Plaza de Vázquez Molina, Úbeda (Jaén).

Plaza de Vázquez Molina, Úbeda (Jaén).

Úbeda y Baeza, que como Dupont y Dupont (Hernández y Fernández en su variación hispánica), Ramón y Cajal y Tom y Jerry, parece que han de nombrarse siempre juntas, comparten una serie de características. Una, fundamental, estar impregnadas de un bellísimo patrimonio edilicio, principalmente del siglo xvi renacentista andaluz, que les hizo, en el año 2003, merecedoras de ocupar el puesto nº. 522 de la lista que, en español, llamamos del Patrimonio de la Humanidad y en inglés, menos antropocéntricos, llaman World Heritage de la UNESCO.

Pero, y de eso me acabo de enterar, parece que contaron con potentes comunidades de conversos de judío e ídem de moro, que como sabrán era la denominación oficialesca de los que un día se fueron a la cama siendo judíos o mudéjares y se levantaron al otro día convertidos (strictu senso) en conversos o marranos y en moriscos. Como en el viejo chiste de los judíos del Este de Europa, en que uno se levanta por la mañana y hace dos cosas al abrir la ventana: mirar qué tiempo hace y ver qué bandera ondea en el puesto de policía, no vaya a ser que en el ínterim del sueño nocturno hayan cambiado de poder imperial («una mattina mi sono svegliato / e ho trovato l’invasor»).

De la existencia de comunidades conversas, no sé si conversas de judías, de moros o de ambos, en las dos perlas renacentistas de Andalucía, me entero por la publicación del último libro de Pedro A. Porras Arboledas, el activo administrador de la lista Histanmeder, «Grupo de discusión académica de Historia de España e Historia del Derecho Español», donde se dan noticias más que discutirlas pero ya está bien que así sea. El libro se titula Las comunidades conversas de Úbeda y Baeza en el siglo XVI, ha sido editado por el Instituto de Estudios Gienenses (¿y por qué se tendrá que escribir con ge?), cuyo servicio de publicaciones no tiene página que yo pueda enlazar. Así que aquí se quedan con una bonita foto del acto de presentación del libro que se celebró en el Hospital de Santiago de Úbeda el pasado día 16 de enero. Aún no he leído el libro, del que me sorprende que no tengan ningún ejemplar en la Facultad de Derecho de la Complutense, donde imparte docencia Pedro A. Porras Arboledas, y que el único ejemplar que esté disponible de momento lo tengan… en mi Departamento de Hebreo. Cosas veredes, Sancho…

Plaza y fuente de Santa Maria, Baeza (Jaén).

Plaza y fuente de Santa María, Baeza (Jaén).

Puestos a dar noticias: me llega, puntual como cada año, la invitación a ir a la benemérita (más sabe el diablo por viejo que por diablo) Semana de Estudios Medievales de Estella. Parece que el anuncio es toda una exclusiva: ni en la propia página de la Semana están puestas las fechas ni el programa de este año. Estella que no es Lizarra, por cierto, al menos en los papeles anunciadores que me remite el Gobierno (¿Foral?) de Navarra. Que tampoco es ya, según parece, gobernua por ningún lado. Y, puntualmente como cada año, tengo otros planes para julio. Además, no es que el programa me entusiasme. No me importaría echarme un ratito de charleta con Ariel Toaff («Ricos y pobres judíos: idea de riqueza y pobreza» -título provisional-). Por si acaso, antes de que alguien (álguiena…) me pregunte: sí, es el hijo del antiguo gran rabino de Roma, Elio Toaff, el del abrazo con Juan Pablo II. Y sí, es el de Pasque di sangue: Ebrei di Europa e omicidi rituali. Sobre todo, es un competente historiador de las comunidades judías italianas de la Edad Media y la Modernidad temprana. Actualmente ejerce de profesor de historia medieval en la universidad israelí de Bar Ilán, de donde estuvieron a punto de largarle a consecuencia de la polémica que causó el libro que he mencionado, Pasque di sangue. Por petición popular y si lo estiman oportuno en los comentarios, podríamos hablar un día de la polémica de Pasque di sangue.

