junio 2008


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19 de juny. — L’obsessió de la Universitat, encara que més
intermitent, persisteix. De vegades, somnio l’establiment: em desperto
de sobte angoixat, pensant que l’endemà al matí haig d’anar en una
classe o altra i que no sé la lliçó de memòria. També de vegades se
m’apareix tot d’una, en la imatgeria incoherent del somni, un tribunal
d’exàmens, darrera d’una taula col·locada sobre una alta tarima, uns
senyors ensopits i displicents, amb un bombo davant per treure boles,
tot plegat immers en la llum grisàcia, passada pel reixat espès de les
finestres de les aules de la facultat de Dret. Tot en conjunt: els
professors, els llibres, les idees, els bancs, els patis, les aules,
els bidells, les converses, les pedres, les columnes, els
condeixebles… tot m’ha deixat una impressió flotant d’angúnia freda,
de cosa forçada i incomprensible, d’absoluta falta d’interès.
En aquest ambient no he trobat fins ara res que incités a
crear-me una curiositat –ni de la part dels qui notòriament haurien
pogut fer-ho. Una gran part dels estudiants que passen cada dia la
porta del casalot immens està perfectament convençuda que no hi ha res
a fer.
De vegades penso que si els obrers, els comerciants, els
industrials, els pagesos, els banquers, fossin en el treball, en la
indústria, en la banca, en la terra, com els professors de la
Universitat, tot quedaria detingut i parat. El món s’aturaria en sec.
Somniar la Universitat…! És absolutament grotesc! Aquest món
que incita a somniar tan belles coses… i que us porta a pensar en
uns senyors mig adormits davant d’una taula muntada sobre una
tarima…

Hasta aquí, de la Universidad. Pero oigan, no se corten y sigan leyendo al michelangelo, al leonardo literario de Palafrugell, que no es lo mismo que Florencia, claro, pero villa a la que nadie puede negar una vocación artística en la confección de plats de taper.

El quadern gris está traído a la red y blogueado gracias a una felicísima iniciativa (y a un esfuerzo considerable) de la Xarxa de mots, beneméritos autores también de RodaMots («Dins un mot, quanta gent que hi viu!»).

Llegides les vuitanta-cinc frases que en la traducció francesa de Plató dirigida per Víctor Cousin (Saisset trad.) són agrupades sota el títol general de Definicions. La majoria estan tan impregnades de la més vulgar i adotzenada obvietat aparent, que semblen un fals elaborat per algun il·lustre representant de la sagesse francesa. De tota manera, em sembla que, si dos mil cinc-cents anys enrera les hagués escrites l’home tingut pel més hàbil escriptor de la nostra època, potser li haurien sortit més llargues i més espesses.

També llegeixo que hi ha un vers d’un poema perdut atribuït a Homer, l’actualitat del qual és innegable –almenys pel que fa referència a mi. El vers diu així: «Sabia moltes coses, però totes les sabia malament».

A Catalunya, la cordialitat dura –màxim– dos o tres dies –àdhuc entre les persones lligades o que podrien lligar-se amb un real interès.

A la taverna de Gervasi, a Plaça Nova, sento que un home diu a un altre, amb un vas de vi blanc a la mà:

A Campmany, s’hi fan els naps;
a Cabanes, les carbasses;
a Vilabertran, pebrots,
aubergínies i tomàquets.

El bodegó que fan aquests versos em dóna una deliciosa sensació de fi de primavera, primers d’estiu.

Una combinació deliciosa en aquests temps de juny: postres a base de formatge i cireres. El gust del formatge i el de les cireres són, al paladar, al meu entendre, complementaris. Llàstima que els formatges, en aquest país, siguin tan insípids i adotzenats. Les cireres millors no són pas les primerenques, això és, les blanquelles, sinó les dures, roges cireres de carn atapeïda que anomenem de cor de colom o de matapedra. Les tocades lleugerament pel bec d’un pardal són especialment exquisides.

Allá por entrado julio, cuando tenga tiempo, me pondré a hacer una traducción del fragmento -delicioso-, aunque solo sea por faire chier l’Académie française (y con el enlace se demuestra que monsieur Pierre Assouline, de suyo hombre discreto y prudente, puede también, si quiere o si el jacobinismo guillotinesco le ciega, faire une belle figure de (gros) con).

Según [Juan] Vaseo, a mí me parece que Zamora puede ser nombre Hebreo, del verbo samar, custodire, por ser lugar fuerte, y de sitio guardado por todas partes, porque como dice el romance viejo, por vna la cerca Duero, por otra peña taxada.

Sebastián de Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua castellana o española, Madrid, [impreso] por Melchor Sánchez, a costa de Gabriel León, 1674, folio 179 verso.

En esta fábula [milesia] escribió Apuleyo su Asno dorado y Mahoma escribió su Alcorán, y todos los Milesios escribieron sus caballerías amadísicas y esplandiánicas herboladas. De este género de fábulas amonesta el apóstol a Timoteo que huiga.

