-¿Qué nos queda por saber de la Mezquita?

-Hay que cambiar el modo de verla. Y el de entenderla. Se ha dicho que con este edificio se abre el arte árabe en España. Y eso no es cierto. En este edificio no hay casi nada de aportación de la cultura árabe, sino herencia del mundo grecorromano y visigodo, y a esto ha añadido la cultura bizantina. El esplendor del Califato es el esplendor traído de la cultura bizantina, que llegó por intercambios directos comerciales y por los eunucos arquitectos, que tenían origen eslavo y bizantino. Los árabes lo que hicieron fue pagar. Aquí tenemos un monumento que es más romano que musulmán. Y no es por desacreditar al arte árabe.

-¿Qué se aprende en un archivo?

-En primer lugar, se aprende a amar la propia historia.

— De una entrevista en el diario ABC (edición de Sevilla) a Manuel Nieto Cumplido, canónigo y archivero de la Catedral de Córdoba, morfológica e históricamente conocida como la Mezquita (Aljama) de Córdoba, 4 de enero de 2010. La Iglesia Católica es la propietaria del edificio de la antigua mezquita, así como de la antigua sinagoga, llamada hoy iglesia de Santa María la Blanca, en Toledo.

Du fait que le capital symbolique n’est pas autre chose que le capital économique ou culturel lorsqu’il est connu et reconnu, lorsqu’il est connu selon les catégories de perception qu’il impose, les rapports de force symbolique tendent à reproduire et à renforcer les rapports de force qui constituent la structure de l’espace social.

Dado que el capital simbólico no es más que el capital económico o cultural que resulta conocido y reconocido, siéndolo según las categorías de conocimiento que él mismo impone, la relación de fuerza simbólica tienden a reproducir y reforzar la relación de fuerza que constituye la estructura del espacio social.

Pierre Bourdieu, Choses dites, París, Minuit, 1987, pág. 160

¿Que qué tiene esto que ver con Alfonso de Zamora? Cuanta ingenuidad y cuanta desconfianza en las habilidades ilusionistas del que subscribe estas chorraditas. Desde la conquista cristiana de Córdoba, el 29 de junio de 1236, hasta 1523, el edificio no sufrió sustanciales transformaciones. Pero en ese año de 1523 Alfonso Manrique de Lara, entonces obispo de Córdoba, ordenó la construcción (en contra de la opinión de una parte notable de las fuerzas vivas de la ciudad y aun de la corte) de una ‘catedral’ dentro de la Mezquita. Que ahí sigue: la una dentro de la otra, quiero decir.

Ese mismo año de 1523, Manrique de Lara fue nombrado arzobispo de Sevilla e Inquisidor General. Y quizá en sus funciones de Inquisidor General encargó a Alfonso de Zamora la traducción y glosa al latín de los 613 mandamientos (תרי”ג מצוות) del judaísmo, que Alfonso de Zamora acabó en fecha indeterminada (¿entre 1523 y 1538?) y que subsiste actualmente como el que hemos llamado «Manuscrito de Vitoria»:

Ad R[euerendissim]um & ill[ustrissimum] d[ominem] d[om] Alfonsum Manrriqu[em] archiepiscopum hispalensem inquisitorem maximum in Regno Hispaniaru[m] ect. Alfonsi Zamorensis lingue hebree professoris in academia complutensi vniuersorum legis veteris preceptorum compendium ex textu testamenti veteris collectum.

¿Ven como todo es posible si hay voluntad? Hasta pensar que Nieto Cumplido no lo hace adrede. No disimular la poca vergüenza, quiero decir.