַה-שְּׁלוֹם הַיַּרְדֵּן וּמֵימָיו הַבְּהִירִים?
וּשְׁלוֹם כָּל-הֶהָרִים, הַגְּבָעוֹת?

¿En lo alto del Hermón lloverá como gotas de perla el rocío / o lloverá, cayendo, como gotas de lágrimas? / ¿Y qué noticias hay del Jordán y sus aguas cristalinas, / de las sierras y collados?

וְאַחַי הָעֹבְדִים, הַזֹּרְעִים בְּדִמְעָה –
הֲקָצְרוּ בְרִנָּה הָעֹמֶר? –
מִי יִתֶּן-לִי אֵבֶר וְעַפְתִּי אֶל-אֶרֶץ
בָּה יָנֵץ הַשָּׁקֵד, הַתֹּמֶר!

Mis hermanos que trabajan y que siembran con lágrimas, / ¿habrán cogido alegres las brazadas? / ¡Quién me diese alas para volar al país / en que broten los frutos de almendros y palmeras!

כְּבָר כָּלוּ הַדְּמָעוֹת, כְּבָר כָּלוּ הַקִּצִּים –
וְלֹא הֵקִיץ הַקֵּץ עַל-יְגוֹנִי,
שָׁלוֹם רָב שׁוּבֵךְ, צִפּוֹרִי הַיְקָרָה,
צַהֲלִי-נָא קוֹלֵךְ וָרֹנִּי!

Por más que terminen mis lágrimas y pesares, / no habrá visto su fin mi aflicción. / Te saludo, mi avecilla querida, que vuelves: / ¡que se colme tu voz de gozo y alegría!

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אָחוֹת קְטַנָּה   תְּפִלּוֹתֶיהָ

עוֹרְכָה וְעוֹנָה   תְּהִלּוֹתֶיהָ

אֵל נָא רְפָא נָא   לְמַחֲלוֹתֶיהָ

תִּכְלֶה שָׁנָה וְקִלְלוֹתֶיהָ

Una hermana pequeña sus oraciones dispone y sus alabanzas entona. ¡Quiera Dios curarle sus dolencias y que acabe un año y sus maldiciones!

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Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

Octavio Paz, Árbol adentro, 1987.

Feliz año nuevo. Que merezcamos muchos años. Mañana más.

(Foto de una urna funeraria romana conservada hoy en la Basílica de San Apolinar in Classe, cerca de Ravena, en la región italiana de la Emilia-Romagna).

Uns ulls cansats de mirar tots els temps.

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SUPO,
después de mucho tiempo en la espera metódica
de quien aguarda un día
el seco golpe del azar,
que sólo en su omisión o en su vacío
el último fragmento llegaría a existir.

(Raíz de Fragmentos de un libro futuro.
Fragmentos XXXVII de Treinta y siete
fragmentos)

José Ángel Valente, Fragmentos de un libro futuro, Barcelona, 2000.

Esteban Vicente, Triana (collage de la serie Primavera), 1985 (¿pieza en colección privada?)

מזג האויר

קיץ הוא העיפרון
הכי לא מחודד
בקלמר עונות השנה
אני כותב בו
מכתב אהבה
לתופרת שגזרה
מחולצות הנשים
צווארונים שכיסו עורף
ומשולי שמלתן
כמה סנטימטרים
של חורף.
גם השנה, אולי
יהיה חם במקומות הנמוכים

Previsión del tiempo

El verano es el lápiz
Que menos afilado está
En el estuche de las estaciones del año
Con él escribo
Una carta de amor
A la costurera que con las faldas de las mujeres
Ha sacado los cuellos que han tapado la nuca
Y con los bordes de sus vestidos
Algunos centímetros
De invierno.
Puede que este año vuelva a hacer
Calor en las partes de ahí abajo.

Rony Somek (רוני סומק)

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En año de mil y quinientos y treinta y tres y medio el rey don Calros mandó que se hiziesen los moros de reino de Valançia y de Aragón cristianos o se fuesen de la tierra. Los fueros no otorgaron de aberse de hazer cristianos sino aberse de ir ad allí dándoles buen paso por Valençia y paso franco, no danles paso por donde no sea jamás çierto. Nosotros no partiremos, antes morremos, que por ese paso vamos.

Dia de alhamís a veinte y tres de febrero [JdPP: ¿de 1537?]. Esto escribió Mohamad Dobecar, ijo de Mohamad Dobecar el onrado y virtuoso.

Transliteración en caracteres latinos de una nota escrita en caracteres árabes aljamiados en el folio de guarda del manuscrito n.º xvi de la «Junta de Ampliación de Estudios», hoy en la Biblioteca «Tomás Navarro Tomás» del CSIC; manuscrito n.º 58 del catálogo (pág. 316) de la exposición Memoria de los moriscos.

בטרם השער יסגר
בטרם כל האמור יאמר
בטרם אהיה אחר

בטרם יקריש דם נבון
בטרם ייסגרו הדברים בארון
בטרם ייתקשה הבטון

בטרם ייסתמו כל נקבי החלילים
בטרם יוסברו כל הכללים
בטרם ישברו את הכלים

בטרם החוק ייכנס לתוקפו
בטרם אלוהים יסגור את כפו
בטרם נלך מפה

Antes de que la puerta se cerrase,
antes de que todo lo dicho se dijera,
antes de que yo fuera otro.

Antes de que se coagulara la sangre comprensiva,
antes de que se encerraran las cosas en el armario,
antes de que se endureciera el vientre.

Antes de que se taparan todos los agujeros de las flautas,
antes de que se explicaran todas las maldiciones,
antes de que se rompieran los cacharros.

Antes de que la ley entrara por la fuerza,
antes de que Dios cerrara la mano,
antes de que nos fueramos de aquí.

