Tipos encollidos, sen pescozo, cetrinos, sudorosos, marraus, con grasa na cinta da bimba, con caspa no cuello de terciopelo do gabán, con uñas reberetadas de negro, con dentes coor de tabaco.

Tipos encogidos, sin pescuezo, cetrinos, sudorosos, marranos, con grasa en la cinta del sombrero de copa, con caspa en el cuello de terciopelo del gabán, con uñas ribeteadas de negro, con dientes color de tabaco.

Manseliña e lene dinamita, o xudeu é a gran forza desorganizadora, o formento da disolución social, que vai rillando os fundamentos de tódalas cousas.

Blanda y suave dinamita, el judío es la gran fuerza desorganizadora, el fermento de la disolución social, que va royendo los fundamentos de todas las cosas.

No soy un panegirista de todo lo que se hizo en España de fines del siglo xv a fines del xvii. Juzgo que a estas alturas esta tarea debe dejarse hoy encomendada a cierto tipo de funcionario distinguido. Por otra parte, en lo que al pueblo judío se refiere, no experimento aquella fruición que experimentan los filosemitas al tratar de todas las cosas de Israel.

(más…)

Us llego amics, senzillament,
els tres quefers humils de sempre:
viure (i menjar) amb decòrum cada dia;
si podeu, endegar cobejança i luxúria.

Os lego, amigos, sencillamente,
los tres quehaceres humildes de siempre:
vivir (y comer) con decoro cada día;
si podéis, componer la codicia y la lujuria.

Joan Oliver («Pere Quart»), «Codicil d’un poeta» (‘Codicilio de un poeta’), Vacances pagades (‘Vacaciones pagadas), Valencia, 1960

Busca buscando otra cosa (cosas de encuadernadores y de libros judíos en la Cataluña del siglo xv que ya saldrán por aquí) me doy de bruces en un pasadizo espectral con esas cosas que tiene el prejuicio y que tanto éxito dieron en su tiempo, por ejemplo, a don Claudio Sánchez Albornoz, patricio filípico y jupiterino:

És clar que ens estimem les coses que hem escrit. Si més no, sempre ens recorden hores de treball i temes d’estudi que mai no han deixat de fer-nos companyia. Aquests temes vivien com una nebulosa dins de nosaltres, i tot anant-los posant per escrit va semblar-nos que els seus contorns se’ns precisaven. Vèiem alhora amb major claredat els punts febles que calia ampliar amb major recerca. El dia que hi posàvem punt final, sabíem que ho fèiem a un estudi que, en el millor dels casos, només tenia una valor provisional. ¿Val la pena d’intentar que cobri nova vida, republicant-lo? No ho sé pas. […]

D’acord amb les normes d’aquesta edició, els textos del Dr. Rubió són reproduïts tal com ell els va publicar, sense canvis ni afegits, llevat de la correcció d’algunes errades mecàniques o d’alguns lapsus lingüístics evidents. […]

Era pel novembre de 1432. La ciutat de Barcelona era farcida d’usurers, flagell antic que mirava d’amagar-se sota mil expedients, banals en aparença per terribles per als qui havien de caure a les urpes dels explotadors de la misèria. Jueus i cristians nous eren sempre tinguts per sospitosos de practicar el préstec usurari, i a llur darrera es parapetaven molts i molts que, sense ésser germans dels jueus per la sang, ho eren per la cobejança.

Qué duda cabe que sentimos cariño por lo que hemos escrito. Cuanto menos, siempre nos recuerdan horas de trabajo y temas de estudio que nunca han dejado de hacernos compañía. Estos temas vivían como en una nebulosa dentro de nosotros y, al ir poníendolos por escrito, nos pareció que sus contornos se nos precisaban. A la vez, veíamos con mayor claridad los puntos débiles que había que ampliar con más investigación. El día que les poníamos punto final, sabíamos que hacíamos tal cosa a un estudio que, en el mejor de los casos, solo tenía un valor provisional. ¿Vale la pena tratar de que cobre nueva vida, republicándolo? No lo sé. […]

De acuerdo con las normas de esta edición, los textos del Dr. Rubió aparecen reproducidos tal como él los publicó, sin cambios ni añadidos, salvo la corrección de algunos errores mecánicos o de algunos lapsus lingüísticos evidentes. […]

Era por noviembre de 1432. La ciudad de Barcelona estaba repleta de usureros, antiguo azote que buscaba esconderse bajo mil expedientes, en apariencia banales por [sic: ¿«pero»?] terribles para quienes iban a caer en las garras de los explotadores de la miseria. A judíos y cristianos nuevos se los tenía siempre por sospechosos de practicar el préstamo con usura y, detras suyo, se parapetaban un gran número que, sin ser hermanos de sangre de los judíos, lo eran por la codicia.