El otro con quien no me importaría echar un ratito de conversación es Giacomo Todeschini («La ricchezza come forma di inclusione sociale e religiosa nell’Italia del tardo Medioevo»), medievalista italiano a quien le oí una ponencia absolutamente soporífera, que luego acabó siendo un artículo que me interesó lo bastante como para seguirle la pista desde entonces: «Credito localizzato, finanza internazionale e diaspora degli ebrei fra xiv e xv secolo», en Fermín Miranda García (coord.), Movimientos migratorios y expulsiones en la diáspora occidental. Terceros encuentros judaicos de Tudela, 14-17 de julio de 1998, Pamplona, Gobierno de Navarra, Universidad Pública de Navarra/Nafarroako Unibertsitate Publikoa, 2000, págs. 199-211. A mí, sus lecciones sobre la invención franciscana del crédito a interés y de la participación de los judíos en un invento fundamentalmente cristiano me han servido de mucho. ¿Qué pensará de Todeschini nuestro medievalista fiscal de cabecera? Por cierto que, ahora que vuelvo a leer las actas de los defuntos Encuentros Judaicos, edición de 1998, veo que Ariel Toaff estaba allí y habló de un tema francamente interesante: «L’espulsione degli ebrei dalla Sicilia nel 1492», págs. 185-198. ¿Será esto una señal? ¿Serán Todeschini y Toaff los Hernández y Fernández del medievalismo italiano actual? Porque Ariel será residente y ciudadano actualmente israelí, pero si ustedes le vieran y le oyeran, no les cabría la más mínima duda de que el hombre es italiano. Y si fueran ustedes señoras, les quedarían menos dudas todavía.

En la Semana estellesa de este año está prevista también una ponencia de la arabista Maribel Fierro, «La percepción social y religiosa de la riqueza y pobreza en el Occidente islámico medieval (ss. viii-xv)», que, solo sea por su cronología, es un verdadero tour de force. El hecho de que, mirado de alguna manera, el programa de este simposio navarro se puede resumir como si fuera un chiste («Estaban un hebraísta, una arabista y un porrón de medievalistas…») no puede dejar de hacerme reflexionar. En casi todos los eventos de este género, medievalistas sobre todo y particularmente los celebrados en España, parece que hubiera una cuota que cubrir, que exige la presencia de, por lo menos, un marginalista que se ocupe de las comunidades humanas que quedan más bien al margen. Al margen de las competencias del grueso de los medievalistas, no al margen de las sociedades, medievales en este caso, en las que vivieron esos presuntos grupos marginales. Y en algún caso, como en buena parte de la historia de las comunidades musulmanas en la Península, en situación de superioridad social o, alternativamente, de mayoría numérica. Ya digo que la cuota exigiría la presencia de al menos un representante de estas disciplinas marginales, pero no implica la escucha activa de los argumentos que estos especialistas puedan aportar, ni de sus prioridades de investigación ni, sobre todo, de cuestionar las bases de los propios saberes (¡Dios nos libre!). Aplicado especialmente al caso del estudio de la Península Ibérica medieval, ¿para cuando el medievaléitor que reúna en su formación y en su capacitación el medievalismo cristianista, a la vez castellanólogo, portuguesólogo y coronadearagonesista; el hebraísmo, la andalusiología, la paleografía no entendida solo como un juego gimnástico acrítico, y la atención, en general, a las llamadas displicentemente disciplinas auxiliares de la historia? ¿Para cuándo? Para cuando las ranas críen pelos y escriban libros de historia…

Por rematar, me llega también el anuncio de la salida del último volumen, que hace el número 18, del BAMAT, es decir, la Bibliographie annuelle du Moyen Âge tardif. Auteurs et textes latins, recopilado por la Sección Latina del Institut de Recherche et d’Histoire des Textes del CNRS, en París. Una nadería: apenas 4.373 entradas en 698 páginas. La publicación, como la propia Sección Latina del IRHT está dirigida por Jean-Pierre Rothschild. ¿Que quién es Jean-Pierre Rothschild? ¡Ah! Jean-Pierre Rothschild… Jean-Pierre Rothschild es… Jean-Pierre. Señores, lo siento, pero es que para hablar de Jean-Pierre Rothschild necesitaría dos apuntes de mi blog. Qué digo: necesitaría dos blogs enteros. Yo me tengo que declarar devoto seguidor de sus interesantísimos cursos sorbonianos, impartidos con su inimitable talante soporífero. Qué digo talante: ¡talento! Para un grado tal de falta de elocuencia se precisa un talento solo al alcance de los grandes: Mabillon, Delisle, Mas-Latrie… Dejemos de lado su gentileza malvadísima o su maldad extremadamente gentil. N. se acordará, como me acuerdo yo con un placer de refinada tortura china, de esa inolvidable tesis que casi hizo perder aviones, paciencia y futuras habilitations. ¡Ah, les petits plaisirs malins!

