[En la misma serie.]

El otro día en Blanquerna, una de las dependientas que responde a un cliente: «No, es el mismo libro, pero esta es la edición en catalán y esta la edición en valenciano».

El otro día, con mi adorada ahijada: «Pero, ¿cuántas lenguas hablas?». Esta, esa, aquella y catalán. «¿Pero el catalán es una lengua?». Y si no, ¿qué es? «¿Un dialecto?».

En el programa Là-bas si j’y suis, «propuesto» (me encanta este galicismo) por Daniel Mermet en France Inter, emisión del 9 de septiembre de 2009 («sus reacciones después del reportaje de Dillah Teïbi, ‘Lo que vela el burka’, emitido ayer»), 47’30’‘:

Les femmes sont en communauté. Elles ne nous disent même plus bonjour. On peut plus les approcher, on peut plus leur parler. C’est très, très angoissant, franchement très angoissant pour nous. […] Elles ne parlent même pas français, elles parlent arabe entre elles. [Las «emigrantes de segunda generación» en una ciudad francesa] On est regardé de travers, chez nous, en Occitanie. […] Ce sont des françaises!

Las mujeres se restringen a su grupo. Ni nos saludan. No podemos acercarnos, ni hablarles. La verdad es que nos angustia, nos resulta muy angustioso. […] Ni siquiera hablan francés. Hablan árabe entre ellas. [Las «emigrantes de segunda generación» en una ciudad francesa] Nos miran mal, aquí, en nuestro país, en Occitania. […] ¡Y son francesas!

En la respuesta de un profesor catalán a una pregunta mía:

M’he descuidat d’afegir un detall en la meva última carta. Pots escriure’m, si vols, en castellà o en francès. Agraeixo molt que ho hagis fet en català, però pels cognoms no sembles català, valencià o mallorquí d’origen.

«Me he olvidado de añadir un detalle en mi última carta. Puedes escribirme, si quieres, en castellano o en francés. Agradezco mucho que lo hayas hecho en catalán, pero por los apellidos no pareces catalán, valenciano o mallorquín de origen».

(septiembre de 2007).

«Tú lo que tienes que hacer es irte a Arabia Saudí, que allí sí que hablan árabe ‘clásico’ por la calle» (una estudiante tunecina de chino [?] en algún momento del 2000).

«¿Me quieres decir por qué coño pronuncias así el hebreo? Grgrgrg, grgrgrg, grgrgrg» [intentaba reproducir así ella la pronunciación fricativa uvular sonora de la /r/ en hebreo israelí, socialmente normal aun no siendo normativa] «¡Pronuncia como Dios manda, en sefardí, de toda la vida, coño!». La interlocutora era hebraísta, universitaria y no hablaba – ni habla – hebreo (pero sí lo pronunciaba). Israelí tampoco hablaba (ni lo pronunciaba). Debía de ser sobre 1998 o 1999.

Al contrario que para la historia de la pronunciación llamada «asquenací» del hebreo (Ilan Eldar, מסורת הקריאה הקדם-אשכנזית מהותה והיסודות המשותפים לה ולמסורת ספרד [«La tradición de lectura pre-asquenací»], Jerusalén, Magnes Press, vol. 1: «Temas de pronunciación y vocalización», 1978, vol. 2: «Temas de formación», 2000), no existe, hasta la fecha, ningún estudio monográfico – ni casi específicos o locales – sobre lo que haya sido históricamente la pronunciación «sefardí». A pesar de lo cual, las monografías académicas o divulgadoras no dejan de repetir que «la pronunciación del israelí abandonó la pronunciación asquenací y tomó la sefardí». Es decir: los israelíes, en general, pronuncian un ectoplasma científico.

El latín será una lengua muerta, pero Judith y yo nos acabamos de escribir en latín (para hablar luego por teléfono, probablement en francés. Luego acabaremos en inglés, como casi siempre. Yo es que con el polaco no puedo). Cada uno con el substrato y cierta fantasía léxica que corresponde, claro.