מזג האויר

קיץ הוא העיפרון
הכי לא מחודד
בקלמר עונות השנה
אני כותב בו
מכתב אהבה
לתופרת שגזרה
מחולצות הנשים
צווארונים שכיסו עורף
ומשולי שמלתן
כמה סנטימטרים
של חורף.
גם השנה, אולי
יהיה חם במקומות הנמוכים

Previsión del tiempo

El verano es el lápiz
Que menos afilado está
En el estuche de las estaciones del año
Con él escribo
Una carta de amor
A la costurera que con las faldas de las mujeres
Ha sacado los cuellos que han tapado la nuca
Y con los bordes de sus vestidos
Algunos centímetros
De invierno.
Puede que este año vuelva a hacer
Calor en las partes de ahí abajo.

Rony Somek (רוני סומק)

Durante la «Semana del Libro Hebreo» (ספר השבוע העברי) del año pasado, Ha’aretz (הארץ, el diario israelí de referencia; versión principal en hebreo y subsidiaria en inglés) «substituyó» a su redacción habitual de periodistas por una nutrida nómina de escritores y poetas israelíes que dieron a la edición del 10 de junio de 2009 un tono de kermesse literaria y creativa que transfiguró de no poco ingenio el relato monocorde de los «eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa». Rony Somek se ocupó del tiempo meteorológico, con un sutil avance sicalíptico que no puede sino llenar de satisfacción el espíritu fundamentalmente erotómano del antólogo que esto subscribe. Quizá venga al caso, en modo íntimo y privado, esta revuelta extraordinaria de géneros perecederos y creativos dado que anda ahora N. con toda la atención puesta en ponerse al día de los dimes y diretes de la prensa española y, para qué engañarles, se le cae a uno la cara de vergüenza no ajena sino indígena (igual que decía aquel que «sí, puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta», puedo decir yo que «sí, es prensa española, pero es que esa es mi prensa»). Que Ha’aretz sea la traducción literal y por lo demás adecuada de El País no es más que una invitación de nuevo a tener que aceptar el talante fundamentalmente paradójico de la realidad. Me imagino un Especial El País de los Escritores (que sería la traducción del título del experimento letraherido del único diario israelí que no parece un boletín de sucesos) editado para la Feria del Libro de Madrid (y presentado, por supuesto, con rígido formato sin preguntas del público, en carpa levantada para la ocasión por Alfaguara/Santillana/Taurus/Salamandra/Ítaca): dirigido por Juan Cruz, llevaría una crónica de economía de Arturo Pérez Reverte, una de internacional firmada al alimón por Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina, otra de nacional cuyo comité de redacción encabezaría Javier Rioyo, subdirigiría Javier Rioyo, cofirmaría Javier Rioyo y a la que daría el estrambote Javier Rioyo. Maruja Torres, dudosa por una vez, no habría sabido si decantarse por la crónica de sucesos o por el cuadernillo de viajes (Beirut), y habría acabado firmando El País de las Tentaciones (redivivo para la ocasión). La aguerrida reportera dicharachera con plantilla Rosa Montero firmaría, ella sola, todas las páginas de Opinión. Las de a favor y las de en contra. De poetas andaríamos cortos: quizá habría que rescatar a Luis Antonio de Villena de las páginas de El Mundo (sin cambiarle los espejuelos). O quizá rescatar a César Antonio Molina de las páginas herrumbrosas de la Istoria («Sólo puedo ver lo que hice como un tiempo brillante») y dedicarle un par de líneas del Babelia (Alfaguara):

É a beleza o resplandor da verdade?
Que será mellor?
dicir sempre o mesmo sobre as memas cousas
como repetía Sócrates ou
dicir sempre algo distinto sobre as mesmas cousas
como repetían os sofistas?
Só somos aquilo que plantexan as preguntas.

Como para colgarse como Judá, el de Queriote y el del dinero, de una higuera, sabedores como somos por el relato evangélico que la saca del dinero (γλωσσόκομον) tiene tanto que ver con las industrias y los ingenios propios de la lengua (γλῶσσα). Y aquí paz y después gloria, para N., que ahí sigue buscando, como si le fuera la vida. Criatura: lo mismo fuera lo mejor que se diera una tregua. La misma que quizá no se mereciera España pero si las españolas (y españoles), por decreto o por esfuerzo. Verdes las han segado, parece, empero. Tonto consuelo queda sabiendo que arrieritos somos y en el camino nos encontraremos. Aunque, dice mi padre, lo primero que un mandamás aprende casi con la misma ansia y el mismo instinto primario de chupar de la teta hasta que las tetas patrias se agotan es que, si quieres ver el campo arar, haz al zagal mayoral. Y ahí siguen: viendo arar. Híjole…

Cosas de mudanza me tienen por Lavapiés (lo digo por si me ven: saluden, no sean tímidos). De fondo, esta noche, oigo recitar una azora con salmodia que me parece más que digna. Estamos en Ramadán (¿con mayúscula de Navidad o con minúscula de agosto heroico? La multiculturalidad bien entendida empieza por la ortografía, corsé infame, indigno y, como todos los corsés, falaz realce que nos saca más guapos de lo que en realidad estamos). Tranquiliza: a mí, al menos, desde que viví en Túnez. Quizá (se me ocurre pensar) salga bien este experimento Lavapiés. Esperemos.

Y a ustedes, aparte de las disculpas de un poema del sábado que ni a la salida del sábado (מוצאי שבת) llegó, aunque no fuera poca la premura, semanada clara y buena.