[Judith Olszowy-Schlanger] described the difficulties inherent in the science [of Hebrew palaeography], emphasising past methods of description that ranged from relying on eye and experience to measuring every letter stroke individually. She also outlined some of the current Hebrew palaeography projects based on dated codices, including SfarData -directed by Professor Malachi Beit-Arié in Israel- and the Comité de Paléographie Hébraïque project formerly run in Francer by Professor Colette Sirat.
The aim of present day Hebrew palaeographers, said Professor Olszowy-Schlanger, was to describe the various Hebrew scripts according to their “pertinent features”- the distinctive Babylonian alef, for example. These could function like a list of “symptoms” and be used to “diagnose” other manuscripts.

[Judith Olszowy-Schlanger] describió las dificultades propias de la ciencia [de la paleografía hebrea], poniendo de relieve los m
étodos descriptivos usdados hasta ahora: el recurso al ojo experimentado o tomar medidas de cada rasgo individual de cada letra. Dio igualmente noticia de los proyectos en curso que tratan de la paleografía hebrea, que se basan en códices fechados: SfarData, dirigido por el profesor Malachi Beit-Arié, en Israel, y el Comité de Paléographie Hébraïque, dirigido antaño por la profesora Colette Sirat.
Según la profesora Olszowy-Schlanger, el objetivo de los actuales paleógrafos hebreos es describe las diferentes escrituras hebreas aislando sus “rasgos pertinentes”, esto es, la particular álef babilónico, por ejemplo, que podrían servir para establecer una lista de “síntomas”, susceptible de ser usada en el “diagnóstico” de otros manuscritos.]

“Uncovering codicology”, Genizah Fragments, octubre de 2008, nº. 56, pág. 4.

Uno de los aspectos que más me ocupa los días de mi tesis (que son casi todos) y de los que menos he hablado en este nuestro blog es la paleografía,  el estudio de la verdadera “corteza de la letra”, del delicado ejercicio de desentrañar las vueltas y revueltas que forman el espíritu dormido del pensamiento escrito. Y de sus dudas, sus temores, sus interrogaciones. Y de las gentes a las que habitaron esas mismas dudas, temores e interrogaciones, empezando, claro, por Alfonso de Zamora. Es probable que en los próximos meses se incrementen los escritos paleográficos, según se vayan incrementando mis cuitas doctorales. Por eso he pensado que quizá fuera una buena manera de iros introduciendo en materia esta referencia de pasada que viene en el último número de los Genizah Fragments de Cambridge. Porque donde habla patrón, mejor que se calle el marinero. Y porque todo árbol hay que empezarlo por su corteza.

Si consiguiera alejar toda sombra de repetición mecánica de una plantilla prête-à-porter, enemiga del saber  (y de saber dicen que tienen que estar hechas las tesis. Vaya Vd. a saber…), quizá la propuesta filosófica sistémica de Mario Bunge sería un buen punto de partida para intentar darle algo de sentido a la investigación de lo escrito, que dado el siglo que nos ocupa llamamos paleografía. Quizá todo análisis de la morfología de la letra escrita dependa de la composición, el entorno, la estructura y el mecanismo para que los que la vemos, cargados de desprecio o de admiración, vayamos sabiendo de qué estamos hablando:

Una consecuencia gnoseológica del sistemismo ontológico es que para conocer un sistema, sea este físico, químico, biológico, psicológico o social, resulta necesario aplicar el enfoque CESM. En otras palabras, la investigación de un sistema concreto requiere de la descripción de su composición (C), entorno (E), estructura (S) y mecanismo (M).

