«olivo // olive tree», foto de R. Duran, 13 de junio de 2007 (detalle).

«olivo // olive tree», foto de R. Duran, 13 de junio de 2007 (detalle).

Debiera hora deciros: —«Amigos,
muchas gracias», y sentarme, pero sin ripios.
Permitidme que os lo diga en tono lírico,
en verso, sí, pero libre y de capricho.

Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Móstoles mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo
y frío,
y les hablaré de versos y de hemistiquios,
y de Biblia, y de Agnón, y de Abravanel (hijo),
y de estados constructos y de participios,
y el uno bostezará y el otro me hará un guiño.
Y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y así pasarán cursos monótonos y prolijos.

Pero un día vendrá una discípula,
una verdadera discípula,
y moldearé su alma de niña
y lograré que se haga nueva y distinta,
distinta de mí y de todos: ella misma.
Y me guardará respeto y cariño.
Y ahora os digo:

amigos,

brindemos por ese niña,
por esa predilecta discípula,
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu,
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo,
y por que siga su camino
intacto y limpio,
y porque ésta mi discípula,
que inmortalice mi nombre y mi apellido,
… sea la hija,
la hija
de uno de vosotros, amigos.

Adaptado del poema «Brindis» (1920) del libro Versos humanos de Gerardo Diego.