Hier

Mijn stappen in deze straat
Weerklinken
……………….in een andere straat
waar
…….ik mijn stappen hoor
passeren in deze straat
waar
Slechts de mist werkelijk is

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Desplazado por un tiempo a los confines del norte (no tanto tan al norte como nos hubiera gustado, pero hay imponderables volcánicos que las razones aeroportuarias no entienden), me atraen con buenas artes a una exposición, de esas que algunos llamarían «magnas», en el Louvre: «Santa Rusia: el arte ruso de los orígenes a Pedro ‘El Grande’». Me llaman la atención varias cosas: que la escritura de una carta solicitando ayuda financiera remitida por la comunidad de los judíos de Kiev a sus correligionarios de El Cairo sea de tipo paleográfico oriental, y me pregunto, sin respuesta, si alguien se ha interesado, además de Wexler, en los modos de transmisión de las disciplinas del judaísmo (la escritura del hebreo, por ejemplo) entre jazares y otros pueblos «conversos a judíos». Tiene relación, de momento en ningún otro sitio que no sea en mi cabeza, con una obviedad que me hizo ver el otro día Judith: que probablemente Alfonso había aprendido a escribir en hebreo con los géneros que llaman los modernos cursivo y semicursivo y en el tipo sefar[a]dí (y en casa, añado yo: con su padre «Juan», quizá), pero que a hacer letras cuadradas lo mismo se había «aprendido» él solo. Y al hilo de los trabajos de Maria Luisa Agati (Giovanni Onorio da Maglie copista greco (1534-1563), Supplemento XX al «Bollettino dei Classici Lincei», Roma, 2001) y Giuseppe De Gregorio (Il copista greco Manouel Malaxos. Studio biografico e paleografico-codicologico, La littera antiqua, vol. viii, Ciudad del Vaticano, Escuela Vaticana de Paleografía, Diplomática y Archivística, 1991) me preguntó si no habría aprendido a escribir «cuadradas» ‘tipográficas’, en los libros.

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Y para que se entendiesen […] y se descubriesen los afectos internos de amor y benevolencia, le dio la voz articulada, blanda y suave, con que explicase sus conceptos; la risa, que mostrase su agrado; las lágrimas, su misericordia; las manos, su fe y liberalidad; y la rodilla, su obediencia: todas señales de un animal civil, benigno y pacífico.

Ut sese mutuo intelligeret atque internos amoris & benevolentiae affectus invicem possent prodere, largita est homini Natura vocem articulatam, blandam, & suavem, qua animi sui lenta expromeret; risum, quo comitatem suam; lacrymas, quibus suam commiserationem; manus, quibus fidem suam, & liberalitatem; genua, quibus obedientia sua testaretur : quae omnia signa sunt animalis civilis, benigni, & pacifici.

Diego Saavedra Fajardo, Idea de un príncipe político cristiano representado en cien empresas («Idea principis christiano-politici Symbolis CI. Expressa»), 1640, empresa lxxiv.

À minha velha casa
eu regresso à procura
das origens da ternura,
onde o meu ser perdura.

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Si por alguna circunstancia improbable tuviera que volver a París inopinadamente, tendría – después de algunos años de afanes – al menos dos refugios donde recalar. Tiene su gracia que ambos tengan que ver con las lenguas, ese basso continuo de este blog y de su taquillero. El primero sería el Croccante («piccolo ristorante italiano»), 138, rue de Vaugirard, junto al metro de Falguière, el hogar de los que queremos a Massimo y Deborah (junto a los que conviene no olvidar a Stefano/Estêvão, ejemplo notable de mezcolanza genealógica, hijo de portugués y de italiana y criado en París). De momento, solo le he encontrado a Massimo dos defectos: que sea palermitano y sus cannoli, buenísimos, pero no a la altura de mi nostalgia (dicen que a falta de poder ir a Palermo – o a Catania – hay un cierto remedio al Sehnsucht de cannoli si uno va a Roma, a cierta pastelería cerca de la Plaza de Bolonia, por ejemplo. Guárdenme el secreto por si alguna vez se decidieran a ir). El segundo defecto, si se empeña, es remediable.

