abril 2008


Loquerisne linguam latinam ? (Parlez-vous latin) lui dit l’abbé Pirard, comme il revenait.

Ita, pater optime, (Oui, mon excellent père), répondit Julien, revenant un peu à lui. Certainement jamais homme au monde ne lui avait paru moins excellent que M. Pirard, depuis une demi-heure.

L’entretien continua en latin. L’expression des yeux de l’abbé s’adoucissait ; Julien reprenait quelque sang-froid Que je suis faible, pensa-t-il, de m’en laisser imposer par ces apparences de vertu !

Stendhal, Le Rouge et le noir, libro i, capítulo xxv, «Le séminaire», pág. 252 de la edición de Gallimard, Folio classique, 2000.

Claro, que son dos franceses hablando en latín, porque si fueran extranjeros sería un episodio tan inverosímil como el nazi que se entiende en griego con el rabino montañés y erudito, fantasmagórico y cáucasico, de las Euménides de Littell, que se han llamado en español Las benévolas, visto el muy particular charabia que es la pronunciación francófona del griego clásico y, de paso, del latín. ¿Cómo se entendería Tomás de Aquino en latín en París? ¿O Juan Luis Vives en Inglaterra o Flandes? ¿O Edward Lee, el que encargó el manuscrito de París, con Pablo Núñez Coronel o quizá… con el mismo Alfonso de Zamora?

Ce même matin, le Leutnant Reuter, un adjoint de von Gilsa, passa dans mon bureau: « On a un cas curieux que vous devriez voir. Un vieux, qui s’est présenté ici tout seul. Il raconte des choses étranges et dit qu’il est juif. L’Oberst a proposé que vous l’interrogiez. » – « Si c’est un Juif, il faut l’envoyer au Kommando. » – « Peut-être. Mais vous ne voulez pas le voir ? Je vous assure qu’il est étonnant. » Une ordonnance m’amena l’homme. C’était un vieillard de grande stature, avec une longue barbe blanche, encore visiblement vigoureux ; il portait une tcherkesska noire, des bottines en cuir souple avec des galoches de paysan caucasien, et une belle calotte brodée, violet, bleu et or. Je lui fis signe de s’asseoir et, un peu mécontent, demandai à l’ordonnance : « Il ne parle que le russe, j’imagine ? Où est le Dolmetscher ? » Le vieux me regarda des yeux perçants et me dit dans un grec classique bizarrement accentué mais compréhensible : « Tu es un homme éduqué, je vois. Tu dois savoir le grec. » Interloqué, je congédiai l’ordonnance et répondit : « Oui, je connais le grec. Et toi, comment se fait-il que tu parles cette langue ? » Il ne prêta pas attention à ma question. « Mon nom est Nahum ben Ibrahim, de Magaramkend dans la goubernatoria du grand Chamil avec qui mon père s’est battu. Et toi, quel est ton nom ? » – «  Je m’appelle Maximilien. Je viens d’Allemagne. » – « Et qui était ton père ? » Je souris : « En quoi est-ce que mon père t’intéresse, vieillard ? » – « Comment veux-tu que je sache à qui je m’adresse si je ne connais pas ton père ? » Son grec, je l’entendais maintenant, comportait des tournures tout à fait inhabituelles ; mais j’arrivais à le comprendre.

Jonathan Littell, Les Bienveillantes, « Allemandes I et II », París, Éditions France Loisirs (tirada especial), primera edición de Gallimard, 2006, pág. 260-261.

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Hay veces en que la gramática es a los estudios humanísticos (errare humanum est; será por eso que se llaman humanísticos) lo que la lejía es a la limpieza del hogar: una obviedad necesaria. Si ambas faltan (y aún mas si falta la fregona de la ortografía) más vale que tiremos el pozal del estudio humanístico por la ventana, con cuidado de no manchar a nadie.

Y luego está Claire Weil, que se complace en construir châteaux en Espagne con la ayuda de un español aprendido con la misma pertinencia que la expresión de un guiri en un bar de carretera. Mais qu’est-ce qu’on bouffe bien en Espagne quand même !

Il semble bien que le ladino, langue et traduction liturgique des Marranes, nous dise le marranisme. Par marranisme, entendons la réponse des Juifs de la Péninsule ibérique aux menaces de l’Eglise et aux conversions forcées, dès le Moyen Age, réponse qui se caractérise par un double mode d’existence, patent et caché. En apparence, le Marrane est devenu chrétien, en réalité, il est resté juif ; son être, pour une langue, nous dirions sa structure, est hébreu, son paraître (les mots, et la graphie parfois) chrétien (cela correspondrait au castillan au ladino [sic]). Nous n’inventons pas pour les besoins de notre démonstration une correspondance entre castillan et christianisme, elle se retrouve même dans une expression, souvent et significativement mise a l’impératif, et encore en usage de nos jours : “hablar en cristiano”, c’est-a-dire, parler un bon castillan ; on pourrait traduire par “parler francais”.

