SONATA DA CHIESA (Corelli)

Igual que un raig de sol que, pel cimbori,
penetra dins d’un temple, poc a poc,
i cruament senyala, amb el seu dit de foc,
els rostres adormits de les verges de vori,

severa i dolça música, segueixes
per les ànimes nostres un passadís obscur,
i amb el teu dit de foc hi descobreixes
l’espectre del passat, el rostre del futur.

Màrius Torres

Como un rayo de sol que, por la bóveda,
se introduce en un templo, lentamente
e impávido señala con su dedo de fuego
el rostro ebúrneo de vírgenes dormidas,

severa y dulce música, recorres
por nuestras almas un oscuro pasillo,
y con tu dedo ígneo manifiestas
la visión del pasado, el rostro del futuro.

***

Directamente inspirado por este post de Marieta.

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[En la misma serie.]

Para N. A. Jalil, desde este lado del espejo, quien me enseñó lo poco que sé de la heterogeneidad de los moriscos y que me dio las pruebas de que humanidad no hay más que una y silencios, muchos, tanto ahora como en el siglo xvi o en la Edad Media.

Les pirateries de Barbarossa i de Dragut, que mortificaven el litoral valencià, tenien en ells un cap de pont evident. Era llur reacció davant les violències de què eren víctimes -o temien d’ésser-ne. Els moriscos seran, potser sense ells voler-ho, la causa principal del naufragi d’aquella societat.

[«El corso de Barbarrosa y Dragut, que mortificaban el litoral valenciano, tenía en ellos {los moriscos} una cabeza de puente evidente. Así reaccionaban a las violencias de que eran -o temían ser- víctimas. Los moriscos serían, tal vez sin quererlo, la causa principal del naufragio de aquella sociedad.»]

Les aljames continuaven acatant la rectoria moral i religiosa dels alfaquins, celebraven les cerimònies alcoràniques, i duien llur documentació en «algaravia». Si sempre -vull dir, d’ençà de la Conquista- els moros valencians havien conservat llur condició de comunitat distinta, ara, perseguits, se sentiren més a part i aïllats: els lligams morals que els unien ells amb ells van enfortir-se. L’acarament de tots dos pobles, moros i cristians, es convertia en una incompatibilitat insoluble.

[«Las aljamas seguían acatando la dirección moral y religiosa de los alfaquíes, celebraban las ceremonias coránicas y llevaban la documentación en “algarabía“. Si los moros valencianos habían conservado siempre -quiero decir, a partir de la Conquista- su condición de comunidad distinta, ahora, perseguidos, se sintieron más separados y aislados: los lazos morales que los unían entre ellos se reforzaron. El enfrentamiento de ambos pueblos, moros y cristianos, se convertía en una incompatibilidad insoluble».]

Historiadors, polítics i desenfeinats de tota mena han discutit apassionadament, durant els darrers cent cinquanta anys, a propòsit de l’expulsió. Hi ha hagut dicteris esgarrifosos i lloances efusives. Per als uns, allò fou un acte de vandalisme religiós, propi de la rígida intolerància que caracteritzà l’Espanya dels Àustries; fou, de més a més, un error econòmic lamentabilíssim, una causa més, però no insignificant, de la decadència d’aquella Monarquia. Per als altres, en canvi, fou un gest de virtuosa severitat, que, si entranyava afliccions materials, responia a ideals sublims i etcètera. La polèmica, per a mi, no té gaire sentit, i menys en aquests termes. Mirades les coses sincerament, no hi ha dubte que, des del nostre angle -de valencians actuals-, l’expulsió fou una sort. Algun erudit ha comparat la situació valenciana del XVI amb la de l’Algèria del 1961: comparança prou exacta, sí. Els moriscos eren un poble colonial a la pròpia terra -al capdavall, ells eren uns «valencians» més «antics» que els altres-, i els cristians eren una mena de pieds-noirs sobrevinguts i explotadors.