Alejo Venegas, «Prólogo» y «Epílogo» a Theológica descripción de los misterios sagrados de Alvar Gómez de Ciudad Real, Toledo, Juan de Ayala, 1541,

Hay otra tercera diferencia de fábulas, que no están debajo de la poesía racional, sino de la corrupta: las cuales de la ciudad de Mileto, que es en Jonia, donde se inventaron, se llamaron milesias. De esta diferencia de fábulas vanas amonesta el apóstol a Timoteo que huiga en el capítulo IV de la primera epístola. En este tercero género de fábulas desvariadas están escritos el libro de la Cábala y el Talmud de los judíos, con que sofísticamente aun no pueden defender los desatinos de su incredulidad. En este género de fábulas milesias está escrito el Alcorán de Mahoma, a quien los moros llaman Muhamedes, que es una secta cuarteada, cuyo principal cuarto es la vida porcuna que dicen epicúrea. El segundo es tejido de ceremonias judaicas vacías del significado que solían tener antes del advenimiento de Cristo. El tercero cuarto es de las herejías arriana y nestorea. El cuarto es la letra del evangelio, torcida y mal entendida, conforme a su desvariado propósito. También son fábulas milesias de este jaez la Çuna y la Xara que urdieron los moros en su iglesia de malignantes. En esta diferencia de fábulas escribió Apuleyo su Asno dorado y en nuestros tiempos con detrimiento de las doncellas recogidas se escriben los libros desaforados de caballerías, que no sirven sino de ser unos sermonarios del diablo, con que en los rincones caza los ánimos tiernos de las doncellas.

«Prólogo» a Leon Battista Alberti, La moral y muy graciosa historia del Momo […] trasladada en castellano por Augustín de Almazán, Alcalá de Henares, Juan de Mey, 1553.

Razones nada milesias sacadas del entretenido y ameno artículo de Donatella Gagliardi, «Malos libros en la España del XVI: la fábula milesia de Vives a Venegas», Studia Aurea, 2, URL: http://www.studiaaurea.com/articulo.php?id=85

Por los años en que salió publicada la Theológica descripción de los misterios sagrados editada por Alejo Venegas, a Alfonso de Zamora le quedaban dos telediarios. Para cuando La moral y muy graciosa historia del Momo estaba a la venta en librerías (vamos, en casa de los impresores), el bueno de Alfonso ya debía de estar de animada cháchara con los misterios insondables de la Cábala de verdad, esa de la que nadie conoce el verdadero rostro. Lagarto, lagarto…

El caso es que, como era de prever, Venegas se ejercita en un género literario. No parece que la polémica le interesara mucho. Antes como ahora, y probablemente con buenas razones en ambos casos, a los hombres (antes uires, ahora homines) de la academia no se les hacía mucho caso. De modo que el ¿prontuario polémico? del Libro de la sabiduría divina (el que por no romperse la crisma – «¡No me pegues en la cabeza, que estoy estudiando!» – llama su ¿editor? (ecdótica, cuántos crímenes se cometen en tu nombre) El manuscrito apologético de Alfonso de Zamora) quedó como tenía que quedar: sin leer, en manuscrito y con una columna blanca y radiante, como (va) la novia. Como el shabbat.

Pues nada: semanada buena

In 1966 Gerson Cohen, then a professor of Jewish history at the Jewish Theological Seminary who later became its chancellor, gave a commencement address at Hebrew Teachers College in Boston that was later published as an essay entitled “The Blessing of Assimilation.” (collected in Cohen, Jewish History and Jewish Destiny New York: JTS, 1997, 145-156). In this essay Cohen argued that it is both inaccurate and historically short-sighted to view assimilation as, by definition, “bad for the Jews.” He writes, “A frank appraisal of the periods in which Judaism flourished will indicate that not only has a certain amount of assimilation and acculturation not impeded Jewish continuity and creativity, but that in a profound sense, this assimilation and acculturation was a stimulus to original thinking and expression, a source of renewed vitality. To a considerable degree, the Jews survived as a vital group and as a pulsating culture because they changed their names, their language, their clothing, and their patterns of thought and expression.”

Shaul Magid, «Which birthright? Why choosing home over homeland may not be so bad», Zeek, 13 de mayo de 2008.

[¿Que quién es Arquíloco? Arquíloco fue este y escribió, entre otras cosas, esto: ἀσπίδι μὲν Σαίων τις ἀγάλλεται, ἣν παρὰ θάμνωι | ἔντος ἀμώμητον κάλλιπον οὐκ ἐθέλων, | αὐτὸς μ᾿ ἐξεσάσωσα. τί μοι μέλει ἀσπὶς ἐκείνη; | ἐρρέτω· ἐξαῦτις κτήσομαι οὐ κακίω Un habitante de Sais ostenta hoy el brillante escudo / que abandoné a pesar mío junto a un florecido arbusto. / Pero salvé la vida. ¿Qué me interesa ese escudo? / Peor para él. Uno mejor me consigo»). Pero el Arquíloco que a mí me interesa es el de Juan Aranzadi. Aunque haber, hay a quien le disgusta. Dicho de otro modo, la conversión y la huida, aunque sea hacia dentro del país de uno y de uno mismo, me evocan en primer lugar los versos de Agustín García Calvo: Yo soy el acto de quebrar la esencia: / yo soy el que yo soy. Yo no conozco / más modo de virtud que la impotencia.]