Yehuda Amijai (יהודה עמיחי), traducción española de Raquel García Lozano. Basándose en este poema, compuso Assaf Noy (אסף נוי) una pieza que en el video interpretan la cantante Niva Eshed (ניבה אשד) y la Sinfonieta Beer-Sheva (הסינפונייטה באר שבע), dirigidos por Doron Solomon (דורון סולומון). La intención, según el propio Noy, al componer esta obra fue:

קריאתי בשיר זה העלתה בדמיוני תמונה בה המשורר נמצא על סיפו של קבר. תוך כדי צפייתו באדם הקרוב לו נלקח ממנו לנצח הוא מנסה לומר, בשניות הנותרות לו, את כל מה שאי פעם ירצה להגיד.
את התחושה הזו של זמן מתוח, כמעט עוצר מלכת, ניסיתי להעביר באמצעים מוסיקליים.

Al leer este poema, me vino a la imaginación una imagen en la que el poeta se halla al borde de la tumba. Mientras contemplaba a la persona que tenía a su lado, que le han arrebatado para siempre intenta decir, en los segundos que le quedan, todo lo que nunca querrá decir. Es esta sensación de tiempo en tensión, casi detenido, la que he intentado trasladar por medios musicales.

Llamado/Solicitud de artículos/contribuciones/participaciones; Convocatoria de propuestas (&c., &c.)

X ….Congreso… (Congreso/Taller/Simposio) [¿En qué se diferencian?] de ……………………………….

(subtema de una subdisciplina de un campo ya bastante limitado)

Descriptivo

…………………….. (Subtema) ha concitado en los últimos tiempos interés como campo separado de estudio por gente que se dedica a la investigación del mismo. Los últimos desarrollos en el campo permiten vislumbrar que (añádase hipérbole) se podrá mejorar la vida de todos los seres humanos sobre la Tierra para siempre jamás.

La presente convocatoria del máximo prestigio busca reunir a expertos de reconocido prestigio para un intercambio de resultados e ideas, y para echarse unas cañitas.

Se hará hincapié en «la originalidad y el rigor intelectual» (copia y pega del llamado de contribuciones del año pasado).

Entre los temas se encuentran [sin ser exhaustivos] (=señal de desesperación):

Tantas frasecitas con chispa como se pueda

¡Ponentes invitados!

(Lista de gente cuyos currículos provocan un interés en relación completamente desproporcionada con sus habilidades oratorias).

¡Ubicación! ¡Ubicación! ¡Ubicación!

(¿No has querido siempre ir a un lugar precioso y pasarte el día entero dentro de un palacio de congresos?)

(Fotos de playas soleadas y/o ruinas históricas)

¡Fechas importantes!

(Plazo de entrega del artículo)

(Plazo de verdad de entrega del artículo)

(Plazo de entrega si tu director de tesis es famoso)

(Bueno, vale, ¿qué más da? Somos gente guay: mándanos lo que sea, porfi, porfi, porfi…)

Comité de organización

(Catedrático con responsabilidad puramente nominal)

(Profesores ayudantes que lo hacen todo y nunca se les ocurrió que ser profesor iba a implicar quedarse despierto toda la noche grabando 200 CD-ROMs)

Patrocinado por

Organización con acrónimo

© Jorge Chan, PhD Comics, 25 de junio de 2010.

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Lección única sobre cosas viejas

Ya dije

no sé quién inventa el olor de las casas,

no sé.

Más aún si lo que te gusta es mirar desde arriba
la vista ruinosa de los tejados
y la pared deslucida
y los muros
y las sucias puertas de las casas viejas de aquí.
Más aún,
si ya no recuerdas que
no es el olor
sino la bondad de las cosas
al exhibir su derrota.

Andrea Cote Botero

Trigo

Un campo de trigo revolotea por encima
de las cabezas de mi mujer y de mi hija.
Qué tonto describir así el pelo rubio,
pero es que de ahí brota
el pan de mi vida.

Roni Somek (רוני סומק)

Pintan bastos para la cadencias de estas cosillas zamorescas: Alfonso se está poniendo francamente pesado (la crisis de los cuatro años, hay quien lo llama) y creo que voy a tener que pedirle el divorcio (que en otros ambientes denominan «defensa de la tesis». Yo, con mi anglofilia delirante e irredenta, prefiero la sutil disciplina inglesa: viva [voce]). Pero antes queda la chingadera del papeleo del divorcio (que los burócratas clasifican bajo el epígrafe «tesis doctoral»). Entre pleitos, idas y venidas del juzgado, certificado de penales, de buena conducta (firmado por mi cura y mi rabino; hay quien me ha vendido por ahí deciendo diciendo que yo, al fin y al cabo, soy «lo más judío que he podido encontrar entre los goyim»), de idoneidad, carné de manipulación de alimentos, fe de vida, partida de nacimiento, Rota Romana, guet (גט) como Dios manda, visado por un triunvirato rabínico, que tendría gracia que Alfonso me fuera a dejar a mí, precisamente a mí, aguná (עגונה) a estas alturas… en fin, entre pitos y flautas, adufes y dulzainas, lo menos, lo menos… que antes de un año no estoy soltero (a ojo de buen cubero). Lo dicho: una chingadera. Vamos, no me digan. Como para pensar en casarse otra vez.

Yo voy a ir viendo si podemos ir manteniendo un poco el chiringuito por aquí: todo con tal de no echar el cierre. A mí se me había ocurrido que, de tanto en tanto, podía colarles de rondó alguna cosa: qué les diría yo… ¿una del lingüista accidental? Al fin y al cabo ya me han pillado y debe de ser voz pública que uno va siempre con la antena puesta. Por ir variando, y por acabar la semana (a la judiega, claro) se me ha ocurrido que podrían comparecer por aquí poemas traducidos, principalmente del hebreo, y que podríamos llamarlos «Los poemas del sábado» (que saldrán los viernes, claro. Porque el sábado empieza el viernes como el domingo empieza – y sustituye – el sábado). El de hoy, por supuesto, está dedicado a Giorgio, que por ahí  anda haciendo el ganso, hace doce días ya.

