רבן גמליאל אומר, עשה לך רב, והסתלק מן הספק; ואל תרבה לעשר אומדות

Dice Rabbán Gamaliel: «Búscate un maestro y aléjate de la duda, y no te prodigues en calcular el diezmo a ojo de buen cubero».

Misná, tratado Avot («De los antepasados»), cap. 1, párrafo 16.

In the context of the scholarly debate on Orientalism, scholars have written extensively about the study of Arabic and Hebrew in European and North American universities. There is comparatively little critical writing on Spanish Orientalism, and precious little on Spanish Hebraism.

Apart from an unpublished manuscript by the late Spanish Hebraist David Gonzalo Maeso and one recent article by Ángel Sáenz-Badillos, we mainly have the usual homages and bio-bibliographies written by Spanish Orientalists for their own teachers or their teachers’ teachers. In the context of the post-Civil war intellectual diaspora and within post-Franco Spain, the debate on national languages and literatures has centered on the convivencia not of Castro but of Menéndez Pidal: that of the coexistence of the various dialects of Hispano-Romance. Catalan, Basque, and Galician are in political and ethnic competition with Castilian, rival official languages and engines of regional identity. Medieval Hebrew, a non-vernacular language with virtually no indigenous lobby in Spain after 1492, has no political champions in this tournament, and its fate in the Spanish academy and literary establishment has been determined to large extent by its status as a language of scriptural study.

«Nuestro maestro Diosesmiretribución», miniatura de la «Haggadá de Sarajevo» (Barcelona o Zaragoza,  hacia 1350), conservada y expuesta en el Museo Nacional de Bosnia y Hercegovina (Zemaljski Muzej Bosne i Hercegovine) de Sarajevo.

«Nuestro maestro Diosesmiretribución», miniatura de la «Haggadá de Sarajevo» (Barcelona o Zaragoza, hacia 1350), conservada y expuesta en el Museo Nacional de Bosnia y Hercegovina (Zemaljski Muzej Bosne i Hercegovine) de Sarajevo.

En el marco de las discusiones científicas sobre el orientalismo, los investigadores han sido prolíficos al tratar del estudio del árabe y el hebreo en las universidades europeas y norteamericanas. En comparación se ha escrito mucha menos crítica sobre el orientalismo español y prácticamente nada sobre el hebraísmo español.

Aparte de un manuscrito inédito del fallecido hebraísta español David Gonzalo Maeso y un artículo reciente de Ángel Sáenz-Badillos, tenemos sobre todo los habituales homenajes y biobibliografías escritas por orientalistas españoles para quienes habían sido sus profesores o para quienes lo habían sido de los suyos.

En el marco de la diáspora intelectual que siguió a la Guerra Civil y dentro de la España posterior a Franco, el debate sobre lenguas y literaturas nacionales se ha centrado en la convivencia, no en el sentido de Castro sino en el de Menéndez Pidal: la coexistencia de varios dialectos del romance hispánico.

El catalán, el vasco y el gallego compiten política y étnicamente con el castellano, lenguas oficiales rivales y motores de identidad regional. El hebreo medieval, una lengua escrita que no ha poseído a efectos prácticos ningún grupo de presión en la España posterior a 1492, no tiene quien lo reivindique políticamente en semejante lid y el destino que se le ha adjudicado en el mundo académico y literario español ha sido, de largo, el resultado de su condición de lengua escriturística.

David A. Wacks, «Is Spain’s Hebrew Literature ‘Spanish’?», en Adrienne Martin y Cristina Martínez-Carazo, Spain’s multicultural legacies: Studies in honor of Samuel G. Armistead, Newark (Delaware), 2009, págs. 315-331 (versión preprint).

Solo entonces advirtió cuánto había envejecido su esposo.

– Estás como para un acontecimiento – dijo.

– Este entierro es un acontecimiento – dijo el coronel –. Es el primer muerto de muerte natural que tenemos en muchos años.

Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba (1916).