Centro de Interpretación de la Judería, Segovia (España), con el que se relacionan alguna curiosidad y algún desatino. Alguna reflexión podría suscitar que se haya pasado de la ausencia en los prólogos al aviso en los baños sin solución de continuidad. Tendría que ver qué han hecho en Toledo (breve y encorbatado o prolijo y en pantuflas), si han hecho algo. ¿Habrán traducido ya su guía al hebreo? ¿O seguirán la curiosa –¿pacata?– política lingüística de la Casa Árabe, que tiene su web en español e inglés, pero no en árabe, o de la Casa Sefarad-Israel, igualmente bilingüe español-inglés pero sin rastro de hebreo (o de judeo-español)? Y eso que, al menos, Casa Árabe tiene cursos de idioma, dedicación que no parece contarse entre los objetivos de Casa Sefarad. Además, en la sede de la Casa Árabe en las antiguas Escuelas Aguirre sí tienen la señalización (o señalética o señaléctica o signalética) interior bilingüe, que yo recuerde, en español y árabe. Veremos qué van haciendo los de la Sefarad-Israel ahora que están recién mudados al Palacio de Cañete. Lo mismo se inspiran entre cábalas y meditaciones peripatéticas por el jardín de Cañete. Aunque, visto lo que me llega de lo que les ocurre, con que perviva el chiringuito quizá podemos darnos con un canto en los dientes. Precarios como son estos chiringuitos ni soñar podemos con ascender de categoría, hostelera o gastronómica. No quiero ni pensar que sea porque bien merecido lo tenemos: al fin y al cabo, siempre es la esperanza la última en abandonar el barco.

Dicho lo cual, y separado por no arrejuntar impúdicamente churras y merinas, por si anduvieran (tentado estoy de escribir andaran y voto a Dios y a Lázaro Carreter que algún día lo haré) libres y en París el lunes, 22 de noviembre del corriente, que sepan que se celebrará (en la Sala «Vasari» de la despampanante Galería Colbert) la segunda journée d’études (he aquí la primera) de la cátedra de Paleografía Hebrea de la Escuela Práctica de Altos Estudios. Tienen previsto participar E. Baricci, que ilustrará a la concurrencia al respecto de «Un livre de comptes judéo-italien du début du XVème siècle : l’exemple du manuscrit CCC469»; J. Kogel, quien tiene prevista una intervención sobre el «Shoresh ha-shorashim, à propos du manuscrit Padoue Biblioteca del Seminario Vescovile Ebraico 210»; D. Budzioch, quien ha de explicar lo que tenga a bien explicar sobre «Italian engraved scrolls of Esther from 17th century on the example of the so called Gaster and Klagsbald megilloth»; E. Abate, que anticipará sus próximas dedicaciones hablando «Vers un nouveau catalogue des manuscrits en caractères hébraïques de la bibliothèque Angelica à Rome»; E. Attia, que perorará sobre «L’écriture d’Elie Lévita dans les manuscrits autographes du Sefer ha-Zikhronot»; S. Campanini, presto a desvelarnos su ciencia sobre las «Écriture(s) de Mithridate»; K. (A. C.) Sittig, que tiene encomendada la disección de «Abraham ibn Ezra’s Sabbath Letter: shared production of copies in 16th century Italy»; D. Ruggerini, dispuesto doblemente a tratar de «Bibliologie et codicologie chez Beniamino Foà»; L. Baraldi, que al parecer hilará argumentos sobre «Les manuscrits hébreux d’un marchand cultivé dans la Modène du 17eme siècle. Le cas de Moise Benjamin Foà»; G. Coppola, que nos sumergirá en «Manuscrits philosophiques et cabalistiques italiens  du 16ème siècle, œuvres de David ben Yehuda Messer Léon»;  A. Guetta, dispuesto a introducirnos en las circunstancias de «La production manuscrite multiforme de Yedidiyah ben  Moshe de Recanati, rabbin du 16ème siècle»; y, aunque ser postrero no significa ser último, G. Busi, encargado de cerrar con una gira de reconocimiento la jornada, al hilo de «Italian Kabbalistic Manuscripts. A General  Overview». A mí se me suponía la presencia y la perorata («Judei de urbe (& philologi hebraei de orbe?): Rome, ses Juifs, leurs livres et l’hébraïsme castillan dans la première moitié du xvie siècle») pero movido por dos verdades del barquero (la primera, que no se puede –o quizá no se deba– estar en misa y repicando; y la segunda, que más vale hacer poco pero hacerlo bien que mucho y por cubrir el expediente –esta segunda verdad está pendiente de evaluación por un comité nombrado al efecto–) no puedo asegurar siquiera la presencia aunque quisiera, deseoso de reencontrarme con amigas y amigos, conocidos y saludados. Quizá si no es esta, otra vez será. Hay más días que longanizas, quisiera pensar.