  • La composición de un sistema es la colección de sus partes (protones, neutrones y electrones en el sistema atómico; personas, empresas, clubes y barra de amigos en el sistema social) y se las llama componentes.
  • El entorno es la colección de cosas que modifican a los componentes del sistema o que resultan modificados por ellos, pero que no pertenecen a la composición (fotones que excitan al átomo de interés y el trigo que el hombre convierte en pan).
  • La estructura es la colección de relaciones o vínculos que establecen los componentes. Los vínculos que se dan entre los componentes de un sistema constituyen la endoestructura, mientras que los establecidos entre los componentes y elementos del entorno conforman la exoestructura del sistema.
  • El mecanismo es la colección de procesos que se dan dentro de un sistema y que lo hacen cambiar en algún aspecto (el mecanismo de radiación electromagnética de un átomo es un proceso en el que un electrón cambia de estado de energía, el comercio es un mecanismo económico de los sistemas sociales humanos). Más precisamente, si bien el conocimiento de un sistema concreto radica en la descripción de los cuatro aspectos mencionados, la explicación científica del comportamiento del mismo la brinda la descripción de su(s) mecanismo(s), es decir de los procesos de los cuales resultan la emergencia, la estabilidad, el cambio y la desintegración de un sistema.

Comité International de Paléographie Latine XVIth Colloquium: Teaching Writing, Learning to Write

Senate House, University of London, 2-5 september 2008

From the medieval viewpoint writing meant not only the skill of handwriting, but also the ability to write with ‘correct’ understanding of grammar, punctuation, etc. The colloquium will address the psychology and sociology of the medieval scribe. How did scribes learn to write in the Middle Ages? What was the social and cultural significance of a script chosen for a particular function? How was script influenced by features of fashion? What was the interface between scribe and reader and the graphic signs used to communicate a message? Such questions impact on the transmission of texts, the growth of literacy and history of reading.

This conference is supported by The British Academy, the Association of Manuscripts and Archives in Research Collections and the Bibliographical Society

Provisional timetable

Tuesday 2nd September
10.00-11.00: Coffee and registration

11.00-11.15:

Welcome

11.15-12. 45:

Paolo Fioretti (Bari University): ‘Ink Writing and ‘a sgraffio’ writing in Ancient Rome. From
Learning to Practical Use’

Jacqueline Austin (Birmingham University; Bibliographical Society Studentship): ‘Librarii qui docere possint: scribal training in the Roman army’

David Ganz (King’s College, London):‘Early Medieval Cursive Scripts: Calligraphy and Risk’

2.30-4.00:

Martin Steinmann (Binningen, Switzerland): ‘Writing Monks in the Early Middle Ages’

Aliza Cohen-Mushlin (Hebrew University of Jerusalem): ‘A School for Scribes’

Maria do Rosário Morujão (Coimbra University): ‘Apprendre à écrire dans le Portugale médiévale. Bilan des connaissances’

4.30-5.30

Keynote Speaker: M.B. Parkes (Keble College, Oxford)

Reception

Wednesday 3rd September
9.30-10.00

Martin Schøyen, Presentation of his Palaeography Collection

10.15-11.15

Michael Clanchy (IHR): ‘Was writing taught, along with reading, to children through the ABC
primer?’

Berthold Kress (Churchill College, Cambridge): ‘The Alphabets of Paul Lautensack ~ From Elementary School to Divine Revelation’

11.45-1.15

Alison Stones (Pittsburgh University): ‘The Valenciennes Papias and Learning in the Grammar
School in Thirteenth- Century France’

Patrizia Carmassi (Herzog August Bibliothek, Wolfenbüttel) ‘Lettere e scrittura nell’insegnamento grammaticale del Medioevo: teoria di una pratica?’

