Maria me dice que en una entrevista de Gad Lerner a Primo Levi en Espresso, en 1984, Levi afirma lo siguiente:

E’ necessario che il centro di gravità degli Ebrei venga ribaltato e torni ad essere fuori da Israele. Deve tornare a noi ebrei della Diaspora, che abbiamo il compito di ricordare ai nostri amici in Israele che nell’Ebraismo c’è una tradizione di tolleranza (…) La storia della Diaspora è stata una storia di persecuzioni, ma è stata anche una storia di scambi e di relazioni inter-etniche, e dunque una scuola di tolleranza.

Hace falta que el centro de gravedad de los judíos se vuelva a volcar para que esté fuera de Israel. Nos ha de volver a nosotros, judíos de la Diáspora, que tenemos el deber de recordar a nuestros amigos en Israel que en el judaísmo existe una tradición de tolerancia […]. La historia de la Diáspora ha sido una historia de persecuciones, pero ha sido también una historia de intercambios y de relaciones interétnicas, escuela, por tanto, de tolerancia.

Podría discutir mucho (pero no es momento ahora) el concepto de la enseñanza de tolerancia inherente a la historia de la Diáspora (y la noción misma de Diáspora no debería andar muy lejos de la criba crítica) pero estas afirmaciones de Levi me dan pie a colgaros por aquí una cosita que andaba remoloneando por ahí algún tiempo:

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