Vamos a ver qué tal nos va saliendo…

שִכחה

עננים לוטשים עיניים אחר מטריות,
ואני אחר רמזים לעברי:
הולך לאורך רחובות רבים
בלי לשמוע איש הקורא בשמי.
פעם שמעתי כי אוויר יכול להכביד
ואילו אבנים יכולות להקל,
היום אני יודע כי שתיקה יכולה להזכיר
ומילים יכולות להשכיח.
הזמן בין מטוטלת העתיד והעבר אינו הווה,
הוא רק מאבד עצמו לדעת
בטפטוף קבוע אל רצפת השִכחה.
אנשים שהיכרתי חוזרים אל רחובות הילדות
ומצלמים בתים שנראה כאילו לא השתנו,
אני מרחיק לאט לאט עוד תמונות מן האלבום
אבל מעתיק לְמחברות חדשות דפי-יומן שדהו.
והמילים, אלו שעוד לא סלחתי להן,
נוטרות לי טינה וממלאות את שירַי.

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La encina, que conserva más un rayo
de sol que todo un mes de primavera,
no siente lo espontáneo de su sombra,
la sencillez del crecimiento; apenas
si conoce el terreno en que ha brotado.
Con ese viento que en sus ramas deja
lo que no tiene música, imagina
para sus sueños una gran meseta.
Y con qué rapidez se identifica
con el paisaje, con el alma entera
de su frondosidad y de mí mismo.
Llegaría hasta el cielo si no fuera
porque aún su sazón es la del árbol.
Días habrá en que llegue. Escucha mientras
el ruido de los vuelos de las aves:
el tenue del pardillo, el de ala plena
de la avutarda, vigilante y claro.
Así estoy yo. Qué encina, de madera
más oscura quizá que la del roble,
levanta mi alegría, tan intensa
unos momentos antes del crepúsculo
y tan doblada ahora. Como avena
que se siembra a voleo y que no importa
que caiga aquí o allí si cae en tierra,
va el contenido ardor del pensamiento
filtrándose en las cosas, entreabriéndolas,
para dejar su resplandor y luego
darle una nueva claridad en ellas.
Y es cierto, pues la encina ¿qué sabría
de la muerte sin mí? ¿Y acaso es cierta
su intimidad, su instinto, lo espontáneo
de su sombra más fiel que nadie? ¿Es cierta
mi vida así, en sus persistentes hojas
a medio descifrar la primavera?

Claudio Rodríguez (poeta de Zamora), Don de la ebriedad, poema tercero del libro primero, 1953.

«Y llamó» (principio del libro del Levítico); Biblia de Lisboa que acabó en la región italiana de la Umbria, producida en el siglo xvi. Manuscrito hebreo n.º 15 de la Nacional de Francia en París, f. 67r.

Todas estas cosas te he escripto, mi Cornelio, no porque va nada en que las sepas, sino que descansa mi espíritu en dezírtelas.

Antonio de Guevara, Relox de Príncipes (1529), versión de Emilio Blanco, Obras Completas de Fray Antonio de Guevara, Fundación José Antonio de Castro, Madrid 1994, tomo ii, pág. 716 (inspirado por Mesa revuelta: el diario de Studiolum).

Seguimos con el impresionismo: no deja de tener su aquel, paradójico mayormente, que el pie de imprenta de los libros de Hakibbutz hameuchad («[Movimiento del] kibbutz unido: Biblioteca de los obreros») se localice en Bne Braq. Me doy cuenta al ver el registro bibliográfico de la antigua JNUL («Biblioteca Universitaria Nacional y Judía»), actual «Biblioteca Nacional de Israel», en Jerusalén, de un libro cuyo título-calambur me llama la atención: האב, הבן ורוח החופש («El padre, el hijo y el espíritu vacacional»), agudica transposición del sintagma רוח הקודש (como si pronunciáramos ‘rúaj akódesh’, «espíritu santo», donde קודש ‘kódesh’ es «santidad») por רוח החופש (prounciando ‘rúaj ajófesh’, donde חופש ‘jófesh’ es «vacaciones» – bueno, y «libertad» –). La historia del libro está contada por aquí, en hebreo, que tampoco se lo voy a dar a ustedes todo hecho.

Esto de seguir los libros nuevos catalogados en la Biblioteca Nacional israelí está muy bien (en fin, para los de este raro oficio de «hebraísta»): se da cuenta uno de la inmensa actividad publicadora jasídica y de que, llegado el caso y si nos diera por ahí (cosas más raras se han visto), se podría leer porque toda esa masa publicada está bien guardadita en la biblioteca nacional jerosolimitana. Como es de bien nacidos el ser agradecidos, debo la idea de subscribirme a los feeds de la ex-JNUL, actual NLI, al chico del Talmud.

Desde lejos, veo por una de las listas que sigo y de la que me he tomado vacaciones, una recaída en la dieta de los diccionarios, hebreos en este caso. El lexicografófago quiere con la mejor intención (le supongo) pero con la poquísima empatía que el hombre gasta (en fin) dar respuesta a una pregunta: cuáles son los dos verbos que en hebreo «clásico» significan, el uno, «matar» (cometiendo homicidio); el otro, «matar» (asesinando) y cual de los dos niega el mandamiento negativo de Éxodo, capítulo 20, versículo 12 (dice él, reduccionista como es: convendría recordarle también Deuteronomio, cap. 5, v. 17). El hombre (lexicografófago) se arma un lío y, busca que te rebusca en el diccionario, dice con autoridad («Queda claro que el texto hebreo usa el verbo que significa ‘no cometer homicidio’) cuando «el texto hebreo» dice lo contrario: רצח es «asesinar» (que es lo que prohibe el Decálogo), es decir, «matar a mala leche», que es como el mostoleño léxico traduce el tecnicismo «alevosía»; no הרג, «matar; cometer homicidio», es decir, «matar sin mala intención» (volviendo a utilizar el mostoleño). Para terminar de rematarlo, aparte de decir que רצח es «cometer homicidio», mete la pata o la gamba (que es lo que mejor convendría a su residencia italiana) y añade a la fiesta el verbo זבח («sacrificar»), como si tal verbo fuera «asesinar» en hebreo. No le niego su paradójica gracia: «el Gran Sacerdote ha asesinado ritualmente dos pichones y tres vacas en el patio del Templo», se podría decir siguiendo esta exégesis lexicomaniaca. Cositas de primer curso de lengua hebrea,* «bíblica» que no «clásica»: de nuevo, supongo que esta apendicitis clásica de la que nuestro lexicografófago hace a menudo gala viene de su residencia italiana y de una sobreexposición a las obras de Palladio (pongo por caso).