Beat Von Scarpatetti (Stiftsbibliothek St Gallen): ‘A young scholar’s despair: thirty-three exclamations in a fourteenth-century Basle Donatus manuscript’

2.30-4.30 APICES AGM

5.00-6.00

Jacqueline Hamesse (Catholic University of Louvain): ‘Maîtrise de l’écriture et pratiques
universitaires’

Charles Burnett (Warburg Institute): ‘Learning to write numerals in the Middle Ages’

6.15

Visit to the Wellcome Library

Thursday 4th September
10.00-11.00

Annina Seiler (Zurich University; Bibliographical Society Studentship): ‘Latinis regulis barbara
nomina stringi non possunt or How to Write the Vernacular’
Alessandro Zironi (Ferrara University): ‘Reading and Writing Gothic in the Carolingian Age’

11.30-1.00

Guðvarður Már Gunnlaugsson (Stofnun Árna Magnússon à Islandi): ‘Reading and Writing in
Medieval Iceland’

Erik Niblaeus (King’s College, London; Bibliographical Society Studentship): ‘Learning to Write in Southern Sweden: Liturgical Fragments and the Creation of a Culture of the Book’

Åslaug Ommundsen (Bergen University): ‘The First Scribal Culture in Norway’

2.15-3.45

reports on CIPL/APICES projects present and future

4.15-5.15

Jerzy Kaliszuk (Biblioteca Noradowa, Warsaw): ‘Latin Script and Vernacular Text in the Middle
Ages: The Case of Polish Texts (14th-15th centuries)’

Paul Antonio (London): Title to be announced

6.00

Visit to Lambeth Palace Library

Friday 5th September

9.30-11.00

Olaf Pluta (Ruhr-Universität Bochum): ‘Quaedam regulae de modo titulandi seu apificandi pro
novellis scriptoribus Copulatae. A late-medieval tutorial for novice scribes’

Erik Kwakkel (University of Victoria, BC, Canada): ‘Disobeying the Rules: Uncoventional Scribal Practices in the Later Middle Ages’

Jesús Alturo (Barcelona University): ‘De la carolina a la gótica. Variedades, usos y funciones de la escritura en la Catalunya altomedieval’

11.30-1.00

Cristina Mantegna (Scuola speciale per Archivisti e Bibliotecari, Rome): ‘Scritture de practici,
scritture di giuristi, scritture “di dotti”: ‘scuole’ ed esperienze grafiche a confronto’

Irene Ceccherini (Florence University): ‘Insegnamento, funzione e diffusione sociale della scrittura a Firenze nei Secoli XIII e XIV’

Carmen del Camino Martinez (Seville University): ‘Aprendizaje y modelos gráficos: enter el ámbito profesional y el privado’

2.30-4.00

CIPL AGM

4.30-5.30

Elizabeth Danbury (School of Library, Archives and Information Studies, UCL): ‘Late Medieval
English Chancery Clerks: Learning to Write and Learning to Impress’

Lucy Sandler (Institute of Fine Arts, New York): ‘”Written with the Finger of God”: Fourteenth-Century Images of Scribal Practice in the Lichtenthal Psalter’

Reception

1 Participium in subjectis integris separatum est de accentu in …ensi, propter sin instar…

2 monosyllabae vel dictiones de supra, nam si participium volunt de supra

3 esset Ani cum punctibus pronomine segol sicut dicimus לוׁדֶא et similia quae sunt …

4 et tunc si videtur de supra est cum segol videtur participium similiter nominibus de …

5 est distinguere inter ea st… praescripta distincta quando habet in quiesce …

6 ל lamed eum quae est ד punctatur cum segol quando est de infra, גֹלֶה

7 Et propter innominantur ili… vel his quiescentibus, non convertitur in

8 segol, quando mutatur illius accentus ut sit desupra sicut quando …

9 dictioni parvae et dictio in quam est de supra. Quod si dicens, cur …

10 –tur Canones integriores ut nos commonstr<entur> monosyllabis nos d…

11 habentibus accentum in penultimum membrum accentum, hoc ideo sit, qu…

12 si ל lamed non innominantur nomine … de supra secundum pondus

13 ideo non oportet in his observare quod observantes

14 In patientia vestra possidebitis animas vestras הללויה Tu autem domine miserere

El famoso folio 50r, en un elegante color burdeos claro para distinguir mejor lo que pone.

Todos los derechos de reproducción (adjuntos a los deberes de conservación y preservación, aunque mis pobre meninges de ajeno a la cosa jurídica no consigan colegir sin más qué derechos deben revertir de esos deberes. Pero es que yo soy un laico descreído de toda forma de negocio entendido como una de las bellas artes, incluido el lábil concepto de patrimonio) reservados a la Biblioteca Nacional de Francia, que Dios guarde muchos años ajena a incendios, cortocircuitos, inundaciones, conservadores de fondo antiguo con una acendrado sentido de que la propiedad pública bien entendida empieza por uno mismo, directores cambiantes y escala funcionarial napoleónica. Que nadie se atreva a descargar, utilizar y difundir la imagen adjunta, porque aparte de todas las penas del infierno, le caería encima el servicio jurídico de la BNF. Cauite canes Domini!

