diciembre 2009


Hemos discutido mucho últimamente la cosa de los niños: había quien decía «críos». Otros, «niños». «Discutíamos» porque estamos ya todos (los tres, los cuatro) irremediablemente europeizados, conjurados por las entrañables fechas a la común patria mostoleña («Uno es de donde hace el bachillerato») desde los cuatro puntos cardinales de nuestros respectivos transterramientos.

A mí me venía bien la discusión: felizmente rodeado de niñas subrogadas como me he encontrado de golpe y porrazo (ya lo saben, ya lo saben, ya, y algún frijol de culo inquieto que está en camino), el tema me interesaba y el hastío niñero de algún contertulio no es que me sorprendiera (lo entendía, no sino que, expuesto en los términos en que se exponía, me parecía discutible (aunque para eso estábamos: para discutir). ¿No convendría enfocar el problema de otra forma?

Però al costat de les coses que es perden i poden substituir-se hi ha coses que es perden i que no es poden recuperar mai per anys que passin. La primera d’aquestes coses, per ordre cronològic, sol ésser el candor.

Pero junto a las cosas que se pierden y pueden substituirse, hay cosas que se pierden y que no se pueden recuperar nunca por muchos años que pasen. La primera de estas cosas, por orden cronológico, suele ser el candor.

Josep Pla, Per passar l’estona («Por pasar el rato»), Obres completes, vol. xxxvi, Barcelona, Destino, 1979.

¿Quizá convendría empezar por ahí la discusión? O por algún sitio que le quedara cerca.

Feliz año nuevo. El otro.

«Adoración del nombre de Dios», fresco de Francisco de Goya en el techo del Coreto de la Virgen, Basílica del Pilar de Zaragoza; «Ciaccona» de Tarquinio Merula por Il Giardino Armonico.

Actualización: Apañados un par de enlaces que faltaban y un error de borrador que ha quedado en evidencia, como tenía que ser.

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Todas estas cosas te he escripto, mi Cornelio, no porque va nada en que las sepas, sino que descansa mi espíritu en dezírtelas.

Antonio de Guevara, Relox de Príncipes (1529), versión de Emilio Blanco, Obras Completas de Fray Antonio de Guevara, Fundación José Antonio de Castro, Madrid 1994, tomo ii, pág. 716 (inspirado por Mesa revuelta: el diario de Studiolum).

Seguimos con el impresionismo: no deja de tener su aquel, paradójico mayormente, que el pie de imprenta de los libros de Hakibbutz hameuchad («[Movimiento del] kibbutz unido: Biblioteca de los obreros») se localice en Bne Braq. Me doy cuenta al ver el registro bibliográfico de la antigua JNUL («Biblioteca Universitaria Nacional y Judía»), actual «Biblioteca Nacional de Israel», en Jerusalén, de un libro cuyo título-calambur me llama la atención: האב, הבן ורוח החופש («El padre, el hijo y el espíritu vacacional»), agudica transposición del sintagma רוח הקודש (como si pronunciáramos ‘rúaj akódesh’, «espíritu santo», donde קודש ‘kódesh’ es «santidad») por רוח החופש (prounciando ‘rúaj ajófesh’, donde חופש ‘jófesh’ es «vacaciones» – bueno, y «libertad» –). La historia del libro está contada por aquí, en hebreo, que tampoco se lo voy a dar a ustedes todo hecho.

Esto de seguir los libros nuevos catalogados en la Biblioteca Nacional israelí está muy bien (en fin, para los de este raro oficio de «hebraísta»): se da cuenta uno de la inmensa actividad publicadora jasídica y de que, llegado el caso y si nos diera por ahí (cosas más raras se han visto), se podría leer porque toda esa masa publicada está bien guardadita en la biblioteca nacional jerosolimitana. Como es de bien nacidos el ser agradecidos, debo la idea de subscribirme a los feeds de la ex-JNUL, actual NLI, al chico del Talmud.

