prueba AUSA

Se busca paleógrafo castellano avezado en letra procesal de finales del xv y principios del xvi. En su defecto, se busca tratamiento psiquiátrico, psicológico, maestro de budismo zen, excelente componedor de cocktails finos o entrenador personal de boxeo (mediopesado tirando a crucero).

Razón: aquí.

El maestro complutense tiene su coraza: un fuero universitario que le resguarda de las justicias ordinarias y le coloca bajo la judicatura benigna del rector [70] […].

Nota 70: En la constitución lxi [R. González Navarro, Universidad Complutense. Constituciones originales cisnerianas, Alcalá, 1984] se esboza apenas la jurisdicción y la judicatura rectoral. En las reformaciones de la segunda mitad del siglo xvi se especifican minuciosamente los varios aspectos de este fuero rectoral.[Claro, lo mismo que el actual fuero universitario, incluso complutense, si no tuviéramos de gros couillons por rectores.] Esta normativa prevé una serie de registros en que recogerán los actos públicos realizados y se consignarán los datos de las personas afectadas: «un libro auténtico en que [el notario o escribano de la audiencia] ponga todas las condenaçiones, con día, mes e año, declarando quien fue el condenado, quanta la condenaçión y a quien se aplicó y quien la cobró. […] [¿Un?] protocolo enquadernado en que vaya escribiendo todos los autos y ordenando los proçesos y puniendo los autos, estendidos con día, mes e año. […] Los proçesos en hojas de papel enteras, çerrando el pliego e cabeça de cada plana, y al fin de cada auto, y los sustançiales autorizándolos de manera que hagan fee. […] Libro donde se asienten las entradas de los presos, señalando el día y la hora en que entraron en la carçel, y el alguacil que los truxo, y donde también se ponga el día y la hora en que fueron sueltos y por cuyo mandamiento». Se trata de procedimientos cuya documentación no ha llegado a nosotros sin duda por su carácter vidrioso.

Tomado de José García Oro, El Cardenal Cisneros. Vida y empresas, vol. ii, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1992, Segunda parte: «El mecenas. La Universidad de Alcalá de Henares», cap. viii: «Estudiantes y maestros de Alcalá», epígrafe 8: «El profesor complutense», pág. 430. En su La Universidad de Alcalá de Henares en la etapa fundacional (1458-1578), del mismo año de publicación, García Oro parece ¿reproducir? en esencia el mismo contenido y esquema de la segunda parte del segundo volumen de su biografía cisneriana.

Primera reflexión: A poco que uno hurgue, salta la liebre libresca (¿o libraria?).

«Su firma, “El mº Aº de Çamora “, en un convenio con el rector, en 11 de noviembre de 1530, por el que “toma a su cargo apuntar vn libro ebrayco para la librería del colegio, que es la glosa de los Profetas, mayores y menores”, por precio de ocho ducados. – Lib. 4 f., fol. 199», Antonio de la Torre, «La casa de Nebrija en Alcalá…», 1945, pág. 202, nota 72.

אני אלפונשו די סאמורה נקדתי פירוש הספר הזה וסימתי אתו ביום ד יד יום לחדש אוטוברי שנת אלף ותק ולא [ולד] למנין ישועתנו בכאן במתא אלכלה די אינאריש במאמר המורה וחכם גדול בחכמת אלהים דון יואן ג’יל מתקן ושופט בבית החכמה הזה : והנני משביע לו ולכל הבאים אחריו שבועה גמורה וחמורה בשם ישוע משיח גואלנו שאם יהיה בידם לשפוט כמוהו שלא יתן [יתנו] קריאת מושב הלשון הזה אלא למי שידע לקרא בפירוש הזה כדי שלא יונה לתלמידים המתאוים ללמוד הלשון הזה : שנת