[«Historiadores, políticos y ociosos de toda laya han discutido apasionadamente durante los últimos cincuenta años a propósito de la expulsión. Se han emitido espantosos denuestos y alabanzas efusivas. Para unos, fue un acto de vandalismo religioso, propio de la rígida intolerancia que caracterizó la España de los Austrias; fue, además, un error económico lamentabílisimo, una causa adicional, aunque no insignificante, de la decadencia de aquella Monarquía. Para otros, en cambio, fue un gesto de virtuosa severidad que, si entrañaba aflicciones materiales, respondía a ideales sublimes y etcétera. La polémica, para mí, no tiene mucho sentido y menos en estos términos. Viendo las cosas con sinceridad, no cabe duda de que, desde nuestro punto de vista -de valencianos actuales- la expulsión fue una suerte. Algún erudito ha comparado la situación valenciana del xvi con la de la Argelia de 1961: comparación sobradamente exacta, sí. Los moriscos era un pueblo colonial en su propia tierra -al fin y al cabo, eran unos «valencianos» más «antiguos» que los otros-, y los cristianos eran una especie de pieds-noirs sobrevenidos y explotadores.»]

Joan Fuster (1922-1992), patriarca y profeta del nacionalismo pancatalanista de izquierdas, con especial relevancia en el País Valenciano; Nosaltres, els valencians [«Nosotros, los valencianos»], Barcelona, Edicions 62, 1996, decimosexta edición (primera edición de 1962), págs. 34, 36 y 38.

Hay mucho que pensar en todas estas mescolanzas de lenguas, religiones y razas y en estas amalgamas de, por ejemplo, el velo de las mujeres y el automóvil o el fonógrafo. Por mucho que nos entristezca la lectura de las relaciones de expulsión de los moriscos de España, hay que pensar que, una vez hecho, ha sido la medida política más sabia del mundo. Dice Jaime [Oliver Asín] bromeando en las líneas que me dedica, y que le agradezco en lo que valen, que «no se me ocurra musulmanizarme». No hay cuidado. Hay mucho de verdad en lo que V. me ha dicho siempre de la desilusión que se sufre al venir a Oriente. Por bajo de la cáscara brillante y exótica, no hay más que fanatismo y una sociedad absurda donde no hay mujeres, donde un hijo no habla ni se trata con su madre. La religión vulgar -¡no la de los grandes teólogos, claro!- es algo estrambótico. La oración en común parece una clase de gimnasia sueca, y es un espectáculo desagradable ver a todo el mundo descalzarse a la puerta de las mezquitas y andar siempre con las patas al aire y con las chancletas al retortero. ¡Qué alegría la de sentirse cristiano! Cuando en la iglesia de los franciscanos de aquí, que es inmensa y estaba llena de europeos, resonó en la Misa del Gallo el Alleluia, crea V. que sentí una de las mayores emociones de mi vida.

Desde El Cairo, 27 de diciembre de 1927.

¡Pero en fin llegué! Los franciscanos, para los que traía recomendaciones, no me pudieron hospedar, por falta de sitio. He visitado el Santo Sepulcro, Getsemaní, la tumba de la Virgen, la Vía Dolorosa, etc., etc. y ayer en auto con un franciscano, dos señoras chilenas y un francés Jericó, el Jordán y el Mar Muerto. ¡Qué visitas tan emocionantes, y al mismo tiempo tan dolorosas por ver cómo está esto dividido entre las sectas! Hoy es posible que vaya a Belén y los días que siguen asistiré a los oficios y Vía Crucis en los mismos lugares en los que se verificó la Pasión del Señor. Jerusalén es maravilloso, con sus callecitas en cuesta y abovedadas. ¡Lástima que haya tanto judío!

Desde Jerusalén, miércoles santo, 4 de abril de 1928.