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C’est étrange d’entendre parler français.[…]
J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférente où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]
Pese a repetírmelo, no sé por qué esta noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

Teniendo en cuenta lo que me espera para el tiempo que voy a estar, más me vale que me dedique a bailar y me olvide de angustias…

(«… Y cómo huir / cuando no quedan / islas para naufragar / al país / donde los sabios se retiran / del agravio de buscar / labios que sacan de quicio, / mentiras que ganan juicios / tan sumarios que envilecen / el cristal de los acuarios / de los peces de ciudad…»)

Nos vemos por aquí a mediados de diciembre. Disfruten, como siempre, con nuestro servicio de bar y nuestras especialidades típicas.

Let’s dance little stranger / Show me secret sins / Love can be like bondage / Seduce me once again
Burning like an angel / Who has heaven in reprieve / Burning like the voodoo man / With devils on his sleeve
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Like an apparition / You don’t seem real at all / Like a premonition / Of curses on my soul
The way I want to love you / Well it could be against the law / I’ve seen you in a thousand minds / You’ve made the angels fall
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Come on little stranger / There’s only one last dance / Soon the music’s over / Let’s give it one more chance
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me /Ritual fertility
Take a chance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility

Vamos a bailar, forasterito / Enséñame a pecar en secreto / El amor puede ser darle al bondage / Sedúceme otra vez
Ardiendo como un ángel / Que tiene el cielo por indulto / Ardiendo como el hombre del vudú / Que anda con ideas de diablos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Como una aparición / No pareces de verdad para nada / Como una premonición / De maldiciones en el alma
La forma en que quiero amarte / Bien podría ser del todo ilegal / Te he visto en miles de mentes / Has provocado que cayeran los ángeles
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Vamos, forasterito / Solo queda un último baile / En poco se acaba la música / Vamos a ver si ahora lo hacemos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Mira a ver si lo hacemos / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual

Escena de Bande à part de Jean-Luc Godard (1964) con música de Nouvelle Vague, «Dance with me», del disco Nouvelle Vague – Bande à part (2) (2006), versión de la canción del mismo título del disco homónimo de The Lords of the New Church (1983).

C’est étrange d’entendre parler français.[…]

J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférent où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]

Pese a repetírmelo, no sé por qué esa noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

«Non au CPE, o la convicción de la belleza», foto de Manfred S. Rocker (ole...), 22 de marzo de 2006.

«Non au CPE, o la convicción de la belleza», foto de Manfred S. Rocker (ole...), 22 de marzo de 2006.

Querido K.-D.:

Pues ya que me lo preguntas, si fuera francés, me inspiraría en Jean Jaurès. Si israelí (o judío), en Judah L. Magnes. Si valenciano, Manuel Sanchis Guarner me resultaría lo más cómodo. Si vasco, me cabrían pocas dudas: Luis/Koldo(bika) Mitxelena. Si fuera español, probablemente con Julián Besteiro voy sobrado.

Sin embargo, no creo que declarar esto ayude en mucho pues, como en cuestiones de fe, en asuntos de ideas políticas y de actividad pública la experiencia y el convencimiento me dictan que la salvación se alcanza por las obras y no la sola fe. Como bien me decías, «tengo amigos que no piensan como yo y enemigos que piensan como yo».

Cordialmente.

(Sirva este apunte de paso como celebración de que Manfred S. Rocker [sic], uno de los mejores cronistas fotográficos de París ha vuelto [¿ha vuelto?] a postear en su Rayuela Fotoblog. Y de las pizpiretas miradas de francesas de banlieue que enternecen duros corazones de misógino sentimental en tierras de Pennsylvania.)

