Estudiar no vol pas dir solament llegir i repetir. Estudiar vol dir llegir i a més a més reflexionar, relacionar, integrar, detallar, aclarir, absorbir, rebutjar, decidir –saber el que té importància i el que no en té. És una operació enormement complexa i al mateix temps naturalíssima. Estudiar és fer funcionar l’esperit, partint de vegades de l’esperit mateix o per incitació de coses que provoquen una curiositat: és a dir, que agraden positivament. El que no agrada, el que no provoca un grau o altre de fascinació, no pot ésser objecte de reflexió, d’estudi. No hi ha atenció ni aproximació possible. Estudiar és una forma de l’amor –en definitiva una forma de la sensualitat: la carícia mental més fina i delicada que l’esperit pot produir.

«Has de saber... que... con...» ('Mikhlol' hispano-hebreo de la Nacional de Madrid).

Estudiar no quiere solo decir que se lee y se repite. Estudiar quiere decir leer y, además, reflexionar, relacionar, integrar, detallar, esclarecer, absorber, rechazar, decidir: saber lo que tiene importancia y lo que no. Es una operación enormemente compleja y, a la vez, naturalísima. Estudiar es poner en marcha el espíritu, a veces a partir del mismo espíritu o porque incitan las cosas que provocan curiosidad, es decir, que complacen positivamente. Lo que no gusta, lo que no provoca uno u otro grado de fascinación, no puede convertirse en objeto de reflexión, de estudio. No hay atención ni aproximación posible. Estudiar es una forma del amor. Por así decir, una forma de la sensualidad: la caricia mental más fina y delicada que puede producir el espíritu.

Josep Pla, El quadern gris (« El cuaderno gris »), anotación del 19 de octubre de 1919.

Porque ha salido un raro día espléndido en París, de escarcha cálida y de aire frío que sonríe a la vez que pasa y deja un temblor que nos suscita dudas, quizá le podríamos perdonar a Pla lo que dice en el mismo apunte del « blog » que escribió mucho antes de que existieran los blogs. Lo de « castellanismo infecto », quiero decir. Al fin y al cabo, todos tenemos días buenos, días malos e ideologías censurables. Mejor quedarse con la « caricia mental », más fina y delicada, que con un vulgar desprecio. No hay razones para pensar que no sea verdad que toda caricia, toda confianza dada y recibida, no acabe por sobrevivir.

Versión de Rita Botto del tema « Stranizza d’amuri » (‘De un raro amor’) de Franco Battiato, en el disco homónimo publicado en 2004.