Llamado/Solicitud de artículos/contribuciones/participaciones; Convocatoria de propuestas (&c., &c.)

X ….Congreso… (Congreso/Taller/Simposio) [¿En qué se diferencian?] de ……………………………….

(subtema de una subdisciplina de un campo ya bastante limitado)

Descriptivo

…………………….. (Subtema) ha concitado en los últimos tiempos interés como campo separado de estudio por gente que se dedica a la investigación del mismo. Los últimos desarrollos en el campo permiten vislumbrar que (añádase hipérbole) se podrá mejorar la vida de todos los seres humanos sobre la Tierra para siempre jamás.

La presente convocatoria del máximo prestigio busca reunir a expertos de reconocido prestigio para un intercambio de resultados e ideas, y para echarse unas cañitas.

Se hará hincapié en «la originalidad y el rigor intelectual» (copia y pega del llamado de contribuciones del año pasado).

Entre los temas se encuentran [sin ser exhaustivos] (=señal de desesperación):

Tantas frasecitas con chispa como se pueda

¡Ponentes invitados!

(Lista de gente cuyos currículos provocan un interés en relación completamente desproporcionada con sus habilidades oratorias).

¡Ubicación! ¡Ubicación! ¡Ubicación!

(¿No has querido siempre ir a un lugar precioso y pasarte el día entero dentro de un palacio de congresos?)

(Fotos de playas soleadas y/o ruinas históricas)

¡Fechas importantes!

(Plazo de entrega del artículo)

(Plazo de verdad de entrega del artículo)

(Plazo de entrega si tu director de tesis es famoso)

(Bueno, vale, ¿qué más da? Somos gente guay: mándanos lo que sea, porfi, porfi, porfi…)

Comité de organización

(Catedrático con responsabilidad puramente nominal)

(Profesores ayudantes que lo hacen todo y nunca se les ocurrió que ser profesor iba a implicar quedarse despierto toda la noche grabando 200 CD-ROMs)

Patrocinado por

Organización con acrónimo

© Jorge Chan, PhD Comics, 25 de junio de 2010.

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De ervas vos mantendes
Que traz o Verão,
E eu das lembranças
Do meu coração.

De pasto tenéis vida,
del que trae el verano,
y yo de lo que recuerda
el corazón mío.

No le importará al lector, espero, que empecemos a saltar desde las antigüedades más solemnes a las actualidades más prosaicas. Así andaremos todo el rato. […]

Contaba los días para que expirara mi contrato de delegado en Washington. Y al fin llegó junio de 2003, con su fecha de vencimiento. El director me propuso varias vías de escape. Una llevaba a Pekín. Otra, a Buenos Aires. Una tercera, a Roma. Pedí un poco de tiempo para pensarlo, porque Pekín resultaba, sin ninguna duda, la opción profesional más atractiva, pero me dolía rechazar Buenos Aires. Una de esas noches, a la hora del martini en la veranda (Washington tenía sus detalles), mi mujer aclaró las cosas. Propuso que interrumpiera por un momento mis delirios entusiásticos sobre los Juegos Olímpicos de Pekín, los derbis River-Boca y demás eventos históricos, y que pensáramos en cosas más simples: dónde queríamos vivir, cómo me apetecía trabajar, qué me interesaba aprender.

Cada uno es libre de dar a su vida el sentido que le apetece. Para mí, la vida es educación: un proceso de aprendizaje. No hablo de alcanzar algún tipo de sabiduría, no fastidiemos, sino de enterarse, dentro de lo posible, de cómo funciona el mundo y, en un sentido más pedestre, de parchear un poco la incompetencia congénita. Será que quiero llegar a la muerte con conocimiento de causa. Por eso me gusta cambiar en el trabajo: cuando sé hacer una cosa, empiezo a aburrirme y necesito ponerme a otra más o menos nueva y más o menos desconocida. No me importa equivocarme; de hecho, lo hago con una frecuencia que mis jefes consideran preocupante. Lo que llevo mal es la monotonía y el futuro previsible.

¿Qué me interesaba aprender? Cosas muy vagas. ¿Se pueden aprender la humanidad, la belleza y el tiempo? No, no creo. Pero si hay un lugar para intentarlo, ese lugar es Roma.

Y el 1 de septiembre de 2003 volamos desde Washington a Roma.

Enric González, Historias de Roma, Madrid, RBA, 2010, págs. 12, 13 y 14.

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C’est étrange d’entendre parler français.[…]
J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférente où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]
Pese a repetírmelo, no sé por qué esta noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

Teniendo en cuenta lo que me espera para el tiempo que voy a estar, más me vale que me dedique a bailar y me olvide de angustias…

(«… Y cómo huir / cuando no quedan / islas para naufragar / al país / donde los sabios se retiran / del agravio de buscar / labios que sacan de quicio, / mentiras que ganan juicios / tan sumarios que envilecen / el cristal de los acuarios / de los peces de ciudad…»)

Nos vemos por aquí a mediados de diciembre. Disfruten, como siempre, con nuestro servicio de bar y nuestras especialidades típicas.

