Mudai, pois, o sentido e o cuidado,
Somente amando aquelas esperanças
Que duram pera sempre co’o amado.

Cambiad, pues, sentidos y cuidado,
Amando solamente la esperanza
Que siempre durará con el amado.

Luís Vaz de Camões

Misterio

¿Por qué estoy vivo
y el vaso lleno de agua
y la puerta cerrada
y el cielo igual que ayer
y los pájaros dorados
y mi lengua mojada
y mis libros en orden?
¿Por qué estoy muerto
y el vaso igual que ayer
y la puerta dorada
y el cielo lleno de agua
y los pájaros en orden
y mi lengua cerrada
y mis libros mojados?

Jorge Eduardo Eielson

En mi pueblo cantan (o cantaban): «Y en lo alto [e]l Pirineo soñé que la nieve ardía y, por soñar lo imposible, pensé que tú me querías». El Oude Rijn, el Rapenburg y el Witte Singel (los nombro por orden de aparición en mi paseo matutino de cada día de este mes y poco) han resistido cuatro días pero hoy, por fin, han amanecido completamente helados (las gaviotas se han puesto a rebuscar en la basura, helada también, por lo demás). Yo venía pensando en un par de cosas. La primera, en lo curioso que me resulta una circunstancia del manuscrito Or[iëntaal] 645 conservado en este casa. Uno de los no pocos cuadernos perfectamente reconstituibles transmite parte del libro de Isaías en hebreo con una traducción interlinear, a ratos vacilante, a veces en español y otras en latín, que lleva un colofón: el 28 de agosto de 1545 en Alcalá de Henares. Alfonso firma el colofón, citándolo literalmente, qua[n]do era enfermo / כשהיה חולה. Es la última fecha segura que tenemos de la vida de Alfonso y está escrita por su propia mano. Y la mano temblaba al escribirla. Claramente.

El caso es que, en el batiburrillo que es hoy el manuscrito. Or. 645 de Leiden, ese cuaderno de Isaías está colocado un poco a la buena de Dios en mitad de una de las carpetas (porque, por no tener, el manuscrito no es un códice como tal, porque no está encuadernado, circunstancia que, en la sociedad jerarquizada de los libros antiguos, francamente lo sitúa a uno muy abajo en el orden social). Pero, según la foliación del manuscrito y por algún detalle (la falsa etiqueta de que este manuscrito había pertenecido a la colección de Levinus Warner) este cuaderno fue, en algún momento, el primer cuaderno del manuscrito (o de alguna miscelánea que precediera al conjunto actual). Y es el único, de todos los cuadernos del manuscrito, en que quedan rastros evidentes de que, alguna vez, ese cuaderno se mojó. Lo que me ha hecho pensar, qué le vamos a hacer, en ese verso de Eielson que les pongo:

en mijn tong dicht
en mijn boeken vochtig?

Por lo demás, para los viciosos de la semántica recreativa, no puedo dejar de notar dos cosas. En primer lugar, lo prolijas que quedan todas las equivalencias foráneas que he podido encontrar para un concepto muy holandés: gezellig[heid]. Yo creo haber encontrado un equivalente apropiado. Gezellig querría decir, más o menos, «una cena de shabbat en La Haya», como por otra parte ya sabíamos de los sábados en Mokum. Esa cena de shabbat es una de las cosas que me quedan por hacer en esta Holanda a la que volveré.

Por otra parte, no puedo dejar de notar la homofonía de la raíz de cerrado (y mi lengua cerrada: «en mijn tong dicht») y de poesía (dicht) en holandés.

En fin, sea como fuere, hasta aquí hemos llegado. Por esta vez al menos. Quinientos posts, parece ser con este, y casi dos años y medio. No deja uno nunca de sorprenderse.