—Jordi Rubió i Balaguer, La cultura catalana del Renaixement a la Decadència, en Humanisme i Renaixement, «Obres completes», Barcelona, Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya y Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1990 (primera edición de 1962), tomo viii, «Pròleg» (‘Prólogo’), pág. 25, «Nota editorial» (pág. 21) y pág. 77.

Qué duda cabe de que sentimos cariño por lo que hemos escrito y de que la cosa no debió de ser un lapsus lingüístico o, al menos, no era uno evidente. En Barcelona (vean la ilustración de la foto) invitan a la reflexión bajo el nombre de Rubió i Balaguer. Pues eso: reflexionemos.

Todas estas cosas te he escripto, mi Cornelio, no porque va nada en que las sepas, sino que descansa mi espíritu en dezírtelas.

Antonio de Guevara, Relox de Príncipes (1529), versión de Emilio Blanco, Obras Completas de Fray Antonio de Guevara, Fundación José Antonio de Castro, Madrid 1994, tomo ii, pág. 716 (inspirado por Mesa revuelta: el diario de Studiolum).

Seguimos con el impresionismo: no deja de tener su aquel, paradójico mayormente, que el pie de imprenta de los libros de Hakibbutz hameuchad («[Movimiento del] kibbutz unido: Biblioteca de los obreros») se localice en Bne Braq. Me doy cuenta al ver el registro bibliográfico de la antigua JNUL («Biblioteca Universitaria Nacional y Judía»), actual «Biblioteca Nacional de Israel», en Jerusalén, de un libro cuyo título-calambur me llama la atención: האב, הבן ורוח החופש («El padre, el hijo y el espíritu vacacional»), agudica transposición del sintagma רוח הקודש (como si pronunciáramos ‘rúaj akódesh’, «espíritu santo», donde קודש ‘kódesh’ es «santidad») por רוח החופש (prounciando ‘rúaj ajófesh’, donde חופש ‘jófesh’ es «vacaciones» – bueno, y «libertad» –). La historia del libro está contada por aquí, en hebreo, que tampoco se lo voy a dar a ustedes todo hecho.

Esto de seguir los libros nuevos catalogados en la Biblioteca Nacional israelí está muy bien (en fin, para los de este raro oficio de «hebraísta»): se da cuenta uno de la inmensa actividad publicadora jasídica y de que, llegado el caso y si nos diera por ahí (cosas más raras se han visto), se podría leer porque toda esa masa publicada está bien guardadita en la biblioteca nacional jerosolimitana. Como es de bien nacidos el ser agradecidos, debo la idea de subscribirme a los feeds de la ex-JNUL, actual NLI, al chico del Talmud.

Desde lejos, veo por una de las listas que sigo y de la que me he tomado vacaciones, una recaída en la dieta de los diccionarios, hebreos en este caso. El lexicografófago quiere con la mejor intención (le supongo) pero con la poquísima empatía que el hombre gasta (en fin) dar respuesta a una pregunta: cuáles son los dos verbos que en hebreo «clásico» significan, el uno, «matar» (cometiendo homicidio); el otro, «matar» (asesinando) y cual de los dos niega el mandamiento negativo de Éxodo, capítulo 20, versículo 12 (dice él, reduccionista como es: convendría recordarle también Deuteronomio, cap. 5, v. 17). El hombre (lexicografófago) se arma un lío y, busca que te rebusca en el diccionario, dice con autoridad («Queda claro que el texto hebreo usa el verbo que significa ‘no cometer homicidio’) cuando «el texto hebreo» dice lo contrario: רצח es «asesinar» (que es lo que prohibe el Decálogo), es decir, «matar a mala leche», que es como el mostoleño léxico traduce el tecnicismo «alevosía»; no הרג, «matar; cometer homicidio», es decir, «matar sin mala intención» (volviendo a utilizar el mostoleño). Para terminar de rematarlo, aparte de decir que רצח es «cometer homicidio», mete la pata o la gamba (que es lo que mejor convendría a su residencia italiana) y añade a la fiesta el verbo זבח («sacrificar»), como si tal verbo fuera «asesinar» en hebreo. No le niego su paradójica gracia: «el Gran Sacerdote ha asesinado ritualmente dos pichones y tres vacas en el patio del Templo», se podría decir siguiendo esta exégesis lexicomaniaca. Cositas de primer curso de lengua hebrea,* «bíblica» que no «clásica»: de nuevo, supongo que esta apendicitis clásica de la que nuestro lexicografófago hace a menudo gala viene de su residencia italiana y de una sobreexposición a las obras de Palladio (pongo por caso).

Luego nuestro lexicografófago se enreda en un par de chorraditas de antropología religiosa de programa vespertino de radio desinformada, pero son eso: chorraditas. Del mismo género literario que las que escribo yo por aquí, por otra parte, no se me vayan ustedes a equivocar.

