J’ai voulu vivre pendant des années selon la morale des tous. Je me suis forcé à vivre comme tout le monde, à ressembler à tout le monde. J’ai dit ce qu’il fallait pour réunir, même quand je me sentais séparé. Et au bout de tout cela ce fut la catastrophe. Maintenant j’erre parmis des débris, je suis sans loi, écartelé, seul et acceptant de l’être, résigné à ma singularité et à mes infirmités. Et je dois reconstruire une vérité – après avoir vécu toute ma vie dans une sorte de mensonge.

Durante años quise vivir según la moral de todos. Me forcé a vivir como todo el mundo, a parecerme a todo el mundo. Dije lo que hacía falta para reunir, hasta cuando me sentía separado. Y al final resultó que todo acabó en catástrofe. Ahora ando errante entre escombros, falto de toda ley, despedazado, solo y aceptando estarlo, resignado a mi singularidad y a mis incapacitaciones. Y tengo que reconstruir una verdad, luego de haber vivido toda mi vida una especie de mentira.

Albert Camus, Carnets: mars 1951-décembre 1959, vol. iii, París, Gallimard, 1959, pág. 2666.

No, yo no: Alfonso de Zamora. Ando cavilando con cosas de sus silenciosi que cada vez, quizá paradójicamente, me parecen más clamorosos y menos silenciosos. Nada más era eso.

«13 Museo Provincial de Zamora Sala Central 21035», foto de Javier (javier1949), 5 de julio de 2009.

i¿Queda, sin embargo, un interrogante de difícil explicación: ¿cómo puede interpretarse la actitud pasiva – externamente pasiva – del judeoconverso afectado por una situación que no tenía relación alguna con las actividades académicas? La historia del Renacimiento español está plagada de silencios, largos y elocuentes silencios, que se imponían los «cristianos nuevos». Y Alonso de Zamora, quien en ningún momento de su vida fue denunciado al Santo Oficio de la Inquisición por cualquier sospecha de heterodoxia, guardó, también en esta ocasión, una actitud silenciosa, prudente, contemplando – y sintiendo en profundidad – a un grupo social hostil, poderoso, al que tenía que aceptar, pero con quien no podía compartir sus proyectos esencialmente humanistas. […] Alfonso de Zamora, buen conocedor del Talmud, acaso recordara que «el hombre no deberá ir nunca contra las costumbres establecidas. Parad mientas en esto: cuando Moisés subió a la montaña no comió [Éxodo, xxxiv, 28], y, asimismo, cuando los ángeles oficialmente bajaron a la tierra se alimentaroon [Génesis, xviii, 8]» y que «si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos». […] Los sensatos proyectos humanos a veces acaban precisamente por obra del mismo hombre. Intereses personales no siempre claros, pretensiones innovadoras de bajos vuelos y carencia de visión creadora, todas estas negativas cualidades se reunieron de manera eficaz para impedir, por vez primera, que los estudios de filología hebrea adquirieran en Salamanca la dimensión y esplendor que con alguna facilidad y sobrado mérito hubieran podido obtener.

Carlos Carrente Parrondo, Hebraístas judeoconversos en la Universidad de Salamanca (Siglos XV-XVII), Salamanca, Universidad Pontificia, 1983, págs. 18 y 20.

He may have shared in another characteristic of converso mentality which has been emphasized in a very different context by A[mérico] Castro. One of this author’s observations on the Quijote is to the effect that Cervantes depicts a character’s attitude to ham as related to his condition of converso. In other words, eating ham is a ”salvoconducto”, a social weapon against being a victim of disdain. The need for such ”social weapons” seems to be a characteristic of converso mentality traceable to the early xvith century [sic].

It may be submitted that this feature can explain a peculiarity of the colophon. One might maintain (though not without a degree of naivete, it would seem) that it is pure coincidence that the work was finished precisely on the Jewish Sabbath in which, as was known to the Inquisition, writing is forbidden. But it would be harder to explain that Alfonso was acutely aware of his condition of converso and that this awareness explains the insecurity over the reader’s opinion of his orthodoxy. The case might be akin to that of another converso, Luis Coronel, of the family of the Chief Rabbi Abraham Seneor, and member of Charles’V [sic] court in Flanders, of whom it is reported that he ”used to say that he never preached a sermon whithout having had it written first, so that they should not acuse him of anything, as he was one of those ”recently converted”. Of the same family was Pablo Coronel, collaborator of Alfonso in the Hebrew part of the Complutensian Bible and holder of the Chair for Scripture at Salamanca.

Puede [Alfonso de Zamora] que compartiera otra característica de la mentalidad conversa, que Américo Castro puso de relieve en un contexto muy diferente. Este autor se refiere, en uno de sus observaciones sobre el Quijote, que Cervantes describe una actitud de su personaje respecto del jamón ligada a su condición de converso. En otras palabras, comer jamón es un salvoconducto, un arma social contra el desprecio del que pudiera ser víctima. La necesidad para tales «armas sociales» parece ser una característica de la mentalidad conversa que puede rastrearse a los primeros años del siglo xvi.

Puede plantearse que este rasgo daría explicación a una particularidad del colofón. Podemos sostener (aunque no sin que se diera cierto grado de ingenuidad) que es pura coincidencia que la fecha de finalización del trabajo sea precisamente el sábado judío en el que, como era bien conocido para la Inquisición, está prohibido escribir. Pero más difícil sería explicar que Alfonso era perfectamente consciente de su condición de converso y que tal conciencia explique la inseguridad respecto de la opinión que de su ortodoxia tenga el lector. Este caso podría asemejarse al de otro converso, Luis Coronel, de la família del rav de la corte Abraham Seneor, miembro de la corte de Carlos V en Flandes, de quien se cuenta que «decía que nunca predicaba un sermón sin haberlo escrito primero, de forma que no le pudieran acusar de nada, puesto que era uno de esos ”recién convertidos”». De la misma familia era Pablo Coronel, colaborador de Alfonso en la parte hebrea de la Biblia Complutense y titular de la cátedra de Sagrada Escritura en Salamanca.

— Eleazar Gutwirth, «Alfonso de Zamora and Edward Lee», Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos (Granada), Sección de Hebreo, vol. xxxvii-xxxviii, 2 (1988-1989), págs. 295-297 [296].