«On a pris la Bastille plus d’une fois
Mais pour détrôner aucun roi
C’était pour changer à Châtelet
C’est moins glorieux, j’ le reconnais»
.
[Hemos tomado la Bastilla más de una vez
Pero no para destronar a un rey
Sino para cambiar en Châtelet:
Menos glorioso, ya lo sé.]


silhouette filles ParisIncitado por el campagnardismo irredento de Dani y Alexandre y por la rara circunstancia de que no tengo ningún plazo perentorio que venza hasta mañana a mediodía, remato la secuencia evocadora parisina con un tipo que de siempre me ha caído muy bien, Bénabar (admito correcciones, matizaciones y garrotazos por mis gustos musicales) y una canción dedicada a la principal actividad, inconfesada, de las parisinas y parisinos a partir de, digamos, abril, cuando empieza a haber esperanza de que no todo el año sea una sucesión de inmisericordes cielos encapotados. Muy literarios y todo lo que ustedes quieran, pero grises como unos altos hornos vizcaínos. ¿La actividad? Hombre, no hacer nada. ¿Qué esperaban? Yo siempre me apunto a las celebraciones tradicionales de la holganza. Bueno, y a las vanguardistas, también. Y puestos a holgar, no me pidan una traducción buena y encima rimada. Hombre, por favor…

Para los curiosos, la esperanza se pierde allá por primeros de septiembre para asumir con resignación lo gris y lluvioso del invierno parisino y darse, en lógica consecuencia, a la bebida (le beaujolais nouveau est arrivé!).

A ver si mañana nos ponemos serio (o sea, codicólogos o alfonsinos).

Certains matins elle révise son emploi du temps
Imagine ce qu’elle doit faire et se dit… et puis non
Elle paresse
Au ralenti elle glisse de la cafetière à la fenêtre
Elle aimerait entendre un disque mais il faudrait le mettre
Et rien ne presse

[Que dice que algunas mañanas se pone a mirar la agenda, se hace cuenta de lo que tiene que hacer y se dice… «¡Y una leche»!. Y ella, se pone a vaguear… Al ralentí se desliza, de la cafetera al ventanal. El caso es que le apetece oír un disco pero… es que primero hay que ponerlo. Y tampoco es que haya prisa…]

Mademoiselle paresse à Paris
Elle traîne, elle pérégrine
Son altesse caresse aujourd’hui
L’idée d’aller à la piscine

[Como si dijéramos que madmuasel hace el vago en París, arrastrada y peregrina. Su alteza suavemente sopesa para hoy la idea de ir a la piscina.]

Elle descend dans la rue, il est 16h, elle marche lentement
S’assoit sur un banc pour étudier le chemin le plus long
Le transport le plus lent
Le métro pourquoi pas mais y’a pas de grève en ce moment
Quant au bus il est trop tôt pour être bloqué dans les bouchons

[Que es como decir que baja a la calle, son las cuatro de la tarde, anda muy lenta. Se sienta en un banco para ver por donde se tarda más, el transporte más lento: ¿el metro? Por qué no pero no hoy no hay huelga. ¿Y el autobús? Muy pronto para que ande metido en atascos… ]

Le transport qu’elle préfère c’est la balançoire
On bouge d’avant en arrière en prenant du retard
Elle rallonge par le square
C’est la fermeture quand elle arrive au guichet
Elle s’en veut de rater de si peu, à quelques minutes près
Un peu plus elle rentrait
Faut pas compter sur la chance, alors demain elle jure
D’évaluer mieux les distances pour être bien sûr
D’arriver en retard
Sans rien devoir au hasard.

[Lo mismo que cantar que su medio de transporte preferido : el columpio; te mueves adelante, hacia atrás, y tardas cada vez más. Alarga por la placita y están cerrando cuando llega a las taquillas y se cabrea de no haber llegado por tan poco, unos minutillos de nada. Poco más y aún entraba: no puedes ir a ver si hay suerte. Pues mañana, lo jura, se asegurará de las distancias para estar segurísima de llegar tarde sin depender de la suerte.]

fillette aux lunettes de soleil

«Silhouette», foto de Benj Haisch, 14 de julio de 2007; Bénabar, «Paresseuse» (Perezosa), del disco Les risques du métier («Gajes del oficio»), 2003 ; «P», foto de Chase me…, 30 de septiembre de 2009.

«On nous apprend à vivre quand la vie est passée».
[Se nos enseña a vivir cuando se ha pasado la vida.]
Montaigne, Ensayos, libro I, capítulo xxvi

―Vale, ¿quién lee?