Desde lejos, veo por una de las listas que sigo y de la que me he tomado vacaciones, una recaída en la dieta de los diccionarios, hebreos en este caso. El lexicografófago quiere con la mejor intención (le supongo) pero con la poquísima empatía que el hombre gasta (en fin) dar respuesta a una pregunta: cuáles son los dos verbos que en hebreo «clásico» significan, el uno, «matar» (cometiendo homicidio); el otro, «matar» (asesinando) y cual de los dos niega el mandamiento negativo de Éxodo, capítulo 20, versículo 12 (dice él, reduccionista como es: convendría recordarle también Deuteronomio, cap. 5, v. 17). El hombre (lexicografófago) se arma un lío y, busca que te rebusca en el diccionario, dice con autoridad («Queda claro que el texto hebreo usa el verbo que significa ‘no cometer homicidio’) cuando «el texto hebreo» dice lo contrario: רצח es «asesinar» (que es lo que prohibe el Decálogo), es decir, «matar a mala leche», que es como el mostoleño léxico traduce el tecnicismo «alevosía»; no הרג, «matar; cometer homicidio», es decir, «matar sin mala intención» (volviendo a utilizar el mostoleño). Para terminar de rematarlo, aparte de decir que רצח es «cometer homicidio», mete la pata o la gamba (que es lo que mejor convendría a su residencia italiana) y añade a la fiesta el verbo זבח («sacrificar»), como si tal verbo fuera «asesinar» en hebreo. No le niego su paradójica gracia: «el Gran Sacerdote ha asesinado ritualmente dos pichones y tres vacas en el patio del Templo», se podría decir siguiendo esta exégesis lexicomaniaca. Cositas de primer curso de lengua hebrea,* «bíblica» que no «clásica»: de nuevo, supongo que esta apendicitis clásica de la que nuestro lexicografófago hace a menudo gala viene de su residencia italiana y de una sobreexposición a las obras de Palladio (pongo por caso).

Luego nuestro lexicografófago se enreda en un par de chorraditas de antropología religiosa de programa vespertino de radio desinformada, pero son eso: chorraditas. Del mismo género literario que las que escribo yo por aquí, por otra parte, no se me vayan ustedes a equivocar.

Por otra parte, no deja uno de llevarse sustos sin esperárselo: «alcalde [franquista] de Salamanca, gobernador civil [pero puesto por los militarotes] y jefe provincial del Movimiento [cuyo creador ganara el Premio Nobel de Física]», nada menos. ¿Sería por eso que ese viejecito tan presuntamente entrañable me haya producido una cierta urticaria? No le falta nada de razón, sin embargo, a quien nos advierte de la inanidad culpable de dividir el análisis historiográfico en dos fáciles campos de malos y buenos. Salvador Vila (nos cuentan), rector republicano de la Universidad de Granada, casado con judía (Gerda Leimdöfer) y fusilado al inicio de la Guerra Civil, no se quitaba de glosar que la labor del arabismo español había de ser «reconstruir una época de nuestra historia orgánica» (nótese lo de «orgánica»). Que nadie se nos asuste: para historiadores dizque republicanos «orgánicos» baste Don Claudio Sánchez-Albornoz que, aparte de la desagradable práctica de no dar la signatura correcta casi en cada documento que citaba, tenía tendencias algo judeófobas:

Y como el bautismo no había privado a los judíos de sus talentos y habilidades, ni de su devoción por la riqueza, ni de su sutileza para captar la voluntad de los príncipes, enriqueciéndose con sus negocios tradicionales, consiguieron cada día mayores y más firmes posiciones en las corte, en el gobierno central, en el de las ciudades y en el de la misma Iglesia, y llegaron a conseguir señoríos y mandos militares.

España: un enigma histórico, vol. ii, cap. xiv: «Límites de la contribución judaica a la forja de lo español», Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1962 (segunda edición), págs. 163-297 (primera edición de 1957); aunque yo cite por el opúsculo Lo judaico en la forja de lo español, reimpresión sin referencias de este mismo capítulo, Madrid, Movimiento Cultural Cristiano, Librería Dersa, 2003, pág. 66.

Aquellos fueron lodos que todavía nos llenan de chapapote, pese a lo que también parece habitual chapotear en la indigencia profética, desde la ideología contraria (o no tanto) a la de Don Claudio Sánchez-Albornoz:

En general, y resumiendo, la literatura argelina, como muchas de las facetas del propio país que la produce, aparece, cara al inmediato porvenir, como una de las más esperanzadoras y susceptibles de importantes hallazgos y realizaciones, dentro del ámbito general de la expresada en lengua árabe. Desde la pura constitución demográfica hasta las fórmulas específicas de realizaciones político-sociales-culturales que selecciona, Argelia es uno de los países con más proyección hacia el futuro. En tal sentido, pues, y en cuanto como tal literatura nacional acabe definitivamente de asentarse y hallar su línea propia y característica en el contexto general de la dramática y crítica existencia árabe contemporánea, representará sin duda una muy destacada voz a atender y armonizar, participando activa y decisoriamente en el concierto.

