A concrete expression of the nationalist positivism expressed in the manifesto in Zion, and a scholarly analogue to the Zionist goal of ingathering Jews from around the world, was the initiative undertaken by Dinur to establish the Central Archives of the Jewish People and Yad Vashem and with the support of David Ben-Gurion himself in 1950, to gather together eventually in an Institute of Microfilmed Hebrew Manuscripts, copies of over seventy thousand Hebrew manuscripts located in libraries around the world. The microfilms of Hebrew manuscripts and the archival documents were considered part of a Jewish モnationalヤ heritage. As a result of the young Israeli governments support, Israeli medieval Jewish scholarly research based on these thousands of Hebrew manuscripts, as well as archival sources, became one of the defining features of certain kinds of Israeli medieval Jewish historiography.

Although Hebrew manuscripts obviously were used earlier in Europe and the U.S. before the Institute came into existence, it encouraged their systematic use as never before by making them all available in one room, and only in Jerusalem.

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Me dispensarán de más profundidades: estas son puras acuarelas vaticanas.

Los guardias suizos, en traje de diario, parecen ertzainas vestidos de azul (con medias y manoletinas). Y hablan francés. En lugar del buongiorno de uso corriente con que se saluda todo cristo tras los muros del Patrimonio de San Pedro (¿cómo se dan los buenos días en latín? ¿Sabrán hablar latín los guardias suizos?), lo mismo un día me da y saludo en francés, a ver si la Guardia Suiza es como Swiss: entra uno saludando en inglés, pregunta por su asiento en francés, pide agua en italiano y se despide en alemán. De lo que se haga en romanche yo no puedo dar noticia, claro. ¿Habrá guardias suizos que hablen romanche?

Entre las varias oportunidades únicas que se tiene al franquear los muros del Vaticano, está la de poder mandar correspondencia franqueada por los Correos Vaticanos. Su gracia tiene, no me digan que no.

Ah, ¿que no? Sosos. Y descreídos.

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En las anteriores líneas he pretendido destacar varios aspectos:

1) El prestigioso impulso que destacados órganos españoles de difusión cultural han ofrecido a la historia local y fiscal hispanojudía;
2) La línea esencialmente documental que van marcando diversos estudiosos del pasado judío peninsular para dar a conocer nueva documentación. En realidad, y dejémonos de planteamientos fácilmente rebatibles, es la única aconsejable, no obstante su verdadera dificultad que sólo conocen queines nos hemos sumergido en sus características más internas con no poca paciencia;
3) La historia local, debidamente documentada, puede ser firme plataforma para poder despegar hacia ciertas reflexiones. No es, de ninguna manera, ‘historia menor’, como algunos pretenden con no pocas dosis de suficiencia;
4) Llama profundamente la atención la ausencia de los llamados hispanistas en esta pequeña y fundamental parcela histórica que he tratado, necesariamente incompleta y sólo indicativa. Hay que reconocer, sin embargo, que los llamados hispanistas sí han participado de manera desigual en algunas publicaciones periódicas españolas y en otras intervenciones que desde el principio he optado por no tratar. Pero es, al menos para mí, sintomático que esos hispanistas no hayan tenido una participación fundamentalmente activa en esa contribución documental que con tanto agrado recibo y sí, por lo general, en planteamientos conceptuales en múltiples ocasiones de aceptación documental poco controlada. Personalmente manifiesto mi alegría por tan limitada contribución e insisto en que los cimientos de la verdadera historia se basan en silenciosa y paciente labor pocas veces reconocida. Ni falta que nos hace, y
5) La cautela que es necesario emplear ante estudios de carácter teórico, en ocasiones ofrecidos por historiadores foráneos, cuando aún se conserva mucha documentación inédita en los dispersos archivos españoles. Este aspecto, en mi opinión, es incuestionable.

Y, mientras tanto, esperemos con cierto humor la aparición de un nuevo y anodino manual sobre los judíos hispánicos.

