Proponemos: el Dr. House es a la práctica deseable de la medicina lo que Águila roja a la divulgación adecuada de la investigación histórica.

Y no se vayan todavía: aún quedan los moriscos.

Para los curiosos árabo-lectores, fíjense en el minuto 1, segundo 17 del video. ¿Ya? Bueno, ¿eh? Pero bueno de verdad.

Para los demás curiosos lectores menos versados en algarabías, la solución en unos días, aunque les avanzo que la cosa va por estos mismos derroteros.

Algún suspense les tenía que dar de vez en cuando, ¿no creen? Y no me lo agradezcan a mí: agradezcánselo a sus impuestos, queridos residentes en España, porque con sus impuestos se lo han pagado.