Lo primero que te cumple,
es buscar para tu vida,
arte, y orden, y medida.

Alfonso de Zamora, Loor de virtudes nuevamente impresso (1525)

***

http://live.goear.com/listen/416c3d021a57c5d71b3be0f6ad2842da/4d0ba1a6/sst2/mp3files/29112006/e1ad5b19e79ccaaa8343dfb0c40678c2.mp3″

Presumes que eres la ciencia,
yo no lo comprendo así,
porque si la ciencia fueras
me hubieras comprendí[d]o a mí,
porque siendo tú la ciencia
no me has comprendí[d]o a mí.

Sale el sol y dame da en el cristal,
y cuando no quebranta el vidrio,
¡ay! ¿Qué es lo que va a quebrantar?

Los pajarillos y yo
nos levantamos a un tiempo;
ellos le cantan al alba
y yo alegro mi sentimiento.

¿Pa[ra] qué tanto llover?
Mis ojitos tengo secos
de sembrar y no coger,
con tus flores soñaré.
Son tus manjares secretos
los que me hacen recordar
de qué color son los sueños.

«Soleá de la ciencia», del disco Sueña La Alhambra de Enrique Morente (2005) con Tomatito a la guitarra.

«Durch Kultur kennzeichnet man Nationen

Ich schreibe über Juden, aber nicht für sie, nicht pro domo. Judenfeinde belehrt man nicht, am wenigstens durch Geschichte: das lehrt das Jahr 1892 recht eindringlich. Das „Männeken Piss“ in Brüssel wartet auf einen würdigen Gefährten. Die Kultur der alten Juden für das Recht der jetzigen in Anschlag zu bringen, wäre Verrat an dem unveräusserlichen Menschenrecht, das aus angeblichen Zweckmässigkeitsgründen von einer Majorität vergewaltigt, aber niemals gesetzlich beseitigt werden kann. Unrecht wird auch durch unparteiische Geschichte nicht verhütet, und wer schreibt sie? Die Geschichte der Töchterreligionen ist eine von unausgesetzten Mordanfällen auf die eigene Mutter; wenn jemals einer gelingt, so fallen die Thäter mit der That.

Ich habe hier meinen Standpunkt bezeichnet; der unbeganfene Leser wird ihn im Buche selbst nirgends vermissen.

Escribo sobre los judíos, pero no para ellos, ni para la parroquia. Los enemigos de los judíos no se dejan convencer, y menos por la Historia: nos lo enseña el año 1892 de forma insistente. El «Manneken Piss» de Bruselas está a la espera de digno compañero. Reportar la cultura de los judíos antiguos a beneficio de los modernos sería traicionar el inalienable derecho humano, sería susceptible de ser violado con el supuesto fundamento de la conveniencia de una mayoría, pero nunca susceptible de obviarse con fundamento legal. La injusticia no puede evitarse ni por obra de la Historia imparcial, ¿y quién escribe tal cosa? La Historia de las religiones de las «descendientes» está compuesta de incesantes ataques homicidas contra su propia madre: cuando una lo consigue alguna vez, perecen victimarios con victimario.

Dejo aquí calificada mi posición. El lector desprejuiciado no volverá a encontrarla en ninguna parte más de este libro.

Moritz Steinschneider, Die hebräischen Übersetzungen des Mittelalters und die Juden als Dolmetscher : ein Beitrag zur Literaturgeschichte des Mittelalters, meist nach handschriftlichen Quellen («Las traducciones hebreas de la Edad Media y los judíos como intérpretes: contribución a la historia de la literatura medieval, principalmente por fuentes manuscritas»), Berlín, Kommissionsverlag des Bibliographischen Bureaus, 1893, pág. xxiv.

(Siguiendo lo expuesto en la ponencia de Irene Zwiep en París hace dos semanas).