Emilio García Gómez (1905-1995), patriarca y caudillo del arabismo español en la segunda mitad del siglo xx; Viaje a Egipto, Palestina y Siria (1927-1928). Cartas a Don Miguel Asín Palacios, Madrid, Real Academia de la Historia, 2008, págs. 47 y 78

Mi señor suegro, Dios te honre. He recibido tu distinguida carta, la primera y la segunda, y la he entendido, señor mío. En cuanto a lo que dices de si quiero armas, pues hoy más que nunca. Y ya que vuestra señoría se propone marchar, Dios te decrete salud y te devuelva a tu casa con bien. Vuestra señoría haga lo posible porque se me dé armamento completo, es decir, espada, daga y pedreñal, y si puede ser armamento defensivo, que es coraza o lo que se le parezca, bien, y si no, las tres cosas, y si no, espada y daga; en cuanto al precio, por el armamento completo darás hasta cien libras, y por espada y daga, hasta cincuenta libras, y si el asunto está cerca de acuerdo por diez o veinte, si son, manténte en el principio. En cuanto al asunto del dinero que me mandas a decir que te envíe, mi señor, es divisa que nosotros debemos pagar a la gente: en ello nos va el honor, y no puedo dar nada porque en estos días acierto a estar desprovisto de dinero. Señor mío, procure su señoría recabar licencia de armas, y si Dios provee quien lleve el buen envío de una manera u otra, en paz, y si no, envía un correo expreso en el que se esté (el envío) y cuánto se debe pagar por él, e inmediatamente te lo enviaré o te lo pondré en el Banco de Valencia [>ṭblh<, i.e. la «Taula de Canvis» de Valencia; nota de JdPP], y te enviaré cédula notificatoria para que expliques que a costa mía es toda la cosa. Y, aunque en ella hay puerta abierta para eso, que te he dejado cuánto darás, haga su señoría lo que crea ser conveniente, que yo defenderé todo lo que hagas en mi nombre en el asunto del armamento: ten esta carta como recordatorio. Tengo entendido que el rey ha hecho merced del asunto del armamento al secretario Franqueza. Allí estarás: llévate lo que puedas.

El portador de esta te lleva un frasco de miel de caña y un piloncillo de azúcar para que los lleves para el camino: recíbelos de buena gracia, y que Dios te dé buen viaje y te devuelva a casa con bien, como deseas. Nada queda sino saludaros a todos con la paz, la misericordia y bendición de Dios.

Benirredrá, 19 de febrero del año 1595.

Mendoza no está aquí, y me han dicho que aún no está el algodón teñido; cuando esté, lo enviaré, si Dios quiere.

Hasta que lo mandes, tu servidor, Luis Alġāzī

Carta del morisco valenciano L. Algazí a su suegro, en viaje camino de Valencia, escrita en árabe andalusí. Editada y traducida en Federico Corriente Córdoba, «Árabe andalusí», en Federico  Corriente y Ángeles Vicente, Manual de dialectología árabe, Zaragoza, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2008, edición y transcripción del texto árabe en págs. 373-375 y traducción al español en págs. 375 y 376.

¿Dos moriscas del siglo xx?

¿Dos moriscas del siglo xx?

¿Cómo podemos dar voz a aquello que ha sido silenciado sin hundirlo aún más en su silencio, sin tapar su posibilidad con nuestra construcción? Cuando se dice que la represión y el necesario consenso explican el silencio subalterno de la Posguerra y la Transición española (más aún cuando se añaden florilegios como «madurez» o «coherencia», al hablar de cómo el silencio de las víctimas ayudó a la culminación óptima de los procesos sociopolíticos) no se está haciendo otra cosa que representar al subalterno. En este caso, la escritura de Ángel Piedras es reveladora en un doble sentido y también en un doble sentido pone en jaque estas teorías:

1) Ángel Piedras es un subalterno que vuelve al mundo de los vivos, desde la muerte, pues ve conmutada una condena capital que duró 101 días, en los que esperó ser asesinado cada amanecer, y desde el silencio al que estaban condenados sus escritos. Y revela que hay una parte de lo subalterno que se niega a ser representada y que no se encuentra de acuerdo con la construcción de una «reconciliación» que ha de labrarse a costa del silencio de la parte más dañada y menos desagraviada de esta historia (no hace falta recordar que las víctimas franquistas tuvieron cuarenta años de desagravio público y privado, social, político y económico).