Por otra parte, no deja uno de llevarse sustos sin esperárselo: «alcalde [franquista] de Salamanca, gobernador civil [pero puesto por los militarotes] y jefe provincial del Movimiento [cuyo creador ganara el Premio Nobel de Física]», nada menos. ¿Sería por eso que ese viejecito tan presuntamente entrañable me haya producido una cierta urticaria? No le falta nada de razón, sin embargo, a quien nos advierte de la inanidad culpable de dividir el análisis historiográfico en dos fáciles campos de malos y buenos. Salvador Vila (nos cuentan), rector republicano de la Universidad de Granada, casado con judía (Gerda Leimdöfer) y fusilado al inicio de la Guerra Civil, no se quitaba de glosar que la labor del arabismo español había de ser «reconstruir una época de nuestra historia orgánica» (nótese lo de «orgánica»). Que nadie se nos asuste: para historiadores dizque republicanos «orgánicos» baste Don Claudio Sánchez-Albornoz que, aparte de la desagradable práctica de no dar la signatura correcta casi en cada documento que citaba, tenía tendencias algo judeófobas:

Y como el bautismo no había privado a los judíos de sus talentos y habilidades, ni de su devoción por la riqueza, ni de su sutileza para captar la voluntad de los príncipes, enriqueciéndose con sus negocios tradicionales, consiguieron cada día mayores y más firmes posiciones en las corte, en el gobierno central, en el de las ciudades y en el de la misma Iglesia, y llegaron a conseguir señoríos y mandos militares.

España: un enigma histórico, vol. ii, cap. xiv: «Límites de la contribución judaica a la forja de lo español», Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1962 (segunda edición), págs. 163-297 (primera edición de 1957); aunque yo cite por el opúsculo Lo judaico en la forja de lo español, reimpresión sin referencias de este mismo capítulo, Madrid, Movimiento Cultural Cristiano, Librería Dersa, 2003, pág. 66.

Aquellos fueron lodos que todavía nos llenan de chapapote, pese a lo que también parece habitual chapotear en la indigencia profética, desde la ideología contraria (o no tanto) a la de Don Claudio Sánchez-Albornoz:

En general, y resumiendo, la literatura argelina, como muchas de las facetas del propio país que la produce, aparece, cara al inmediato porvenir, como una de las más esperanzadoras y susceptibles de importantes hallazgos y realizaciones, dentro del ámbito general de la expresada en lengua árabe. Desde la pura constitución demográfica hasta las fórmulas específicas de realizaciones político-sociales-culturales que selecciona, Argelia es uno de los países con más proyección hacia el futuro. En tal sentido, pues, y en cuanto como tal literatura nacional acabe definitivamente de asentarse y hallar su línea propia y característica en el contexto general de la dramática y crítica existencia árabe contemporánea, representará sin duda una muy destacada voz a atender y armonizar, participando activa y decisoriamente en el concierto.

Pedro Martínez Montávez, Introducción a la literatura árabe moderna, Granada, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1994, tercera edición (primera edición de 1974), págs. 186-187 (el autor de este blog no se hace responsable de los problemas gástricos que pueda producir la lectura del cacao estilístico de Don Pedro Martínez Montávez).

Me ha vencido la nostalgia y el recuerdo de Risa (z”l) y me ha dado por ponerme a leer Por amor a Judit:

1

En días de calor sube de los muros de mi casa un suave olor a leche. Los muros están enyesados y encalados, las baldosas dominan el terreno, pero el olor me llega de los poros del muro y de los resquicios del piso y se empecina en infiltrarse como un estremecimiento de amor antiguo.

¿Por qué pasarán estas cosas?

Por acabar: ¿«Hebreo moderno arcaico»? se preguntaban el otro día por aquí. Pues Leah Goldberg, por ejemplo, leyendo sus poemas (se podría intentar acastellanarlo en los comentarios por subscripción popular):

En resumen: menudencias. Musarañas. Más.

*Parece que el primer curso de catalogación de manuscritos fue algo más difícil que el primero (y siguientes) de lengua hebrea.

«El extranjero» (fragmento), foto de Una cierta mirada, 10 de enero de 2009.

«El extranjero» (fragmento), foto de Una cierta mirada, 10 de enero de 2009.

«Contra o mundo há-de ser, que nos rejeita,
Culpados de inventar a liberdade.»

