(Abro paréntesis: …)

Julio en Paris

Ella aún no sabe dónde está sentado él en esa foto. Ni si lo que tiene detrás es un puente de barcazas, o un puente de piedra, o uno de madera, o un barandal de puerto pesquero. Es lo que decía Leandro, hará de esto mil años, o quizá hace catorce: lo de la emoción edilicia, la necesidad de plantarse en el sitio para comprender el lugar. La engañifa de que el doliente San Jerónimo de la portada de esta casa no es, en su lugar de la fachada de Alcalá, más grande que un suspiro.

Ella aún no sabe dónde está sentado él en esa foto aunque es probable que él ya la esté esperando. Ya dijo quien de esto sabe que la saudade es, fundamentalmente, una nostalgia del futuro y un patrimonio de transterrados (añado yo).

(… cierro paréntesis.)