Pedro Martínez Montávez, Introducción a la literatura árabe moderna, Granada, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1994, tercera edición (primera edición de 1974), págs. 186-187 (el autor de este blog no se hace responsable de los problemas gástricos que pueda producir la lectura del cacao estilístico de Don Pedro Martínez Montávez).

Me ha vencido la nostalgia y el recuerdo de Risa (z”l) y me ha dado por ponerme a leer Por amor a Judit:

1

En días de calor sube de los muros de mi casa un suave olor a leche. Los muros están enyesados y encalados, las baldosas dominan el terreno, pero el olor me llega de los poros del muro y de los resquicios del piso y se empecina en infiltrarse como un estremecimiento de amor antiguo.

¿Por qué pasarán estas cosas?

Por acabar: ¿«Hebreo moderno arcaico»? se preguntaban el otro día por aquí. Pues Leah Goldberg, por ejemplo, leyendo sus poemas (se podría intentar acastellanarlo en los comentarios por subscripción popular):

En resumen: menudencias. Musarañas. Más.

*Parece que el primer curso de catalogación de manuscritos fue algo más difícil que el primero (y siguientes) de lengua hebrea.

Tendría que andar liado con otras historias. Por ejemplo, con la «enseñanza de la fonética hebrea en la España de la primera mitad del siglo xvi», que ya son ganas de liarse. Y ya, ya sé que lo de «España» y «primera mitad del siglo xvi» andan políticamente peleados: pero qué quieren; la cosa era para guiris. Tampoco les iba a liar más de la cuenta, ¿no? Criaturicas… En caso de que me siga liando más allá de un plazo que acaba con el año (de esos plazos que los anglófonos llamaron con crudo descriptivismo deadline) me sé de dos editoras que me colgarán a lo Hamán, «El Protoantisemita», del árbol más alto que encuentren: la una me maldecirá en polaco y la otra en ruso. Al menos, divertimento políglota nunca habrá de faltar, ni siquiera en estas apretadas circunstancias. Pero ando más pensando en las musarañas que en los métodos pedagógicos de nuestro Alfonso, el zamorano. La cajita de música ha ayudado a enmusarañarme aún más y he dado con Oren Lavie, del que ya habían dado noticia en el vecindario hace un tiempo, concretamente en el entresuelo izquierda de esta corrala, siempre tan predispuesto a meterse en camisas de once varas.

Como no tengo remedio (ni mis musarañas tampoco, ni la tesis zamoresca al paso que vamos), me ha dado por fijarme en el criollo fonético hebreo del inglés en que canta Oren Lavie. Nada tan exagerado como el acento (o lo que sea) de Yosef Schwartz cuando habla en inglés. O se aproxima. A hablar inglés, digo. El hebreo lo debe de hablar macanudamente. En su variante filosófica, concretamente.

En fin: musarañas.

¿Dónde andarán metidas las golondrinas de la huida?

Detalle de Introductiones Artis grammatice Hebraice nunc recenter edite, gramática hebrea en latín de Alfonso de Zamora (Alcalá, en la imprenta de Miguel de Eguía, 1526), digitalizada por el Projecte Somni de la Universidad de Valencia («Estudi General»); «The man who isn’t there» del disco The opposite side of the sea de Oren Lavie (2007).

ת”ר אבן טוען היתה בירושלים. כל מי שאבדה לו אבידה, נפנה לשם וכל מי שמוצא אבידה נפנה לשם. זה עומד ומכריז וזה עומד ונותן סימנין ונוטלה. וזו היא ששנינו: צאו וראו אם נמחת אבן הטוען.

Enseñaban nuestros sabios: Había una piedra de toque en Jerusalén. A todo el que algo se le perdía, allí se dirigía y todo el que algo encontraba, allí se dirigía. El uno pregonaba y el otro iba y daba las señas y se lo entregaba. Esto enseñaron: salid y ved si está cubierta la piedra de toque.

Talmud de Babilonia, tratado Bava Mesi’á, folio 28, lado verso.

