Tendría que andar liado con otras historias. Por ejemplo, con la «enseñanza de la fonética hebrea en la España de la primera mitad del siglo xvi», que ya son ganas de liarse. Y ya, ya sé que lo de «España» y «primera mitad del siglo xvi» andan políticamente peleados: pero qué quieren; la cosa era para guiris. Tampoco les iba a liar más de la cuenta, ¿no? Criaturicas… En caso de que me siga liando más allá de un plazo que acaba con el año (de esos plazos que los anglófonos llamaron con crudo descriptivismo deadline) me sé de dos editoras que me colgarán a lo Hamán, «El Protoantisemita», del árbol más alto que encuentren: la una me maldecirá en polaco y la otra en ruso. Al menos, divertimento políglota nunca habrá de faltar, ni siquiera en estas apretadas circunstancias. Pero ando más pensando en las musarañas que en los métodos pedagógicos de nuestro Alfonso, el zamorano. La cajita de música ha ayudado a enmusarañarme aún más y he dado con Oren Lavie, del que ya habían dado noticia en el vecindario hace un tiempo, concretamente en el entresuelo izquierda de esta corrala, siempre tan predispuesto a meterse en camisas de once varas.

Como no tengo remedio (ni mis musarañas tampoco, ni la tesis zamoresca al paso que vamos), me ha dado por fijarme en el criollo fonético hebreo del inglés en que canta Oren Lavie. Nada tan exagerado como el acento (o lo que sea) de Yosef Schwartz cuando habla en inglés. O se aproxima. A hablar inglés, digo. El hebreo lo debe de hablar macanudamente. En su variante filosófica, concretamente.

En fin: musarañas.

¿Dónde andarán metidas las golondrinas de la huida?

Detalle de Introductiones Artis grammatice Hebraice nunc recenter edite, gramática hebrea en latín de Alfonso de Zamora (Alcalá, en la imprenta de Miguel de Eguía, 1526), digitalizada por el Projecte Somni de la Universidad de Valencia («Estudi General»); «The man who isn’t there» del disco The opposite side of the sea de Oren Lavie (2007).