De los comentarios en el último artículo de uno de los blogs que sigo:

We cannot apply our modern standards to the ancients. We are not in a position to measure their sensitivity to certain expressions and their definition of rudeness of style. We really find no consistency in the use of euphemisms even in later rabbinic literature. We are in no position to judge the ancients for their seeming inconsistency; they were guided by their own standards and reasons. We must also take the individuals, times and places into consideration.

No podemos aplicar nuestros criterios modernos a los antiguos. No nos hallamos en posición de evaluar lo sensibles que les resultaban ciertas expresiones y cómo definieran en qué consistía un estilo grosero. No nos hallamos en posición de juzgar a los antiguos por lo que parezcan contradicciones suyas. Se guiaban por sus propios criterios y razonamientos. Asimismo, hemos de tener en cuenta a los invididuos, las épocas y los lugares.

Saul Lieberman, Hellenism in Jewish Palestine: Studies in the literary transmission, beliefs, and manner of Palestine in the I Century B.C.E.–IV Century B.C.E., Nueva York, The Jewish Theological Seminary, 1950, pág. 34.

(A pesar de los pesares, reconozco mi debilidad por Saul Lieberman – que tuvo incluso derecho a acrónimo rabínico, גר”ש, dada su estatura intelectual –, un rabino del movimiento conservador que se preocupó de «liberar» a las mujeres «aherrojadas» por un marido hijueputa que se niega a repudiarlas – en sentido estricto, las esposas judías casadas en el judaísmo no se divorcian: las repudia su marido, porque el judaísmo tiene estas contradicciones inherentes a las formas de organizarse de los seres humanos – y que dejo escrito un «suplemento» a una de sus obras mayores que consiste exclusivamente, al parecer, en notas de este estilo:

Erratas y errores míos. […] Esto es un lapsus calami. […] Esto [que decía] es innecesario. […] Esto es una traducción [literal] del yiddish. […] No me expresé con corrección. […] Habría que borrar toda esta breve nota. […] Me doy ahora cuenta de que se trata de una hipótesis excesiva. […] Según esto cometí un grave error explicándolo [así] aunque fuera en este breve comentario.

Para acabar rematando la pieza con esto:

Acabo con una plegaria [en que pido] que se me conceda el privilegio de quitar toda esta basura de [mi] Tosefta kifšuṭa, órdenes Zera’im y Mo’ed, y corregir todo el final de[l orden] Našim.

En resumen, lo mismito que dejó dicho en ripio Piet Hein:

LOSING FACE

The noble art of losing face
may one day save the human race
and turn into eternal merit
what weaker minds would call disgrace.

EN RIDÍCULO

El noble arte de dejarse en ridículo
pudiera un día tal vez salvar la humana raza
y convertir en inmarcesible mérito
lo que más cortas mentes llamarían patíbulo.

y que tan extraordinario resulta entre rabinos, universitarios, políticos y niños de tres años. Más o menos lo mismo).