Claire Weil, “TU NE TRADUIRAS POINT. [sic] Approche des Pirke Aboth en ladino édités à Ferrare en 1552″, en Ilana Zinguer (ed.), L’Hébreu au temps de la Renaissance, Leiden, Brill, 1992, pág. 125.

O sea que el ladino era judeoespañol calco… ¿marrano? ¿Y no les habría valido más la pena (la pena de que les mandaran derechitos y con sambenito a la hoguera) escribir en cualquier aljamiado que fuera de su agrado? Porque marranos son los que se quedaban en España. Los de fuera se convertían en sefardíes (casi por el mismo arte mágico de birlibirloque que convierte en el espacio de unos meses a los mudéjares en moriscos). Y vueltos sefardíes podían ir tranquilamente libres y ufanos, dispensados de temores, usando el ladino, o judeoespañol calco para lo que sirve, que es para entender la Biblia y no para escribir el Me-ʕam loʕez.

Y si solo fuera eso. Pero es que además la Weil tiene esa cosa tan francesa de hurgar la paja en el ojo ajeno. Pero, hélas!, también tienen viga en el propio œil. Aún le daré más munición a la Weil: en español no solo se perpetra pero quieres hacer el favor de hablarme en cristiano (por cierto, espetado a gente tan católica como los euskaldunes, los que parlan clar i català y los de donde los rumorosos da costa verdecente bastante más que a moros y judíos) sino que, un día en que se levante uno con el pie izquierdo, no estaré católico. Exactamente igual que el francés être catholique.

Cela ne pouvait pas être aussi naturel que cela en avait l’air. Il y avait, dans cette histoire, quelque chose de pas catholique…

Henri Queffélec, Un Recteur de l’île de Sein, 1944, p. 193.

¿Abundaban tambien en Francia los marranos? Del pretérito no sé. Del presente, lo afirmo. Pero ya es otra historia (con cierta relacion con la lejía, il faut tout dire).

No somos nadie. Y cuando hacemos lingüística-ficción, somos aún menos que nadie.

Très joli le château, mais… elle est où, Madame la Marquise?

Probablemente con el Barón de Bidet

El que s’anomena pàtria, aquesta cosa abstracta, grandiosa, burocràtica, ribetejada de duaners i de carrabiners, és un concepte que no he comprès mai. Materialment, no puc comprendre’l, i no tinc prou força per a deïficar el paper timbrat. Sóc i he estat sempre un localista, això és, un home que està disposat a dir en tot moment que no hi ha res al món com les coses de Palafrugell. Més enllà de Palafrugell hi ha un primer cercle a dins el qual, si dieu a un home o a una dona:

-Bon dia; avui fa bon temps -us responen:

-Bon dia; sí, sembla que fa bon temps… -i això és agradable.

Passats, però, aquests lligams essencials, tot és per a mi completament igual, i el món es redueix a una bola amb uns petits pics vermells que representen els llocs on els amics meus que hi viuen tenen per aquest amic un llit parat.

Josep Pla, «Mitja hora amb Josep Pla. Autoentrevista», Revista de Catalunya, 1927 (reproducido en Caps-i-puntes, xliii, 274).

Itaque ad omnem rationem Teucri vox accommodari potest: ‘Patria est, ubicumque est bene’.

Cicerón, Tusculanae disputationes, lib. v, 37, [108].

La tesis de E.: una demostración de que a pesar de los años invertidos, de los viajes hechos, de la investigación directa de las fuentes, de los dineros gastados, de las noches sin dormir, de las páginas escritas, de los números representados, de los gráficos, las tablas y las estadísticas, de una cierta ambición, el primer rigor se basa en el mismo amor que le pone mi madre a que las junturas de las sabanas de la cama formen un monumento doméstico a la geometría efímera. Al cuidado. A un cierto cariño de las cosas bien hechas, el orden aprendido, la honradez entendida como una de las bellas artes.

No es una condición última, pero sí necesaria.

Lo demás, irrita. Profundamente.

Si consiguiera alejar toda sombra de repetición mecánica de una plantilla prête-à-porter, enemiga del saber  (y de saber dicen que tienen que estar hechas las tesis. Vaya Vd. a saber…), quizá la propuesta filosófica sistémica de Mario Bunge sería un buen punto de partida para intentar darle algo de sentido a la investigación de lo escrito, que dado el siglo que nos ocupa llamamos paleografía. Quizá todo análisis de la morfología de la letra escrita dependa de la composición, el entorno, la estructura y el mecanismo para que los que la vemos, cargados de desprecio o de admiración, vayamos sabiendo de qué estamos hablando:

Una consecuencia gnoseológica del sistemismo ontológico es que para conocer un sistema, sea este físico, químico, biológico, psicológico o social, resulta necesario aplicar el enfoque CESM. En otras palabras, la investigación de un sistema concreto requiere de la descripción de su composición (C), entorno (E), estructura (S) y mecanismo (M).

