Trigo

Un campo de trigo revolotea por encima
de las cabezas de mi mujer y de mi hija.
Qué tonto describir así el pelo rubio,
pero es que de ahí brota
el pan de mi vida.

Roni Somek (רוני סומק)

Pintan bastos para la cadencias de estas cosillas zamorescas: Alfonso se está poniendo francamente pesado (la crisis de los cuatro años, hay quien lo llama) y creo que voy a tener que pedirle el divorcio (que en otros ambientes denominan «defensa de la tesis». Yo, con mi anglofilia delirante e irredenta, prefiero la sutil disciplina inglesa: viva [voce]). Pero antes queda la chingadera del papeleo del divorcio (que los burócratas clasifican bajo el epígrafe «tesis doctoral»). Entre pleitos, idas y venidas del juzgado, certificado de penales, de buena conducta (firmado por mi cura y mi rabino; hay quien me ha vendido por ahí deciendo diciendo que yo, al fin y al cabo, soy «lo más judío que he podido encontrar entre los goyim»), de idoneidad, carné de manipulación de alimentos, fe de vida, partida de nacimiento, Rota Romana, guet (גט) como Dios manda, visado por un triunvirato rabínico, que tendría gracia que Alfonso me fuera a dejar a mí, precisamente a mí, aguná (עגונה) a estas alturas… en fin, entre pitos y flautas, adufes y dulzainas, lo menos, lo menos… que antes de un año no estoy soltero (a ojo de buen cubero). Lo dicho: una chingadera. Vamos, no me digan. Como para pensar en casarse otra vez.

Yo voy a ir viendo si podemos ir manteniendo un poco el chiringuito por aquí: todo con tal de no echar el cierre. A mí se me había ocurrido que, de tanto en tanto, podía colarles de rondó alguna cosa: qué les diría yo… ¿una del lingüista accidental? Al fin y al cabo ya me han pillado y debe de ser voz pública que uno va siempre con la antena puesta. Por ir variando, y por acabar la semana (a la judiega, claro) se me ha ocurrido que podrían comparecer por aquí poemas traducidos, principalmente del hebreo, y que podríamos llamarlos «Los poemas del sábado» (que saldrán los viernes, claro. Porque el sábado empieza el viernes como el domingo empieza – y sustituye – el sábado). El de hoy, por supuesto, está dedicado a Giorgio, que por ahí  anda haciendo el ganso, hace doce días ya.

Vamos a ver qué tal nos va saliendo…

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