2) Ángel Piedras, vuelto del mundo de los muertos, pone de manifiesto a su vez que hablar de «subalterno» como algo homogéneo es también una forma grosera de representación. El subalterno no es un todo uniforme sino un magma lleno de fracturas, a menudo irreconciliables.

Pedro Piedras Monroy, «La lista de Ángel Piedras: memoria de la Guerra Civil y subalternidad», Revista da Faculdade de Ciências Sociais e Humanas (Lisboa), nº. 18 (2006), págs. 143-161, extraído de la pág. 156.

Ángel Piedras (1910-1997) fue vecino de Nava del Rey, provincia de Valladolid (España): «Hijo de una familia de jornaleros, también él trabajó en el campo hasta los veintiséis años. Fue detenido y encarcelado en los días de la terrible represión que sucedió al alzamiento franquista. Tras 101 días de condena a muerte, su pena fue conmutada por la de cárcel. Salió indultado en 1944. Ángel Piedras era hermano de mi abuelo, fusilado en Cáceres en enero de 1938. Su testimonio tiene que ver decisivamente con mi interés y mi dedicación a la historia. Este pequeño ensayo, primera piedra de un trabajo más amplio, es ante todo una prueba de mi admiración y agradecimiento hacia él», Pedro Piedras Monroy, op. cit., pág. 143.

Nava del Rey fue una de las localidades donde más atroz fue la saña de la represión durante y después de la Guerra Civil Española. Fue asesinada buena parte de la corporación municipal, con el alcalde Cirilo Moro a la cabeza, y una larga lista de vecinas y vecinos del pueblo, cuyo nombre y circunstancia de la muerte da en sus cuadernos Ángel Piedras.

Coda: Joan Fuster repitió públicamente en diversas ocasiones que él no se consideraba nacionalista. Emilio García Gómez comenzó su discurso, en el homenaje que la Facultad de Filosofía y Letras dispensó al recién fallecido José Ortega y Gasset, con las palabras: «yo, que soy un liberal…».

Yo, en realidad, tenía que estar cerrando un par de apuntes que están a punto de caramelo en el horno del blog; contestando vuestros comentarios y, sobre todo (¿sobre todo?) poniendo al día bibliografía, hipótesis e interpretaciones de la (jod…) tesis después del feliz alumbramiento de una copia digital entera del manuscrito (de) Nápoles, Biblioteca Nazionale di Napoli etc., etc., MS Branc. IV F 2., con sus colorines y su canesú. Las ciencias avanzan que es una barbaridad y, efectivamente, se cumplió el vaticinio de la responsable de reproducciones de la Nazionale de Nápoles: “L’operatore tecnico del Laboratorio fotografico garantisce che le riproduzioni digitali le permetteranno una lettura ottimale della scrittura, anche in presenza di inchiostri acidi, sicuramente migliore di quella possibile ad occhio nudo.” Y oigan, más razón que una santa: las fotos se leen mil veces mejor que el original.