Yo, Alfonso de Zamora, vocalicé el comentario de este libro, acabándolo el miércoles, 14 de octubre de 1531[31], de la era de nuestra salvación, aquí, en la ciudad de Alcalá de Henares, por orden del Profesor y gran teólogo, Don Juan Gil, mĕtaqqen y šofeṭ de esta Universidad. Yo le insto, a él y a todos los que le sucedan, a que juren de forma solemne en nombre de nuestro salvador Jesucristo que, si tuviesen una responsabilidad tal que la suya, que den el lectorado de la cátedra de esta lengua solo a quien sepa leer este comentario, de forma que no pueda abusar de los alumnos deseosos de aprender esta lengua. Año

«Colofón […] en el margen inferior del último folio impreso de ese primer volumen», Carlos Alonso Fontela, «Anotaciones de Alfonso de Zamora en un Comentario a los Profetas Posteriores de Don Isaac Abravanel», Sefarad, xlvii, 2 (1987), págs. 227-243, en la pág. 228. Mi edición está tomada por el momento de la suya; mi traducción, no. Los dos volúmenes del Comentario de Abravanel son las cinquecentine cuyas signaturas son Madrid, BUCM, BH DER 687 [primer vol.] y 686 [segundo vol.], signaturas que no dejan de tener su punto de ironía…

Cabe preguntarse con Carlos Alonso: ¿Quién era este Juan Gil? ¿Qué eran esos cargos de la Universidad que Alfonso traduce por mĕtaqqen como «corregidor» o como rector, es decir, el que endereza algo, el que lo pone derecho, es decir, recto; y šofeṭ? «Jueces», efectivamente la Universidad tenía y seguro que García Oro dice alguna cosa, pero no acabo de encontrar donde.

«Alonso de Zamora. Colaborador de la Biblia y catedrático de Hebreo desde 4 de julio de 1512 [nota 69: Torre, Univ. Alcalá. (xxi), 284]. En las cuentas de de 1521-1522 aparece residiendo en la calle nueva que iba del Mercado a San Francisco. En esta calle, en la acera de la manzana de la de Iglesia del Colegio, había seis casas, pequeñas a juzgar por el escaso alquiler [nota 70: “En las cuentas de 1520-1521, lib. 746 f., fol. 80, se citan las casas de por ‘la primera’ hasta la ‘sexta y prostrera’.”] La primera estaba “debaxo del cobertiso de la plaça del Mercado”, “debaxo del cobertiso, que salen las ventanas a la plaça del Mercado”, “debaxo del cobertiso, como entran de la plaça del Mercado a la calle nueva” [nota 71: “Los entrecomillados corresponden a las cuentas de los años 1520-1521, 1522-1523, 1524-1525, en los libros 746 y 747”.] La inmediata, segunda, la tenía en 1520-1521 Pedro de Luxán en 1.687 y medio maravedís; y en 1521-1522, en el mismo precio, “Alonso de Çamora, letor de ebrayco”. En esta casa continuó residiendo bastantes años, hasta después de 1530 [A la nota 72 habrá que hacerle un post aparte]. Un Cristóbal de Zamora, zapatero, figura en los libros desde 1512-1513 [nota 73: “Son numerosas las citas; entre otras, lib. 744 f., fols. 277 v., 452 v., 487”]», Antonio de la Torre, «La Casa de Nebrija en Alcalá…», Emérita, xiii y Revista de Filología Española, xxix, 1945, págs. 201 y 202.

Reflexions a la babalà: ¿Qué era un lector? ¿Sería lo mismo que un regente de cátedra? ¿Ganaría lo mismo? ¿En qué año fue aceptado Alfonso al Colegio de «San Elifonso? Y de paso, ¿le afectó en algo el estatuto de limpieza de sangre de 1519, dos años después de que muriese el Cardenal? Aunque parece que no…

«Antonio de Nebrissa moraua par de la imprenta, y siempre que el Cardenal yua al colegio, encaminaua por allí, y estáuase un rato hablando con él, e él en la calle y Antonio en su rexa. Estaua conçertado con su mujer que entre día no le dexase beuer vino […]», tomado del «folio 214 de un tomo rotulado Alvar Gómez. Memoriales de la historia de Cisneros, conservado en la Biblioteca Universitaria de Madrid», según A[¿ntonio?] de la Torre, «La Casa de Nebrija en Alcalá de Henares y la Casa de la Imprenta de la Biblia Políglota Complutense», Emérita, xiii («Miscelánea Nebrija»), 1945, publicado a la vez en la Revista de Filología Española, xxxix, págs. 175-212. ¿Y para qué vamos a precisar la signatura de los Memoriales… en la Biblioteca Universitaria, verdad?