Côté pro-palestinien (mais non pro-Hamas), on peut signaler parmi des dizaines de publication le rapport de la FIDH qui revient sur le message central du rapport Goldstone qui, on le rappelle, invite principalement les deux parties à enquêter sérieusement sur d’éventuels crimes de guerre, et donc à rompre avec une culture de l’impunité.

Côté pro-israélien, on s’arrêtera sur les statistiques de the Israel project, très détaillées, trop détaillées puisque l’énumération (nombre de roquettes, temps de réaction en Israël, nombre de fleurs exportées de Gaza en décembre…) fait apparaître cruellement une béance: l’absence du nombre de victimes palestiniennes.

Del lado propalestino (que no pro-Hamás), puede señalarse entre las docenas de publicaciones el informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos que retoma la conclusión principal del informe Goldstone que, según se sabe, emitía como sugerencia principal a las partes que llevaran a cabo investigaciones serias sobre posibles crímenes de guerra, de forma que se pudiera romper con la cultura de la impunidad.

Del lado proisraelí, convendrá detenerse en las estadísticas de The Israel Project, muy detalladas, incluso demasiado detalladas, porque la enumeración (número de proyectiles, tiempo de respuesta de Israel, número de flores exportadas de Gaza en diciembre…) deja pendiente una ausencia clamorosa: la falta del número de víctimas palestinas.

Gilles Paris, «Gaza un an après, mémoires sélectives et concurrentes» (‘Gaza, un año después: memorias selectivas y contrarias’), del blog Guerre ou paix: Décryptage des relations israélo-palestiniennes, 21 de diciembre de 2009.

No se me extrañen: habrá que poner los medios, que empiezan por no negarse a hacerse las preguntas, para localizar la clave para encontrar lo que se busca.

Marta Gómez e Idan Raichel, «Todas las palabras» del disco בין קירות ביתי («Entre las paredes de mi casa»)/Within my walls (2009).

Representación de la Natividad, Tạ-ammịrạ Iyạsus («Los milagros de Jesús»), estilo de la dinastía de Gondar (segundo estilo), Etiopía, segunda mitad del siglo xviii o siglo xix (BNF, fondo «Ethiopien d’Abbadie», n.º 226, f. 9v); catálogos: Antoine d’Abbadie, Catalogue raisonné de manuscrits éthiopiens appartenant à…, París, Imprimerie impériale, 1859, pág. 219; Marius Chaîne, Catalogue des manuscrits éthiopiens de la collection d’Antoine d’Abbadie, París, Imprimerie nationale, 1912, pág. 131.Véase además: Carlo Conti Rossini, «Notice sur les manuscrits éthiopiens de la collection d’Abbadie (suite)», Journal asiatique («recueil de mémoires et de notices relatifs aux études orientales publié par la Société asiatique»), x serie, tomo xx, julio-diciembre de 1912, págs. 41-42; Sylvain Grébaut, «Les miracles de Jésus: Texte éthiopien publié et traduit», Patrologia orientalis (París, Firmin-Didot & Cie.), vol. xii, n.º 4 (1919), págs. 555-652; Witold Witakowski, «The Miracles of Jesus : An Ethiopian Apocryphal Gospel», Apocrypha (AELAC & SELAC), vol. vi, n.º vi (1995), págs. 279-298. Por resumir: fino ­«caldo articulero» de mi jardin potager más privado.

Cuando arreciaron, por ejemplo, las informaciones en los medios libres a propósito de la imputación por supuesto cohecho del president, los periodistas (o lo que sean) del telediario autonómico en lugar de usar el término correspondiente en valenciano/catalán (“suborn”, es decir “soborno”) preferían el término en castellano (“cohecho”), quizá barruntando que su carácter técnico mantendría la inopia de la audiencia.

Joan Garí, «Canal 9: una televisión de servicio privado», Público, 11 de octubre de 2009.

«… en los medios libres…»

Ces études touchant à toutes les branches de cette discipline [les études juives] avaient la particularité d’être rédigées en hébreu moderne ou en «hébreu moderne archaïque», pour reprendre l’expression utilisée par W. F. Albright au IVe congrès des études juives en 1967.7

7: Je me souviens qu’au IVe Congrès mondial d’études juives qui se tint à l’Université hébraïque, sur le campus de Giv’at Ram en été 1965, c’est W. F. Albright qui représentait les chercheurs étrangers à la séance inaugurale. Au début de son intervention, il dit qu’il aurait aimé s’exprimer en hébreu, mais son hébreu était «l’hébreu moderne archaïque» des années 1920, celui qu’il avait acquis lorsqu’il habitait Jérusalem alors qu’il était en contact avec les principaux artisans de la renaissance de l’hébreu parlé.