Let’s dance little stranger / Show me secret sins / Love can be like bondage / Seduce me once again
Burning like an angel / Who has heaven in reprieve / Burning like the voodoo man / With devils on his sleeve
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Like an apparition / You don’t seem real at all / Like a premonition / Of curses on my soul
The way I want to love you / Well it could be against the law / I’ve seen you in a thousand minds / You’ve made the angels fall
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility
Come on little stranger / There’s only one last dance / Soon the music’s over / Let’s give it one more chance
Won’t you dance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me /Ritual fertility
Take a chance with me / In my world of fantasy / Won’t you dance with me / Ritual fertility

Vamos a bailar, forasterito / Enséñame a pecar en secreto / El amor puede ser darle al bondage / Sedúceme otra vez
Ardiendo como un ángel / Que tiene el cielo por indulto / Ardiendo como el hombre del vudú / Que anda con ideas de diablos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Como una aparición / No pareces de verdad para nada / Como una premonición / De maldiciones en el alma
La forma en que quiero amarte / Bien podría ser del todo ilegal / Te he visto en miles de mentes / Has provocado que cayeran los ángeles
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Vamos, forasterito / Solo queda un último baile / En poco se acaba la música / Vamos a ver si ahora lo hacemos
No vas a bailar conmigo / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual
Mira a ver si lo hacemos / En mi mundo onírico / No vas a bailar conmigo / Fertilidad ritual

Escena de Bande à part de Jean-Luc Godard (1964) con música de Nouvelle Vague, «Dance with me», del disco Nouvelle Vague – Bande à part (2) (2006), versión de la canción del mismo título del disco homónimo de The Lords of the New Church (1983).

C’est étrange d’entendre parler français.[…]

J’ai beau me le répéter, je ne sais pourquoi cette nuit j’ai échoué tout seul, dans cette ville indifférent où il ne reste plus rien de nous.

Es raro oír hablar francés. […]

Pese a repetírmelo, no sé por qué esa noche he fracasado a solas, en esta ciudad indiferente donde nada queda ya de nosotros.

Patrick Modiano, Quartier perdu (1984)

Como cada vez que he oído últimamente a Luis Fernando Bernabé Pons, salgo muy enseñado y contento. Además, hoy actuaba a dúo con Jorge Gil Herrera. Me han sacado de dudas: en dirección al Magreb o a Francia, en lo que ellos han denominado las «rutas de huida» de los moriscos, antes de las expulsiones que empezaron en 1609, se daba la constante de la intervención de los judeoconversos (que es el término que ellos han empleado). No por solidaridad «entre minorías», como ha explicado Luis Bernabé en el turno de preguntas, sino por una cuestión mera, pero no por merina menos interesante, de cuartos, reales, perras gordas y chicas, pasta, parné: vil metal en suma, a veces notoriamente vil como en el caso del célebre caso de falsificación de moneda que debería haber entrado en España (ah, ¿que no se me habían enterado ustedes? Sí, España existió seis décadas entre finales del xvi y mediados del xvii) por obra y cábala de moriscos residentes en Francia.

 

En el mismo turno de preguntas, me he quedado con la cifra que una rica familia morisca (no: ninguno de los tres términos es un oxímoron del otro) pretendía sacar de la Península: 18.000 ducados. Unos pobres parias, claro, sí, ya se sabe. Pobrecitos. Criaturas. Arcaicos, analfabetos, metidicos ahí en su mundo. Lo mismo en Valencia que en Granada, lo mismo en Castilla que en Aragón, sin que nada de esto quiera decir que moriscos valencianos, granadinos, castellanos o aragoneses eran lo mismo. Ni mucho menos. Pero, oigan, 18.000 ducados. Que eran… como decirles… eran… Mogollón.

 

Siempre he dicho que Alfonso de Zamora limita, al sur, con los manuscritos aljamiados; a levante, con los impresos griegos en España; a poniente, con las tradiciones librarias de los judíos portugueses; y al norte, con la polémica erasmiana. Las vacaciones, las pasó en Italia, sin haberse movido jamás – que se sepa. Y si no lo sé yo… – de Zamora, Salamanca y Alcalá. Cualquier cosa que haga para entender esas fronteras de la patria alfonsina no será en balde para entenderlo.

 

Lo último: la última. ¿Qué tendrá esta etimológica mal baisée para querer dejar claro la jerarquía, el dominio, el sultanismo pretéritamente colegiado, la altanera componenda de funcionaca de alto standing? ¿La insoportable levedad de ser lo que se es y no lo que se hubiera querido y nada más?

 

En fin, antes de la segunda parte selecta de mañana (que no dan las horas para todo, ni los quereres, ni los aguantes), pongámonos de nuevo con el amigo Alfonso, que al final me van a sacar coplas:

 

On England’s pleasant pastures seen!
¡De Inglaterra en sus amenas verduras percibido!
William Blake

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Conviene volver, de tanto en tanto. Mañana, más.

Se podría formular así: la capacidad de análisis de la realidad en el entorno académico, expresado en el número de minutos que se pasan del tiempo estipulado para las presentaciones en congresos y del grado de jerga que acapara la palabra leída – que no hablada – en lo expuesto, es directamente proporcional, en sentido inverso, a la facundia, la gracia y el salero de los deponentes (del latín depono, deposui, depositum: «encontrarse en el convencimiento de que el inglés y el PowerPoint © producen, por ósmosis directa e indirecta, la sabiduría en los académicos, antes conocidos como sabios o eruditos» Véase igualmente e-rudito: «paletillo con ínfulas profesorales de la era cibernética»). No deja de sorprender el número de necrófilos en el mund(ill)o académico. Yo, si puedo elegir, mejor la lechuga fresca, las carnes prietas y cierta gracia al punto, ¡que no estamos en un entierro de tercera!

First time using folding tools

«First time using folding tools», foto de Eric Gjerde, 25 de septiembre de 2006.