No se preocupen, ya se lo pongo para que lo entiendan: Las necesidades del mundo son tantas y tan recias que el que fuere discreto no se espante de cosa que vea ni faltas que las gentes hayan, de no poder cumplir sus palabras. Palabrita de Alfonso de Zamora. Del que acabo de descubrir, por cierto, un colofoncillo fechado en Toledo en 1536 en el que justifica la quema de los libros judíos. No gana uno para disgustos.

Como les iba yo a hacer sufrir viendo a ver si descifraban estos letrajos (con lo que yo he sufrido). Y qué sería de este chiringuito sin la parroquia: como si no supiéramos que para la marcha de verdad hace falta tener un público.

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