Luego nuestro lexicografófago se enreda en un par de chorraditas de antropología religiosa de programa vespertino de radio desinformada, pero son eso: chorraditas. Del mismo género literario que las que escribo yo por aquí, por otra parte, no se me vayan ustedes a equivocar.

Por otra parte, no deja uno de llevarse sustos sin esperárselo: «alcalde [franquista] de Salamanca, gobernador civil [pero puesto por los militarotes] y jefe provincial del Movimiento [cuyo creador ganara el Premio Nobel de Física]», nada menos. ¿Sería por eso que ese viejecito tan presuntamente entrañable me haya producido una cierta urticaria? No le falta nada de razón, sin embargo, a quien nos advierte de la inanidad culpable de dividir el análisis historiográfico en dos fáciles campos de malos y buenos. Salvador Vila (nos cuentan), rector republicano de la Universidad de Granada, casado con judía (Gerda Leimdöfer) y fusilado al inicio de la Guerra Civil, no se quitaba de glosar que la labor del arabismo español había de ser «reconstruir una época de nuestra historia orgánica» (nótese lo de «orgánica»). Que nadie se nos asuste: para historiadores dizque republicanos «orgánicos» baste Don Claudio Sánchez-Albornoz que, aparte de la desagradable práctica de no dar la signatura correcta casi en cada documento que citaba, tenía tendencias algo judeófobas:

Y como el bautismo no había privado a los judíos de sus talentos y habilidades, ni de su devoción por la riqueza, ni de su sutileza para captar la voluntad de los príncipes, enriqueciéndose con sus negocios tradicionales, consiguieron cada día mayores y más firmes posiciones en las corte, en el gobierno central, en el de las ciudades y en el de la misma Iglesia, y llegaron a conseguir señoríos y mandos militares.

España: un enigma histórico, vol. ii, cap. xiv: «Límites de la contribución judaica a la forja de lo español», Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1962 (segunda edición), págs. 163-297 (primera edición de 1957); aunque yo cite por el opúsculo Lo judaico en la forja de lo español, reimpresión sin referencias de este mismo capítulo, Madrid, Movimiento Cultural Cristiano, Librería Dersa, 2003, pág. 66.

Aquellos fueron lodos que todavía nos llenan de chapapote, pese a lo que también parece habitual chapotear en la indigencia profética, desde la ideología contraria (o no tanto) a la de Don Claudio Sánchez-Albornoz:

En general, y resumiendo, la literatura argelina, como muchas de las facetas del propio país que la produce, aparece, cara al inmediato porvenir, como una de las más esperanzadoras y susceptibles de importantes hallazgos y realizaciones, dentro del ámbito general de la expresada en lengua árabe. Desde la pura constitución demográfica hasta las fórmulas específicas de realizaciones político-sociales-culturales que selecciona, Argelia es uno de los países con más proyección hacia el futuro. En tal sentido, pues, y en cuanto como tal literatura nacional acabe definitivamente de asentarse y hallar su línea propia y característica en el contexto general de la dramática y crítica existencia árabe contemporánea, representará sin duda una muy destacada voz a atender y armonizar, participando activa y decisoriamente en el concierto.

Pedro Martínez Montávez, Introducción a la literatura árabe moderna, Granada, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1994, tercera edición (primera edición de 1974), págs. 186-187 (el autor de este blog no se hace responsable de los problemas gástricos que pueda producir la lectura del cacao estilístico de Don Pedro Martínez Montávez).

Me ha vencido la nostalgia y el recuerdo de Risa (z”l) y me ha dado por ponerme a leer Por amor a Judit:

1

En días de calor sube de los muros de mi casa un suave olor a leche. Los muros están enyesados y encalados, las baldosas dominan el terreno, pero el olor me llega de los poros del muro y de los resquicios del piso y se empecina en infiltrarse como un estremecimiento de amor antiguo.

¿Por qué pasarán estas cosas?

Por acabar: ¿«Hebreo moderno arcaico»? se preguntaban el otro día por aquí. Pues Leah Goldberg, por ejemplo, leyendo sus poemas (se podría intentar acastellanarlo en los comentarios por subscripción popular):

En resumen: menudencias. Musarañas. Más.

*Parece que el primer curso de catalogación de manuscritos fue algo más difícil que el primero (y siguientes) de lengua hebrea.

Me imaginé abriendo el armario misterioso de don Mosseh Raphael Aguilar. Dentro, en la oscuridad, me pareció ver a Mauricio Molho haciéndome señas.

Me dirigí entonces a la ventana. En el cielo había unas extrañas, grandes y desoladas islas así como nubes de barro (disformes manchones) entre la hierba verde. Parecía exactamente un cuadro de Salvatore Rosa.

Juan Perucho, Los laberintos bizantinos: un viaje con espectros, 1984.