J. Saramago, «Julieta a Romeu», Os poemas possíveis (1699, 1982).i

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É certo que os cristãos-novos, descendentes do sangue hebreu, não pedem nem pretendem perdão geral, porque o perdão é remédio para culpados, e eles querem só remédio para inocentes; e assim suplicam e só requerem que o Sumo Pontífice ouça as claríssimas razões dos gravames que apresentaram, e os mande examinar juntamente com todas as razoes em contrário, papéis e requerimentos do Santo Ofício de Portugal, e que, depois de ouvidas ambas as partes, julgue Sua Santidade o que for mais conveniente à Fé e à justiça, e aplique remédio eficaz para que em Portugal padeçam os culpables, sem gravame dos inocentes; sejam queimados os judeus e os hereges, mas estejam seguros os católicos; castigue-se o crime do judaísmo, mas não se faça crime do sangue; escolha-se o trigo, e abrase-se a cizânia. E quem negará ser tal requerimento justíssimo?

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Cierto es que los cristianos nuevos, descendientes de la sangre hebrea, no piden ni pretenden perdón general, porque el perdón es remedio de culpables y ellos solo quieren remedio de inocentes. Y así suplican y solo requieren que el Sumo Pontífice oiga las clarísimas razones de las vejaciones que presentaron, y los mande examinar junto con todas las razones que las contradigan, papeles y requerimientos del Santo Oficio de Portugal, y que, oídas ambas partes, juzgue Su Santidad lo que más conveniente fuera para la fe y la justica, y ponga remedio eficaz para que en Portugal padezcan los culpables, sin desdoro de inocentes. Que se queme a los judíos y los herejes, pero que estén seguros los católicos. Que se castigue el crimen de judaísmo pero que no se haga crimen de la sangre. Que se escoja el trigo y que se abrase la cizaña. ¿Y quién habrá de negar que tal requerimiento sea justísimo?

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¿Padre António Vieira? (1608-1697), Desengano católico sobre a causa da gente de nação hebreia (¿1674?).

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Me parece: que bien está escribir la historia del antisemitismo. Y no: los árabes pueden ser antisemitas aunque ‘sean’ semitas. El antisemitismo es el antijudaísmo que, según épocas históricas, es provocado censurablemente por odio religioso, por preocupante odio genealógico o, finalmente, por grave odio biológico de fundamentación racista y ambición genocida. Y a fe que se cumplió tal ambición.

No se me líen ustedes con nominalismos de barraca de feria o de foro de internet de tres al cuarto. Antisemitismo se refiere a los judíos, exclusivamente. Es una invención cientifista del siglo xix (como tantas otras desgracias). De la misma escuela, aunque con intención opuesta y casi por reacción a los ‘antisemitas’ primigenios, por la que las comunidades judías de Europa se empezaron a llamar ‘israelitas’ en el mismo siglo xix. Los árabes son tan semitas como yo hispanorromano. Más o menos igual. Y la pregunta «¿qué somos los españoles?» tiene tela. Pero la de «¿qué son los árabes (y qué es ser árabe)?» la tiene bastante más y sin embargo se pregunta bastante menos. Y no se me preocupen: los odios dirigidos a árabes y musulmanes tienen entidad y etiqueta propia. Maurofobia, arabofobia e islamofobia. Será por etiquetas…

Más discreta ha sido la historia del filosemitismo (o sea, de la judeofilia). Y bien está a veces inquietarse, que no es que la judeofilia se cometa con alevosía menor que la del antisemitismo.

Pero yo, qué quieren que les diga, de lo que de verdad tengo ganas y no tengo de donde echar mano de momento (y lo que te rondaré morena), es de leer la Historia universal de la indiferencia. Será por fuentes…

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«Zarabanda» de la suite de clavicémbalo en re menor (n.º de catálogo HWV 437) de Georg Friedrich Händel (1703-1706).

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i‘Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza, / culpados de inventar la libertad.’

 

Las naciones no existen pero, para no existir, esos ectoplasmas identitarios tienen una marcha que ni la de los más célebres cementerios. Como humilde contribución a los cuarenta y ocho comentarios (a fecha del segundo día de Rosh Hashaná del 5770) que han glosado un apunte reciente en Cal Cento, aquí les traigo la crónica de un periodista israelí en la Fiesta Nacional de Cataluña del pasado 11 de septiembre, cuya primera noticia me llegó en inglés por los ‘relampagueos’ (llampegueigs) de El vigilant del far:

 

את התהלוכה הובילה לאטה ניידת משטרה, ואחריה צעדו מפגינים נושאי לפידים, מלווים בלהקת מתופפים. הם קראו בקול, נשאו דגלים והניפו שלטים: “קטלוניה איננה ספרד“. רק עוברי אורח מעטים גילו עניין בהפגנה הלילית, כשבסמטאות הסמוכות שקקו המסעדות והבארים. למחרת נתלו על המרפסות בברצלונה דגלי פסים בצהוב ואדום לכבוד יום הדיאדהב-11 בספטמבר, יומה הלאומי של קטלוניה. בערב באו אלפים לפארק, לקונצרט רוק בקטלנית. (…)