Carlos Carrete Parrondo, «Medio siglo de judaísmo hispánico en publicaciones periódicas españolas», en Fermín Miranda García (coord.), El legado de los judíos al Occidente europeo. De los reinos hispánicos a la monarquía española. Cuartos encuentros judaicos de Tudela, 11-13 de septiembre de 2000, Pamplona, Universidad Pública de Navarra, Gobierno de Navarra, 2002, pág. 69.

Menos informações temos acerca do conhecimento do árabe escrito. António de Túnis sabia ler [415]. António Alberto [416] e Manuel Coelho [417] sabiam ler «letra redonda». António Vaz «em sua tera sabya ler e sprever [sic] letra dos mouros e que começou a apremder de idade de quimze annos e que nom era cacys nem ensynou nunca o Alcorão e porem que ho aprendya porque elle era alarve e nom sabem os alarves tanto como hos da cydade» [418]. Situação semelhante foi a de António Fernandes que «em terra de mouros hia com elle como outros mocinhos aprender com hum casis a ler e a escrever como de feyto aprendera» [419].
415: Lisboa, A[rquivos] N[acionais]/T[orre do] T[ombo], Inquisição de Évora, proc[esso] 8368. [Proceso de Leonor Tarrinha (1561)]
416: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10837. [Proceso de António Alberto (1554)]
417: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 9236. [Proceso de Manuel Coelho (1562)]
418: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10857. [Proceso de António Vaz (1555)]
419: Lisboa, A.N./T.T., Inquisição de Lisboa, proc. 10864. [Proceso de António Ferrandes (1554)]

Isabel M. R.Mendes de Drumond Braga, Mouriscos e cristãos no Portugal quinhentista, Lisboa, Hugin, 1999, pág. 73.

Esmagadoramente oriundos do Norte de África, os muçulmanos chegaram a Portugal por motivos diversos, tais como a fome de 1520-1521, os problemas de política interna do Magrebe, as almogaverias e as lutas diversas travadas entre cristãos e muçulmanos, o próprio desejo, por ventura devido a problemas diversos, de viver no meio de cristãos; o corso e ainda em resultado da venda levada a cabo por outros muçulmanos. Tudo isto foram motivos responsáveis pela presença de muçulmanos em Portugal após a expulsão levada a efeito em 1497. Além destes, temos um pequeno grupo nascido em território português e ainda mouriscos oriundos de Espanha.

Isabel M. R.Mendes de Drumond Braga, Mouriscos e cristãos no Portugal quinhentista, Lisboa, Hugin, 1999, pág. 49.

Algunas notas: ¿qué quieren decir los inquisidores con esto de letra redonda árabe?

Aparte, algunos apuntes interesantes: e porem que ho aprendya porque elle era alarve e nom sabem os alarves tanto como hos da cydade.
Es decir, la viejísima distinción entre sedentarios y beduinos, es decir, propiamente árabes: والأَعْرَاب من العرب سكان البادية خاصَّةً لا واحد لهُ وقيل واحدهُ أَعرابيٌّ , según el Lisaan. Y el entrañable término قصيص, que Almuhiit da como: المقصوصُ؛ كنَس الحلّاقُ الأرض التي غطّاها قَصيصُ الشَّعر.

¿No llamaban algo así los moriscos del otro lado de la raya de Portugal (de aquende Castilla) a sus hedge priests (aunque nadie dice que dieran clase en un práu entre les vaques), lo que en la versión española de Brooklyn Bridge llamaban amorosamente maestros de campaña?

Pero en cualquier caso, lo más sorprendente es eso de letra redonda árabe. Habrá que seguir investigando…

Actualización: Una revisión crítica de los parámetros historiográficos e ideológicos del libro de Isabel Mendes de Drumond Braga se encuentra en la larga reseña de Mário Maestri, «Mouriscos em Portugal: triste história, triste historiografia», Contra/Relatos desde el Sur. Apuntes sobre Africa y Medio Oriente, ii:3, diciembre de 2006, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba, Programa CLACSO-Sur-Sur, Argentina, págs. 101-116, disponible aquí.