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Rappelons en outre que dans certaines branches des études juives, les chercheurs aiment à publier leurs articles dans d’autres langues que l’hébreu. L’exemple le plus frappant est celui des espécialistes de la Bible. Ces biblistes poursuivent un dialogue permanent avec leurs homologues étrangers dont l’immense majorité ignore l’hébreu moderne et qui parfois ne brillent guère dans la connaissance de l’hébreu biblique lui-même.

Los estudios que tratan de todas las ramas de esta disciplina [los estudios judíos] poseían la particularidad de haberse escrito en hebreo moderno o «hebreo moderno arcaico», si retomamos la expresión utilizada por W. F. Albright en el IV Congreso de Estudios Judíos en 1967.7

7: Recuerdo que en el IV Congreso Mundial de Estudios Judíos, celebrado en la Universidad Hebrea, en el campus de Giv’at Ram en el verano de 1965, W. F. Albright representaba a los investigadores extranjeros en la sesión de apertura. Al principio de su intervención dijo que le hubiera gustado expresarse en hebreo, pero que él hablaba «el hebreo moderno arcaico» de la década de 1920, que había aprendido cuando vivía en Jerusalén y estaba en contacto con los principales artífices del renacimiento del hebreo hablado.

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Recordemos por otra parte que en determinadas ramas de los estudios judíos, los investigadores gustan de publicar sus artículos en lenguas distintas al hebreo. El ejemplo más sorprendente lo aportan los especialistas en la Biblia. Los biblistas mantienen un diálogo permanente con sus homólogos extranjeros, cuya inmensa mayoría desconoce el hebreo moderno y que, en ocasiones, tampoco destacan demasiado por sus conocimientos de hebreo bíblico.

Moshe Bar-Asher, «Les Revues d’études juives en Israël depuis la création de l’Institut d’études juives de l’Université Hébraïque», en Simon C. Mimouni y Judith Olszowy-Schlanger, Les revues scientifiques d’études juives: passé et avenir, París y Lovaina, Peeters, 2006, págs. 190 y 195.

Naquel país, pequeno e practicamente descoñecido, había xente que tardaba anos e anos en se botar a falar na súa lingua.

Ninguén puido explicar nunca -nin os científicos da National Geographic, que foron os últimos en estudar a lingua de cabo a rabo- por que, mentres nas máis de 5.000 linguas do planeta a xente comeza a falar as primeiras palabras arredor dos 13 meses -de media, aproximadamente-, nesta lingua moita xente tardaba anos e anos e nalgúns casos máis anos en comezar a pronunciar as primeiras sílabas.

Descubriuse mesmo xente que nunca chegou a falar na súa lingua, na súa precisamente, e que, por outra parte, non tivo problemas para se iniciar e chegar a falar con fluidez outros idiomas, o que demostraba a fantástica dificultade da lingua daquel país único no mundo.

A xente que nunca chegaba a falala explicaba, na madurez ou na senectude das súas vidas e por tanto cando xa chegaran a reflexionar profundamente sobre o problema, que non se atrevían a falar a lingua porque aínda non estaban preparados; ou levando a man á cocorota e rascando co dedo índice dicían que lles parecía imposíbel ou que xa era demasiado tarde; ou, cunha vaga esperanza e confiando nas xeracións vindeiras, dicían A ver se os meus fillos o conseguen.

Dábanse algúns casos extraordinarios, si, de nenos e nenas precoces na aprendizaxe e uso do seu idioma, que chegaban á escola falando na súa lingua, se ben eran excepcións que confirmaban a regra: unha porcentaxe mínima entre a inmensa maioría dos que, acabados os estudos obrigatorios e mesmo os universitarios, non conseguían botarse a falar no idioma daquel inaudito país.

A xente que conseguía, por fin, algún día, e a pesar de todo, falar a lingua, animaba o resto a esforzarse un pouco máis, explicaban que si, que era posíbel, que supoñía un traballo considerábel, sobrehumano nalgúns casos, mais que o esforzo ao final pagaba a pena pois non todo o mundo podía dicir que era quen de falar a lingua máis difícil do mundo.

