Por seguir con la conversación y no con el griterío:

En esta obra, el romandalusí, a causa de su íntima convivencia con el andalusí en una situación de bilingüismo y Sprachbund, es considerado, no como el imaginario soporte social de la personalidad sempiterna y atávicamente «hispana»y hasta cristiana que Simonet y sus acólitos soñaron para Alandalús, sino como la segunda lengua de una comunidad fundamentalmente ya islamizada y arabizada dos siglos después de la conquista, en situación similar al bereber o amaciga en el Norte de África. Hasta tal punto era lengua de una comunidad predominantemente islámica, que los mozárabes aún bilingües que emigran al Norte cristiano en los siglos ix y x la usan por algún tiempo para entenderse con la población local, pero no le tienen ninguna lealtad que les lleve a conservarla, sino que la abandona en cuanto dominan suficientemente los dialectos septentrionales locales que, sin duda, les parecen más «cristianos», aunque no puedan impedir llenarlos de arabismos para expresar conceptos de la cultura superior del momento, la del orbe islámico, que no existían en ningún dialecto romance, septentrional o meridional. De hecho, los romandalusismos (antes «mozarabismos») sin segmento árabe, son mucho más escasos en los romances septentrionales que los arabismos en la totalidad o parte del lexema.

Federico Corriente Córdoba, Diccionario de arabismos y voces afines en iberorromance, Madrid, Gredos, primera edición de 1999, segunda edición ampliada de 2003, pág. 13, nota 4.

San Baudelio de Berlanga («san baudelio arw_5», foto de Francisco Gamarra Miguel  («Pachin1»), 27 de abril de 2008.

San Baudelio de Berlanga («san baudelio arw_5», foto de Francisco Gamarra Miguel («Pachin1»), 27 de abril de 2008.