Luego no digáis que no he avisado.

Dos (¿tres?) años después, aquí está la transcripción del famoso – bueno, para mí, ¿qué pasa? – folio 50 recto del manuscrito hébr. 1229 de la Bibliothèque Nationale de France, transcrito fielmente (¡en una semana!) por la pericia generosa de Jean-Marc Mandosio. Me la dio ayer y yo no acabaré nunca de darle las gracias.

Hay algunas cosas que decir: Las dos frases latinas de abajo están sacadas del Evangelio de Lucas, según la traducción de la Vulgata, xxi, 19 (In patientia). La otra, mucha más conocida (para mí, claro) es del Salmo xli (xl de la Vulgata), 11 (Tu autem Domine miserere mei). Porque están ahí, ni idea. Aunque a cualquier estudiante medio de hebreo que se hubiera puesto a hacer codos hebraicos nada menos que con la Gramática (ס’ הדקדוק) de David Qimhi (alias הרד”ק, para los connoisseurs), por muy pedagógica que digan que es, lo menos que le hace falta es repetir como un mantra eso de in patientia uestra possidebitis animas uestras (y de paso, ten piedad de mí, Señor). Creo que encontré hace meses (¿años?) que ambas formaban parte del Ordinario de la misa, pero esa referencia debe de ser tan extra-ordinaria que no la he vuelto a encontrar, así que habrá que poner de momento que son dos frases bíblicas que debían de resonarle en la cabeza a quien escribiera estas notas ¿de curso? ¿de clase? ¿de tutoría? Eso y echarle un vistazo a la selecta bibliografía sobre la misa que me mandó Sela hace tiempo: Ferreres, Historia del misal romano, Barcelona, 1929 (els clàssics no es moren mai?); A. G. Martimort, L’Église en prière, 1961, 4 vols., con traducción española de 1992; Mario Righetti, Historia de la liturgia, 2 vols., Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1956-1957 («Visión excesivamente teologizante aunque bastante completa. Tiene errores hoy muy superados», Sela dixit); Cyrille Vogel, Introduction aux sources de l´histoire du culte chrétien au Moyen Age. Spoleto, 1981 («traducido, corregido y reeditado al inglés bajo el título de Medieval Liturgy: An introduction to the sources. Washington, 1986. Resulta más aconsejable su versión al ingles por las correcciones aportadas por ¿Rashmes?», nouiter Sela dixit); B. Botte y C. Mohrmann, L´ordinaire de la messe. Texte critique, traduction et études, Paris-Lovaina, 1953; J. A. Jungmann, El sacrificio de la Misa. Tratado histórico-litúrgico. Madrid, 1963; y Henri de Lubac, El sacrificio de la Misa. Tratado histórico-litúrgico. Madrid, 1963.

Mandosio me decía ayer que habría que asegurarse de que la mano que escribe las dos últimas frases (la línea 14 de su transcripción) era diferente de la mano que escribe la nota. De tan evidente, me hacía y me hace dudar. El haleluya que está puesto entre ambas frases (que va vocalizado, por cierto), si parece (pero se queda ahí) la mano poco diestra que escribe en hebreo en el fragmento entero. El estilo de escritura, caligráfico en las dos frases bíblicas, apelotonao en las trece líneas de arriba, ¿podría ser de la misma persona?

Queda además la cuestión del contenido. Habla efectivamente de acentos. Pero los folios 49v y 51r no hablan de acentos, ni de vocales, sino de conjugaciones (aunque esto es algo que tengo que volver a comprobar). Jean-Marc Mandosio me decía ayer que la escritura era contemporánea (el manuscrito está fechado en noviembre de 1527). Como la semana de antes me había dicho que él, como mucho, me podía transcribir el contenido, no fecharme la paleografía, deduzco dos supuestos: 1) Mandosio es muy modesto y (quizá «o») 2) la evidencia paleográfica debe de ser tan evidente que no importa arriesgar el juicio. En cualquier caso, me viene muy bien arriesgar un juicio y que la nota sea del siglo xvi. Y si algún perito paleográfico me confirmara que la escritura es inglesa, j’y aurais trouvé mon (petit) bonheur. ¿Le hago caso a Judith y le pregunto a Carley? Bueno, una pregunta retórica…

¡Y pensar que todos estos esfuerzos van a acabar en la tesis a lo sumo en un párrafo en la noticia catalográfica del manuscrito de París! No somos nadie.