Traía Maria aquí el otro día una frase de Italo Calvino: Il luogo ideale per me è quello in cui è più naturale vivere da straniero («Mi lugar ideal es aquel donde más natural sea vivir como extranjero»). Dejaba también recuerdo Joan-Carles de un verso de Jordi de Sant Jordi que cantó Raimon (probablemente desafinando, como casi siempre) pero que yo me he encontrado en alguna ocasión murmurando entre dientes, posiblemente con la mirada perdida:

Deserts d’amichs, de bens e de senyor,
en estrany loch y en stranya contrada,
luny de tot be, fart d’enuig e tristor,
ma voluntat e pensa caytivada,
me trop del tot en mal poder sotsmes;
no vey algu que de me s’aja cura,
e soy guardats, enclos, ferrats e pres,
de que·n fau grat a ma trista ventura. […]

Dejado de amigos, bienes y señor,
en sitio extraño y en extraña comarca,
lejos de todo bien, sobrado de quebrantos,
mi voluntad y juicio cautivados,
del todo hállome preso de poder malo;
nadie veo que cuita de mí tenga,
y aherrojado estoy, prisionero y guardado,
de quien dio placer a mi triste ventura.

Animalicos

BNF, ms. Français 218, fol. 325.

Vaya usted a saber por qué, Jordi de Sant Jordi me llevó a Amijay:

זֶכֶר אָבִי עָטוּף בִנְיָר לָבָן
כִפרוּסוֹת ליוֹם עֲבוֹדָה

כְקוֹסֵם הַמוֹצִיא מִכוֹבָעוֹ אַרְנָבוֹת וּמִגְדָלִים
הוֹצִיא מתוֹך גוּפוֹ הַקָטָן – אַהֲבָה

נַהֲרוֹת יָדָיו
נִשְפְכוּ לְתוֹך מַעֲשָיו הַטוֹבִים

El recuerdo de mi padre está envuelto en papel blanco
como bocadillos para un día de trabajo

Como un mago, que saca del sombrero conejos y torres,
sacó de su pequeño cuerpo – amor

Los ríos de sus manos
se derramaron en sus buenas obras.

(Incluido en el poemario Ahora y en otros días [עכשיו ובימים האחרים] de 1955; traducción al español de Raquel García Lozano).

Será que estamos volviendo a hacer las maletas. Mira que hemos corrido tierras… Y hemos visto maravillas…Y a la orillita del mar.

(Carles Dénia y La Nova Rimaire, «Malaguenya de Barxeta», Tan alta com va la lluna, 2008).

'Fuente Huerto de Calisto y Melibea, Salamanca', foto de OscAr_7, 21 de noviembre de 2008

'Fuente Huerto de Calisto y Melibea, Salamanca', foto de OscAr_7, 21 de noviembre de 2008

Fuente de huertos. Había comparado el Esposo a su querida Esposa, no sólo a un lindo huerto, sino también a una pura y guardada fuente. Declara agora más esto segundo, especificando más las calidades de aquella fuente, y dice ‘fuente de huertos’; esto es, no encharcado, sino que perpetuamente manan sin faltar jamás. ‘Que corren del monte Líbano’, que, como habemos dicho, es monte de grandes y lindas arboledas frescas, y muy nombrado de la Escritura; para que de esto se entienda que es muy dulce y muy delgada el agua de esta fuente de que habla, pues nace y corre por tales mineros.

Con lo cual queda pintada una fuente con todas sus buenas cualidades, de mucha agua, muy pura, muy sosegada, muy fresca y muy sabrosa, que jamás desfallece; para que de la lindeza de la fuente del jardín entendamos la extremada gentileza de la Esposa, que es como un jardín y una fuente.

Fray Luis de León, Glosa castellana al Cantar de los Cantares, cap. 4, vers. 15.

שְׂמֹאלוֹ תַּחַת לְרֹאשִׁי וִימִינוֹ תְּחַבְּקֵנִי

Cantar de los Cantares, cap. ii, vers. 6

6. La izquierda

Prosigue la enamorada Esposa demandando

'y... Despertar', foto de ^mAsHiTa^, 30 de junio de 2008.

'y... Despertar', foto de ^mAsHiTa^, 30 de junio de 2008.

socorros para su desmayo. El natural remedio para los que se desmayan de amores es verse juntos y asidos a los que aman y que les muestren favor y señal de amor; porque de allí les viene su trabajo, y de lo mismo les ha de venir su remedio y descanso. Y así la Esposa, estando ya caída en el desmayo, pide a su Esposo que se llegue a ella, y la sustente y ciña con sus brazos. Y no fue en esto negligente el Esposo en lo que dice la Esposa, que el Esposo, visto su desmayo, acudió luego y la tomó en sus brazos; que se hace, conforme a ella pide, poniendo el brazo izquierdo debajo de la cabeza, y abrazando con el brazo derecho. Porque es natural después del desmayo seguirse el sueño, con que torna en sí y se repara la virtud cansada con la pasada lucha.

Fray Luis de León, Cantar de los cantares de Salomón, texto modernizado de José Manuel Blecua (Madrid, Gredos, 1994), reedición de Javier San José Lera, Salamanca, Ediciones Universidad, 2002.

Prima di dormire mi dice la sua frase preziosa: “M’importa di te”. Come al solito non so che restituire.

Antes de dormirnos me dice esa frase suya preciosa: “Me importas”. Como siempre no sé qué replicarle.

Erri de Luca, Montedidio, 2001.

Shir hashirim barehov

[Ella –] Yo dormía pero mi corazón velaba; la voz palpitante de mi amor: [Él –] «Ábreme, hermana mía, amiga mía, mi paloma, mi todo; que mi cabeza está cuajada de rocío, mis cabellos, de nieblas nocturnas.»

[Traducción de Emilia Fernández Tejero].

«שיר רחוב בחצר תיכון הראל» (Poesía en la calle en el patio de la Escuela Secundaria Har’el, Mevaséret Tsión), foto de Tikhon Harel, 31 de octubre de 2008.