El caso es que no puedo dejar pasar sin más lo que me ha llegado hoy, por la vía de la Palaeojudaica de James R. Davila:

“Jerusalem: Capital of the Jews”:
The Jewish Identity of Jerusalem in Greek and Roman Sources*

Rivkah Fishman-Duker

Jewish Political Studies Review 20:1-2 (Spring 2008)

For ancient Greek and Roman pagan authors, Jerusalem definitely was a Jewish city. This article draws on references to Jerusalem from nearly twenty different sources, dating from the third century BCE to the third century CE, which are included in the late Professor Menahem Stern’s comprehensive anthology, Greek and Latin Authors on Jews and Judaism. An examination of these texts indicates the unanimous agreement that Jerusalem was Jewish by virtue of the fact that its inhabitants were Jews, it was founded by Jews and the Temple, located in Jerusalem, was the center of the Jewish religion. In these sources, Jerusalem appears in several contexts: foundation narratives, descriptions of and links to the Temple, historical events, usually relating to invasions and captures of the city, physical descriptions, and the derogatory use of the term “Solyma” by Roman writers after its destruction by Titus in 70 CE.

[que un trujamán torpón como el que subscribe romancearía en: “Para los autores paganos, griegos y romanos, nunca hubo dudas de que Jerusalén era una ciudad judía. El presente artículo se basa en referencias a Jerusalén extraídas de casi una veintena de fuentes distintas, fechadas desde el siglo iii antes de la Era Común al siglo iii de la Era Común, incluidas en la exhaustiva antología del fallecido profesor Menahem Stern titulada ‘Autores griegos y latinos que hablan de los judíos y el judaísmo’. La lectura de tales textos señala el acuerdo unánime que se daba entorno a la naturaleza judía de Jerusalén, en virtud de que los habitantes de la ciudad fueran judíos, de que la ciudad hubiera sido fundada por judíos, y de que el Templo, situado en Jerusalén, fuera el centro de la religión judía. En estas fuentes, Jerusalén aparece en contextos diversos: narraciones fundacionales, descripciones o referencias al Templo, acontecimientos históricos, ligados en general a las invasiones y tomas de la ciudad, descripciones físicas, así como el uso despectivo de la denominación ‘Solyma’ por los escritores romanos tras la destrucción de la ciudad por Tito en el año 70 de la Era Común“.]

Yo no sé si es que ya soy perro judaístico viejo, que no en vano ya está a punto de cumplírseme los cinco primeros trienios en la cosa judaica, o es que soy desconfiado de natural, pero a mí estos párrafos me olían a chamusquina. El olor a quemado siguió con las siguientes frases:

It is noteworthy that despite the negative views of Jews and Judaism expressed by authors such as Manetho, Apion, Tacitus and Juvenal, the Jewish identity of Jerusalem is always clear and never a subject of dispute.

[como si dijéramos: “Es digno de destacarse que. pese a las opiniones negativas que merecían los judíos y el judaísmo a autores como Manetón, Apión, Tácito y Juvenal, la identidad judía de Jerusalén siempre estuvo clara, sin que fuera nunca objeto de disputa“.]

Como casi siempre, el repique de tambores antecedía por unos segundos al disparo del hombre bala:

These ancient texts, therefore, disprove recent attempts by Muslims and others to deny the historic connection of the Jewish people to Jerusalem and the location of the Temple in Jerusalem through fabrications and lies.

[que viene siendo: “Estos textos antiguos contradicen, por tanto, los intentos llevados a cabo por algunos musulmanes u otros [sic!], con la intención de negar el vínculo histórico del pueblo judío con Jerusalén y la ubicación del Templo en Jerusalén, por medio de patrañas y mentiras“.]

¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah, era eso! Mujer, pues haber empezado por ahí, y ya nos hubiéramos ahorrado la lectura de tu excrecencia intelectual. Empezar, se podría empezar por muchas partes: por ejemplo, que si es verdad que los autores paganos (ay, en qué marranadas estarías pensando, Rivka) afirmaban que la ciudad la habían fundado los judíos, entran en directa contradicción con la Biblia:

Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás aquí, pues aun los ciegos y los cojos te echarán. Pero David tomó la fortaleza de Sión, la cual es la Ciudad de David. Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa. Y David moró en la fortaleza y le puso por nombre la Ciudad de David.

