Aunque también se lo podría llamar «un congreso al que (a lo mejor no) puedo ir». Y no solo por la guita, que también, dado que la docta reunión se celebra en mi adorada Inglaterra, sino porque aún no estoy seguro de que la copia del ספר המכלול (entiéndase: «de su parte gramatical»), con traducción latina y colofón fechado por Alfonso de Zamora ביום שביעי שני ימים לחדש נוביאמ[ב]רי […] בשנת אלף ותק וכז למנין ישועתנו / in die septimus [.i. sabbatus] duobus diebus mensis noue[m]bris […] in an[n]o mille [.i. millesimo] quinge[n]tessimo [sic] et et vigesimo septimo numero salutis n[os]tre; llegase jamás a su destino que podemos imaginar natural: la corte de Enrique VIII y concretamente los advocates de la legitimidad bíblica del divorcio del rey con tendencias uxoricidas. Y como de momento no puedo decir que «sí», sino solo que «a lo mejor», no tengo la suficiente substancia como para presentar en el marco incomparable de Hampton Court (otro día tocaría contar la historieta del fantasmal Lord Hampton de cuyos libros se apropió, tras pública subasta, Colbert, a cuya biblioteca personal pertenece la marca de posesión más antigua de las que aún están visibles en el manuscrito presuntamente henriciano).

El manuscrito en cuestión es el París, BNF, hébr. 1229 y de él trataba el primer artículo que leí sobre Alfonso de Zamora: Eleazar Gutwirth, «Alfonso de Zamora and Edward Lee», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, xxxvii-xxxviii, 2 (1988-1989), págs. 295-297, tan lleno de inteligencia concisa como todos los de Eli Gutwirth. Los artículos de Eli, junto quizá con uno preclaro de Richard H. Popkin, por muy exageradas, quizá, que sean sus conclusiones (Richard H. Popkin, «Jewish Christians and Christian Jews in Spain, 1492 and after», Judaism, xli, 3 (1992), págs. 248-267) son de los que ayudan a sobrellevar ese largo camino de perdición que es la tesis doctoral. Ya cantaba el poeta que nuestras tesis son los ríos que van a dar la defensa, que es la ignorancia.

Luego, claro, están los otros: los que por limitación intelectual o por simple mala fe (aunque la limitación intelectual no deba descartarse como causa primera de la mala fe) promueven con sus obras que la carrera académica vaya a estar a punto de ser incluida en la lista de prestaciones sociales de varios estados, europeos o no, dentro del presupuesto de integración de disminuidos de varias clases.

Lo dicho, por si alguien tiene algo mejor que decir que lo que yo puedo decir de momento:

Henry VIII and the Tudor Court, 1509-2009

2009 marks the 500th anniversary of Henry VIII’s accession to the throne.
To honour the occasion, Historic Royal Palaces, along with Kingston University London and Oxford Brookes University, will host a three-day international conference at Hampton Court Palace on 13 – 15 July 2009.
The conference will be interdisciplinary, drawing on history, literature, music, art, textiles, architecture and theology. It will focus particularly on the fashioning of Henry VIII’s court, including the occasion, itinerancy and material culture of the Tudor court (particularly relating to Hampton Court Palace), the European context of Henry VIII’s reign, biography, and image, whilst also situating Henry as the sacral monarch around whom it all revolved, and honouring his continuing legacy.