Era tan difícil que nas escolas mesmo había profesores e profesoras que non conseguían falala.

Era tan, tan difícil que case ninguén lle chamaba polo seu nome, por poñer o caso dunha palabra de uso común e corrente, ao cuberto cóncavo co que se come a sopa.

Era tan, tan, tan difícil que algunha xente nin sequera conseguía dicir Bo día, Ola, Boa noite ou Adeus.

Era unha lingua tan extremadamente difícil que mesmo había xente que, dada a dificultade e a frustración, acababa emigrando para outros países onde aprender a língua non fose un problema.

En aquel país, pequeño y prácticamente desconocido, había gente que tardaba años y años en ponerse a hablar en su lengua.

Nadie pudo explicar nunca –ni los científicos del National Geographic, que fueron los últimos que estudiaron la lengua de cabo a rabo– porque, mientras en las más de 5.000 lenguas del planeta la gente empieza a hablar las primeras palabras alrededor de los 13 meses de edad –de media, aproximadamente–, en esta lengua mucha gente tardaba años y años y en algunos casos más años en empezar a pronunciar las primeras sílabas.

Incluso se describió gente que nunca llegó a hablar en su lengua, en la suya precisamente, y que, por otra parte, no tuvo problemas para iniciarse y llegar a hablar con fluidez otros idiomas, lo que demostraba la fantástica dificultad de la lengua de aquel país único en el mundo.

La gente que nunca llegaba a hablarla explicaba, en la madurez o en la senectud de sus vidas y por tanto cuando ya habían conseguido reflexionar profundamente sobre el problema, que no se atrevían a hablar la lengua porque todavía no estaban preparados; o, llevándose la mano a la cocorota y rascándose con el dedo índice, decían que les parecía imposible o que ya era demasiado tarde; o, con una vaga esperanza y confiando en las generaciones venideras, decían «A ver si mis hijos lo consiguen».

Se daban algunos casos extraordinarios, sí, de niños y niñas precoces en el aprendizaje y uso de su idioma, que llegaban a la escuela hablando en su lengua, si bien eran excepciones que confirmaban la regla: un porcentaje mínimo entre la inmensa mayoría de los que, acabados los estudios obligatorios e incluso los universitarios, no conseguían ponerse a hablar en el idioma de aquel inaudito país.

La gente que conseguía, por fin, algún día, y a pesar de todo, hablar la lengua, animaba al resto a esforzarse un poco más, explicaban que sí, que era posible, que suponía un trabajo considerable, sobrehumano en algunos casos, pero que el esfuerzo al final valía la pena pues no todo el mundo podía decir que era capaz de hablar la lengua más difícil del mundo.

Era tan difícil que en las escuelas había profesores y profesoras que no conseguían hablarla.

Era tan, tan difícil, que casi nadie llamaba por su nombre, por poner un caso de una palabra de uso común y corriente, al cubierto cóncavo con se que toma la sopa.

Era tan, tan difícil, que alguna gente ni siquiera conseguía decir «Buenos días», «Hola», «Buenas noches» o «Adiós».

Era una lengua tan extremadamente difícil que incluso había gente que, dada la dificultad y la frustración, acababa emigrando a otros países donde aprender la lengua no fuese un problema.

Séchu Sende, «A lingua máis difícil», parece que de su libro Made in Galiza (2007), aunque yo no lo encuentre, conocido por el blog Viatger que s’extravia de Pau Sif.

Y por el blog de Séchu Sende conocí a Blanca, bosnia, y a Tom, inglés, y a su gallego común:

Leyendo a Arturo Pérez Reverte me reafirmo en qué según que marxistas-leninistas de confesión son mucho menos peligrosos que todas las Academias, inventadas por muy Reales que quieran ser, y, específicamente, que los actuales sillones cu minúscula, uve mayúscula, eñe minúscula y te mayúscula, de la docta reunión de jugadores de brisca de los jueves, que se suponen han de velar porque la lengua de este blog salga limpia como una patena, fijada como el código de la circulación y esplendorosa como un niño vestido de marinerito un domingo por la mañana del mes de mayo en España:

Olvidando, de paso, que la norma no se impone por decreto, sino que son el uso y la sabiduría de la propia lengua hablada y escrita los que crean esa norma; y que las academias, diccionarios, gramáticas y ortografías se limitan a registrar el hecho lingüístico, a fijarlo y a limpiarlo para su común conocimiento y mayor eficacia.