 

El desfile lo conducía lentamente un vehículo policial y, tras él, marchaban manifestantes portando antorchas, acompañados por tambores. Gritaban consignas, llevaban banderas y sostenían pancartas: «Cataluña no es España». Solo unos pocos viandantes mostraron interés en la manifestación nocturna, mientras los restaurantes y bares de las aceras a los lados reventaban de público. Al día siguiente, colgaban de las balcones de Barcelona banderas a rayas amarillas y rojas en honor de la ‘Diada’ del 11 de Septiembre, fiesta nacional de Cataluña. Por la noche miles de personas asistieron en un parque a un concierto de rock en catalán. […]

 

היום הלאומי מציין את הנכבהשל קטלוניה, נפילת ברצלונה לידי הספרדים לפני 295 שנה. אש תמיד דולקת במצבת הזיכרון לחללי המצור על העיר. שמירת המסורת מעוררת כבוד, ולקח בצדה: קשה מאוד ואולי אי אפשר לדכא רגשות לאומיים. הם מתקיימים גם אחרי דורות של כיבוש, הטמעה ודיכוי, ואחרי שהאוכלוסייה המקורית דוללה בגלי מהגרים מספרד וממרוקו. אך בניגוד לבסקים, שניהלו מאבק אלים, הקטלנים לוחמים על חירותם בדרכים דמוקרטיות. (…)

 

La Fiesta Nacional señala la ‘Nakba’ catalana, la caída de Barcelona en manos de los españoles hace 295 años. Un fuego perpetuo brilla en el memorial que recuerda a los que cayeron en el cerco de la ciudad. Que se conserve la tradición inspira respeto a la vez que sugiere una lección: es muy difícil, quizá imposible, suprimir los sentimientos nacionales. Siguen existiendo incluso después de siglos de ocupación, asimilación y represión y después de que la población original decrezca por oleadas de inmigrantes españoles y marroquíes. Pero, al contrario que los vascos, que llevan a cabo una lucha violenta, los catalanes pelean por su libertad por métodos democráticos. […]

 

בספרד (…) הרוב שולל את תביעת המיעוט להתבדלות מדינית, מעבר לאוטונומיה סמלית אבל מקבל אותה כחלק מהשיח הפוליטי הלגיטימי, ולא כאיום קיומי או חתרנות מסוכנת שנועדו לקרוע מהמדינה חבל ארץ יפהפה ומפותח. לכן אפשר לקיים תהלוכת לפידים כזאת בברצלונה, כשבצדה נמשכים החיים כרגיל. (…)

 

En España […] la mayoría rechaza la demanda de separación política que hace la minoría, más allá de la autonomía simbólica, pero la acepta como parte de la legítima discusión política, y no como una amenaza existencial ni un sabotaje peligroso que aspiran a desgajar del país a una región bellísima y desarrollada. Por esto pueden producirse desfiles como este en Barcelona mientras, a su lado, continúa la vida como siempre. […]

 

בספרד יש עוינות קשה לישראל וביטויי אנטישמיות בתקשורת אך בעבודה דיפלומטית ותקשורתית נכונה, אפשר למצוא ידידים ותומכים. גם את זה כדאי ללמוד מסוף שבוע בברצלונה.

 

En España hay una fuerte animadversión hacia Israel y expresiones de antisemitismo en la prensa pero, con un adecuado trabajo diplomático y de comunicación, se pueden encontrar amigos y partidarios. También esto conviene aprenderlo en un fin de semana en Barcelona.

 

Aluf Ben, ‘לפידים בברצלונה‘ («Antorchas en Barcelona»), Ha’aretz, 16 de septiembre de 2009.

 

Criaturita. Y una constatación: no sé cómo andaría el israelí de catalán (escaso de ciertas conjugaciones históricas, a mi entender). De español andaba flojo. Muy flojo. Flojísimo.

¡Ah, el nacionalismo! Glinka, Mussorgsky, Rimsky-Korsakov, Smetana, Dvořák, Grieg, Sibelius, Albéniz, Granados, Manuel de Falla. Hasta Villa-Lobos… Cuántos buenos momentos. Cuántas discusiones (de si son galgos o paellas). Cuánta vexilología por cortar. Cuántos periódicos que llenar.

 

«Vltava» (‘El Moldava’), Má vlast (‘Mi patria’) de Bedřich Smetana (1874), en la interpretación histórica del 12 de abril de 1990, primer día del Festival Internacional de Música «Primavera de Praga», por la Orquesta Filarmónica Checa, dirigida por Rafael Kubelík por invitación expresa de Václav Havel, Presidente de la República Checoslovaca.