אלהים מרחם על ילדי הגן,
פחות מזה על ילדי בית הספר.
ועל הגדולים לא ירחם עוד,
ישאירם לבדם,
ולפעמים יצטרכו לזחול על ארבע
בחול הלוהט
כדי להגיע לתחנת האסוף
והם שותתי דם.
אולי על האוהבים באמת
יתן רחמים ויחוס ויצל
כאילן על הישן בספסל
שבשדרה הציבורית.
אולי להם גם אנחנו נוציא
את מטבעות החסד האחרונות
שהורישה לנו אמא,
כדי שאשרם יגן עלינו
עכשיו ובימים האחרים.

Sombra de arbol

Dios se apiada de los niños del jardín de infancia,
algo menos de los niños de escuela.
De los mayores ya no se apiadará,
los dejará solos,
y algunas veces tendrán que arrastrarse a gatas
sobre la ardiente arena,
para llegar al hospital de campaña
derramando sangre.

Tal vez los que aman de verdad
tenga piedad, y les dé protección y sombra
como un árbol al dormido en un banco
del bulevar.

Tal vez nosotros también gastemos en ellos
las últimas monedas de piedad
que mamá nos dejó en herencia,
para que su felicidad nos proteja
ahora y en otros días.

Yehuda Amijai, del libro עכשיו ובימים אחרים (Ahora y en otros días), 1955; traducción de Raquel García Lozano (con modificaciones del auctor huius libelli).

«Sombra de árbol», foto de madoft, 5 de enero de 2006.

Onze vezes de folhas revestida,
Onze vezes de flores adornada,
Onze vezes de fruto carregada
Te vi, ameixieira, aqui nascida.
Outras tantas também te vi despida,
De folhas, flores, frutos despojada,
Pelo rigor do Inverno saqueada,
E a seco tronco toda reduzida.
Também a mim me vi já revestido
De folhas, flores, frutos adornado,
De amigos e parentes assistido.
De todas eis-me aqui tão desprezado;
Mas tu voltas a ter o que hás perdido,
E eu não terei já mais o antigo estado

Almendros en la niebla

Once veces con hojas revestido,
Once veces de flores adornado,
Once veces de fruto bien cargado
Te he visto, almendro, aquí nacido.
Otras tantas también te vi desnudo,
De hojas, flores, frutos despojado,
Por el rigor de invierno saqueado,
Y a seco tronco todo reducido.
También a mí me he visto revestido
De hojas, flores, frutos adornado,
De amigos y parientes asistido.
De todos heme aquí tan despreciado;
Mas a ti, te ha de volver lo ya perdido,
Y yo, no he de tener jamás mi antiguo estado.

António Serrão de Castro (1610-1684), cristiano nuevo portugués, que pasó diez años en las cárceles de la Inquisición, donde escribió este soneto.

«Ruínas», del disco Pasión de Rodrigo Leão, 2000; «Almendros en la niebla», foto de Miguel Roa Guzmán, 5 de enero de 2009.

A vivir

Quisiera conocerme y conocerte
y calmar esta sed entre tus labios
olvidarme de todos los resabios
y jugar sin el miedo de perderte

no es cosa de aceptar la mala suerte
y llenar el vacío con agravios
lo mejor es quedarse con los sabios
lo más lejos posible de la muerte

no está de más un poco de lujuria
para alegrar las tardes de la siesta
y desarmar la próxima penuria

con tus señas de azar o con las mías
el amor tiene siempre algo de fiesta
a vivir a vivir que son dos días.

Mario Benedetti (1920-2009), del poemario Existir todavía.

«Si non me levás, airiños,
quisáis xa non me conesan»

Adiós, ríos; adiós, fontes
adiós, regatos pequenos
adiós, vista dos meus ollos
non sei cándo nos veremos.

Adiós, ríos; adiós, fuentes;
adiós, arroyos pequeños;
adiós, vista de mis ojos:
no sé cuándo nos veremos.

Miña terra, miña terra
terra donde me eu criéi,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantéi,

Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertica que tanto quiero,
higueritas que planté,

prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,

prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
parajicos piadores,
casita de mi contento,

muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras
da igrexiña do lugar,

molino de castañedas,
noches de luna llena,
campanitas que redoblan
de la iglesia de la aldea,

amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adiós, para sempre adiós!

bayas de zarzamora
que yo le daba a mi amor,
caminicos por el panizo,
¡adiós, para siempre adiós!

¡Adiós, groria! ¡Adiós, contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conoso
por un mundo que non vin!

¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡La casa dejo en que nací,
la aldea que conozco dejo
por un mundo que no vi!

Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero…
¡Quén pudera non deixar!…

Dejo amigos por extraños,
la vega dejo por el mar,
dejo, en fin, cuanto bien quiero…
¡Quien pudiera no dejar!

Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n’é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.

Pero pobre soy y, ay, mal fario!,
la tierra mía no es mía,
que hasta le dan de prestado
la senda por que camina
a quien nació desdichado.

Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto améi,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantéi,
fontiña do cabañar.

Os tengo, pues, que dejar,
huertica que tanto amé,
hoguerita del hogar,
arbolicos que planté,
fuentecica del cabañar.

Adiós, adiós, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterróu,
herbiñas que biquéi tanto,
terriña que nos crióu.

Adiós, adiós, que me voy,
hierbecicas del camposanto,
donde mi padre reposó,
hierbecicas que besé tanto,
tierra que nos crió.

Adiós, Virxe da Asunción,
branca como un serafín:
lévovos no corasón;
pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.

Adiós, Virgen de la Asunción,
blanca como un serafín:
os llevo en el corazón;
pedidle a Dios por mí,
Virgen mía de la Asunción.

Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.

Ya se oyen lejos, muy lejos,
las campanas de O Pomar;
para mí, ¡ay!, pobrecito,
nunca más han de tocar.