  • La composición de un sistema es la colección de sus partes (protones, neutrones y electrones en el sistema atómico; personas, empresas, clubes y barra de amigos en el sistema social) y se las llama componentes.
  • El entorno es la colección de cosas que modifican a los componentes del sistema o que resultan modificados por ellos, pero que no pertenecen a la composición (fotones que excitan al átomo de interés y el trigo que el hombre convierte en pan).
  • La estructura es la colección de relaciones o vínculos que establecen los componentes. Los vínculos que se dan entre los componentes de un sistema constituyen la endoestructura, mientras que los establecidos entre los componentes y elementos del entorno conforman la exoestructura del sistema.
  • El mecanismo es la colección de procesos que se dan dentro de un sistema y que lo hacen cambiar en algún aspecto (el mecanismo de radiación electromagnética de un átomo es un proceso en el que un electrón cambia de estado de energía, el comercio es un mecanismo económico de los sistemas sociales humanos). Más precisamente, si bien el conocimiento de un sistema concreto radica en la descripción de los cuatro aspectos mencionados, la explicación científica del comportamiento del mismo la brinda la descripción de su(s) mecanismo(s), es decir de los procesos de los cuales resultan la emergencia, la estabilidad, el cambio y la desintegración de un sistema.

Hebraica Veritas’
16 mei 2008 – 16 augustus 2008

Sprak God Hebreeuws?
Het hoogtepunt van Christoffel Plantijns levenswerk is de productie van een grote Bijbel in vijf talen: de achtdelige Biblia Regia van 1568-1573. Deze Antwerpse Polyglot met ‘het woord van God’ is een prachtuitgave geworden. Maar waarom in zoveel talen? Waarom voldeed de oude Latijnse vertaling van Hieronymus niet meer en wilde men de Bijbel in de 16de eeuw plots in de grondtalen lezen? Het Hebreeuws, voor de middeleeuwer een geminachte en barbaarse taal, werd een eeuw later een bron van wijsheid en kennis. De opkomst van de drukpers en de humanistische zoektocht naar de eeuwige waarheid hebben geleid tot een gloednieuwe en sterk gewaardeerde academische discipline.

Hebraica veritas toont ons hoe katholieke en protestantse theologen de weg naar de oervorm van de Bijbel terugvonden door bemiddeling van Joodse geleerden. Het schetst ook een beeld van de plaats die Christoffel Plantijn tegen het einde van die 16de eeuw in deze ontwikkeling innam. De nadruk kwam te liggen op de studie en uitgave van het Oude Testament en op het proces van de kennisoverdracht tussen Joodse taalgeleerden en christelijke hebraïsten.

\"As compona, as, as compona, as...\"

Confieso que después de pasar por las manos de ese gĕdol haddor que es Bernard S. Jackson, a veces sueño con ʔagunot. Y después de la tesina de master of arts que perpetré en Mánchester sobre las ʔagunot después de las violencias antijudías de 1391, ʔagunot suele rimar con ʔanusot. O sea, «mujeres encadenadas» (porque su marido se niega a darle el divorcio) con «mujeres conversas».

El caso es que me sorprende lo que leo en un artículo interesante pese a él mismo: «anuza : En los textos consultados aparece en alguna ocasión el vocablo hebreo ‘anusah (< ‘anusah’) para designar a la persona conversa “E que este testigo oyó decir muchas veçes al dicho su padre: ‘Esta mi prima, la de Diego Arias, es muy buena anuzá'”». Francamente, por más vueltas que le doy, esto de es muy buena anuzá me suena más a buena cabrona está hecha que a cualquier cosa que tenga que ver con la bondad bondadosa. El caso es que dicho está.

Salvo error de lectura, y aunque la entrada anuzá de la lista de términos de los que habla el autor no tiene referencia bibliográfica ni de fuente (Di que sí, hombre: ¡pa qué!), creo que la fuente secundaria debe de ser Carlos Carrete Parrondo, Fontes Iudaeorum Regni Castellae, III Proceso inquisitorial contra los Arias Dávila segovianos: un enfrentamiento social entre judíos y conversos, Salamanca, Universidad Pontificia, 1986.

Curioso, en cualquier caso.

PD: Que el autor prescinda de referencias bibliográficas de cada entrada, no significa que lo tenga que hacer yo, claro. Así que… José María Chamorro, «El léxico de los judeoconversos según los procesos inquisitoriales», Miscelánea de Estudios Arabes y Hebraicos, lv, pág. 119-140.

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