¿San Ildefonso escriba?: manuscrito etiope del s. xviii (BNF, ms. ethiopique 60, f. 7r)

Estudiar no vol pas dir solament llegir i repetir. Estudiar vol dir llegir i a més a més reflexionar, relacionar, integrar, detallar, aclarir, absorbir, rebutjar, decidir –saber el que té importància i el que no en té. És una operació enormement complexa i al mateix temps naturalíssima. Estudiar és fer funcionar l’esperit, partint de vegades de l’esperit mateix o per incitació de coses que provoquen una curiositat: és a dir, que agraden positivament. El que no agrada, el que no provoca un grau o altre de fascinació, no pot ésser objecte de reflexió, d’estudi. No hi ha atenció ni aproximació possible. Estudiar és una forma de l’amor –en definitiva una forma de la sensualitat: la carícia mental més fina i delicada que l’esperit pot produir.

«Has de saber... que... con...» ('Mikhlol' hispano-hebreo de la Nacional de Madrid).

Estudiar no quiere solo decir que se lee y se repite. Estudiar quiere decir leer y, además, reflexionar, relacionar, integrar, detallar, esclarecer, absorber, rechazar, decidir: saber lo que tiene importancia y lo que no. Es una operación enormemente compleja y, a la vez, naturalísima. Estudiar es poner en marcha el espíritu, a veces a partir del mismo espíritu o porque incitan las cosas que provocan curiosidad, es decir, que complacen positivamente. Lo que no gusta, lo que no provoca uno u otro grado de fascinación, no puede convertirse en objeto de reflexión, de estudio. No hay atención ni aproximación posible. Estudiar es una forma del amor. Por así decir, una forma de la sensualidad: la caricia mental más fina y delicada que puede producir el espíritu.

Josep Pla, El quadern gris (« El cuaderno gris »), anotación del 19 de octubre de 1919.

Porque ha salido un raro día espléndido en París, de escarcha cálida y de aire frío que sonríe a la vez que pasa y deja un temblor que nos suscita dudas, quizá le podríamos perdonar a Pla lo que dice en el mismo apunte del « blog » que escribió mucho antes de que existieran los blogs. Lo de « castellanismo infecto », quiero decir. Al fin y al cabo, todos tenemos días buenos, días malos e ideologías censurables. Mejor quedarse con la « caricia mental », más fina y delicada, que con un vulgar desprecio. No hay razones para pensar que no sea verdad que toda caricia, toda confianza dada y recibida, no acabe por sobrevivir.

Versión de Rita Botto del tema « Stranizza d’amuri » (‘De un raro amor’) de Franco Battiato, en el disco homónimo publicado en 2004.

[En la misma serie.]

Cuando L., entonces profesor titular todavía, me dijo aquella frase sumaria: – «Mi objetivo principal es llegar a catedrático, como es lógico», me vino a la mente Montaigne:

De toutes les resveries du monde, la plus receue et plus universelle est le soing de la reputation et de la gloire, que nous espousons jusques à quitter les richesses, le repos, la vie et la santé, qui sont bien effectuels et substantiaux, pour suyvre cette vaine image et cette simple voix qui n’a ny corps ny prise.

De todas las ensoñaciones del mundo, la más aceptada y más universal es el cuidado de la reputación y la gloria, al que nos ayuntamos hasta abandonar riquezas, sosiego, vida y salud, que son bien reales y substanciosos, con tal de seguir una imagen vana y esa mera voz que no tiene cuerpo ni entidad.

Tal vez me debiera haber acudido a las mientes el Tasso:

La fama ch’invaghisce a un dolce suono
Gli superbi mortali, et par si bella,
È un echo, un sogno, anzi d’un sogno un ombra
Ch’ad ogni vento si dilegua et sgombra

La fama, que enamora por su dulce sonar
a los mortales soberbios, y por tan bella,
es un eco, un sueño, aún más: del sueño, sombra
que por los vientos dilúyese y abandona.

pero eso hubiera sido una pedantería insoportable.

