Me llega el último número (doble) de la Gazette du livre médiéval, que hace el quincuagésimo segundo-quincuagésimo tercero, correspondiente a la primavera y el otoño de 2008. Como siempre, viene cargada de saberes y de curiosidades, aderezados de noticias, hallazgos, convocatorias y también necrológicas que nos recuerdan la necesidad de no dejarse embebecer por la vanidad de vanidades que serpentea por las regalías de las jerarquías profesionales y académicas.

No oculto que a la Gazette le tengo un aprecio de alguna manera especial. Siempre me ha parecido que, modesta, pequeña y relativamente concisa como es, cumple a la perfección los objetivos por los que se creó: dar voz y forma de animado y civilizado foro periódico a la profesión a veces innombrada, otras innombrable, que se complace en el estudio de los libros viejos y sus circunstancias. Por su misma combinación de modestia y eficacia, la Gazette pertenece a una estirpe que es más mía que ninguna otra: la de aquellos académicos que son conscientes de que el rigor hace lo esencial de nuestra profesión; de que la creatividad debe aliarse para ser verdadera con cierta modestia; de que el espíritu cívico es la única criatura paranormal que debe prohijar nuestros afanes; de que las cuentas claras son el principio de las ideas claras, más si es el caso de de que nuestras cuentas se nutren del erario público. En suma, de que, científicos como parece que somos, nos debemos a nuestro público: a lo público.

Entre las páginas 1 y 15, D. Durkin Meisterernst (Berlin-Brandenburgische Akademie der Wissenschaften) me revela la existencia de una tradición literaria, paleográfica y religiosa casi perfectamente desconocida para mí: los maniqueos del Asia Central:

The Manichaean materials consists mostly of leaves from codices, some scrolls (not touched upon here), loose sheets of paper (practice pages, lists, tables) and letters. However, none of the collections contains whole books; with one exception, all of the material consists of leaves or parts of leaves that clearly have been deliberately torn from the quires and the books they once belonged to.

Mark Clarke (Universiteit van Amsterdam y Clericus), en las páginas que van de la 16 a la 24, «Book satchels in Early Mediaeval British Isles», habla de unos artefactos casi desconocidos para mí e interesantísimos, que alían las prácticas antropológicas y mágicas del objeto libro de la Irlanda altomedieval con la Etiopía actual:

This article considers humble book containers: satchels or «budgets», designed for carrying books while travelling, for enabling texts to be worn as amulets, and for convenient book storage.

El respetado especialista J. Peter Gumbert, retirado de la Universidad de Leiden, describe la cuestión primera y fundamental de lo que llamamos en español pautado y en inglés, usualmente, ruling (que corresponde a la réglure francesa): «Old and new style terminology, and ruling systems and methods» (págs. 25-33):

One should distinguish four aspects (following the inspiration provided by the work of Greek codicologists) […] technique, […] pattern and type, […] system, […] method. […] The first three of these can be observed; the method can only be deduced.

El artículo de Åslaug Ommundsen (Senter for middelalderstudier, Universitet i Bergen), titulado «From books to bindings-and back: medieval manuscript fragments in Norway» (págs. 34-44), me hace sonreír por razones estrictamente personales y noruegófilas, no por el destino que describe de los manuscritos oriundos de Noruega, que sería trágico si los libros fueran personas (que no lo son):

The books and book collection of medieval Norway have met a cruel fate. Ninety percent of those books are lost without a trace. […] An estimate is ten to twelve Latin codices, and fifty or so codices in Old Norwegian […].

Este artículo es relevante por varias razones: en el ámbito de la codicología hebrea, una de las iniciativas más relevantes para el futuro inmediato es el proyecto de la Genizah Europea, la recuperación, clasificación y estudio de los fragmentos de libros escritos en letras hebreas que fueron reutilizados como tapas y cubiertas de libros más modernos. Antes de que alguien se ponga a vociferar «¡Antisemitas! ¡Antisemitas!», le digo lo que dicen que decía el rey Alfonso «El Magnánimo» de Aragón (aunque quizá más bien de Nápoles): «vayte, vayte a estudiar». Y luego, vuelves.