Libro segundo de Samuel, v, 6-9

Vamos, que el arrendador David tomó un poquito por las bravas el usufructo del territorio arrendado. Aunque malo, malo, lo que se dice malo, tampoco fue, y alivió el peso de la expropiación forzosa con un apaño de convivencia:

Mas al jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.

Jueces, i, 21

¿Pues no habíamos dicho judios, o sea, que en el momento de la fundación estaban los hijos de Judá? Ahora resulta que salen a escena los benjaminitas, vamos, los hijos de Benjamín.

Esto de la Biblia es un lío, vaya que si lo es. Yo estoy con usted, doña Rivka: mejor hacerles caso a los autores paganos. Y a la Biblia que la zurzan, ¿no?

¿Que quién es la tal Rivka? Por si no se han fijado, es la autora del artículo. Parece que enseña histori(et)a judía a medias entre la Escuela Internacional Rothberg de la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Escuela Israelí de Turismo. Para quienes no conozcan la Escuela Rothberg de la por otra  parte dignísima, si no puntera, Universidad Hebrea de Jerusalén, les diré que la Rothberg y la Escuela de Turismo son prácticamente sinónimas: por lo del turismo, vaya.

¿Quieren un consejo? (miren que los doy gratis): agénciense un ejemplar del pedazo de tocho (en tres volúmenes) de Stern, don Menachem (Greek and Latin authors on Jews and Judaism), y si andan flojos de latín y de griego, acompáñenlo, en varias tomas diarias, de los números correspondientes de la colecciones clásicas de Gredos, o de la Bernat Metge, o de la Loeb, o de la Collection Budé, según su preferencia lingüística. Y olvídense de sucedáneos panfletarios.

En resumen, siguiendo al tío Eric, hay que decirlo más:

As I have suggested, ‘nation’ and ‘nationalism’ are no longer adequate terms to describe, let alone to analyse, the political entities described as such, or even the sentiments once described by these words. It is not impossible that nationalism will decline with the decline of the nation-state, without which being Enligh or Irish or Jewish, or a combination of all these, is only one way in which people describe their identity among the many others which they use for this purpose, as occasion demands. It would be absurd to claim that this day is already near. However, I hope it can least be envisaged. After all, the very fact that historians are at least beginning to make some progress in the study and analysis of nations and nationalism suggests that, as so often, the phenomenon is past its peak. The owl of Minerva which brings wisdom, said Hegel, flies out at dusk. It is a good sign that it is now circling round nations and nationalism.

[que viene a decir, más o menos: “Tal y como he apuntado, ya no resulta útil servirse de los términos ‘nación’ y ‘nacionalismo’ para describir, no digamos analizar, las entidades políticas que reciben tal denominación, así como tampoco los sentimientos que respondían antaño a lo expresado por esas palabras. No resulta imposible pensar que el declive del nacionalismo acompañará el del estado-nación, sin el cual, ser inglés, irlandés o judío, o una combinación de los tres, no será más que una forma de describir la propia identidad, junto con muchas otras, dependiendo de lo que requiera la ocasión. Sería absurdo afirmar que tal día esté cerca, aunque tengo la esperanza de que puede, al menos, avistarse en el horizonte. Al fin y al cabo, el hecho mismo de que los historiadores hayan llevado a cabo algunos avances en el estudio y análisis del nacionalismo deja entrever que, como suele ocurrir, tal fenómeno ya no está en alza. La lechuza de Minerva, que trae la sabiduría según afirmara Hegel, ha salido ya a volar en la obscuridad. Es una buena señal que revolotee entorno a las naciones y el nacionalismo“.]

Eric J. Hobsbawm, Nations and nationalism since 1780: Programme, myth, reality (“Naciones y nacionalismo desde 1780: proyecto, mito, realidad”), Cambridge, CUP, Serie “Canto”, 1992 (segunda edición), primera edición de 1990, pág. 192.