L. llegó, unos años después, a catedrático. Y ahí sigue.

En fin…

La silla roja

Toute autre science est dommageable à celuy qui n’a la science de la bonté. Mais la raison que je cherchoys tantost, seroit-elle point aussi de là: que nostre estude en France n’ayant quasi autre but que le proufit, moins de ceux que nature a faict naistre à plus genereux offices que lucratifs, s’adonnant aux lettres, ou si courtement (retirez, avant que d’en avoir prins le goût, à une profession qui n’a rien de commun aveq les livres) il ne reste plus ordinairement, pour s’engager tout à faict à l’estude, que les gens de basse fortune qui y questent des moyens à vivre. Et de ces gens là les ames, estant et par nature et par domestique institution et example du plus bas aloy, rapportent faucement le fruit de la science. Car elle n’est pas pour donner jour à l’ame qui n’en a point, ny pour faire voir un aveugle: son mestier est, non de luy fournir de veue, mais de la luy dresser, de luy regler ses allures pourveu qu’elle aye de soy les pieds et les jambes droites et capables. C’est une bonne drogue, que la science; mais nulle drogue n’est assez forte pour se preserver sans alteration et corruption, selon le vice du vase qui l’estuye. Tel a la veue claire, qui ne l’a pas droitte; et par consequent void le bien et ne le suit pas; et void la science, et ne s’en sert pas.

Cualquier otra ciencia es desventajosa para el que no posee la ciencia de la bondad. Pero la razón que antes yo buscaba nada tendría de aquella: puesto que los estudios en nuestra Francia no tienen casi otra meta que la ganancia, menos hay, de los que la naturaleza haya hecho nacer dispuestos para oficios más generosos que lucrativos, que se dediquen a las letras, o bien se dedican con tal brevedad (retirándose, antes de haber cogido gusto al estudio, a una profesión que nada tenga que ver con los libros), que no quedan de ordinario, para dedicarse plenamente al estudio, más que las gentes de baja fortuna que buscan con ello de qué vivir. Y las almas de estas gentes, siendo por naturaleza, y por la instrucción y el ejemplo que les dieron en sus casas, de la más baja ley, consiguen falseado el fruto de la ciencia. Pues no ha de dar a luz el alma que no tiene condición, ni la vista devolverle a un ciego: su oficio no es darle la vista, sino de arreglársela, de enmendarle la forma de caminar a fin de que tenga por sí misma pies y piernas derechos y capaces. Buena medicina es la ciencia, mas ninguna ciencia no tiene fuerza bastante para preservarse sin alterarse ni corromperse obviando los fallos del frasco que la conserva. Uno tiene clara la vista, pero no mira a derechas, y, en consecuencia, puede ver el bien pero no lo sigue, y la ciencia ve, pero no la emplea.

Michel de Montaigne, Ensayos, libro i, capítulo xxv, «Del pedantismo», pág. 141.

«La silla roja», foto de Lois BCN, 5 de noviembre de 2008.

Der Gebrau der Fremdwörter, um sich ein wissenschaftliches Air zu geben; der Stolz auf einige Verdeutschungen, wo dann regelmäßig das Fremdwort in Klammern wiederholt wurde. So mindestens ein dutzendmal: »›wuchshaft‹ (organisch)«. Die andern ähnlich gehandhabten sind mir entfallen. Das gelegentliche verräterische Betonen einer »strengwissenschaftlichen« Quelle. »Strengwiss.« sagt kein Wissenschaftler, es schickt sich nicht, Selbstverständliches zu erwähnen.

Victor Klemperer, [Eintrag für den] »13. Juni 1942, Sonnabend vormittag«, Tagebücher 1942 (Ich will Zeugnis ablegen bis zum letzten, Tagebücher 1933-1945), Berlin, Aufbau Taschenbuch Verlag, S. 128.

lingua-fora

Empleo de cultismos, para darse un air científico; orgullo de germanizar algunos cultismos, que luego se repiten sistemáticamente como tales entre paréntesis. Así una docena de veces, por lo menos: «wuchshaft (organisch)» [‘orgánico’]. Los otros ejemplos, empleados de modo parecido, los he olvidado. De vez en cuando, la delatora insistencia en una fuente «rigurosamente científica». Ningún científico dice «rigurosamente científico», no se subraya lo que es obvio.

Victor Klemperer, [apunte del] «13 de junio de 1942, sábado mañana», Quiero dar testimonio hasta el final: diarios 1942-1945, traducción de Carmen Gauger, Barcelona, Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 2003, pág. 128.