Xa se oien lonxe, máis lonxe…
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo…
Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

Ya se oyen lejos, más lejos…
Cada redoble, un dolor;
solo me voy, sin cariño…
Tierra mía, ¡adiós! ¡adiós!

¡Adios tamén, queridiña…!
¡Adios por sempre quizais…!
Dígoche este adiós chorando
desde a beiriña do mar.

¡Adiós también, amor mío…!
¡Adiós por siempre quizás…!
Te digo este adiós llorando
a la orillita del mar.

Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!, ¡meu lar!

No me olvides, amor mío,
si de añoranza me muero…
tantas leguas mar adentro…
¡Ay, mi casica y mi hogar!

Rosalía de Castro, Cantares gallegos, La Habana, Vigo, 1863, según la edición de Ricardo Carballo Calero y Lydia Fontoira Suris, Vigo, Patronato Rosalía de Castro, 1992, cuarta edición, poema nº. 15, pág. 69-71.

Calle Brasil Habana

Mais ó que ben quixo un día,
si a querer ten afición,
sempre lle queda unha mágoa
dentro do seu corasón.

Pero a quien bien quiso un día,
si a querer tiene afición,
siempre le queda una pena
dentro de su corazón.

Aló nas tardes serenas,
aló nas tardes caladas,
fanse máis duras as penas
que nas brandas alboradas.

Allí en tardes serenas,
allí en tardes calladas,
se hacen más duras las penas
que en las muelles alboradas.

Aló nas tardes sombrisas,
aló nas tardes escuras,
fanse máis cortas as risas,
máis negras as desventuras.

Allí en las tardes sombrías,
allí en tardes oscuras,
se hacen más cortas las risas,
más negras las desventuras.

Que non hai será tranquila
para quen remorsos garda,
e máis presto se aniquila
canto máis á noite agarda.

Que no hay víspera tranquila
para quien sus culpas guarda,
y más presto se aniquila
cuanto más la noche aguarda.

I anque ora sorrindo canto,
anque ora canto con brío,
tanto choréi, choréi tanto
como as auguiñas dun río.

Y aunque ahora contento canto,
aunque ahora canto con brío,
tanto lloré, lloré tanto
como las agüicas de un río.

Tiven en pasados días
fondas penas e pesares,
e choréi bágoas tan frías
como as auguiñas dos mares.

Tuve en pasados días
hondas penas y pesares,
y lloré lágrimas tan frías
como el agua de los mares.

Tiven tan fondos amores
e tan fondas amarguras,
que eran fonte de dolores
nacida entre penas duras.

Tuve tan fondos amores
y tan fondas amarguras,
que eran fuente de dolores
nacida entre peñas duras.

Ora río, ora contento
vou polas eiras cantando,
vendo de onda ven o vento
cando vou levar o gando.

Ahora río, ahora contento,
voy por las eras cantando,
viniendo de donde venga el viento
cuando voy a llevar rebaños.

Ora con grande sosiego
durmo na beira das fontes,
durmo na beira dos regos,
durmo na punta dos montes.

Ahora con grande sosiego
duermo a orilla las fuentes,
duermo a orilla las corrientes,
duermo en la cima de los montes.

Airiños, airiños aires,
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airiños, leváime a ela.

Airecicos, airecicos aires,
airecicos de mi tierra;
airecicos, airecicos aires,
airecicos, llevadme a ella.

Rosalía de Castro, Cantares gallegos, La Habana, 1863, extraído de los poemas nº. 17 y 22 (págs. 75-77 y 95-96 de la edición de Carballo Calero y Fontoria Suris).

Hoy se ha celebrado el centésimo cuadragésimo sexto aniversario de la primera edición de uno de los más bellos libros que se han escrito en una de las más bellas lenguas de la Península Ibérica: Cantares gallegos, de Rosalía de Castro. En conmemoración de esa efeméride, desde 1963 se celebra en Galicia el «Día das Letras Galegas». Aprovechen, aprovechen, amontónense en las puertas de las bibliotecas que más a mano tengan y antes abran, y devoren la obra de Rosalía, mucho mejor en gallego, pero nada despreciable tampoco la que escribió en castellano, en el páramo que supuso poéticamente el siglo xix en la España que escribió en español.

Visto el número de exiliados que se cuentan entre los lectores fidelísimos de estos apuntes, no me ha parecido fuera de lugar dar cabida a esta gran, grandísima cantora de la emigración y del destierro.

Me lleva tiempo rondando la idea de que quizá un buen epítome de la historia contemporánea española, contada poéticamente, podría limitarse a una lectura intensiva de Rosalía de Castro (1837-1885), Miguel Hernández (1910-1942) y Vicent Andrés Estellés (1924-1993). En fin, son vicios privados míos, claro, y ya saben lo difícil que es quitarse los vicios.

Y no, la de hoy no encuentro manera de relacionarla con Alfonso de Zamora. ¿Se la encuentran ustedes?

Semanada clara y buena y que los dolores nos duelan justo lo que nos tienen que doler nomás.

«Calle Brasil, Habana Vieja», foto de Jim Skea, 6 de febrero de 2008. Las canciones son Adiós ríos, adiós fontes y Airiños, aires, basadas en poemas de los Cantares gallegos, interpretadas por Amancio Prada y las Pandereteiras de Baio, con la Real Philarmonía de Galicia, dirigida por Maximino Zumalave, en el disco Rosas para Rosalía, Madrid, Fonomusic, 1998.

Uno de los poetas israelíes cuya obra sigo con más atención es Meir Wieseltier. Aparte de la Wikipedia en inglés, hebreo y español, se puede encontrar información sobre el caballero por aquí o por aquí, en el magnífico Modern Hebrew Literature – a bio-bibliographical lexicon de Joseph Galron-Goldschläger.