Outi Merisalo, del Jyväskylän Yliopisto (Finlandia -obviamente, me atrevería a decir-) habla de algo muy en boga en las pasarelas primavera-verano 2010 de los codicólogos y gentes del mundillo: «Les voies de diffusion des textes médicaux au Moyen Âge: l’exemple du De spermate pseudo-galénien, xiie-xve siècle» (págs. 45-50):

La renaissance galénienne dans les universités européennes de la fin du xiiie siècle et du début du xive siècle (Bologne, Padoue, Montpellier, Paris et autres), rendue possible par les traductions et compilations des siècles précédents, contribue à multiplier les copies des textes non seulement centraux du cursus médical, connus sous le titre collectif d’Articella […] mais aussi plus périphériques. Parmi ces derniers, le De spermate.

Y sí: el libro en cuestión habla de lo que parece que habla.

Marc H. Smith, de la École Nationale des Chartes de París, habla en su artículo «Du manuscrit à la typographie numérique: présent et avenir des écritures anciennes» (págs. 51-78), con bastante gracejo en mi opinión, de un aspecto tan curioso como revelador de la relación de la sociedad actual con las modificaciones del alfabeto latino. Sí, me entienden perfectamente aunque no se lo crean: son esos revivals de letras, algunas dizque inspiradas en los antiguos estilos caligráficos, que desembocan en un resultado tipográfico no por más anacrónico, menos interesante:

Si l’histoire de l’écriture latine est riche en renaissances et résurgences, au xxe siècle plus que jamais l’invention graphique s’est nourrie de formes et d’idées puisées dans le passé, réinterprétées, adaptées au goût et aux conditions techniques du jour. Les filiations graphiques du manuscrit ancien à l’imprimé contemporain méritent d’être évoquées pour plusieurs raisons. Elles traduisent – et redéfinissent sans cesse – ce que le présent voit ou croit voir dans les écritures du passé.

En el apartado «Notes et discussions», completan este número doble de la Gazette los siguientes artículos: «Un instrument de réglure inattendu: la règle» (págs. 79-85) de Denis Muzerelle (Institut de Recherche et d’Histoire des Textes, París); «Descrivere ed identificare (un testo medievale)» (págs. 85-90) de Giovanna Murano (Università di Siena, sede di Arezzo), que a mí me parece tan solo un simpático canto a lo obvio, pero que debe de contener novedades de algún género cuya naturaleza exacta escapa a mis cortas luces; «Eine Quellensammlung zum mittelalterlichen Schrift- und Buchwesen» (págs. 91-95) de Martin Steinmann (retirado de la Universitätsbibliothek Basel); «Online-Katalogisierung mittelalterlicher Handschriften in der Schweiz» (págs. 95-98) de Rudolf Gamper (Vadianische Sammlung, Sankt Gallen), concluye esta sección de interesantes reflexiones no siempre puramente concisas, y da paso a una descripción de proyectos e investigaciones en curso (págs. 99-104); en las páginas 104 y 105 se da noticia de digitalizaciones en curso; entre la 105 y la 107 se da la referencia de recursos en internet; de la 107 a la 129, se da la noticia de diferentes congresos internacionales; de la 129 a la 138, jornadas, seminarios y conferencias y en la misma página 138, cinco noticias de cursos de formación; de la 139 a la 140, noticias de asociaciones científicas (vamos, o eso dicen que son); de la 141 a la 142, noticias de bibliotecas, materia prima de la que están hechos los sueños (húmedos) de un codicólogo; entre la 142 y la 145, exposiciones; y, por fin, de la 146 y la 147, noticias de revistas y colecciones. Concluyen este número las referencias de publicaciones recientes (págs. 148 a 174) y las dos necrológicas de los recientemente fallecidos Pierre Cockshaw (1938-2008) y Manuel C. Díaz y Díaz (1924-2008), reputado especialista este último en los manuscritos visigóticos y medievales cristianos de la Península Ibérica.

Y colorín, colorado, esta gaceta se ha acabado.