«An inconvenient shadow», foto de Lili Vieira de Carvalho, 3 de agosto de 2007.

Me llega el último número (doble) de la Gazette du livre médiéval, que hace el quincuagésimo segundo-quincuagésimo tercero, correspondiente a la primavera y el otoño de 2008. Como siempre, viene cargada de saberes y de curiosidades, aderezados de noticias, hallazgos, convocatorias y también necrológicas que nos recuerdan la necesidad de no dejarse embebecer por la vanidad de vanidades que serpentea por las regalías de las jerarquías profesionales y académicas.

No oculto que a la Gazette le tengo un aprecio de alguna manera especial. Siempre me ha parecido que, modesta, pequeña y relativamente concisa como es, cumple a la perfección los objetivos por los que se creó: dar voz y forma de animado y civilizado foro periódico a la profesión a veces innombrada, otras innombrable, que se complace en el estudio de los libros viejos y sus circunstancias. Por su misma combinación de modestia y eficacia, la Gazette pertenece a una estirpe que es más mía que ninguna otra: la de aquellos académicos que son conscientes de que el rigor hace lo esencial de nuestra profesión; de que la creatividad debe aliarse para ser verdadera con cierta modestia; de que el espíritu cívico es la única criatura paranormal que debe prohijar nuestros afanes; de que las cuentas claras son el principio de las ideas claras, más si es el caso de de que nuestras cuentas se nutren del erario público. En suma, de que, científicos como parece que somos, nos debemos a nuestro público: a lo público.

Entre las páginas 1 y 15, D. Durkin Meisterernst (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften) me revela la existencia de una tradición literaria, paleográfica y religiosa casi perfectamente desconocida para mí: los maniqueos del Asia Central:

The Manichaean materials consists mostly of leaves from codices, some scrolls (not touched upon here), loose sheets of paper (practice pages, lists, tables) and letters. However, none of the collections contains whole books; with one exception, all of the material consists of leaves or parts of leaves that clearly have been deliberately torn from the quires and the books they once belonged to.

Mark Clarke (Universiteit van Amsterdam y Clericus), en las páginas que van de la 16 a la 24, «Book satchels in Early Mediaeval British Isles», habla de unos artefactos casi desconocidos para mí e interesantísimos, que alían las prácticas antropológicas y mágicas del objeto libro de la Irlanda altomedieval con la Etiopía actual:

This article considers humble book containers: satchels or «budgets», designed for carrying books while travelling, for enabling texts to be worn as amulets, and for convenient book storage.

El respetado especialista J. Peter Gumbert, retirado de la Universidad de Leiden, describe la cuestión primera y fundamental de lo que llamamos en español pautado y en inglés, usualmente, ruling (que corresponde a la réglure francesa): «Old and new style terminology, and ruling systems and methods» (págs. 25-33):

One should distinguish four aspects (following the inspiration provided by the work of Greek codicologists) […] technique, […] pattern and type, […] system, […] method. […] The first three of these can be observed; the method can only be deduced.

El artículo de Åslaug Ommundsen (Senter for middelalderstudier, Universitet i Bergen), titulado «From books to bindings-and back: medieval manuscript fragments in Norway» (págs. 34-44), me hace sonreír por razones estrictamente personales y noruegófilas, no por el destino que describe de los manuscritos oriundos de Noruega, que sería trágico si los libros fueran personas (que no lo son):

The books and book collection of medieval Norway have met a cruel fate. Ninety percent of those books are lost without a trace. […] An estimate is ten to twelve Latin codices, and fifty or so codices in Old Norwegian […].

Este artículo es relevante por varias razones: en el ámbito de la codicología hebrea, una de las iniciativas más relevantes para el futuro inmediato es el proyecto de la Genizah Europea, la recuperación, clasificación y estudio de los fragmentos de libros escritos en letras hebreas que fueron reutilizados como tapas y cubiertas de libros más modernos. Antes de que alguien se ponga a vociferar «¡Antisemitas! ¡Antisemitas!», le digo lo que dicen que decía el rey Alfonso «El Magnánimo» de Aragón (aunque quizá más bien de Nápoles): «vayte, vayte a estudiar». Y luego, vuelves.

