[En la misma serie.]

«C’est la fête au cliché»
[«Es la fiesta de los tópicos»]
Bénabar, «À la campagne», Infréquentable (2008)

«100 razones para amar Madrid (los lectores nos cuentan porqué les gusta tanto la capital)», anuncian en On Madrid («la guía de El País para conectarte a la ciudad»), número 157, del viernes 22 al jueves 28 de mayo de 2009, con falta de ortografía incluida.

Veamos:

Las hay geográficamente disléxicas:

En Madrid lo tenemos todo cerca, ¡incluso el mar! Está a tan solo 350 kilómetros. A esta ciudad no le falta de nada, hay tiendas de todo tipo, locales para todos los gustos, restaurantes de todas partes…

funcionarialmente modelnas (con cierta dificultad de uso de la ortotipografía):

En Madrid, nació un periodo de la historia cultural de nuestro país muy importante: la Movida. Por eso, y por lo que queda de ella, amo esta ciudad.

cinemaniacamente gastrópodas:

Amo Madrid por el Efecto Woody Allen. Él adoraba Manhattan porque a las 3 de la mañana podía comer en la calle un chop suey. Madrid es lo más parecido que existe, pero con tallarines chinos en la Gran Vía.

intelectualmente paisajísticas:

Me gusta Madrid por las charlas y lecturas al sol en la azotea de La Casa Encendida: sol, cielo azul y horizonte de antenas por delante. ¿Se puede pedir más a una ciudad?

manifiestamente falsas:

Porque Madrid no te pregunta nada para aceptarte, y eso, hoy día, es un bien escaso.

rijosamente heterosexuales o criptolesbianas:

Por las hermosas chicas que dan color a la ciudad.

animalísticamente humanizadas:

Por los paseos con mi perro Napoleón por el parque Juan Carlos I, un lugar tranquilo en medio de la vorágine de la capital. Madrid también puede ser de los animales…

estresadamente absurdas (y futbolísticamente cargantes):

Por ese Real Madrid que tantos disgustos nos da últimamente. Y por su frenético ritmo, que me lleva al límite pero que me mantiene siempre a tope.

sensatamente realistas:

Porque es cutre sin pretensiones y porque aquí están mi casa y mi familia.

antitancredianas (de «hacer el Don Tancredo»), por si hubiera escépticos:

Aquí todo el mundo llega tarde a los sitios, no hay disciplina militar. Da igual esperar, si se hace con una caña.

con ambición de poner las cosas en su sitio:

Me gusta tanto Madrid, que vivo en Guadalajara y me hago más de 100 km. cada día para venir a trabajar.

tópicamente noctámbulas:

Aquí nunca repito un sitio para comer, cenar o tomar una copa… y no se acaban.

perdidamente guiris:

Salir de cañas (especialmente en esta época), las oportunidades que ofrece de encontrar nuevas vías (trabajo, amigos…) y la oferta cultural y su buena ubicación geográfica.

incomprensiblemente alentadoras:

En Madrid pierdes tu propia identidad, pasas desapercibido al 100%. Eres una hormiga más en un hormiguero inmenso.

tópicamente blandurrias aunque filántropas:

Por el cielo que tiene, único, y por su gente que cada día me gusta más.

contradictoriamente entrópicas:

Amo Madrid por el Rastro y las cañas posteriores. Y porque con el transporte público tardo muy poco en llegar al aeropuerto.

anarquistas (¡A las barricadas!):

Porque cada vez que llueve, la ciudad termina colapsándose.

Porque no pertenece a nadie y está tan viva que ha sobrevivido 16 años de administraciones tratando de convertirla en otra aburrida y ordenada ciudad europea.

chuliambientales (con piercing encima del mentón y debajo del labio superior inferior):

Por el ambientillo de Malasaña y los conciertos chulos. ¡Ah! Y porque está en el centro de España y es más fácil llegar a otras ciudades.

autísticas:

Porque acoge, protege y cuida.

toponímicas:

Por la poca distancia que hay entre la calle del Acuerdo y la del Desengaño.

masoquistas:

Por el Atlético de Madrid. Por ir al Vicente Calderón, cantar el himno y abrazarme al de al lado cuando marcan.

Pero, en fin, a mí las que me convencen son las surrealistas, más cercanas sin duda a la naturaleza última de este poblachón especulativamente caótico:

Amo a Madrid por su mar.

Calle de los Tres Peces

«El imperio contraataca», del disco Marines a pleno sol de Los Nikis (1986); «Calle de los Tres Peces», foto de Asia Lillo, 13 de octubre de 2007; «Aquí no hay playa», The Refrescos (1986, 1989)