 

(Actualización: Tras ardua lucha con el HTML se ha restablecido la integridad territorial del río Moldava, segunda parte.)

[En la misma serie.]

I:

En L’Écritoire de la plaza de la Sorbona, al salir de clase, con todos incluidos J. y J.-M. El año pasado, por tanto. Ya hacía, con la intrépida alternancia de días de buen y mal tiempo de París a partir de abril, un mediodía de primavera.
La conversación acaba en Gerona, sobre el viaje inminente, sobre el acceso a los archivos, sobre la lengua catalana, visto mi papel inesperado de catalan en charge, al que me resigno desde hace tiempo curioso y atento. J.-M. habla de una reunión patrocinada (que en lengua vulgar quiere decir pagada) por el Institut d’Estudis Catalans en Barcelona, hacía algún tiempo, sobre la especialidad de la que imparte docencia en la Sorbona: una de las lenguas clásicas. Le sorprendió la extravagancia intelectual de que algunos colegas catalanes se empeñasen en ofrecer sus ponencias en catalán (a un ameno círculo de lingüistas, como eran los reunidos). Yo me extraño de su extrañeza. Él acaba por replicar, con media sonrisa sorboniana, «Pero, ¿qué es lo que la Humanidad debe al fin y al cabo al catalán desde hace setecientos años?». Setecientos años porque había tenido la bondad de salvarme a Raimundo Lulio. Animado por la anécdota de la hospitalidad que le dispensaron las autoridades académicas catalanas, comparto con él una pequeña parte del patrimonio paremiológico catalán: ser cornut i pagar el beure, lo que en mi castellano de cuna nada remilgada se expresa por ser puta y poner la cama. Entonces calibré lo atinado de una sospecha: ‘Humanidad’, en francés intelectual, no es más que un sinónimo de ‘Francia’. Reformulando el lema baha’í: «el mundo debe ser un solo país, Francia, y la Humanidad, sus admiradores agradecidos». Que yo sepa, J.-M. no dice nada de que otros colegas empleen la lengua inglesa en sus ponencias. No sería la primera vez, sin embargo, que oigo alguna queja de la extravagancia de empeñarse en seguir utilizando el francés en las reuniones científicas.

II:

Comment expliquez-vous son acquiescement au préjugé antisémite ?

À l’origine de son antisémitisme, je vois d’abord la mégalomanie du citoyen d’une petite nation, qui se dit : « Nous ne sommes rien et nous allons être tout. Nous allons faire parler de nous à n’importe quel prix. » Sans doute la mégalomanie d’une petite nation reléguée dans la banlieue de l’Histoire nourrit-elle une jalousie à l’égard des Juifs, petit peuple placé en pleine lumière. On sent cette jalousie à l’œuvre. Pour autant, bien que Cioran soit alors sympathisant de cette organisation monstrueuse qu’est la Garde de fer, il a une divergence fondamentale avec les légionnaires : il n’impute pas le marasme roumain aux Juifs. Il ne cède pas à la facilité de la paranoïa. C’est un élément très important pour le comprendre. Certains l’accusent pourtant de n’avoir pas changé après guerre. Il serait resté obsédé par les Juifs et se serait contenté d’inverser les signes en passant du négatif au positif. Cette inversion elle-même témoignerait de la survivance de son hostilité fondamentale. Je pense que ce n’est pas vrai. Je pense qu’il y avait dans cette fascination pour les Juifs quelque chose qui pouvait préparer Cioran à rendre hommage aux Juifs. C’est la persistance du nom juif qui nourrira sa fascination. Il dira : « Les Juifs ne sont pas un peuple mais un destin. »

[¿Cómo se explica usted su aquiescencia del prejuicio antisemita [de Cioran]?

Veo en el origen de su antisemitismo la megalomanía del ciudadano de una nación pequeña, que se dice a sí mismo: «No somos nada y vamos a serlo todo. Lograremos que hablen de nosotros a cualquier precio.» Sin duda, la megalomanía de una nación pequeña relegada al suburbio de la Historia nutre una envidia a los judíos, pequeño pueblo que al que iluminan los focos. Esta envidia se nota en su obra. Sin embargo, aunque Cioran fuera entonces simpatizante de esa organización monstruosa que fue la Guardia de Hierro, hay una divergencia fundamental con los legionarios: no achaca el marasmo rumano a los judíos. Hay quien lo acusa de no haber cambiado tras la guerra, de seguir obsesionado por los judíos, limitándose a invertir los signos, pasando de lo negativo a lo positivo. Esta inversión daría testimonio de que su hostilidad fundamental habría sobrevivido. Me parece que no es verdad. Creo que, en esa fascinación por los judíos, existía algo que aprestaba a que Cioran rindiese homenaje a los judíos. La persistencia del nombre judío alimentaría su fascinación. Dirá: «los judíos no son un pueblo sino un destino».]