Menos informações temos acerca do conhecimento do árabe escrito. António de Túnis sabia ler [415]. António Alberto [416] e Manuel Coelho [417] sabiam ler «letra redonda». António Vaz «em sua tera sabya ler e sprever [sic] letra dos mouros e que começou a apremder de idade de quimze annos e que nom era cacys nem ensynou nunca o Alcorão e porem que ho aprendya porque elle era alarve e nom sabem os alarves tanto como hos da cydade» [418]. Situação semelhante foi a de António Fernandes que «em terra de mouros hia com elle como outros mocinhos aprender com hum casis a ler e a escrever como de feyto aprendera» [419].
415: Lisboa, A[rquivos] N[acionais]/T[orre do] T[ombo], Inquisição de Évora, proc[esso] 8368. [Proceso de Leonor Tarrinha (1561)]
416: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10837. [Proceso de António Alberto (1554)]
417: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 9236. [Proceso de Manuel Coelho (1562)]
418: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10857. [Proceso de António Vaz (1555)]
419: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10864. [Proceso de António Ferrandes (1554)]

Isabel M. R.Mendes de Drumond Braga, Mouriscos e cristãos no Portugal quinhentista, Lisboa, Hugin, 1999, pág. 73.

Esmagadoramente oriundos do Norte de África, os muçulmanos chegaram a Portugal por motivos diversos, tais como a fome de 1520-1521, os problemas de política interna do Magrebe, as almogaverias e as lutas diversas travadas entre cristãos e muçulmanos, o próprio desejo, por ventura devido a problemas diversos, de viver no meio de cristãos; o corso e ainda em resultado da venda levada a cabo por outros muçulmanos. Tudo isto foram motivos responsáveis pela presença de muçulmanos em Portugal após a expulsão levada a efeito em 1497. Além destes, temos um pequeno grupo nascido em território português e ainda mouriscos oriundos de Espanha.

Isabel M. R.Mendes de Drumond Braga, Mouriscos e cristãos no Portugal quinhentista, Lisboa, Hugin, 1999, pág. 49.

Algunas notas: ¿qué quieren decir los inquisidores con esto de letra redonda árabe?

Aparte, algunos apuntes interesantes: e porem que ho aprendya porque elle era alarve e nom sabem os alarves tanto como hos da cydade.
Es decir, la viejísima distinción entre sedentarios y beduinos, es decir, propiamente árabes: والأَعْرَاب من العرب سكان البادية خاصَّةً لا واحد لهُ وقيل واحدهُ أَعرابيٌّ , según el Lisaan. Y el entrañable término قصيص, que Almuhiit da como: المقصوصُ؛ كنَس الحلّاقُ الأرض التي غطّاها قَصيصُ الشَّعر.

¿No llamaban algo así los moriscos del otro lado de la raya de Portugal (de aquende Castilla) a sus hedge priests (aunque nadie dice que dieran clase en un práu entre les vaques), lo que en la versión española de Brooklyn Bridge llamaban amorosamente maestros de campaña?

Pero en cualquier caso, lo más sorprendente es eso de letra redonda árabe. Habrá que seguir investigando…

Actualización: Una revisión crítica de los parámetros historiográficos e ideológicos del libro de Isabel Mendes de Drumond Braga se encuentra en la larga reseña de Mário Maestri, «Mouriscos em Portugal: triste história, triste historiografia», Contra/Relatos desde el Sur. Apuntes sobre Africa y Medio Oriente, ii:3, diciembre de 2006, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba, Programa CLACSO-Sur-Sur, Argentina, págs. 101-116, disponible aquí.