Dice el gachó, juez, parte y siete y media, como suele decirse. Impolutos, que son, él y sus conmilitones, puro espíritu sutil, nada mezquino. A mí ha habido algunos marxistas-leninistas que me han enseñado algunas cosas ciertas: la certidumbre de los conceptos, la validez de la polémica, la inquietud por la definición, el hecho de las revueltas campesinas en la Castilla la Vieja de antes de la Guerra Civil. Por ejemplo. Mucho más de lo que podrá enseñarme el sentido común: el de Arturo Pérez Reverte

Podrían dejarse de cuentos chinos. Reconocer que España es el payaso de Europa, y que Gibraltar pertenece a quienes desde hace tres siglos lo defienden con eficacia, en buena parte porque nadie ha sabido disputárselo. Y porque la Costa del Sol, donde los gibraltareños y sus compadres británicos tienen las casas, el dinero y los negocios, se nutre de la colonia; y sin ésta esa tierra sería un escenario más, como tantos, de paro y miseria. Así que declaremos Gibraltar inglés de una maldita vez. Acabemos con este sainete imbécil, asumiendo los hechos. La Historia demuestra que la razón es de quien tiene el coraje de sostenerla. Nunca de las ratas cobardes, escondidas en su albañal mientras otros tiran de la cadena.

o el del presidente cántabro Revilla.

Timeo academicos (tribunosque) et dona ferentes…

«Durch Kultur kennzeichnet man Nationen

Ich schreibe über Juden, aber nicht für sie, nicht pro domo. Judenfeinde belehrt man nicht, am wenigstens durch Geschichte: das lehrt das Jahr 1892 recht eindringlich. Das „Männeken Piss“ in Brüssel wartet auf einen würdigen Gefährten. Die Kultur der alten Juden für das Recht der jetzigen in Anschlag zu bringen, wäre Verrat an dem unveräusserlichen Menschenrecht, das aus angeblichen Zweckmässigkeitsgründen von einer Majorität vergewaltigt, aber niemals gesetzlich beseitigt werden kann. Unrecht wird auch durch unparteiische Geschichte nicht verhütet, und wer schreibt sie? Die Geschichte der Töchterreligionen ist eine von unausgesetzten Mordanfällen auf die eigene Mutter; wenn jemals einer gelingt, so fallen die Thäter mit der That.

Ich habe hier meinen Standpunkt bezeichnet; der unbeganfene Leser wird ihn im Buche selbst nirgends vermissen.

Escribo sobre los judíos, pero no para ellos, ni para la parroquia. Los enemigos de los judíos no se dejan convencer, y menos por la Historia: nos lo enseña el año 1892 de forma insistente. El «Manneken Piss» de Bruselas está a la espera de digno compañero. Reportar la cultura de los judíos antiguos a beneficio de los modernos sería traicionar el inalienable derecho humano, sería susceptible de ser violado con el supuesto fundamento de la conveniencia de una mayoría, pero nunca susceptible de obviarse con fundamento legal. La injusticia no puede evitarse ni por obra de la Historia imparcial, ¿y quién escribe tal cosa? La Historia de las religiones de las «descendientes» está compuesta de incesantes ataques homicidas contra su propia madre: cuando una lo consigue alguna vez, perecen victimarios con victimario.

Dejo aquí calificada mi posición. El lector desprejuiciado no volverá a encontrarla en ninguna parte más de este libro.

Moritz Steinschneider, Die hebräischen Übersetzungen des Mittelalters und die Juden als Dolmetscher : ein Beitrag zur Literaturgeschichte des Mittelalters, meist nach handschriftlichen Quellen («Las traducciones hebreas de la Edad Media y los judíos como intérpretes: contribución a la historia de la literatura medieval, principalmente por fuentes manuscritas»), Berlín, Kommissionsverlag des Bibliographischen Bureaus, 1893, pág. xxiv.

(Siguiendo lo expuesto en la ponencia de Irene Zwiep en París hace dos semanas).

¿San Ildefonso escriba?: manuscrito etiope del s. xviii (BNF, ms. ethiopique 60, f. 7r)

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