Nonne uides etiam caeli nouitate et aquarum temptari procul a patria qui cumque domoque adueniunt ideo quia longe discrepitant res?

¿Es que acaso no ves que, por lo nuevo de los cielos y de las aguas, son tentados quienes lejos de la tierra natal y de su casa se allegan, pues cualquier cosa encuentran tan inmensamente diferente?

Lucrecio, De rerum naturaDe la naturaleza de las cosas»), libro vi, versos 1103-1105.

Pues eso: que ya vienen. Vengono. O, más bien, vénen, dicho sea en la lengua que será sin lugar a dudas la nuestra común dos días (y pico). De su país de Italia, de su monte del beodo (meridional) y de su rincón mediterráneo (y tira porque le toca), a resguardo del viento de poniente. Andaremos (porque, andar, andaremos) en compañía de un rescatador de preciosos pecios. En resumen: que no me busquen hasta el lunes. Lo menos.

Hay muchas, muchas cosas que celebrar, de la que no es la menor que les hayamos conseguido hacer un señor corte de mangas a las revueltas de Citera.

Semanada buena y clara.

«Homenaje a Suspiros de España» de Francisco José Andreu Comos.