Outi Merisalo, del Jyväskylän Yliopisto (Finlandia -obviamente, me atrevería a decir-) habla de algo muy en boga en las pasarelas primavera-verano 2010 de los codicólogos y gentes del mundillo: «Les voies de diffusion des textes médicaux au Moyen Âge: l’exemple du De spermate pseudo-galénien, xiie-xve siècle» (págs. 45-50):

La renaissance galénienne dans les universités européennes de la fin du xiiie siècle et du début du xive siècle (Bologne, Padoue, Montpellier, Paris et autres), rendue possible par les traductions et compilations des siècles précédents, contribue à multiplier les copies des textes non seulement centraux du cursus médical, connus sous le titre collectif d’Articella […] mais aussi plus périphériques. Parmi ces derniers, le De spermate.

Y sí: el libro en cuestión habla de lo que parece que habla.

Marc H. Smith, de la École Nationale des Chartes de París, habla en su artículo «Du manuscrit à la typographie numérique: présent et avenir des écritures anciennes» (págs. 51-78), con bastante gracejo en mi opinión, de un aspecto tan curioso como revelador de la relación de la sociedad actual con las modificaciones del alfabeto latino. Sí, me entienden perfectamente aunque no se lo crean: son esos revivals de letras, algunas dizque inspiradas en los antiguos estilos caligráficos, que desembocan en un resultado tipográfico no por más anacrónico, menos interesante:

Si l’histoire de l’écriture latine est riche en renaissances et résurgences, au xxe siècle plus que jamais l’invention graphique s’est nourrie de formes et d’idées puisées dans le passé, réinterprétées, adaptées au goût et aux conditions techniques du jour. Les filiations graphiques du manuscrit ancien à l’imprimé contemporain méritent d’être évoquées pour plusieurs raisons. Elles traduisent – et redéfinissent sans cesse – ce que le présent voit ou croit voir dans les écritures du passé.

En el apartado «Notes et discussions», completan este número doble de la Gazette los siguientes artículos: «Un instrument de réglure inattendu: la règle» (págs. 79-85) de Denis Muzerelle (Institut de Recherche et d’Histoire des Textes, París); «Descrivere ed identificare (un testo medievale)» (págs. 85-90) de Giovanna Murano (Università di Siena, sede di Arezzo), que a mí me parece tan solo un simpático canto a lo obvio, pero que debe de contener novedades de algún género cuya naturaleza exacta escapa a mis cortas luces; «Eine Quellensammlung zum mittelalterlichen Schrift- und Buchwesen» (págs. 91-95) de Martin Steinmann (retirado de la Universitätsbibliothek Basel); «Online-Katalogisierung mittelalterlicher Handschriften in der Schweiz» (págs. 95-98) de Rudolf Gamper (Vadianische Sammlung, Sankt Gallen), concluye esta sección de interesantes reflexiones no siempre puramente concisas, y da paso a una descripción de proyectos e investigaciones en curso (págs. 99-104); en las páginas 104 y 105 se da noticia de digitalizaciones en curso; entre la 105 y la 107 se da la referencia de recursos en internet; de la 107 a la 129, se da la noticia de diferentes congresos internacionales; de la 129 a la 138, jornadas, seminarios y conferencias y en la misma página 138, cinco noticias de cursos de formación; de la 139 a la 140, noticias de asociaciones científicas (vamos, o eso dicen que son); de la 141 a la 142, noticias de bibliotecas, materia prima de la que están hechos los sueños (húmedos) de un codicólogo; entre la 142 y la 145, exposiciones; y, por fin, de la 146 y la 147, noticias de revistas y colecciones. Concluyen este número las referencias de publicaciones recientes (págs. 148 a 174) y las dos necrológicas de los recientemente fallecidos Pierre Cockshaw (1938-2008) y Manuel C. Díaz y Díaz (1924-2008), reputado especialista este último en los manuscritos visigóticos y medievales cristianos de la Península Ibérica.