Paris during the occupation 9

Contrairement aux accusateurs de Cioran, vous croyez à sa conversion sincère et profonde. Comment expliquez-vous ce mouvement ?

Cioran s’est arraché de la tentation totalitaire en devenant un écrivain de langue française et en s’inscrivant en plein XXe siècle dans la lignée des moralistes classiques. Les moralistes ne sont pas des gens qui font la morale, ce sont des gens qui divulguent une vérité douloureuse. Il rejoint leur camp dès 1941, à travers le texte charnière intitulé Sur la France, qu’on découvre également. C’est un livre écrit en roumain, mais le style est déjà français, on le voit merveilleusement dans la traduction d’Alain Paruit. Au fond, la réponse des moralistes, c’est la réponse de ceux qui ne sont pas dupes de Rousseau. D’un côté, il y a l’idée d’établir un régime sans mal en trouvant une solution politique au problème humain. Et de l’autre, une lucidité inquiète qui nous vaccine contre cette tentation. Le désespoir de Cioran ne le conduit d’ailleurs pas nécessairement à une vision noire de la nature humaine. J’ai relevé un passage extraordinaire dans ses Cahiers : « Haine et événement sont synonymes. Là où il y a haine, quelque chose se passe. La bonté au contraire est statique. Elle conserve, elle arrête, elle manque de vertu historique, elle freine tout dynamisme. La bonté n’est pas complice du temps alors que la haine en est l’essence. » On n’imagine pas Cioran faire cet éloge de la bonté. Et pourtant. Lorsque s’évanouit l’idée d’établir un régime sans mal, reste ce que Vassili Grossman appelle la petite bonté, la bonté sans régime.

[Frente a quienes acusan a Cioran, usted cree que la conversión fue sincera y profunda. ¿Cómo explica usted tal transformación?

Cioran se ha arrancado la tentación totalitaria al convertirse en un escritor de lengua francesa y al inscribirse, en pleno siglo xx, en la estirpe de los moralistas clásicos. Los moralistas no son gentes que sermoneen, sino gentes que divulgan una verdad dolorosa. Es un libro escrito en rumano, pero el estilo ya es francés, como se ve maravillosamente en la traducción de Alain Paruit. En el fondo, la respuesta de los moralistas es la de quienes no se han dejado embaucar por Rousseau. Por una parte, está la idea de fundar un régimen sin mal, encontrando una solución política al problema humano. Por otra, hay una lucidez inquietante que nos vacuna contra tal tentación. He extraído un pasaje extraordinario en sus Cuadernos: «Odio y acontecimiento son sinónimos. Donde existe el odio, algo ocurre. La bondad, sin embargo, es estática. Conserva, detiene, le falta virtud histórica, frena cualquier dinanismo. La bondad no es cómplice del tiempo, mientras que el odio es su esencia.» No hubiéramos podido imaginar que Cioran hiciese este elogio de la bondad. Pero ahí está. Cuando desaparece la idea de fundar un régimen sin mal, queda lo que Vassili Grossman llamó la pequeña bondad, la bondad sin régimen».]

Sébastien Lapaque entrevista a Alain Finkielkraut sobre la publicación de Transfiguration de la Roumanie (Schimbarea la faţă a României, 1936; texto en rumano en un sitio de extrema derecha rumano) y De la France de Emil Cioran. Le Figaro.fr—Livres, 2 de abril de 2009. Vía el blog de Juan Pedro Quiñonero.

III:

«Cioran s’est arraché de la tentation totalitaire en devenant un écrivain de langue française».

Una pena que la evidencia impida creer en la transmisión de la moral por vía meramente lingüística.

IV:

Contra tanta tontería, conviene la profilaxis. Tanto más cuando uno está rodeado de lengua francesa y de tonterías consecuentes. Os invito, pues, a escuchar media horita de Jacqueline de Romilly sobre Tucídides, la verdad histórica, la crítica del imperialismo ateniense del siglo v antes de la era común y la decencia inherente a algunos sabios y no a algunas lenguas, puras emulsiones abstractas del espíritu desprovistas de sentimientos, capacidad de decisión moral o necesidad de defecar, entre otras funciones éticas o naturales que sí poseemos los seres humanos. A vos souhaits

(Echadle un poco de paciencia antes de que se cargue el fichero de audio).

«Paris during the occupation 9», foto de juffrouwjo, 3 de julio de 2008 (con un comentario relevante sobre la polémica entorno a la exposición de la que formó parte la foto).

«En un punt solen coincidir la gent de totes les races -jueus inclosos: en l’odi al jueu (potser exagere, però no gaire).»