―Yo.

―Muy bien, Carole, lee.

―Quería hablar de un día especial durante mi reciente viaje a París. Toda mi vida había soñado con ir allí. Por eso he estudiado el francés aquí, en esta clase para adultos durante dos años. Salvé mi dinero y fui a París por seis días. Hasta cinco días después, sufría de jet-lag y estaba un poco cansada todo el rato.

Era mi primer viaje a Yuropa. Quería ir por dos semanas pero no he podido dejar a mis perros, Lady and Bumper, por tanto tiempo. Me gustaron mucho los museos y las calles de París. Tan solo la comida no era tan buena como yo me creía. Había considerado ir a París con un grupo, pero soy un persona muy independiente. Porque trabajo de cartera aquí, en Denver, estoy acostumbrada a andar todo el día. También quería tener una aventura auténticamente extranjera y quería practicar el francés.

―¿Sabe usted donde hay un buen restaurante por aquí?

―Eh… It depends. What kind of food do you like? [Depende. ¿Qué tipo de comida le gusta?]

―Oh, anything. [Bueno, cualquiera.]

―Do you like Chinese food? [¿Le gusta la comida china?]

―Sure. [Sí, claro.]

Dicen muchas cosas sobre París. Dicen que es donde los artistas encuentran inspiración. Dicen que es donde la gente va a buscar algo nuevo en la vida suya. Dicen que van para encontrar el amor. Por supuesto, a mi edad, yo no tenía expectativas por todo eso. Pero, durante esos días, tuve muchos pensamientos sobre mi vida. He pensado en si hubiera nacido en París, o si un día tuviera mucho dinero [se trabuca]… podría vivir allí. Imaginaba repartir el correo en una calle así y conocer a la gente que vivía allí. Estoy segura de que son muy simpáticos. He visitado un cementerio famoso donde está enterrada mucha gente famosa. He visto la tumba de Jean-Paul Sartre y de Simón Bolívar. Mi libro dice que eran dos famosos escritores franceses y que se querían mucho y por eso están enterrados el uno al lado del otro. Y he visto la tumba de un hombre que se llama Porfirio Díaz. Mi libro dice que fue dictador de México por treinta y cinco años. Era interesante estar al lado de un hombre poderoso que ahora no puede hablar ni moverse como yo puedo. Pensé en mi hermana Patty, que murió muy joven, y he pensado en mi madre, que murió de cáncer el año pasado. Un día yo también seré enterrada y tal vez nadie me visitará. Pero me da igual porque estaré muerta. Pero no soy una persona triste. Al contrario. Soy una persona feliz con muchos de los amigos y dos perros maravillosos. Solo que a veces pienso que estaría bien tener alguien con quien compartir las cosas. Por ejemplo, cuando veo París de un rascacielos, yo quería decirle a alguien: «Es bonito, ¿verdad?». Pero nadie hay. Pensaba en mi exnovio Dave si le gustaría este viaje. Pero me he sentido un poco estúpida, porque hace once años que no hablo con él y ahora está casado con tres hijos. Después he encontrado un parquecito muy bonito. Me senté en la parque y me he comido un sandwich que he comprado. Estaba muy bueno. Luego, algo ha sucedido. Algo difícil de describir. [niños chillando. Se oyen conversaciones.]

Sentada allí y estar sola en un país extranjero, lejos de mi trabajo y de toda la gente que conozco, un sentimiento ha venido a mí. Era como si acordara de algo que nunca he conocido o que había esperado siempre pero no sabía el qué. Tal vez era algo que había olvidado o algo que he echado de menos toda la vida. Solo puedo deciros que he sentido, al mismo tiempo, la alegría y la tristeza. Pero no demasiada tristeza, porque me sentía viva. Sí, viva. Ese fue el momento en que empecé a amar París y el momento que sentí que París me amaba también.

Margo Martindale («Carole») en Paris je t’aime (XIVème Arrondissement), dirección de Alexander Payne, guión de Nadine Eïd y Alexander Payne (2006).