«Esta nota, un poco amplificada y modificada, pasa a la obra impresa: “quoties ab aedibus suis in collegium veniebat, ad officinam excussoriam, prope quam Nebrissensis habitabat, iter consulto flectabat, et cum eo a fenestra prospectante longos interdum sermones habebat, vel de rebus quas inter legendum assequi non potuerat, vel de negotiis Academiae“», Alvar Gómez de Castro, De rebus gestis a Francisco Ximenio Cisnerio, archiepiscopo Toletano, Alcalá de Henares, 1569, fol. 87 [¿recto, verso? ¿Prosa tal vez?], según A. de la Torre, ibídem, 175.

«En este punto en concreto Alvar Gómez de Castro no está en lo cierto. Nebrija tuvo una sola vivienda en Alcalá desde su llegada a fines de 1513, y estaba separada y alejada de la casa de la imprenta. De ambas proporcionan datos seguros la documentación de la Universidad, principalmente las cuentas de los mayordomos en concepto “alquiles de casas”»4, según A. de la Torre, ibídem, 176.

Nota 4: «A[rchivo] H[istórico] N[acional], Papeles de Alcalá, libros 744 f. y siguientes […]».

«Estos precios están de conformidad con los consignados en la escritura de 4 de mayo de 1526 [nota 36: {AHN, Papeles de Alcalá}, Lib{ro} 3 f., fol. 407], por la que el Colegio en atención a los gastos hechos en el reparo de sus casas, en cuantía superior a 2.000 maravedís, se las concede en arriendo por diez años, pagando: 1.875 maravedís “por la casa principal de su morada, que está frontero de la yglesia del colegio, junto a la casa del açutea, que mora el doctor Carrasco”; 750 “por la casa tienda que está junto con ella, que se sacó de las casas que morava el maestro Lebrixa”; 750 “por otra casa tienda más arriba, junto a la casa que mora el padre fray Bernardino”; 1.125 “por otra casa que tiene juntada a la casa prinçipal que el mora, que sale la puerta a la calle nueva, junto a la casa que mora el maestro Alonso de Çamora“», A. de la Torre, ibídem, 191.

Recordando el tipo de vivienda cum negocio que eran las «casas tienda», con la mente puesta en las magníficas descripciones de Jean Passini en el espléndido Casas y casas principales urbanas: el espacio domestico de Toledo a fines de la Edad Media.

«Maestre Pablo Coronel. Entró al servicio del Cardenal en 1 de septiembre de 1502; y, aunque no regentó cátedra en la Universidad, si fue colaborador de la Biblia [nota 67: “De mi trabajo Servidores de Cisneros; Torre, Univ. Alcalá (xxi), 70-71″]. Desde el año 1512-1513 aparece residiendo en la calle de la Imprenta, gratuitamente, en la casa inmediata a la de los impresores, en unión de un tal Ganboa, y en ella continúa en los años inmediatos. En los de 1518-1519 en esta casa “junto a la casa de la enprenta” vivía, abonando 2.000 maravedís, “Francisco Hernandes, sobrino del maestre Pablo Nuñes [nota 68: “Consta en las de los años 1513-1514 y 1514-1515; en las de los años inmediatos suelen omitirse las casas cedidas gratis. – Lib. 744 f., fols. 275, 489 v.; lib. 745 f., fols. 101, 440 v.”]», A. de la Torre, ibídem, 201.

Ya llegamos, ya…

Reflexión final: Si ya me decía Alex Samely que lo mío eran los nitty-gritty details of life