Tenéis una buena selección de sus poemas, en una competente traducción inglesa por Shirley Kaufman, aquí. No conozco una antología completa de su obra en español. Quizá fuera cosa de ponerse a trabajar en el asunto, ahora que lo pienso. Teresa Martínez Sáiz tradujo algunos de sus poemas en su antología Poesía hebrea contemporánea (Antología), Madrid, Hiperión, 1994. Respecto de la correspondencia entre el sentido de los poemas en hebreo y las traducciones castellanas en este libro de Martínez Sáiz, valga decir que a veces me pregunto si Teresa Martínez y yo aprendimos hebreo en dos kibbutzim distintos: el mío estaba entre Jerusalén y Abu Gosh; el suyo, entre la luna y la nada.

La trayectoria y la vinculación de Meir Wieseltier con su país y con la cultura en hebreo se puede resumir en esta frase de su antóloga, cuando le concedieron el Premio Israel correspondiente al año 2000:

Y Wieseltier, en una época de ciberespacio y terrorismo y esperanzas deshechas, es el ilustre galardonado con el Premio Israel, el mayor honor de su país, que se entregó el Día de la Independencia del año del Milenio, en el 2000, en presencia del establishment israelí (presidente del Estado, primer ministro, ministro de Educación, presidente del Tribunal Supremo, alcalde de Jerusalén, etc.) al más antiestablishment de sus poetas.

Como señala la página de Joseph Galron-Goldschläger, quizá un buen resumen de por donde se anda la obra literaria de Wieseltier sea advertir que su poesía es tan opresiva («una lujuria de mentiras») como vivificadora (fa reviscolar, que dirían en Valencia): sin dejar de poseer una naturaleza fútil es la alternativa a la rendición y la mediocridad.

Otro día leeremos por aquí el poema que le publicaron en Maariv (periódico en hebreo y descripciones en inglés y español) sobre el caso Ṭali Faḥima. Sí, hombre, sí: habéis oído hablar de aquella chica israelí, primero discretamente partidaria de la derecha del Likud, luego probablemente fascinada por la figura de un dirigente de las Brigadas de los Mártires de Alʔaqṣā, responsables de buena parte de los atentados suicidas/automartirios perpetrados en la Segunda Intifada (2000-¿?). Este dirigente acabó recluido en Yenín como parte de una tregua con Israel y pidiendo permisos de salida para ir al oftalmólogo a Rām Aḷḷāh, lo que sacó de quicio a la Sra. Fahima, que describió a su antiguo amigo (sin que se pueda precisar la acepción exacta de sus relaciones) como «puta del servicio secreto israelí». Genio y figura. Faḥima acabó en la cárcel (lo que era bastante lógico), defendida su causa por una activa campaña de la izquierda israelí (lo que también mostraba mucha lógica) que consiguió su excarcelación en 2007 con gran escándalo de la derecha israelí (lo que sigue dentro del orden natural de las cosas).

En resumen: que de estas cosas escribe también Meir Wieseltier poemas.

«Llama a la puerta»...

«Llama a la puerta».

Pero hoy me apetecía intentar darle una pátina de orden, incluso de belleza, al mundo, así que os propongo la escucha de un poema de Wieseltier que hizo famoso en su momento la canción que le escribieron Achinoam Nini (conocida internacionalmente como «Noa») y Gil Dor y que grabaron por primera vez para el disco que hicieron con la (benemérita) Orquesta Filarmónica de Israel en 1998, para una memorable serie de conciertos, titulados globalmente «La Filarmónica en vaqueros», que organizó la orquesta, si no me falla la memoria, en la Ópera de Tel Aviv. Dicen que el disco ronda íntegro por internet, pero vamos, saber, lo que se dice saber, yo no sé nada. Noa es una de mis cantantes preferidas (qué le vamos a hacer) y ese disco en directo y con la Filarmónica es, en mi opinión, uno de esos grandes momentos. Y el poema que cantan es como una invitación a que empiece el día, a que veamos la luz y posterguemos la oscuridad, a sospechar algo parecido a una sutil belleza, a una persiana a medio abrir o a una risa de niñas que no se ven pero se oyen. No sé si me explico…

Por rematar: que lo disfrutéis.

אהבה אני שר אני אומר אהבה

אהבה אני שומע אני נותן אהבה

בוקר עיניים אור אהבה

נשיקה טעימה תודה אהבה

ילדה קטנה מתוקה אהבה

ילדה גדולה מתוקה אהבה

חולצה יפיפייה חדשה אהבה

איזה ריח נהדר אהבה

מי דופק בדלת בטח בא אהבה

לפעמים אני פוחד קצת אבל אהבה

Amor canto digo amor

amor oigo doy amor

mañana ojos luz amor

beso sabroso gracias amor

niña chiquita dulce amor

niña grande dulce amor

falda preciosa nueva amor

qué olor tan maravilloso amor

quién llama a la puerta

seguro viene amor

a veces tengo un poco de miedo

pero amor

«Empty room, Tel Aviv, 2007», foto de hila_photo, 21 de octubre de 2007.

yeled-hu-mashehu-aher2

Un niño es algo distinto. Se despierta
por la tarde y de inmediato se llena de palabras
y de inmediato vibra y de inmediato se calienta
y de inmediato es luz y de inmediato es oscuridad.

Un niño es un Job por el que ya han apostado,
él no lo sabe, se frota el cuerpo
para darse placer y el dolor desaparece.
Y le enseñan a ser un Job bien educado,
a decir «gracias», cuando el Señor da,
y a decir «aquí lo tiene», cuando el Señor quita.

Un niño es una venganza.
Un niño es un misil hacia las próximas generaciones,
lo he lanzado: todavía tiemblo por él.

Un niño es algo distinto: un día de lluvia
en primavera mirar a través de la cerca del paraíso,
besar dentro del sueño
y oir pasos en las agujas de los pinos mojados.
Un niño se salva de la muerte.
Niño, jardín, lluvia y destino.

Yehuda Amijai, del libro Gran tranquilidad: preguntas y respuestas, 1980, traducción de Raquel García Lozano.