¿Y si el secreto de empezar a entender la paleografía hebrea estuviera en la tipografía hebrea?:

Note that the Hebrew script does not have true serifs. However, as it is common practice in Israel to use the term ‘serif’ to describe the small in-strokes residing on the ‘x-height’ horizontal strokes (and for lack of a better, agreed term) I retained this term here.

[…]

Hebrew is usually thought of as a horizontally stressed script, as opposed to the Latin being a vertical stressed script. One can usually notice the two heavy horizontal bars apparent in Hebrew text, on both the upper ‘x-height’ and the lower baseline zones. It should be noted however that early inscriptions, as well as many contemporary ‘sans-serif’ typefaces show a vertical stress or no contrast at all.

[…]

As opposed to the Latin, Hebrew is not made from any simple geometrical forms. Most significant in their absence are the circular forms so prevalent in the Latin script.

The Ashkenazic style […] with its dense texture, monotonous rhythm and contrasted letterforms, was clearly influenced by the Gothic blackletter of the time. It is noteworthy that the vertical high contrast stress present in the Latin was converted into a horizontal equivalent.

The next milestone was the influence of the Didot-Bodoni Modern style. This trend, popular from the end of the eighteenth to the beginning of the nineteenth centuries in Europe had a destructive influence on Hebrew. The adoption of this highly contrasted style in Hebrew resulted in fragile, illegible types. Similarly to the Ashkenazic style, this Hebrew style had extremely heavy horizontal strokes and hairline vertical strokes. Henri Friedlaender, the renowned typographer, said that while in Latin script it was mostly the serifs that were reduced to a minimal width, in Hebrew the exaggerated contrast of thicks and thins damaged the very basic structure of the type. A Hebrew text line of the time looked like two heavy horizontal lines with nothing between them. Moreover, this extreme slenderness of the verticals aggravated problems of letter differentiation – already present in Hebrew – and hence hindered legibility. Many of the Hebrew letters’ identifying marks are located on the joints of the horizontals and verticals. With the vanishing of the verticals, differentiation became scarcely possible.

As this Hebrew style was practically the only type style in use during the nineteenth century, one can easily recognize how dramatic this influence was.

[…]

This issue of symmetry is crucial. Vertical axis symmetry in letterforms creates an exaggerated and overly static stability. As the Hebrew has this clear sense of horizontal continuity and leftward movement, a symmetrical letter abruptly breaks the reading flow. It puts a spoke in the wheel.

[…]

Americanization is highly dominant in Israeli society and culture. Israelis wish to feel they belong to the western culture: they want the American (or European, for that matter) style of life. The vast majority of Israeli fashion, food and retail chains have changed their names in recent years to English brand names. The Hebrew language is absorbing more English terms, names and even verbs increasingly everyday. Thus, it is natural to find this influence diffusing into the language’s visual form, the type. Beside types that make use of Latin letters’ parts, the latest and trendiest Latin types are converted into Hebrew. Many Emigre types for instance, have distant relatives in Israel. In most cases, these are rather poor derivatives that both ignore tradition and offer inferior legibility.

Hebrew versions for international brands’ logotypes: Carlsberg, Sprite and Fanta.

Tiene que existir algo entre el exasperante impresionismo de Colette Sirat (su L’œil et la machine fue flor de un día) y la estatisticolatría ramplona de Malachi Beit-Arié. A veces la línea de Beit-Arié consigue despertar un interés notable, que se conjuga con curiosidad, pero enseguida degenera en lo cuantitativo, confundiendo lo cualitativo del examen paleográfico con una mera matemática, en lugar de una formalización. Yo no quiero ecuaciones: yo quiero resultados falsificables, métodos que sirvan la pluralidad de los seres existentes, en este caso, primero los manuscritos pero, casi ineluctablemente, la ciencia de todo lo que esté escrito (¿Schriftenkunde?). Y, de paso, tener bien claras las dos categorías principales: ausencia y presencia. La única verdad constatable de los libros es que desaparecen. ¿En qué consiste pues la masa crítica de las elucubraciones estadísticas de Beit-Arié? ¿En la ausencia transformada en necesidad por un arte de birlibirloque epistemológico que no considera siquiera digno de explicarse? 

Coda: Mal de muchos, consuelo de tontos. Peor lo tienen los de árabe. Menos mal que les queda Déroche.