[En un punto suelen coincidir la gente de todas las razas, judíos incluidos: en el odio al judío (tal vez exagero, pero no mucho).]

Joan Fuster

He tingut curiositat de veure en quin estat es troba això que en diem ací «matar els jueus». En tal dia com avui, a l’època de la meva infantesa, les criatures del poble acudíem a l’església havent dinat, a matar els jueus. Hi acudíem amb tota mena d’estris per fer fressa. Els uns, amb els garrots, picaven a terra; els altres percudien una llauna de petroli amb un tall de ferro; el petit comerç posava en venda unes maces ad hoc per a picar sobre qualsevol cosa; hom podia comprar també una joguina feta amb un engranatge de fusta, que es feia rodar i produïa un soroll desagradable, absolutament molest. A l’església es produïa un xivarri enorme, immens. Aquell desori representava una matança hipotètica de jueus.

Quin origen té aquest esdeveniment? ¿És una venjança per la mort de Nostre Senyor, una venjança teòrica però de sentit claríssim? ¿És una reminiscència d’un pogrom evitat per desviació –i realitzat només simbòlicament?

Aquesta tarda he constatat que hi havia moltes menys criatures a matar jueus que en el meu temps. En aquella època hi havia totes les criatures del poble de casa bona. Avui hi havia les més estripades: hom els deu haver donat un tall de pa i xocolata perquè vinguessin a matar els jueus. D’aquesta manera, la tradició s’haurà mantingut un any més.

Em produeix una gran satisfacció constatar la decadència d’aquest desori arrilat i grotesc.

[Me ha entrado la curiosidad de ir a ver en qué estado se encuentra lo que aquí llamamos «matar a los judíos». En fecha como la de hoy, en la época de mi infancia, los niños del pueblo acudíamos a la iglesia, después de comer, a matar a los judíos. Acudíamos con toda clase de útiles para meter bulla. Unos, con garrotes, pegaban en el suelo; otros percutían una lata de petróleo con un trozo de hierro; el pequeño comercio ponía a la venta unas mazas ad hoc para dar golpes en cualquier cosa; podíase comprar también un juguete hecho con un engranaje de madera, que se hacía rodar y producía un ruido desagradable, absolutamente molesto. En la iglesia se producía un jaleo enorme, inmenso. Semejante barahúnda representaba una hipotética matanza de judíos.

¿Qué origen tiene este acontecimiento? ¿Es una venganza por la muerte de Nuestro Señor, una venganza teórica pero de sentido clarísimo? ¿Es una reminiscencia de un pogromo evitado por desviación, realizado solo simbólicamente?

Esta tarde he constatado que había muchos menos niños matando judíos que en mi época. En aquel tiempo estaban todos los niños de buena familia del pueblo. Hoy estaban los más desharrapados: debíase haberles dado un poco de pan con chocolate para que fuesen a matar judíos. De esta manera, la tradición se habrá mantenido un año más.

Me provoca una gran satisfacción constatar la decadencia de esta barahúnda destartalada y grotesca.]

Josep Pla, El quadern gris («El cuaderno gris»), apunte del 17 de abril de 1919.

Aparte de la constatación de que Josep Pla y Joan Fuster nunca defraudan, aunque sea por razones distintas, me hace gracia esta evocación de la belleza de las paradojas que pueblan las celebraciones peninsulares de la Semana Santa. Hablo con cierto conocimiento de causa: en el Monreal de donde provenimos los Plumed, el abuelo y los tíos se vestían cada año de «judíos». Solo que se vestían tal que así:

judios-de-monreal

Al mismo reino de Paradoja puede pertenecer la circunstancia de que un elemento folclórico central de las celebraciones de Purim, en que el judaísmo conemorar la salvación por la reina Ester de los judíos de Persia en época legendaria, sea darle a una matraca parecida a las que se utilizarían en el Palafrugell de Pla para «matar judíos». Solo que, en Purim, mientras se lee el Rollo de Ester (que, paradójicamente, es una narración casi trepidante) lo que se intenta ocultar con el estruendo de las matracas es el nombre de Hamán, malo malísimo por antonomasia.

Si nos pusiéramos estupendos y semiólogos, podríamos ver en esta madeja de pascuas, judíos y matracas una constatación algo facilona de la arbitrariedad del signo. Constatar la insoportable levedad del ser fusteriano, aparte de conjurar un demonio privado, es una proclamación casi inútil por banal.

Fotografía tomada del artículo «La cultura inmaterial» de José Hernández Benedicto, José Serafín Aldecoa Calvo y María del Carmen Fuertes Sanz, en Emilio Benedicto Gimeno (coordinador), Historia de Monreal del Campo, Calamocha (Teruel), Centro de Estudios del Jiloca, Monreal del Campo (Teruel), Ayuntamiento, 2006, pág. 322.