Y colorín, colorado, esta gaceta se ha acabado.

[En la misma serie.]

Després d’aquests cinc anys passats a la Universitat, em sembla que el que hom sol dir-ne rutinàriament: que s’hi perd el temps i que en sortir-ne és quan s’ha de començar de treballar i sobretot quan s’ha d’oblidar el que s’hi ha après, és absolutament secundari.

Al meu entendre, el pitjor efecte de l’establiment és la falsificació que produeix en la sensibilitat, en la intel·ligència i en el caràcter. Tendeix a fer veure les coses no tal com realment són, sinó a través d’un cartó superposat. No és un esforç per passar del simple al complex -com la vida exigeix- per tal d’arribar a una certa visió humana quintaessenciada. És un esforç per simplificar a través de la trampa sistemàtica. L’establiment fa veure les coses en petit, amb miopia, afavoreix la pensada, el truc, l’astúcia, l’habilitat, la tendència a convertir l’atrabiliari en norma de la vida. A la Universitat, saber compta ben poc: el principal és aprovar. He passat cinc anys de la vida en una facultat de Dret: no he sentit mai parlar, ni per medecina, de Justícia. La paraula mateixa, no l’he sentida mai pronunciar. Hauria estat probablement desplaçada en un ambient que pretén crear murris, més que persones d’un cert equilibri humà. Així, l’establiment docent dóna armes fortes als febles i esguerrats morals, als petits ambiciosos, als nyeu-nyeus desenfrenats, als fanàtics, als pedants. S’hi aprenen totes les arts de la simulació i de la traveta, de l’adulació i de l’habilitat. No s’hi lluita mai amb noblesa i claredat. Els temperaments forts, la Universitat els ofega, els corromp.

[«Después de estos cinco años pasado en la Universidad, tengo la impresión de que lo que se suele decir rutinariamente, que se pierde el tiempo y que, al salir, es cuando toca empezar a trabajar y, sobre todo, cuando ha de olvidarse lo que allí se haya aprendido, es absolutamente secundario.

A mi entender, el peor efecto de la institución es la falsificación que produce en la sensibilidad, en la inteligencia y en el carácter. Tiende a hacer ver las cosas no como son en realidad, sino a través de un cartón superpuesto. No es un esfuerzo por pasar de lo simple a lo complejo -como exige la vida– con el fin de llegar a una cierta visión quintaesenciada de lo humano. Es un esfuerzo por simplificar por medio de una trampa sistemática. La institución hace ver las cosas en pequeño, con miopía, favorece el cálculo, el truco, la astucia, la habilidad, la tendencia a convertir lo atrabiliario en norma de la vida. En la Universidad, saber cuenta poco: lo principal es aprobar. He pasado cinco años de la vida en una facultad de Derecho: no he oído nunca hablar, así los mataran, de Justicia. No he oído nunca pronuncia la propia palabra. Probablemente la habrían desplazado en un ambiente que pretende crear pícaros, antes que personas de un cierto equilibrio humano. Así, la institución docente da armas fuertes a los débiles y lisiados morales, a los pequeños ambiciosos, a los quejicas desenfrenados, a los fanáticos, a los pedantes. Se aprenden todas las artes de la simulación y la zancadilla, la adulación y la habilidad. No se lucha nunca con nobleza y claridad. A los temperamentos fuertes los ahoga, los corrompe la Universidad.»]

Josep Pla, El quadern gris («El cuaderno gris»), apunte del 12 de marzo de 1919.

Si lo llegan a traducir al alemán y le añaden unas cuantas páginas, les sale La ciencia como vocación de Max Weber. Yo no les obligaré a que les guste Pla (ni Weber), pero les advertiría del pecado mortal en que caerían si no lo hicieran. Igual que Marx (dicen) aprendió ruso cuando tuvo que ponerse a hablar de la economía rusa, pónganse a aprender catalán solo por leer al Pla original (y no se fíen de mi traducción ancilaria y vicaria). En cuanto a los que hayan sido afortunados de permanecer fuera de la Universidad y aledaños, piensen en los de dentro y reciten conmigo: «ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte».

Amén.