RESPONDEO: Ad intelligentiam dictorum notandum, quod quadruplex est modus faciendi librum. Aliquis enim scribit aliena, nihil addendo vel mutando; et iste mere dicitur scriptor. Aliquis scribit aliena, addendo, sed non de suo; et iste compilator dicitur. Aliquis scribit et aliena et sua, sed aliena  tamquam principalia, tamquam principalia, et sua tamquam annexa ad evidentiam; et iste dicitur commentator, non auctor. Aliquis scribit et sua et aliena, sed sua tanquam principalia, aliena tamquam annexa ad confimationem; et talis debet dici auctor.

Corán árabe transcrito en letras hebreas, siglo xii.

Corán árabe transcrito en letras hebreas, siglo xii.

CONTESTO: A fin de entender lo dicho, ha de tenerse cuenta de que cuatro son los modos de hacer un libro. Copista es aquel que escribe lo ajeno, sin añadir ni cambiar nada; compilador es el que escribe lo ajeno e introduce adiciones que no son suyas; en cambio, comentarista es quien escribe lo ajeno como texto principal y lo propio como aclaración; por último, autor es aquel que escribe lo propio como texto principal y lo ajeno como confirmación de lo dicho. [Traducción de Elisa Ruiz García]

[San] Buenaventura de Bagnoregio (1221-1274), «Proemium in librum primum Sententiarum, Quaestiones Proemii», q. iv, Commentaria in quatuor libros Sententiarum Magistri Petri Lombardi, en Opera omnia S. Bonaventurae, Quarachi («Ad Aquas Claras»), 1882, vol. i, págs. 14 & 15.

Biblia hebrea transcrita en letras árabe, fechable entre los siglos x y xiii.

Biblia hebrea transcrita en letras árabe, fechable entre los siglos x y xiii.

En esta articulada visión, con resabios escolásticos, echamos de menos un quinto tipo correspondiente al translator, es decir, aquel que escribe lo ajeno, pero lo vierte a otro molde lingüístico. La razón de esta ausencia quizá se deba a que en el horizonte cultural del seráfico franciscano el latín era considerado la única vía posible de comunicación intelectual.

Elisa Ruiz García, Introducción a la codicología, Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 2002 (segunda edición), pág. 263, nota 35.

Al contrario de la vocación esencial de la Península Ibérica, medieval, como bien nos hacía ver Elisa de palabra (añado yo).